CÁBALA MÍSTICA
INDICE
CAPITULO VI
OTZ CHAIM, EL ARBOL DE LA VIDA_________________________________ 23
SEGUNDA PARTE___________________________________________________________________ 61
CAPITULO XIV
CONSIDERACIONES GENERALES____________________________________ 61
CAPITULO XVI KJOKMAH,
EL SEGUNDO SEPHIRAH_________________________________ 71
CAPITULO XX
TIPHARETH, EL SEXTO SEPHIRAH_________________________________ 105
TERCERA PARTE__________________________________________________________________ 120
CAPITULO
XXI LOS CUATRO SEPHIROTH
INFERIORES____________________________ 120
CAPITULO XXII
NETZACH, EL SÉPTIMO SEPHIRAH________________________________ 123
CAPITULO XXIV
YESOD, EL NOVENO SEPHIRAH___________________________________ 140
CAPÍTULO XXV
MALKUTH, EL DÉCIMO SEPHIRAH________________________________ 147
PRIMERA PARTE
CAPITULO I EL YOGA DEL OCCIDENTE
Son muy pocos los estudiantes de Ocultismo
que sepan algo verdadero acerca de la fuente madre de donde brotó su tradición.
Muchísimos de ellos hasta ahora ignoran que existe una Tradición Occidental.
Los eruditos o investigadores meramente intelectuales se sienten perplejos ante
la multitud de callejones sin salida y otras defensas de que se han valido
tanto los iniciados antiguos como los modernos para ocultarse y despistar a los
demás, hasta tal punto que muchos de aquellos han concluido por afirmar que los
pocos fragmentos que nos ha legado la antigüedad son pura fantasía o han sido
fraguados.
Mucho les sorprendería saber que esos
fragmentos, completados por ciertos manuscritos, que jamás han salido de manos
de los iniciados, y la tradición oral de sus claves han sido transmitidos
continuamente en las escuelas de iniciación hasta nuestros días y se emplean
como base de todo trabajo práctico por el Yoga del Occidente.
Los adeptos de las razas cuyo destino
evolutivo ha sido el de conquistar el plano físico, han creado una técnica
yóguica propia que se adapta frecuentemente a sus problemas especiales y a sus
necesidades peculiares. Y esta técnica está basada en la nominalmente conocida
pero no comprendida Cábala de la Sabiduría de Israel.
Podría preguntarse por qué las naciones
occidentales tienen que buscar en la cultura Hebrea su tradición mística. La
contestación la comprenderán muy fácilmente todos aquellos que estén
familiarizados con la teoría esotérica concerniente a las razas y subrazas.
Todo tiene una fuente, un origen. Las diferentes culturas no surgen de la
nada. Las simientes de cada nueva fase de la cultura deben surgir
necesariamente de la precedente. Nadie puede negar que el Judaísmo fue la
matriz de la cultura espiritual europea, si se recuerda que tanto Jesús como
Pablo eran judíos. Ninguna otra raza que no fuera judía podía servir de base
para la nueva dispensación, porque ninguna otra raza era monoteísta. El
Panteísmo y el Politísmo tuvieron su día, y ahora se necesita una cultura nueva
y más espiritual. Las razas Cristianas deben su religión a la cultura judía, de
la misma manera que las razas budistas del Oriente deben la suya al Indoísmo.
El misticismo de Israel es el que
suministró los fundamentos del Ocultismo Occidental, y es el que forma la base
teórica sobre la que se desarrolla todo el ceremonial. Su famoso jeroglífico,
el Arbol de la Vida, es el mejor símbolo de meditación que poseemos, porque es
el más comprensible.
No es nuestra intención escribir un estudio
histórico de las fuentes de la Cábala, sino más bien enseñar el uso que se hace
de ella por los estudiantes modernos de los Misterios, porque si bien las
raíces de nuestro sistema están en la Tradición, no hay razón alguna para que
quedemos esclavizados por ella. La técnica que se está practicando actualmente
es algo que está en pleno desenvolvimiento porque la experiencia de cada
trabajador la va enriqueciendo y se convierte así en parte de la herencia
común.
Tampoco
es necesario para nosotros hacer ciertas cosas o sostener determinadas ideas
porque Los Rabbis que vivieron antes
de Cristo hayan tenido ciertos puntos de vista. E1 mundo ha seguido su marcha
desde entonces y nos encontramos bajo una nueva dispensación. Lo que entonces era verdad en principio, lo sigue
siendo ahora, y, por lo tanto, es del mayor valor para nosotros. E1 Cabalista
moderno es el heredero de los antiguos Cabalistas, pero tiene que
reinterpretar la doctrina y formular nuevos sistemas a la luz de la dispensación actual, si es que la
herencia que ha recibido, representa un valor práctico para él.
No
proclamamos tampoco que Las enseñanzas Cabalísticas modernas, tal como las
hemos aprendido, sean idénticas a la de los Rabbis pre-Cristianos pero sí podemos
afirmar que son descendientes legítimas de aquéllos, con el desarrollo que ha
sobrevenido después, naturalmente.
Cuanto
más cerca nos encontramos de la fuente, tanto mas pura es la corriente. Para
descubrir Los primitivos principios no es necesario ir al manantial mismo: un
río recibe el caudal de muchos afluentes
en su largo curso, y esto no significa, necesariamente, que ellos contaminen
Las aguas originales. Si deseamos descubrir si son puras o no, no tenemos más
que compararlas con 1a corriente original, y
si la prueba es satisfactoria no hay ningún inconveniente en que se
mezclen sus aguas y aumenten el caudal de la corriente. Lo mismo ocurre con la
tradición: lo que no es antagónico es completamente asimilado. Debemos probar
siempre la pureza de una Tradición refiriéndonos a sus primitivos principios,
pero también debemos juzgar la vitalidad de la misma comprobando su poder de
asimilación y desarrollo. Sólo la fe muerta no es influida por el pensamiento
contemporáneo.
La
corriente original del Misticismo Hebreo ha recibido muchísimos afluentes.
Vemos su culminación entre Los adoradores nómadas, de Los astros, de la antigua
Caldea, donde Abraham, en una tienda, rodeado por sus rebaños, oyó la voz de
Dios. Pero el mismo Abraham tiene un segundo plano nebuloso en donde se
vislumbran vastas formaciones. La misteriosa figura del Gran Rey Sacerdote,
"nacido sin padre y sin madre y sin descendencia, que no tuvo ni principio
ni fin de su vida", le administra la primera Cena Eucarística de Pan y
Vino después de la batalla con Los Reyes en el valle, Los siniestros reyes de
Edom, "que gobernaban antes de que hubiera un Rey en Israel, cuyos reinos
eran fuerzas desequilibradas".
De
generación en generación podemos trazar el intercurso de Los principes de Israel
con Los Reyes‑Sacerdotes de Egipto. Abraham y Jacob fueron allí; José y Moisés
estuvieron íntimamente asociados con la corte de Los adeptos reales. Cuando
leemos que Salomón se dirigió a Hiram, Rey de Tiro, pidiéndole hombres y
materiales, y que Daniel fue educado en Los palacios de Babilonia, pensamos
también de que Los famosos Misterios de Tiro deben haber sido accesibles a Los
iluminados hebreos, y nos damos cuenta de que la sabiduría de Los Magos debe
haber influido profundamente en el Esoterismo del pueblo de Israel.
Esta
antigua tradición mística de Los hebreos poseía tres escrituras: los Libros de la Ley y Los Profetas, que se
conocen como el Antiguo Testamento; el
Talmud, o colección de comentarios eruditos sobre aquél y la Cábala, o interpretación mística del
mismo. De estos tres libros, Los antiguos Rabbis decían que el primero era el
cuerpo de la Tradición, el segundo su alma racional y el tercero su espíritu
inmortal. Las personas ignorantes pueden leer con provecho el primero y Los
eruditos pueden estudiar el segundo, pero Los sabios son Los que meditan sobre
el tercero. Es realmente muy extraño que el Cristianismo no haya buscado Las
claves del Antiguo Testamento en la
Cábala
En
los días de Nuestro Señor existían tres escuelas de pensamiento religioso en
Palestina: Los Fariseos y Saduceos, de los que se habla frecuentemente en Los
Evangelios, y los Esenios, a Los que nunca se hace referencia. La Tradición
Esotérica afirma que el niño Jesús Ben Jose, cuando fué reconocido en todo su
valor por Los eruditos doctores de la Ley, que le oyeron hablar en el Templo, a
la edad de doce años, fué enviado por ellos a la comunidad de Los Esenios,
próxima al Mar Muerto, para ser educado según la Tradición Mística de Israel,
donde quedó hasta que fué a Juan para ser bautizado en el Jordán, antes de
comenzar su misión, a la edad de treinta años. Sea como fuere, el hecho es que
la cláusula final del Padre Nuestro es cabalismo puro. Malkuth14 el Reino; Jod,
el Poder, y Nazareth, la Gloria, forman el triángulo básico del Arbol de la
Vida, con Yesod, el Fundamento, o receptáculo de Las influencias, como punto
central. El que formuló esa oración conocía la Cábala.
E1
Cristianismo tuvo su esoterismo en la Gnosis, que tanto debía al pensamiento
Griego y Egipcio. En el Sistema de Pitágoras vemos una adaptación de Los
principios cabalísticos al Misticismo Griego.
La
sección exotérica, organizada por el estado de la Iglesia Cristiana, persiguió
y aniquiló a la sección esotérica, destruyendo todos Los vestigios de su
literatura, tratando de borrar hasta el recuerdo mismo de la Gnosis, de la
historia humana. Se recuerda que Los baños y Los hornos de Alejandría fueron
alimentados durante seis meses con Los manuscritos de la Gran Biblioteca. Es
muy poco lo que nos queda de la herencia espiritual de la Antigua Sabiduria.
Todo lo que sobresalía del suelo, por así decirlo, fué completamente arrancado
, y sólo excavando Las arenas que cubren Los antiguos monumentos se ha podido
recuperar o descubrir Los fragmentos que poseemos.
Sólo hacia el siglo XV, cuando el poder de la
Iglesia comenzó a debilitarse , algunos
se atrevieron a escribir algo sobre la
Sabiduría Tradicional de Israel. Los eruditos declaran que la Cabala fué
fraguada en la Edad Media, porque no
pueden descubrir
retrospectivamente la sucesión de la serie de manuscritos primitivos,
pero todos Los que conocen la manera de trabajar de las fraternidades
esotéricas saben perfectamente que toda una cosmogonía o psicología puede ser transmitida por medio de algún jeroglífico
que no signifique absolutamente nada a Los no iniciados. Estas antiquísimas cartas o imágenes podían
ser transmitidas de: generación en generación, dándose la explicación necesaria
solo verbalmente, de manera que la verdadera interpretación no se
perdiera jamás. Cuando existía alguna duda en la aplicación de algún punto obscuro, se hacía referencia
al jeroglífico sagrado, y al meditar sobre él se despertaba todo lo que la
meditación de las generaciones anteriores había encerrado en él. Es muy sabido
por Los místicos que si una persona medita en un símbolo con el cual hayan
sido asociadas ciertas ideas en el
pasado, obtendrá acceso a dichas ideas, aunque ese jeroglífico jamás le haya
sido explicado por Los que han recibido la tradición de labios a oído.
La
fuerza temporal de la Iglesia sirvió para expulsar a todos Los rivales de ese
campo y destruir todos sus vestigios. Sabemos muy poco de Las simientes
místicas que brotaron para ser tronchadas durante la Edad Negra pero el
misticismo es inherente a la raza humana, y aunque la Iglesia hubo destruido
todas Las raíces de la Tradición en su Alma‑Colectiva, Los espíritus elevados
que quedaron redescubrieron la técnica
anímica para aproximarse a Dios y desarrollaron un yoga propio, muy parecido al
Bhakti Yoga del Oriente. La literatura católica es muy rica en tratados de teología mística que revela la pobreza de un sistema
que carece de la experiencia acumulada en una Tradición.
El Bhakti Yoga de la Iglesia Católica sólo
es adecuado para aquellos cuyo temperamento sea de naturaleza devocional y
emotiva y que encuentre su más fácil expresión en el sacrificio de sí mismo por
el amor. Pero no todos los seres humanos tienen ese temperamento, y es una
desgracia que el Cristianismo no pueda ofrecer a sus aspirantes una serie de
sistemas adecuados a sus necesidades y aptitudes. Como el Oriente es muy
tolerante y sabio, por eso ha creado una serie de sistemas yogui, que cada cual
puede seguir con exclusión de todos los demás, sin que por ello pueda negarse
que los otros métodos también conduzcan a Dios a aquellos que lo siguen.
A consecuencia de esta limitación
deplorable de nuestra teología, los aspirantes occidentales suelen recurrir a
los sistemas del Oriente. Para aquellos que puedan vivir en las condiciones que
rigen en el Oriente y que puedan practicar bajo la supervisión inmediata de un
guru, ese recurso podrá ser satisfactorio; pero rarísimas veces produce
resultados cuando se siguen los distintos sistemas sin más guía que un libro o
en las condiciones comunes que rigen la vida en el Occidente.
Por esta razón es que recomendamos a las
razas blancas se atengan al sistema Occidental Tradicional, que está
admirablemente adaptado a su constitución psíquica. Este sistema da resultados
inmediatos y, si se practica bajo la supervisión adecuada, no solamente no
perturba el equilibrio mental o físico, como ocurre con frecuencia cuando se
emplean sistemas inadecuados, sino que aumenta extraordinariamente la
vitalidad. Justamente esta vitalidad peculiar de los adeptos es lo que dió
origen a la Tradición del Elixir de Vida. En nuestra vida hemos conocido cierto
número de personas que podían ser consideradas como Adeptos, y siempre nos
llamó mucho la atención la extraordinaria vitalidad que parecían poseer.
Por
otra parte, sólo podemos confirmar lo que todos los gurú de la Tradición
Oriental han proclamado siempre: todo sistema de desenvolvimiento psíquico‑espiritual
sólo puede seguirse con seguridad bajo
la dirección personal de un instructor de experiencia. Por esta razón, aunque
daremos en estas páginas todos los principios de la Cábala Mística, no creemos
que sea de interés dar las claves de su práctica, aunque los términos de
nuestras obligaciones nos permitieran hacerlo. Pero, por otra parte, no
consideramos justo ni aconsejable introducir intencionalmente errores o velos
para despistar a los estudiantes, y en lo que se nos alcanza, todo cuanto hemos
escrito es exacto y correcto, aunque pueda, a veces, ser incompleto.
Los treinta y dos Senderos Místicos de la
Gloria Oculta son sendas de la vida, y quien quiera descubrir sus secretos debe
recorrerlas por sí propio.
De la misma manera que nosotros lo hemos
hecho, todos los que estén realmente dispuestos a sujetarse a la disciplina
requerida, pueden hacerlo también, y no faltará quien indique el cómo a los
verdaderos aspirantes.
CAPITULO II ELECCION DEL SENDERO
Nadie realizará progreso alguno en el
desenvolvimiento espiritual si anda de sistema en sistema, utilizando ora
algunas afirmaciones del Nuevo Pensamiento, ora algunos ejercicios
respiratorios del Yoga, luego posiciones física para meditar, para proseguir
después con algunas tentativas místicas mediante la oración. Cada uno de esos sistemas
tiene su valor, pero ese valor sólo es real si se practica el sistema en su
totalidad. Constituyen algo así como una calistenia de la conciencia y su
fin es el de desarrollar gradualmente
los poderes mentales. Su valor no reside en los ejercicios en sí, sino en los
poderes que estos ejercicios despertarán si se los practica con perseverancia.
Si decidimos emprender seriamente nuestros estudios ocultos, en vez de hacer de
ellos simples lecturas de entretenimiento, es necesario que elijamos un sistema
cualquiera y lo prosigamos hasta que lleguemos, si no a su objetivo ultérrimo,
por lo menos, hasta ciertos resultados prácticos, y a una expansión definitiva
y permanente de nuestra conciencia. Una vez logrado, podemos, con ventaja,
experimentar los métodos que se utilizan en otros senderos, formándose así un
sistema ecléctico, técnico y filosófico. Pero el estudiante que pretende desde
el principio ser un ecléctico, antes de hacerse perito en la materia, nunca
será más que un incapaz o un charlatán.
Todo
el que tenga experiencia práctica acerca de los distintos sistemas de
desenvolvimiento, sabe que los métodos tienen que ser adaptados al
temperamento, así como al estado de desarrollo de cada estudiante. En el
Occidente, especialmente, aquellos que prefieren el sendero Oculto al Místico,
generalmente buscan la iniciación cuando se encuentran en un estado de
desenvolvimiento que en el Oriente se juzgaría absolutamente prematuro, esto
es, carente de madurez. Todos los sistemas utilizables en el Occidente tienen
que tener, en sus grados inferiores, alguna técnica que pueda utilizarse como
escalón para esos estudiantes carentes de la necesaria madurez; de otra manera
pedirles que se eleven inmediatamente a las alturas metafísicas, es
absolutamente inútil, al menos para la inmensa mayoría, lo cual impediría que
realmente empiecen por algo.
Todo sistema de desenvolvimiento espiritual
aplicable en el Occidente, debe llenar ciertos requisitos bien definidos. Para
empezar, su técnica elemental tiene que ser tal, que pueda ser fácilmente
comprendida por las mentalidades que no tienen absolutamente nada de místicas;
en segundo lugar, las fuerzas que pongan en movimiento han de ser lo
suficientemente poderosas como para estimular el desenvolvimiento de los aspectos
superiores de la conciencia, concentrándolas como para que puedan penetrar en
los vehículos comparativamente densos del occidental, que es completamente
incapaz de percibir vibraciones sutiles. En tercer lugar, como son muy pocos
los europeos, que debido al Dharma racial de desarrollo material, tienen la
oportunidad o la inclinación a llevar una vida recluída, las fuerzas que se
empleen deben ser manipuladas en tal forma (especialmente al principio del
sendero) que puedan utilizarse en los breves períodos que el hombre o la mujer
modernos tienen disponibles o que puedan substraerse a sus ocupaciones diarias.
Se debe poseer una técnica que permita concentrar y dispersar rápidamente esas
energías, porque es imposible mantener una alta tensión psíquica por algún
tiempo en las duras condiciones en que se desenvuelve la vida de los que
habitan las ciudades europeas. Regularmente, la experiencia demuestra que los
sistemas de desenvolvimiento psíquico efectivos y satisfactorios para los
reclusos, producen graves neurosis y colapsos en la persona que los sigue
mientras soporta paralelamente el ajetreo de la vida moderna.
! Tanto peor para la vida moderna ¡ ,
podrían decir algunos utilizando este argumento como motivo para modificar los
sistemas de vida occidentales. Nada más lejos de nosotros que suponer que
nuestra civilización sea perfecta, o que la sabiduría haya nacido o muera con
nosotros; pero sí es lógico suponer que si nuestro karma (destino) nos ha hecho
nacer en un cuerpo de temperamento racial, es porque esa disciplina o sistema
es la que los señores del Karma consideran más adecuada para nosotros en esta
encarnación, y no adelantaremos nada en nuestra evolución tratando de
evadirla. Hemos observado tantos intentos de dedicarse al desenvolvimiento
espiritual, que no eran más que tentativas para eludir los problemas de la
vida, que no podemos menos que considerar con sospecha todo sistema que
implique una ruptura con el Alma Colectiva de la raza. Tampoco nos causa la
menor impresión toda dedicación a la vida superior que se manifieste como peculiaridades
o excentricidades en la manera de vestir, de conducirse o de cortarse o no
cortarse los cabellos. La verdadera espiritualidad jamás se hace propaganda.
El Dharma racial de Occidente es la
conquista de la materia densa. Si nos diéremos clara cuenta de esto, nos
explicaríamos todos los problemas de las relaciones entre Oriente y Occidente.
Para poder conquistar la materia física y desenvolver la mentalidad concreta
hemos sido dotados, como herencia racial, de un tipo particular de cuerpo
físico y un sistema nervioso adecuado, de manera parecida a la que en las razas
mogólicas o negras han sido dotadas de otros tipos distintos.
Es erróneo aplicar a un tipo de
construcción psíquico-física los métodos de desenvolvimiento aptos a otra,
porque, o bien no producirán resultados, o producirán resultados imprevistos y
probablemente indeseables. Decir esto no es condenar los métodos orientales, ni
mucho menos, ni menospreciar las constitución de los occidentales, tal como
Dios la hizo; sino moralmente declarar que lo dicho en el viejo adagio "lo que es carne para un
hombre es veneno para otro", es la pura verdad.
El Dharma de Occidente difiere del de
Oriente. ¿Es aconsejable y conveniente tratar de implantar los ideales
Orientales en los Occidentales? Huir del plano terrestre no es precisamente su
línea de progreso. El Occidental normal y sano no siente el deseo de huir de la
vida, sino, al contrario anhela conquistarla y ponerla en orden y armonía. Sólo
los tipos patológicos anhelan "morir a la medianoche sin dolor ni
pena" y librarse de la rueda de los nacimientos y las muertes. El
Occidental quiere vida, más vida.
El Ocultista Occidental busca,
precisamente, la concentración de esta fuerza vital en sus operaciones: no
trata de huir de la materia hacia el espíritu, dejando a la tierra
inconquistada para que se arregle como pueda. Quiere hacer descender a Dios
hasta el ser humano y que la Divina Ley prevalezca sobre el Reino de las Tinieblas.
Esta es la raíz del motivo para que el Occidente busque la adquisición de
poderes ocultos en el Sendero de la Derecha y explica por qué los iniciados no
abandonan todo por la Unión Divina, sino que cultivan la Magia Blanca. La Magia
Blanca consiste en la aplicación de los poderes ocultos en fines espirituales,
y es por medio de ella que se efectúa en gran proporción el desenvolvimiento de
los aspirantes Occidentales. Conocemos muchos sistemas, y, en nuestra opinión,
la persona que evita el ceremonial trabaja con enorme desventaja. El desarrollo
que se consigue en el Occidente sólo por la meditación es lentísimo, porque la
substancia mental sobre la que se tiene que operar y la atmósfera mental en
medio de la cual se vive, son extraordinariamente resistentes a los cambios.
La única escuela de Yoga Occidental puramente meditativa es la de los
cuáqueros; y creemos que todos convienen en que ese sendero es para muy pocos.
La Iglesia Católica combina el Mantra Yoga con el Bhakti Yoga.
Mediante fórmulas adecuadas el ocultista
selecciona y encuentra las fuerzas con las que desea operar. Estas fórmulas
están basadas en el Arbol de la Vida Cabalístico, y sea cual fuere el sistema
con el que esté trabajando, esto es, las formas de los Dioses de Egipto, o
evocando la inspiración de Iacchus (Iakus), con cánticos y danzas, siempre tendrá el diagrama del Arbol
de la Vida en su mente. Los iniciados del Occidente se especializan en su
simbolismo, porque el Arbol de la Vida suministra el plano fundamental para
clasificar todos los demás sistemas. El rayo en el que trabaja el aspirante
occidental ha operado y se ha manifestado en diversas culturas, desarrollando
una técnica diferente en cada una de ellas. El iniciado moderno utiliza un
sistema sintético, empleando algunas veces el Egipcio, otras el Griego, a veces
el Druídico, de acuerdo con las diversas necesidades, objetivos y condiciones.
En todos los casos, sin embargo, las operaciones que realiza están de estricto
acuerdo con el Arbol de la Vida, de que es maestro. Si posee el grado que
corresponde al Sephirah Netzach, puede trabajar con la manifestación de la
fuerza de la virilidad, conocida por los cabalistas con el nombre de
Tetragrammaton Elohim (Elojim), sea cual fuere el sistema con que esté
operando. En el sistema Egipcio, sería la Isis de la Naturaleza; en el Griego ,
Afrodita; en el nórdico, Freya; en el Druídico, Keridwen. En otras palabras,
posee los poderes de la Esfera de Venus, sea cual fuere el sistema tradicional
que se esté utilizando. Una vez que se logra un grado en un sistema, tiene
acceso a todos los grados equivalentes de todos los demás sistemas de la
tradición.
Pero, aunque puedan utilizar estos otros
sistemas según se presente la ocasión, la experiencia demuestra que la Cábala
siempre es el mejor plan fundamental para educar al estudiante antes de que
pueda comenzar a experimentar por sí mismo con los sistemas paganos. La Cábala
es esencialmente monoteísta : las potencias que clasifica se consideran como
los Mensajeros del Unico Dios y no como Sus Compañeros. Este principio
establece el concepto de un gobierno central del Cosmos y de la operación de la
Ley Divina sobre toda manifestación, un principio muy necesario que conviene
que el estudiante de las Fuerzas Arcanas absorba completamente. La Pureza,
sanidad y claridad de los conceptos cabalísticos, resumidos en la fórmula del
Arbol de la Vida, es lo que hace de ese jeroglífico tan admirable para la
meditación y para exaltar la conciencia, lo que justifica el título que le
damos : Yoga del Occidente.
CAPITULO III EL MÉTODO DE LA CABALA
Hablando
del método de la Cábala, uno de los
antiguos Rabbis decía que si un ángel viniera a la Tierra tendría que tomar la
forma humana para poder conversar con el Ser Humano. El curioso sistema
simbólico que conocemos como Árbol de la Vida es una tentativa para poner en
forma diagramática cada una de las fuerzas y factores del Universo Manifestado
y el Alma Humana, para correlacionar una con otras y revelarlas como en un
mapa, mostrando las posiciones
relativas en que puede considerarse cada unidad y las relaciones entre ellas.
En pocas palabras, el Arbol de la Vida es un compendio de Ciencia, Filosofía,
Psicología y Teología.
El estudiante de Cábala trabaja exactamente
en forma opuesta a la del estudiante de Ciencias Naturales. Este último se
forma conceptos abstractos. Es innecesario decir que antes de que un concepto
pueda ser analizado, es indispensable que haya sido compuesto. Alguien tiene
que haber pensado primero en los principios que están resumidos en el símbolo
que constituyen el objeto de la meditación del cabalista. ¿Quiénes fueron,
pues, los primeros cabalistas que idearon ese plan? Los Rabbis están
unánimemente de acuerdo en que fueron los ángeles. En otras palabras, que
fueron seres pertenecientes a otro reino
de la Creación de la humanidad quienes dieron al Pueblo Elegido su Cábala.
Para la mentalidad moderna esto puede
parecer tan absurdo como el cuento de que los niños nacen debajo de las coles
pero si estudiamos los muchos sistemas del misticismo que se conocen en la
religión comparada, encontraremos que todos los iluminados están de acuerdo en
ese punto. Todos los hombres y mujeres que hayan tenido una experiencia
práctica de la vida espiritual nos dirán lo mismo, esto es, que han sido
enseñados por Seres Divinos. Y seríamos muy tontos si negáramos el testimonio
de tan numerosos testigos, especialmente si nosotros mismos no hemos tenido
ninguna experiencia personal de los estados más elevados de la conciencia.
Algunos psicólogos nos dirán que los
Angeles de los Cabalistas y los dioses y los Manús de otros sistemas
(mitología, panteones, etc.) son nuestros propios complejos reprimidos.
Hay otros, de visión menos estrecha, que
nos dirán que esos seres divinos son las capacidades latentes que existen en
nosotros mismos. Para el místico devocional, este no es un punto que tiene
importancia. El obtiene resultados, y eso es lo único que le importa. Pero el
místico filosófico, el ocultista, piensa sobre la materia y llega a ciertas conclusiones. Sin
embargo, estas conclusiones sólo pueden ser comprendidas cuando sabemos lo que
quiere decir la realidad y podemos trazar una línea de demarcación definida
entre lo subjetivo y lo objetivo. Cualquiera que esté familiarizado con los
sistemas filosóficos convendrá que esto es
pedir bastante.
Las escuelas indostánicas de metafísica
tienen sistemas de filosofía muy detallados y complicados que tratan de definir
estas ideas para que se pueda meditar sobre ellas, y aunque muchas generaciones
de videntes han dedicado toda su vida a esa tarea, los conceptos siguen siendo
todavía tan abstractos que sólo después de
seguir un larguísimo curso de la disciplina que en el Oriente se llama
Yoga, puede la mente comprenderlos.
El cabalista se pone a la obra de una
manera completamente distinta. Ni siquiera trata de elevar su mente en alas de
la metafísica hasta el enrarecido aire de la realidad abstracta, sino que se
formula un símbolo concreto que el ojo puede ver, para que él represente la
realidad abstracta que la mentalidad humana no puede concebir aún.
Sigue exactamente los principios del
álgebra. X representa una cantidad desconocida. Y la mitad de X, y Z representa
algo que conocemos. Si entonces empezamos a experimentar con Y para encontrar
su relación con Z, y en que proporción, pronto dejará de ser algo completamente
desconocido; habremos aprendido por lo menos algo acerca de Y, y si somos lo
suficientemente hábiles, al final podremos expresar a Y en término de Z, y,
luego, podremos comenzar a comprender X.
Existen muchos símbolos que se emplean como
objetos de meditación: la Cruz de la
Cristiandad; los Dioses del Antiguo Egipto, los símbolos fálicos de otras
creencias. Los no iniciados utilizaron estos símbolos como medios para
concentrar la mente e introducir en ella ciertos pensamientos, evocando así
otras ideas relacionadas con aquellos y estimulando determinados pensamientos.
Sin embargo, el iniciado utiliza un sistema simbólico diferentemente; lo que
usa como un Algebra mediante la cual podrá descubrir los secretos de las
potencias desconocidas. En otras palabras, usa el símbolo como medio para
guiar el pensamiento hacia lo Invisible o Incomprensible.
¿Cómo lo hace? Utilizando un símbolo
compuesto, porque un símbolo que fuera una unidad aislada no serviría para su
propósito. Al contemplar un símbolo compuesto como el Arbol de la Vida, observa
que hay relaciones definidas entre sus distintas partes. De alguna de esas
partes sabe algo; de otras puede intuir un poco, o quizás, para ponerlo en
otras palabras, puede adivinar algo deduciéndolo de los principios primitivos.
La mente salta así de algo conocido a algo desconocido, y, al hacerlo,
atraviesa cierta distancia, metafóricamente hablando. Es como un viajero que
cruza el desierto conociendo la situación de dos oasis y hace una marcha
forzada entre ambos. Jamás se habría atrevido a lanzarse al desierto partiendo
del primer oasis, si no hubiera conocido la situación del otro; pero al final
de su jornada no solamente conoce mucho más acerca de las características del
segundo oasis, sino que también ha podido observar el terreno que se encuentra
entre ambos. Y así, haciendo marchas forzadas entre oasis y oasis, adelante y
atrás, a través del desierto, va explorándolo gradualmente. Sin embargo, el
desierto es incapaz de sostener la vida.
Así ocurre también con el sistema de
notación de la Cábala. Las cosas que ofrece no son pensables y, sin embargo, al
ir de un símbolo a otro, se desenvuelve y piensa en ellos; y aunque tengamos
que contentarnos con mirar como a través de un cristal empañado, sin embargo
tenemos la esperanza de que, ultérrimamente, podremos ver las cosas cara a
cara, porque la mente humana se desarrolla con el ejercicio, crece, se expande,
y lo que al principio parece incomprensible como las matemáticas superiores lo
son para un niño que no puede ni sumar,
finalmente se llega al punto en que se alcanza la plena realización. Pensando
sobre una cosa nos formamos conceptos sobre ella.
Se dice que el pensamiento fue la
consecuencia del lenguaje y no el lenguaje el resultado del pensamiento. Lo que
las palabras son al pensamiento, son los símbolos a la intuición. Por curioso
que pueda parecer, el símbolo siempre precede a la elucidación. Y por eso
declaramos que la Cábala es un sistema en desenvolvimiento y no un monumento
histórico.
Actualmente se puede extraer más de los
símbolos cabalísticos que lo que era posible obtener en los tiempos de la
antigua dispensación, porque nuestro contenido mental es muchísimo más rico en
ideas. Por ejemplo, ¿cuánto más significa hoy el Sephirah Yesod, en el que
operan las fuerzas del crecimiento y la reproducción, para el biólogo, que lo
que significaba para el antiguo Rabbi? Todo lo que pertenece al crecimiento y
la reproducción está resumido en la Esfera de la Luna. Pero esta Esfera, tal
como se representa en el Arbol de la Vida, está situada en tal forma que tiene
otros senderos que llevan a otros Sephiroth.
Por tanto, el cabalista biólogo reconoce que debe hacer ciertas
relaciones definidas entre las fuerzas resumidas en Yesod y las representadas
por los símbolos asignados a esos senderos. Meditando sobre esos símbolos va
obteniendo vislumbres de las revelaciones
que no se le manifestarían al considerar solamente el aspecto material
de las cosas. Y cuando llega al punto de elaborar esos vislumbres con el
material de sus estudios, descubre que allí se encuentran ocultas
importantísimas claves. De esta manera, en el Arbol de la Vida, una cosa lleva
a la otra, y la explicación de las causas ocultas surge de las proporciones y
relaciones existentes entre los varios símbolos individuales que componen este
maravilloso jeroglífico sintético.
Cada
símbolo, sin embargo, admite diferentes interpretaciones en los diferentes
planos, y merced a sus asociaciones astrológicas puede ser asociado con los
dioses de cualquier panteón, abriendo así nuevos y vastísimos campos de
aplicación por los que la mente puede viajar incesantemente, pues cada símbolo conduce a otro en una ininterrumpida
concatenación y asociación. Cada símbolo confirma a otro símbolo, de la misma
manera que la unión de todas las ramas al unirse en un jeroglífico sintético, y
cada uno de dichos símbolos es posible
de interpretación en cualquier plano en que la mente esté operando.
Este maravilloso y omniabarcante
jeroglífico del alma humana y del Universo, en virtud de su asociación lógica
de símbolos, evoca imágenes en la mente; pero estas imágenes no se desenvuelven
de cualquier manera, sino que siguen una línea de bien definidas asociaciones
en la Mente Universal. El símbolo del Arbol de la Vida es a la Mente Universal
lo que el sueño al Ego individual: un jeroglífico sintetizado de la
subconsciencia para representar las fuerzas ocultas.
El Universo, en realidad, es una forma
mental proyectada por la mente de Dios. El Arbol Cabalístico puede ser
comparado a una imagen onírica que surgiera de la subconsciencia de Dios y
dramatizara el contenido subconsciente de la actividad mental del Logos. El
Arbol de la Vida es la representación simbólica de la materia prima de la
conciencia divina y de los procesos merced a los cuales el Universo vino a la
existencia.
Sin embargo, el Arbol no solamente se
aplica al Macrocosmos sino también al Microcosmos, el que, como saben todos los
ocultistas, no es más que una replica del primero, en miniatura. Por este
motivo es posible la adivinación. Este arte tan mal interpretado y profanado
tiene como base filosófica el sistema de correspondencias representado por los
símbolos. Las correspondencias entre el alma del hombre y el Universo no son
arbitrarias, sino que surgen de identidades en desenvolvimiento. Ciertos
aspectos de la ciencia se desarrollan en respuesta a ciertas fases de la
evolución, y, por consiguiente, involucran los mismos principios, reaccionando,
por tanto, a las mismas influencias. El alma del ser humano es como un lago que
estuviera en comunicación con el mar por un canal subterráneo. Aunque según
todas las apariencias visibles el lago está rodeado de tierra y encerrado por
ella, sin embargo, su nivel suba o baja de acuerdo con el flujo y reflujo del
mar, a causa de esa comunicación subterránea. Y así pasa igualmente con la
conciencia humana. Existe una conexión entre cada alma individual y el Alma
Universal, profundamente oculta en las honduras de la subconsciencia, y, por
consiguiente, participamos del flujo y reflujo de las mareas cósmicas.
Cada símbolo del Arbol representa una
fuerza cósmica o un factor. Cada vez que la mente se concentra en él, se pone
en contacto con esa fuerza. En otras palabras, se crea un canal
superficial entre la mente consciente
del individuo y la fuerza o factor particular del alma universal, y por este
canal superficial consciente pasan las
aguas del Océano a las del lago. El aspirante que utiliza el Arbol de la Vida
como símbolo de sus meditaciones va estableciendo punto por punto la unión
entre su alma y el Alma Universal. El
resultado inmediato es un tremendo influjo de energías en el alma individual; y
justamente éste es el que confiere los poderes mágicos.
Pero así como el Universo debe ser
gobernado por Dios, así también la compleja alma humana debe ser gobernada por
su dios: el Espíritu del hombre. El Yo Superior tiene que dominar su universo,
pues de lo contrario se produciría un desequilibrio energético: cada factor
regiría su propio aspecto y se produciría la guerra entre ellos. Entonces
tendríamos un gobierno de los Reyes de Edom, cuyos reinos eran las fuerzas
desorbitadas.
Es así como vemos en el Arbol de la Vida un
jeroglífico del alma del ser humano y del Universo; y en las leyendas asociadas
con él está la historia de la Evolución del Alma y el Sendero de la Iniciación.
CAPITULO IV LA CABALA NO ESCRITA
E1
punto de vista desde el que tratamos la Santa Cábala en estas páginas difiere
del adoptado por otros escritores que se han ocupado del asunto, en que para
nosotros, se trata de un sistema viviente de desenvolvimiento espiritual, y no
una curiosidad histórica. Son muy pocas Las personas que se dan cuenta, aun
entre Las que se interesan seriamente del Ocultismo, de que existe una
Tradición Esotérica activa y viviente en nuestro propio medio, que se va
trasmitiendo mediante manuscritos privados, o de boca a oído. Y aun menos son
Los que saben que justamente la Santa Cábala, el sistema de Israel, es lo que
constituye la base de esta tradición. ¿ Adónde podríamos recurrir mejor, en
busca de inspiración oculta, que a la Tradición que nos dió el CRISTO ?
Sin
embargo, la interpretación de la Cábala no se encuentra entre Los Rabbis del
Israel externo, Los que son hebreos solamente según la carne y la sangre, sino
entre el Pueblo Elegido según el Espíritu; en otras palabras, entre Los Iniciados.
La Cábala, tal como la conocemos, tampoco es un sistema puramente hebraico,
porque ha sido completado durante el medioevo por muchísimos conocimientos
alquímicos y por la Intima asociación y fusión que tuvo con ese maravilloso
sistema simbólico como el Tarot.
Por
tanto, en la presentación de este estudio no hacemos hincapié en la tradición
misma como base de nuestros asertos, pero sí en la práctica moderna que hacen
Los que utilizan la Cábala y su sistema de técnica oculta. Se podría
reargüirnos que Los antiguos Rabbis nada sabían de algunas de Las cosas que
aquí exponemos; pero, sería casi imposible que lo hubiesen sabido, porque estas
cosas eran desconocidas en aquellos tiempos, pues el resultado del trabajo
posterior es de Los sucesores del Israel Espiritual.
Por
nuestra parte, no nos ocuparemos gran cosa de lo que se enseñaba en aquellos
días; y en lo tocante a precisión histórica, aceptamos cualquier corrección que
quiera hacer alguien mejor informado sobre el asunto (su número es legión) y
tampoco nos preocupamos de nada que pueda estorbar el libre desenvolvimiento de
un sistema de tanto valor práctico como la Santa Cábala; estamos utilizando el
trabajo de nuestros predecesores como si fuera una cantera de donde extraemos
Las piedras necesarias para construir nuestro Templo. Y tampoco nos limitamos
exclusivamente a esa cantera, sino que extraemos "cedros del Líbano y oro
de Ofir" cada vez que ello facilita nuestro propósito.
Por
ello, aclararemos desde ya que no pretendemos sea ésta la enseñanza de Los
antiguos Rabbis, sino, más bien declaramos que ésta es la práctica moderna de
Los Cabalistas, lo que para nosotros es de muchísima y más vital importancia,
ya que constituye un sistema práctico de desenvolvimiento espiritual: el Yoga del Occidente.
Para utilizar la Cábala no se necesita
absolutamente ningún conocimiento externo del idioma hebreo antiguo; todo lo
que se requiere es poder leer y escribir Las letras hebreas. La Cábala moderna
se ha naturalizado en Los idiomas occidentales, pero retiene,y debe retener
siempre, todos sus Nombres de Poder en
hebreo, que es el idioma sagrado del Occidente, así como el sánscrito lo es del
Oriente. Hay quienes se oponen al libre empleo de términos sánscritos en la
literatura oculta, y sin duda alguna, también se opondrán al empleo de Las
letras hebreas; pero su uso es inevitable porque cada letra hebrea es también
un número, y la suma resultante de Las letras de cada palabra, o Nombre, es una
clave importante de su significado. Además, pueden emplearse para indicar las
relaciones existentes entre Las distintas ideas y potencias.
De
acuerdo con MacGregor Mathers, en el admirable ensayo que constituye la
introducción a su obra, la Cábala se clasifica generalmente, en cuatro maneras:
“La Cábala práctica”, que trata de Los talismanes
y de la magia ceremonial.
"La Cábala
dogmática", que está compuesta por toda la literatura cabalística.
"La Cábala
Literal" , que trata del empleo de Las letras y de Los números.
"La Cábala
No-Escrita", que se compone del debido conocimiento acerca de la forma en que están
ordenados Los sistemas simbólicos en el Arbol
de la Vida, con respecto al cual dice MacGregor Mathers: "Nada más
puedo decir sobre este punto, ni siquiera si yo mismo lo he recibido o
no". Pero como más tarde Mrs. MacGregor Mathers vuelve a tratar de este
punto en su introducción a la nueva edicion de dicho libro. agregando Las
palabras siguientes: "Simultáneamente con la publicación de "La
Cábala", en 1887, recibió instrucciones de sus Instructores ocultos para
preparar aquello que, posteriormente, se transformó en su escuela", puede
decirse que él recibió dicha Cábala
no-escrita, y durante muchos años permaneció así. Porque después de la
querella que hubo entre MacGregor y Alcister Crowley, este último lo publicó
todo. Sus libros, sin embargo, ahora son rarísimos y muy difíciles de encontrar
y como Los eruditos Los tienen en suma estima su precio ha subido enormemente y
es ya casi imposible obtenerlos.
Violar
el Juramento de la Iniciación es algo terrible, algo que jamás nos atreveríamos
a hacer; sin embargo, nadie puede impedirnos recoger y coordinar todo el
material que se halla disperso sobre el tema, interpretándolo lo mejor que nos
sea posible. En esta obra nos valemos del sistema dado por Crowley para
completar Los puntos sobre Los que mantuvieron completo silencio MacGregor
Mathers, Wynn Wescott y A. E. Waite, que son Las principales autoridades
modernas de la Cábala .
La
esencia de la Cábala no-escrita consiste
en el conocimiento del orden en que ciertas series de símbolos han sido
arreglados sobre el Arbol de la Vida. Este
Arbol Otz Jaim, está compuesto por
Los diez Santos Sephiroth, ordenados de cierta manera particular, conectados
por lineas que se denominan: Los treinta
y dos senderos del Sepher Yetzirah o Emanaciones Divinas. (Véase el
"SePher Yetzirah" de Wynn Wescott). Aqui existe uno de Los callejones
sin salida, o trampas para Los no iniciados de que tanto se contratulaban Los
antiguos Rabbis. Si Los contamos con cuidado, veremos que sólo hay 22 y no 32
senderos en el Arbol, pero, para sus
fines, Los Rabbis trataban a Los diez Sephiroth mismos como senderos, lo que
desconcertaba a Los no iniciados. Así, pues, Los primeros diez senderos del
Sepher Yetzirah están asignados a Los diez Sephiroth, y Los siguientes 22, a
Los senderos mismos. Así también se verá que Las 22 letras del alfabeto hebreo
pueden correlacionarse con Los senderos sin discrepancia alguna. También estan
asociados con ellos Los 22 Misterios Mayores del Tarot, que son Las moradas de
Thoth. Concerniente a Los Tarots, hay algunas autoridades contemporáneas, tal
es como el escritor francés Dr. Encaus (Papus), A. E. Waite y Los manuscritos
de la Orden de la Aurora de Oro (Order
of the Golden Dawn), de MacGregor Mathers, que Crowley publicó bajo su propia
responsabilidad. Los tres son distintos. Concerniente al sistema en sí. Waite
declara que "hay otro método que sólo conocen Los Iniciados", lo cual hace suponer que era el método usado
por Mathers. Papus no concuerda con ninguno de estos métodos, pero como su
sistema violenta muchas veces correspondencias cuando se Las pone sobre el Arbol, que es la prueba suprema de todos
Los sistemas, y como el utilizado por Mathers-Crowley es el que se ajusta
admirablemente al mismo, podemos deducir que éste es el que corresponde a la Orden tradicional, y al que nos
ajustaremos en estas páginas. Además, Los cabalistas colocaban sobre Los
senderos del Arbol de la Vida Los
signos del Zodíaco, Los Planetas y Los Elementos.
Ahora
bien: hay 12 signos, 7 planetas y 4 elementos, lo que suman 23 símbolos en
total. ¿Cómo pueden ajustarse sobre Los senderos? Este es otro reto, pero la
solución es muy sencilla: en mundo físico nos encontramos sobre el elemento
Tierra, y por eso dicho símbolo no
aparece en Los senderos que conducen a lo Invisible. Si sacamos ese Elemento,
nos restan 22 símbolos que ajustan perfectamente y que, una vez bien colocados,
encontramos que se corresponden absolutamente con Los Misterios del Tarot dilucidando en la forma más notable cada
símbolo al siguiente proporcionando, a la vez, las claves de la Astrología
Esotérica y de la adivinación por los Tarots.
La
esencia de cada Sendero consiste en que conecta entre dos de Los Sephiroth, y
sólo es posible comprender su significado teniendo en cuenta la naturaleza de
Las esferas así vinculadas en el Arbol.
Pero, un Sephirah no puede ser comprendido en un plano, porque su naturaleza es
cuádruple. Los Cabalistas lo expresan claramente al decir que hay cuatro
Mundos, o sea:
Atziluth, el Mundo Arquetípico, o
Mundo de Las Emanaciones, el Mundo Divino.
Briah, el Mundo de la Creación, también denominado
Khorsia (Kjorsia), o sea el Mundo de Los Tronos.
Yetzirah ,el Mundo de la Formación y de Los Angeles.
Assiah, el Mundo de la Acción, el Mundo de la
Materia.
Véase
MacGregor Mathers: "The Kabbalah Unveiled").
Se
dice que Los Diez Santos Sephiroth tienen, cada uno; su propio punto de contacto con cada uno de Los Cuatro
Mundos de Los cabalistas. En el mundo "Atzilúthico" se manifiestan
por Los Diez Santos Nombres de Dios. En
otras palabras, el Gran Inmanifestado
desde la sombra de Los Tres Velos Negativos de la Existencia pendientes tras la Corona se pone en
manifestacion bajo diez aspectos
distintos, que serán representandos por Los diferentes Nombres empleados para indicar la Divinidad en Las
Escrituras Hebreas. Estos Nombres se dan
en distintas formas en la Versión Autorizada, y el conocimiento de su verdadero significado y de
Las esferas a que pertenecen es lo que
nos permite conocer Los muchos enigmas del
Antiguo Testamento.
En
el mundo "Briahtico" Las Emanaciones Divinas se manifiestan por
intermedio de diez poderosos Arcángeles cuyos Nombres desempeñan un papel muy importante en la Magia Ceremonial.
Los restos gastados y borrosos de estos
magníficos Nombres de Poder constituyen esos
"Nombres bárbaros" que usaba la magia medieval en sus
evocaciones, ninguna de cuyas letras
podía ser cambiada. La razón de esto es que, en
hebreo, cada letra representa también un número, y Los números de
cada Nombre tienen un significado
importantísimo.
En
el Mundo "Yetzirático", Las
Emanaciones Divinas se manifiestan no
por intermedio de un solo Ser sino por diferentes tipos de Seres, a Los que llamamos Huestes o Coros Angélicos.
E1
Mundo "Assiático" no es, estrictamente hablando, el mundo material si se lo contempla desde el punto de
vista de los Sephiroth, pues comprende
el plano astral inferior y el etérico, ,juntamente con el físico. En el plano físico, Las Emanaciones Divinas
se manifiestan a través de Los que
podríamos llamar, con bastante propiedad, Los diez chakras mundanos, porque
esos centros de manifestación corresponden en perfecta analogía a Los similares
existentes en el cuerpo humano. Estos
Chakras son la -Esfera del Zodíaco, Los siete planetas y Los
Elementos; tomados en conjunto, diez en
total.
Por
lo antedicho, se verá que cada Sephirah se compone, primeramente, de su Chakra mundano; en segundo término, de
Las Huestes de Seres Angélicos, Devas o
Archons, Principalidades o Poderes, segun la
terminología que se emplee; en tercer lugar, por la Conciencia Arcangélica o Tronos, y, finalrnente, por un
aspecto especial de la Divinidad. Dios,
tal como es en su Integridad, está absolutamente oculto detrás de Los Velos Negativos de la
Existencia, y es completamente
incomprensible para la conciencia humana no iluminada.
Los
Sephiroth pueden ser considerados como macrocósmicos mientras que Los Senderos son microcósmicos;
Los Sephiroth, tal como puede verse en algunos diagramas antiguos, están
conectados entre sí por rayos, como una
espada flamígera que representará Las
Emanaciones Divinas sucesivas que constituyen la evolución creadora. Los Senderos, sin embargo, representan gradas
o etapas sucesivas de desenvolvimiento
de realización cósmica, de la conciencia humana. En pinturas muy antiguas suele representarse lo
dicho por una serpiente que se enrosca
en torno a Las ramas del Arbol. Esta es la serpiente Nechushtan
"que se muerde su propia cola", el símbolo de la Sabiduría y de
la Iniciación. Las espiras de esta serpiente, colocadas debidamente en el
Arbol, cruzan cada uno de Los senderos en sucesión y sirven para indicar el orden en que se Los debe enumerar.
Con la ayuda de este jeroglífico es muy
fácil arreglar la tabla de Los símbolos en sus
posiciones correctas en el Arbol) siempre que, naturalmente dichos símbolos hayan sido dados en su debido orden
en Las tablas. En ciertas obras modernas
que se consideran como autoridades sobre el tema no se da el orden verdadero, pero sus autores
aparentemente, han creído que esto no
debe ser revelado a los no iniciados. Pero como este orden no se da en ciertas obras mucho más antiguas,
así como en la Biblia y otras literaturas cabalísticas, no vemos razón ninguna
para dar a Los estudiantes, intencionalmente, enseñanzas que los
desoriente.
Rehusarse
enseñar algo puede estar absolutamente justificado; pero no encontramos
justificación alguna en dar indicaciones con el objeto exclusivo de desorientar a Los demás. Por
otra parte, nadie será mayormente perseguido en nuestros días por estudiar
ciencias heterodoxas, de manera que el
único objeto plausible que existiría en
guardar reservadas estas enseñanzas es porque se refieren a la teoría del Universo y a la filosofía que de
ella resulta, de ninguna manera a Los
métodos de la magia práctica, lo que podría retener el conocimiento que confiere prestigio y poder.
Este
egoísmo exclusivista es la ponzoña del movimiento oculto y no su guardián. Es el antiguo pecado de
retener el conocimiento de Dios en manos
del sacerdocio, negándoselo a Los que se encuentran fuera de la tribu sagrada.
Esto podría justificarse cuando las gentes eran bárbaras, pero no en el caso de
los estudiantes modernos y cultos. Porque, para decir la verdad, toda la
enseñanza y la doctrina necesaria puede entresacarse de las obras ya
publicadas, por todos aquellos que se tomen el trabajo de hacerlo y hasta
pueden adquirirla con dinero los que tengan el suficiente como para comprar
ciertas obras existentes, pero rarísimas. El hecho de poder disponer de todo el
tiempo y del dinero necesario ¿serían pruebas de merecimiento para obtener la
Sabiduría Sagrada?
No
dudamos que nos exponemos a muchísimas críticas de parte de aquellos que se han
constituído a sí propios en guardianes de este conocimiento que puede contener
preciosos secretos que no deben ser traicionados. Pero, a ésto diremos que no
pensamos traicionar secreto alguno, sino, simplemente, coordinar los fragmentos
que ya se han dado al mundo y que son de naturaleza sencilla y conocida. Cuando
por primera vez tuvimos acceso a ciertos manuscritos, creímos que eran
absolutamente desconocidos y secretos para el mundo en general; pero, una mayor
familiarización con la literatura oculta nos reveló que esas enseñanzas ya
habían sido dadas fragmentariamente en otras obras.
En
realidad, muchísimas cosas que los iniciados han jurado mantener secretas ya
han sido publicadas por Mathers y Wynn Wescott. En 1926 se publicó una edición
más de la obra de Mathers, "The Kabbalah" y en esa obra se
encontrarán muchas de las tablas que damos en ésta. Como esta descripción de
las Jerarquías de Seres fueron dadas al mundo por Isaías, Ezequiel y varios
Rabbis de la Edad Media, ya no puede decirse que pertenezcan a ningún autor
determinado. Por lo demás, el único autor de todo esto, segun la Cábala misma,
sería el Arcángel Mitatrón, y no ninguno de sus comentaristas.
Mucho
de lo que en cierto tiempo fué un conocimiento libre y universal,
posteriormente fué recogido y confinado al juramento de secreto de los
iniciados. Y una de las imputaciones más contundentes de Crowley contra alguno
de sus instructores consiste en que lo obligaron a prestar un juramento
terrible de guardar el mayor secreto, y luego le entregaron "el alfabeto
hebreo para su custodia".
La
filosofía de la Cábala es el esoterismo del Occidente. En ella encontramos la
misma cosmogonía que existe en las Estancias de Dzyan, que fueron la base de
todo el trabajo de la señora Blavatsky. Esta autora encontró en ellas toda la
estructura de la enseñanza tradicional que luego expuso en su gran obra "La Doctrina Secreta". Esta
cosmogonia cabalística es la Gnosis cristiana;
sin ella nos encontraríamos con un sistema incompleto, que por otra parte ha
sido siempre la debilidad del cristianismo. Haciendo uso de términos vulgares,
diríamos que los padres primitivos de la Iglesia, al tirar el agua del baño,
tiraron con ella también el nene.
El
más ligero estudio que se haga de la Cábala sirve para mostrarnos que en ella
se encuentran las claves de los enigmas de las Sagradas Escrituras en general, y de las obras proféticas en
particular (los libros de los Profetas). ¿Existe alguna razón valedera
para que los iniciados modernos encierren estos conocimientos en una caja secreta
y se sienten sobre la tapa para más seguridad? Si ellos consideraran así las
cosas, y pensasen que estamos en un error al dar estos conocimientos que ellos
estiman de su incumbencia exclusiva, diriamos que vivimos en un país libre, y que cada cual tiene derecho a tener
sus propias opiniones.
CAPITULO V EXISTENCIA NEGATIVA
Cuando
el esoterista se propone formular su filosofía para comunicársela a Los demás,
se encuentra ante el hecho de que este conocimiento de Las formas superiores de
la existencia se obtiene por procedimientos distintos del pensamiento, y que
estos procesos recién comienzan cuando se supera al pensamiento mismo. Por lo
tanto, Las ideas trascendentales y superiores sólo pueden ser conocidas y sólo
pueden comunicar esas ideas a Las personas capaces de elevarse hasta esa esfera
de conciencia. Cuando tiene que comunicar esas ideas a Los que aún no han
experimentado ese modo de conciencia, tiene que cristalizarlas y darles forma o
fracasa por completo en dar la impresión adecuada. Todos Los místicos han
empleado cuanto símil imaginable han podido concebir, con objeto de transmitir
sus impresiones; Los filósofos se han perdido realmente en una maraña de
palabras y todo ello de nada ha servido en lo que concierne al alma que aún no ha
recibido cierta iluminación. Sin embargo, Los cabalistas emplean otro método.
No tratan de explicar a la mente lo que la mente es incapaz de comprender, sino
que suministran una serie de símbolos para meditar, Los cuales permiten crear
una escala de realización, grado por grado, permtiendo así ascender cuando no
se puede volar. La mente es tan incapaz de captar la filosofia trascendente
como lo es el ojo para ver la música.
El
Arbol de la Vida no representa tanto un sistema como un método, y Los que lo formularon
tuvieron presente que para obtener claridad en la visión es necesario
circunscribir el campo de la vista. La mayoría de Los filósofos fundaron sus
sistemas sobre el Absoluto pero éste no es un fundamento firme, ya que la mente
humana no puede ni definir ni captar lo Absoluto. Otros tratan de utilizar una
negación para su fundamento, declarando que Absoluto es y debe ser siempre
incognoscible. Los cabalistas no hacen ninguna de Las dos cosas sino que se limitan a decir que lo Absoluto
es desconocido para el estado de conciencia normal de Los seres humanos.
Por
consiguiente, para sus fines, ponen un velo en cierto punto de la
manifestación, no porque allí no haya nada, sino porque la mente, como tal,
tiene que detenerse allí. Cuando la mente humana haya sido llevada a su más
alto grado de desenvolvimiento y la conciencia sea capaz de desprenderse de la
misma por así decirlo, quedando por encima de ella, entonces podemos penetrar
en Los velos de la Existencia Negativa, según se le llama.
Para
todo propósito práctico podemos comprender la Naturaleza del Cosmos si
aceptamos Los Velos como convenciones filosóficas y nos damos cuenta de que
corresponden a Las limitaciones humanas y no a Las condiciones cósmicas mismas.
El origen de Las cosas es inexplicable en términos filosóficos. Por más lejos
que alcancemos en nuestra retrospección hacia Los orígenes del mundo de
manifestación, siempre encontraremos una existencia precedente. Solamente
cuando aceptamos correr un Velo de Existencia Negativa en el sendero que lleva
a Los primitivos principios, es cuando logramos un fondo sobre el cual resulta
visible la Causa Primera. Y esta Causa Primera no es un origen sin raices, sino
meramente la Primera Apariencia en el Plano de la manifestación. La mente no
puede ir más allá, aunque, sin embargo debemos recordar que las distintas
mentalidades pueden recorrer diferentes distancias, y para algunas el Velo debe
ponerse en un sitio y para otras en otro.
El ser humano ignorante no va más allá del
concepto de Dios como un anciano, con una larga barba blanca, sentado en un
Trono de Oro, y dando órdenes a la Creación. El hombre de ciencia irá poco más
allá antes de verse obligado a tender el Velo que llama éter, y el filósolo irá
todavía mucho más allá antes de tender el Velo que llama Absoluto. Pero el
Iniciado irá mucho mas allá, porque ha aprendido a pensar por medio de símbolos
y los símbolos son para la mente lo que las herramientas son para manos: una
aplicación extensiva de sus poderes,
El
Cabalista toma como punto de partida Kether, la Corona, el Primer Sephirah, que
simboliza la cifra I, la Unidad, el punto dentro del circulo. Detrás de esto,
coloca Los Tres Velos de la Existencia Negativa. Esto es muy distinto que
tratar de partir del Absoluto y seguir así el trabajo hasta la Evolución. Quizá
no conduzca inmediatamente hasta un conocimiento preciso y completo del origen
de todas las cosas, pero permite a la mente tener un punto de partida, y si no
tenemos un punto de partida, menos podemos esperar tener uno de llegada.
Por
lo tanto el Cabalista empieza donde puede, o sea en el punto que está todavia
dentro del alcance de la conciencia finita. Kether equivale a la forma o
concepto más trascendental que podemos concebir de Dios, cuyo nombre es Ehieh,
que la versión autorizada de la Biblia traduce como "Yo Soy", o, más
claramente, el Ser Puro, Unico, Existente por Sí Mismo.
Pero
estas palabras son palabras y nada más, a menos que sean capaces de transmitir
algo a la mente, y en sí mismas no pueden hacerlo. Hay que correlacionarlas con
otras ideas antes que se logre ese objeto o tengan algún significado. Sólo
empezamos a comprender a Kether cuando estudiamos a Kjokmah (Chokmah), el
Segundo Sephirath, su emanación. Y en realidad, sólo cuando vemos todo el
desenvolvimiento de Los diez Sephiroth estamos en condiciones de aproximarnos a
Kether, haciéndolo con Los datos que nos da la clave de Su Naturaleza. Al
trabajar con el Arbol de la Vida es mucho mejor mantenerse siempre en marcha
más bien que detenerse en un punto determinado hasta haberlo dominado por
completo, porque cada cosa explica la otra, y la iluminación es el resultado de
la percepción de Las relaciones entre Los diferentes símbolos. Nuevamente
repetimos que el Arbol de la Vida es un método para utilizar la mente y no un
sistema de conocimiento.
Sin
embargo, por el momento, no nos estamos ocupando del estudio de Las
Emanaciones, sino de Los orígenes hasta donde la mente humana es capaz de
penetrarlos, y, por paradójico que pueda parecer, entraremos aún mucho más allá
tan pronto como tendamos el Velo, mucho más que si tratáramos de penetrar sin
él a través de Las tinieblas. Por lo tanto, resumiremos la posición de Kether
en una sentencia, que quizá tenga poco o ningún significado para el estudiante
que considere por primera vez la materia, pero que, si se conserva en la mente,
comenzará a desenvolver su significado vívidamenté más tarde. Al hacerlo así
nos atenemos a la antigua tradición esotérica de dar al estudiante un símbolo
para que lo geste hasta que lo dé a luz en su mente, en vez de darle
instrucciones explícitas, que en realidad no le dirían nada preciso. La
sentencia germinal que echamos intencionalmente en la subconsciencia del lector
es la siguiente: "Kether es el Malkuth del Inmanifestado". Dice
Mathers en la obra citada: "El océano Infinito de la Luz Negativa no
procede de un centro, porque carece de él, sino que se concentra en un centro
que es el numero Uno de Los Sephiroth manifestados, Kether, 1a Corona, el
Primer Sephirah".
Las
palabras en sí mismas son contradictorias e incomprensibles. La Luz Negativa no
es más que una manera de decir que lo que se describe, aunque tiene ciertas
cualidades en común como la Luz, no es, sin embargo, Luz, tal como la
conocemos, lo cual en verdad, nos dice muy poco acerca de lo que se nos quiere
describir. Por lo tanto se nos dice que no cometamos el error de pensar en
ello, como Luz, por la sencilla razón de que la mente no está en condiciones
para formar imágenes que la representen y, por consiguiente, debe dejar la cuestión
sola, hasta que se produzca el crecimiento indispensable. No obstante, aunque
estas palabras no nos digan lo que deseamos saber, transmiten ciertas imágenes
a la imaginación, Las cuales se van sumergiendo en mente subconsciente, donde
mucho después evocarán ciertas ideas que penetrarán en la mente consciente y
que están relacionadas con aquéllas. Así es como el conocimiento va surgiendo
cuando se dá al método de la Cábala su aplicación práctica, que es el Yoga del
Occidente.
Los
Cabalistas reconocen cuatro planos de Manifestación y tres planos de
Inmanifestación o Existencia Negativa. Al primero de éstos se le da el nombre
de "Ein" (Ain),
negatividad; al segundo "Ein
Soph", lo Ilimitado, y al
tercero "Ein Soph Aur", la
Luz llimitada. De esta última se concentra Kether. Estos tres términos son Los
Tres Velos de la Existencia Negativa que están tras Kether. En otras palabras,
son Los símbolos algebraicos que nos permiten pensar en lo que trasciende al
pensamiento y que a la vez ocultan aquello que representan: son como la
máscara. Realidades Trascendentales.
Si
pensamos acerca de los Estados de existencia negativa en términos de cualquier
cosa que conozcamos, cometeremos un error porque sean lo que sean, no pueden
ser lo que pensemos, ya que son Inmanifestados.
La
expresión "Velos" nos enseña, por lo tanto, que no sirven más que de
fondo, carecen de valor en sí mismos, pero nos son útiles en nuestros cálculos, ideas que, de otra manera, serían
inconcebibles. Como la esencia del Arbol
de la Vida reside en el hecho de que hace que sus símbolos se expliquen unos a
otros por medio de sus posiciones relativas, estos Velos sirven como pedestales para el pensamiento,
permitiéndonos sostenernos en regiones todavía desconocidas para nosotros. Sin
embargo, esos Velos, si bien ocultan lo que representan, nos permiten ver
claramente aquello a lo cual sirven de fondo, y esa es su función y objeto.
Son
nuestras propias limitaciones las que hacen indispensables esos símbolos
insolubles, que se presentan a nosotros, pero la mente disciplinada en la filosofía esotérica,
pronto aprende a trabajar dentro de estas limitaciones y acepta como Velos
puestos al símbolo de lo que está más
allá de su alcance. Así es como recorre el camino de la sabiduria, porque la mente va creciendo con aquello de
que se la alimenta, y un buen día, cuando hayamos logrado ascender hasta
Kether, podremos tener la esperanza de elevar Los brazos y desgarrar el Velo,
y contemplar la Luz Infinita.
El
Esoterista no se limita a sí mismo declarando que lo Desconocido es siempre
Desconocible, porque sobre todas las cosas es un evolucionista y sabe que lo que hoy no se
puede abarcar, puede muy bien ser
realizado en el mañana del tiempo cósmico. También sabe que el tiempo evolutivo es un asunto individual en
los mundos internos y que se mide, y no
se regula, por la revolución de la Tierra sobre su propio eje.
Esos
tres Velos: Ein, Negatividad; Ein Soph, Ilimitado, y Ein Soph Aur, la Luz Ilimitada o
Infinita, aunque no podamos comprenderlos,
sugieren ciertas ideas. Negatividad quiere decir Ser o existencia
cuya naturaleza no podemos comprender.
No podemos concebir una cosa que es y que sin embargo, no es. Por lo tanto,
tenemos que concebir alguna forma de ser
de la que jamás hayamos tenido experiencia consciente; la forma de un ser que, según nuestros conceptos
de la existencia, no exista y que, sin
embargo, si es que podemos decirlo así, exista de acuerdo con su propia idea de
la existencia. Para usar Las palabras de un gran sabio podriamos repetir:
"Hay muchísimas más cosas en Los Cielos y en la Tierra de Las que podamos
soñar en nuestra filosofía".
Pero,
aunque digamos que la Existencia Negativa está fuera del alcance de nuestra
realización, esto no significa que estemos fuera del radio de su influencia. Si asi fuera,
podriamos descartar eso por completo y nuestro interés terminaría
definitivamente. Por el contrario,
aunque no tengamos acceso directo a su ser, todo cuanto sabemos que
existe tiene su raiz en esta Existencia Negativa, de manera que aunque no podamos conocerla directamente, podamos
tener experiencia de la misma, aunque remota. En otras palabras, aunque no
podamos conocer su naturaleza, conocemos
sus efectos, de la misma manera que si bien
ignoramos lo que es la electricidad en sí misma, sin embargo podemos
hacer que nos sirva en nuestra vida, y de nuestra experiencia de sus efectos podemos llegar a conclusiones ciertas
concernientes por lo menos a las cualidades que posee.
Los
que han penetrado más profundamente en lo Invisible nos han dado descripciones
simbólicas gracias a las cuales podemos dirigir
nuestra mente en dirección a lo Absoluto, aunque no podamos alcanzarlo.
Han hablado de la Existencia Negativa como Luz: "Ein Soph Aur, la Luz Infinita". También han hablado
de la Primera Manifestación como Sonido:
"En el Principio era el Verbo".
Recordamos
haber oído decir una vez a un hombre a quien consideramos como un gran Adepto,
lo siguiente: "Si queréis saber lo
que es Dios, puedo decíroslo en tres palabras: Dios es presión". Y
de inmediato brotó en nuestra mente una
imagen seguida de una realización.
Pudimos concebir el flujo de la Vida a
través de todos los medios y canales de
la existencia. Sentimos que habíamos logrado una verdadera realización de la naturalez de
Dios. Y. sin embargo, si nos ponemos a
analizar fríamente esas palabras, no hay en ellas absolutamente nada. No obstante, tenía el
poder de transmitir una imagen, un
símbolo, y la mente, operando en el reino de la intuición, más allá de la razón, alcanzaba una
realización, aunque esa realización sólo
pudiera reducirse, a la esfera del pensamiento concreto, a una imagen.
Es
necesario que nos demos cuenta de que en esas regiones abstractas la mente sólo puede usar símbolos,
pero esos símbolos sólo tienen el poder
de transmitir realizaciones a la mente que sabe cómo utilizarlos. Esos símbolos
son los gérmenes mentales de donde brota la comprensión, aun en el caso de que
no seamos capaces de expandir y transformar el simbolo en una realización concreta.
Poco
a poco como una marea ascendente, la realización va concretando lo Abstracto,
asimilando y expresando en términos de su propia naturaleza cosas que
pertenecen a otra esfera, y cometeríamos un gravísimo error si tratáramos de
probar con Herbert Spencer que porque una cosa es actualmente desconocida para
la mente que poseemos, tiene que permanecer desconocida para siempre. E1 tiempo
no sólo va aumentando nuestros conocimientos, sino que la Evolución acrecienta
nuestras capacidades, y la Iniciación, que es la Evolución forzada, aporta
facultades anticipándose a la estación normal y llevando la conciencia del
Adepto a una expansión que le permite vastas captaciones, muchísimo más allá de
las que puede alcanzar la mente humana común. Estas ideas, aunque el Adepto las
comprende perfectamente en su nueva conciencia, no le es posible transmitirlas
a otros si no participan de su misma conciencia. Sólo puede expresarlas en
forma simbólica, pero todo aquel que haya tenido experiencia más amplia podrá
captar esas ideas en su propio plano, aunque no pueda transportarlas a la
esfera del pensamiento consciente.
Es
de esta manera como en la literatura esotérica se diseminan gérmenes o ideas
germinales tales como “Dios es presión”, o "Kether es el Malkuth de la
Existencia Negativa". Estas imágenes, cuyo contenido no pertenece a
nuestra esfera, son los gérmenes masculinos de pensamiento, que fecundarán el
óvulo de la realización concreta. En sí mismos, son incapaces de mantener más
que una existencia fugitiva en la conciencia, como un relámpago de realización;
pero sin ellos, el óvulo del pensamiento filosófico quedaría estéril. Sin
embargo, impregnado por ellos, su substancia es absorbida y se pierde en el
acto mismo de la impregnación, y entonces comienza el crecimiento dentro del
informe germen mental, hasta que, ultérrimamente, después de la debida
gestación la mente da a luz a una idea
en el umbral de la conciencia.
Si
queremos sacar el mayor partido posible de nuestra mente, es necesario que
aprendamos a dejar pasar tranquilamente ese período de latencia, de gestación,
después de que haya sido impregnada por algo externo de nuestro plano de
existencia, hasta que la gestación culmine su obra más allá del umbral de la
conciencia. Las invocaciones de las ceremonias iniciatorias tienen por objeto
precisamente atraer esa influencia impregnante sobre la conciencia del
candidato.
De
ahí que los Senderos del Arbol de la Vida, que son las gradas de la iluminación
del alma, estén intimamente asociados con el simbolismo de las ceremonias
iniciatorias.
CAPITULO VI OTZ CHAIM, EL ARBOL DE LA VIDA
Antes de que podamos comprender el
significado de cualquier Sephirah aislado, es necesario que captemos en líneas
generales, como conjunto, lo que significa Otz Chaim, el Arbol de la Vida.
Es un jeroglífico, un símbolo compuesto,
que tiene por objeto representar al Cosmos en su integridad y, a la vez, el
alma del ser humano en relación con aquel. Cuando más estudiamos el
jeroglífico, tanto más nos damos cuenta de que constituye una representación
perfectamente adecuada del Arbol y que
lo podemos utilizar como el ingeniero o el matemático emplean la regla de
calcular para investigar y calcular todas las complicaciones de la existencia
tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las
profundidades del alma.
En el diagrama que damos al final se ve que
es una combinación de diez círculos arreglados en determinada manera y
vinculados entre sí por ciertas líneas. Estos círculos son los Diez Sephiroth Sagrados y las líneas que los conectan entre
si representan los Senderos cuyo número es el de 22.
Cada Sephirah (Sephirah, singular de
Sephiroth) es una fase de la evolución y en el lenguaje de los rabbis se los
denomina las Diez Emanaciones Sagradas. Los Senderos que se encuentran entre
ellos son fases de la conciencia subjetiva, las Sendas o Gradas (del latín
Gradus, Escalón) por las que pasa el alma en su realización del Cosmos. Los
Sephiroth son objetivos; los Senderos son subjetivos.
Recordaremos nuevamente que no estamos
exponiendo la Cábala tradicional de los rabbis, como una curiosidad histórica,
sino que exponemos la estructura que generaciones de estudiantes, iniciados
todos ellos, y algunos adeptos o Maestros, han ido edificando paulatinamente,
convirtiendo el Arbol de la Vida en el instrumento de su desenvolvimiento
espiritual o de su trabajo mágico.
Esta es la Cábala Moderna o la Cábala
Alquímica, como se ha llamado algunas veces, y contiene muchísimas cosas que no
pertenecen a la tradición rabínica, como se verá a su debido tiempo.
Consideremos ahora la disposición general y
el significado del Arbol. Se verá que los círculos que representan a los
Sephiroth están arreglados en tres
columnas verticales (Vease el diagrama No. 1) y que a la cabeza de la del
centro, que es la más alta de las otras, formando el vertice superior del
triángulo de los Sephiroth, está el Sephirah Kether, al que nos hemos referido
en el capítulo anterior. Para mencionar nuevamente las palabras de MacGregor
Mathers: El Océano Infinito de la Luz Negativa no procede de un centro, porque
carece de él, pues se concentra en un centro, que es el número Uno de los
Sephiroth manifestados (Kether, la Corona, el Primer Sephirah).
La señora Blavatsky obtuvo de fuentes
orientalistas el término "del punto dentro del círculo", para
expresar el primer impulso de la Manifestación, y esta idea está también
contenida en el término rabínico: Necudah, Bashunah, el Punto Primordial,
nombre que se aplica a Kether.
Sin embargo, Kether no representa una
posición en el espacio. El Ein Soph Aur ha sido llamado el círculo cuyo centro
está en todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna, afirmación que,
como muchas otras que se hacen en ocultismo, parece inconcebible, pero que, sin
embargo, representa una imagen a la mente y sirve perfectamente su propósito.
Por lo tanto, Kether, y en realidad todos los demás Sephiroth, son simples
estados o condiciones de existencia. Debemos tener siempre presente que los
planos no se superponen unos encimas de otros en el Emíreo, como los pisos de
un edificio, sino que son estados de existencia de diferente clase y que,
aunque se han desarrollado sucesivamente en el tiempo, ocurren simultáneamente
en el espacio. La existencia de todas las clases está presente en cada ser
separado, lo que no es difícil comprender si recordamos que el ser humano está
compuesto por un cuerpo físico, emociones, mente y espíritu, todos los cuales
ocupan el mismo espacio al mismo tiempo.
Cualquiera que haya observado una solución
a saturación en un líquido caliente y cómo se van formando los cristales cuando se enfría, puede concebir una idea
acerca de la naturaleza de Kether. Llenad un vaso de agua muy caliente y
divolved en ella todo el azúcar que se puede, a saturación, y luego, cuando la
saturación se enfríe, observad cómo van apareciendo los cristales de azúcar.
Cuando hagáis esto realmente sin limitaros a leerlo tendréis un concepto que os
permitirá pensar acerca de cómo el Primer Manifestado vino a la existencia,
emergiendo del Inmanifestado Primordial. El líquido es transparente y no tiene
forma, pero dentro de él se produce un cambio y comienzan a aparecer cristales
sólidos visibles y de formas definidas. Y de la misma manera podemos concebir que
algún cambio ocurre dentro de la Luz Infinita cuyo resultado es que Kether se
cristaliza en ella.
Ahora, no nos proponemos hablar
profundamente de la naturaleza de los Sephiroth, sino simplemente realizar el
bosquejo general del Arbol de la Vida. En el curso de estas páginas trataremos
una y otra vez el asunto, hasta alcanzar un concepto comprensivo del
mismo, lo cual sólo se puede hacer gradualmente, pues si empleáramos mucho
tiempo para tratar algún punto aislado, antes que el estudiante lograra hacerse
un concepto general, mucho de ese tiempo sería malgastado, pues no se
comprendería la importancia que ese concepto generalmente puede tener para la
concepción del bosquejo en conjunto. Los mismos rabbis aplican a Kether la
denominación de Secreto de secretos, a la Altura inescrutable, como indicando
que la mente humana apenas si puede saber algo acerca de Kether.
Vale la pena hacer notar que el judaísmo
exotérico, cuyo heredero, no muy afortunado, es el Cristianismo, no contiene
concepto alguno sobre las emancipaciones o desbordamiento de un Sephirah en
otro. Declara que Dios hizo el mar, las montañas y las bestias del campo, y
visualizamos todo ese proceso, si es que
realmente llegamos a visualizarlo, como la obra de artistas celestiales,
que modelaban cada frase de la manifestación y ponían el producto terminado en
el mundo. Este concepto ha mantenido la ciencia atrasada durante centenares de
años, en la Europa occidental, y al final los hombres de ciencia tuvieron que
romper con la religión y soportar persecuciones como herejes para poder llevar
a la doctrina de la evolución, que era la que explícitamente se enseñaba en la
Tradición Mística de Israel, una tradición con la que indudablemente estaban
bien familiarizados los que escribieron el Antiguo Testamento, porque su obra
está llena de referencias e implicaciones cabalísticas.
La Cábala no concibe que Dios fabricó la
Creación etapa por etapa, sino que cree en las diferentes fases de la
Manifestación como evolucionando unas de otras, como si cada Sephiroth fuera un
lago que, una vez lleno, se desbordara en el lago inferior. Para hablar
nuevamente de MacGregor Mathers, "en cada bellota existe una encina con
sus bellotas, y oculta en cada una de ellas existe también otra encina con sus
bellotas, y así sucesivamente". De la misma manera, cada Sephirah contiene
las potencialidades de todo lo que sobreviene despues, en escala de
desbordamiento o sucesivas manifestaciones interiores. Kether contiene el resto
de los Sephiroth, que son nueve: y el Chokmah (Kjokmah), el segundo, contiene
las potencialidades de todos lo que le siguen (y son ocho), así sucesivamente.
Pero en cada Sephiroth sólo se desarrolla un aspecto de la manifestación,
quedando los demás latentes, y los precedentes se reciben como por reflejo.
Cada Sephiroth viene a ser, pues, como una forma de existencia pura en su
esencia, siendo la influencia de la fases de precedentes de su Evolución
externas, reflejadas en la misma. Estos aspectos por así decirlo, habiéndose
cristalizado en las etapas anteriores ya no se encuentran en solución en la
corriente que fluye al exterior de manifestación, que siempre procede del
Inmanifestado, a través de Kether. Por
tanto, cuando deseamos descubrir la naturaleza esencial, la base de
manifestación, de cualquier tipo de existencia particular, la obtenemos en la
Sephirah correspondiente, meditando sobre ese Sephirah particular en su forma
primordial. Porque existen cuatro formas o mundos, en los cuales conciben los
Cabalistas el Arbol de la Vida, a los que consideraremos a su debido tiempo.
Por ahora sólo nos referiremos a ello, para que el estudiante obtenga bastante
fondo como para lograr una perspectiva adecuada.
El estudiante encontrará mucha ayuda
recorriendo los capítulos de la obra "La Sabiduría Antigua, de Annie
Besant, que tratan de las diversas partes de la evolución, los que arrojan
mucha luz sobre el tema de que estamos tratando, aunque el sistema de
clasificación no sea el mismo.
Concibamos a Kether como un surtidor que
llena su recipiente, y una vez lleno, se derrama sobre otro inferior, el cual,
al llenarse a su vez se desborda sobre un tercero más abajo y así
sucesivamente. El Inmanifestado va
fluyendo siempre a presión por Kether, y llega un tiempo en que la Evolución ha
llegado tan lejos como puede hacerlo en la extrema simplicidad de la forma de
existencia del Primer Manifestado. Todas las combinaciones posibles se han
formado ya y han pasado por todas las mutaciones imaginables. La acción y
reacción se han estereotipado y no puede haber nuevos desenvolvimientos más que
utilizando las combinaciones entre sí. La Fuerza ha formado todas las unidades
posibles; la siguiente fase de desenvolvimiento para estas unidades, es
combinarse en estructuras aún más complejas. Cuando esto ocurre, comienza una
nueva fase de la existencia más altamente organizada; todo lo que ya había
evolucionado permanece pero lo que ahora evoluciona es más que la suma de las
partes ya actuantes, porque nuevas
capacidades vienen a la existencia. Esta nueva etapa presenta un cambio del
modo de existencia. Así como Kether se cristalizó de la Luz Infinita, así
también el Segundo Sephirah, Kjokmah se cristalizó de Kether en este nuevo modo
de ser, habiendo dejado de ser este nuevo sistema de acciones y reacciones el
proceso simple y directo que era y se ha convertido en completo y tangencial.
Entonces tenemos dos modos de existencia: la simplicidad de Kether y la
relativa complejidad de Kjokmah, pero ambos son tan simples que ninguna clase
de vida de la que conocemos podría subsistir allí: sin embargo, fueron los
estados precursores de la vida orgánica. Podríamos decir que Kether es la
primera actividad de la manifestación ‑ movimiento; es un estado de puro
devenir, Rashith ha Gigalim los Primeros Estremecimientos o Vibraciones, el
Principio del movimiento Giratorio o Vórtices, según lo llamaban los
Cabalistas, o "Primum Móbile" según los Alquimistas. Kjokmath, el
Segundo Sephirah, es lo que los Rabbis llaman Mazlohh, la Esfera del Zodíaco.
Aquí ya encontramos el concepto del círculo con sus segmentos. La Creación ha
avanzado. De este nuevo Primordial ha surgido la Serpiente que sostiene su cola
con la boca, según nos cuenta la Señora Blavatsky en su inestimable obra de
simbolismo arcaico "La Doctrina Secreta" e "Isis sin Velo".
De parecida manera la que en Kether se
desbordó dando origen a Kjokmah, Kjokmah se desbordó en Binah, el Tercer
Sephirah. Las sendas seguidas por esas emanaciones en estos desbordamientos
sucesivos están representadas en el Arbol de la Vida por un relámpago y en otro
diagrama por una Espada Flamígera. Observando el Diagrama número 1 se verá que
el relámpago tiene que proceder de Kether hacia afuera y abajo, y a la derecha,
para alcanzar a Kjokmah, y luego, gira a nivel hacia la izquierda y procede a
igual distancia de Kether sobre ese lado, estableciendo allí a Binah. El
resultado de todo esto es un figura triangular en el Jeroglífico, la cual se
denomina el Triángulo de los Tres Supremos o Primera Trinidad, y se encuentra
separado del resto de los Sephiroth por el Abismo que la conciencia humana no
puede cruzar. Aquí están las raíces de la existencia, ocultas a nuestras
miradas.
CAPITULO VII LOS TRES SUPREMOS
Habiéndose considerado en general el
desenvolvimiento de las Tres Primeras Emanaciones Divinas, nos encontramos en
situación de obtener ya una percepción más profunda de su naturaleza y
significación, porque no es permitido estudiarlos en sus relaciones, unos con
otros. Esta es la única manera de estudiar los Sephiroth, porque un Sephirah
aislado carece de todo significado, en razón de que el Arbol de la Vida es
esencialmente un esquema de relaciones, potencias y reflejos. (Véase el
diagrama No. 3 ).
Los libros rabínicos aplican muchos nombres
curiosos a los Sephiroth, y nos es dable aprender muchas cosas de ellos, dado
que cada palabra de esos libros tiene un significado importante, y no se emplea
ninguna a la ligera, ni por consideraciones literarias o poéticas simplemente,
pues todas constituyen términos precisos y científicos.
El significado de la palabra Kether, como
ya lo hemos visto es Corona, Kjokmah significa Sabiduría, y Binah,
Entendimiento. Pero pendiente entre estos dos últimos Sephiroth existe un
Tercero Misterioso, que jamás está presentado en el Arbol de la Vida; es el
invisible Sephirah, Daath, Conocimiento, del cual dícese es formado de la
conjución de Kjokmah y Binah, estando situado a través del Abismo. Crowley nos
dice que Daath está situado en dimensión distinta de los demás Sephiroth y que
constituye un vertice de la pirámide, de la cual Kether, Kjokmah y Binah son
los tres ángulos básicos. Para nosotros, Daath representa la idea de la
realización y de la conciencia.
Dilucidaremos, ahora, los Tres Supremos de
acuerdo con el método de la Cábala Mística, consistente en llevar a la mente
con todas las correspondencias asignadas a los mismos, dejando que la
contemplación haga el resto.
Se observará que estos tres y el misterioso
cuarto contienen el simbolismo relativo a la cabeza, la que, en el ser humano
arquetípico, representa el nivel de conciencia más elevado. Cuando buscamos en
la literatura rabínica cuáles otros nombres pueden serle aplicados, encontramos
más y más simbolismos relacionados con la cabeza y Kether, y, aunque no se
refieran a los otros dos Supremos, le pueden ser aplicados igualmente, porque
no son más que aspectos de Kether en un plano inferior.
Los Rabbis llaman a Kether, entre otras
maneras que no necesitamos considerar por el momento : Arik Anpin, el Rostro
Inmenso, la Cabeza Blanca, la Cabeza que No Es. El simbolismo Mágico de Kether,
según Crowley, es un Antiguo Rey con barba, visto de perfil. MacGregor, a este
respecto, dice : "El simbolismo del Rostro Inmenso es el de un perfil, de
manera que sólo puede verse uno de sus lados". O, según dice la Cábala :
"En El todo es lado derecho". El lado izquierdo, que está hacia lo
Inmanifestado, es para nosotros como el lado oscuro de la Luna.
Pero Kether es, ante todo, la Corona; bien,
la Corona no es la cabeza, sino que está sobre la cabeza. Por tanto, Kether no
puede ser la conciencia, sino la materia prima de la conciencia, considerada
microcósmicamente, y la materia prima de la existencia, considerada
macrocósmicamente. Porque el Arbol de la Vida puede ser considerado de estas
dos maneras: como el Universo y como el alma del ser humano, ya que
estos dos aspectos se iluminan mutuamente. En las palabras de la Tabla de
Esmeralda de Hermes, se dice: "Como arriba es abajo".
Kether se diferencia de Kjokmah y Binah
antes de alcanzar la existencia fenomenal, y a éstos los cabalistas los llaman
Abba, el Padre Supremo, y Ama, la Madre Suprema. A Binah se lo llama también el
Gran Mar y Shabathai, la esfera de Saturno. Conforme continuemos en nuestro
estudio veremos que a los Sephiroth se los denomina sucesivamente como las
esferas de los planetas pero Binah es la primera de las Emanaciones a la que se
le asigna tal cosa. Kether es el Primer Remolino y Kjokmah es la Esfera del
Zodíaco.
Ahora bien: Saturno es el Padre de los Dioses;
es el mayor de los viejos dioses que fueron los predecesores de aquellos del
Olimpo sobre los que gobernaba Júpiter. En los títulos secretos atribuídos a
las láminas del Tarot, el Sendero de Saturno se denomina, según Crowley, el
Grande de la Noche de los Tiempos.
Tenemos, pues, a Kether, diferenciándose
como una potencia activa, masculina, Kjokmah; y una potencia pasiva, femenina,
Binah, estos están colocados a la cabeza de las dos columnas laterales formadas
por el alineamiento vertical de los Sephiroth, espaciados en el Arbol de la
Vida.
De estas dos columnas, la de la izquierda,
que se encuentra bajo Binah, se llama Severidad, mientras que la de la derecha,
bajo Kjokmah, se denomina Misericordia. Y la del Medio, bajo Kether, se
denomina Suavidad, diciéndose que es la Columna del Equilibrio. Las dos
Columnas Laterales son las que se encuentran a la entrada del Templo del Rey
Salomón y están representadas en todas las logias de los Misterios, siendo el
candidato mismo, cuando se encuentra entre ellas, el Pilar del Medio, el
Equilibrio.
Aquí nos encontramos con las ideas
expresadas por la señora Blavatsky de que no puede haber manifestación si no
hay diferenciación entre Pares de Opuestos. Kether se diferencia en dos
aspectos como Kjokmah y Binah, y entonces la manifestación entra en la
existencia. Ahora bien, en este triángulo supremo, la Cabeza que No Es, el
Padre y la Madre, tenemos la concepción radical de nuestra Cosmogonía, a la que
tendremos que volver una y otra vez, bajo innumerables aspectos, y cada vez
iremos recibiendo nueva iluminación. Estos primeros capítulos no tratan de
agotar los diversos puntos tocados, por razones ya expuestas, porque los
estudiantes que no están familiarizados con el asunto --y son poquísimos los
que lo están-- no tienen los elementos mentales necesarios o el acopio de
hechos suficientes como para que les permita apreciar el significado de un
estudio más detallado. En estos momentos nos estamos ocupando, precisamente, de
juntar esos elementos, y, a su debido tiempo, trataremos de arreglarlos y
disponer en un templo viviente, estudiándolos en detalle.
Binah, la Madre Superior, en
contradistinción con Malkuth (la Madre Inferior, la Novia del Microposopos, la
Isis de la Naturaleza, el Décimo Sephirah), tiene dos aspectos, los
cuales se distinguen como Ama, la Madre Obscura, Esteril y Aima, la Madre
Resplandeciente y Fertil. Ya hemos visto que tambien se la llama el Gran Mar, que no sólo significa
amargura, sino que es la raíz de Marya o María. Y aquí nos encontramos otra vez
con la idea de la Madre, como la primera Virgen, y luego con el niño concebido
por obra del Espíritu Santo.
Mediante la asociación de Binah con el Mar
se nos recuerda que la vida tuvo sus principios primordiales en las aguas, pues
de ellas surgió Venus, la Mujer Arquetípica. La asociación con Saturno nos
sugiere la idea de la Edad primordial: "antes de los dioses que hicieron
que los dioses bebieran hasta hartarse ..." Y sugiere las rocas más
antiguas: "Dentro de la sombría quietud de la cañada... estaba sentado el
canoso Saturno, inmóvil como una piedra". Max Heindel habla de los Señores
de la Forma entre las fases más tempranas de la evolución. Y una obra
inspiradísima que tenemos en nuestro poder, "The Cosmic Doctrine" (La
Doctrina Cósmica), habla de los Señores de la Forma como de las leyes de la
Geología.
Considerando nuevamente el simbolismo de
las dos columnas laterales del Arbol de la Vida, vemos a Kjokmah y Binah como
Fuerza y Forma, las dos unidades de toda manifestación.
No nos sería de gran provecho penetrar más
profundamente en las infinistas ramificaciones de este simbolismo en estos
momentos, porque nos llevaría mucho más allá de los tres Sephiroth que estamos
estudiando. Procederemos a una consideración ulterior del misterioso Daath que
aparece en el Arbol, al cual nunca se le asigna ni nombre Divino ni hueste
angélica de ninguna especie, y que tampoco tiene ningún símbolo mundano,
planeta o elemento, como tienen todos los demás puntos o centros del Arbol.
Daath se produce por la conjunción de
Kjokmah y Binah, como ya se ha explicado. El Padre Supremo. Abba, se une a la
Madre Suprema, Ama, y el resultado es Daath. Ahora bien, los cabalistas dan a
Daath algunos nombres curiosos, como veremos.
En el versículo 38 del "Book
Concealed" (El Libro Oculto), de la traducción inglesa de Mathers, tomada
a su vez de la traducción latina de Knorr von Rosenroth, se dice: "Porque
el Padre y la Madre están perpetuamente unidos en Yesod, el Fundamento (Noveno
Sephirah), pero oculto por el Misterio de Daath, o Conocimiento". Y en el
versículo 40 leemos con respecto a Daath : "El hombre que diga " yo
soy el Señor, descenderá... Yod, la decima letra del alfabeto Hebreo, es el
Fundamento del Conocimiento del Padre, pero todas las cosas se llaman
"Byodo", esto es, que todas las cosas se aplican a Yod, a quien
concierne todo este discurso. Todas las cosas se unen en la lengua que está
oculta en la Madre. En otras palabras, gracias a Daath, o Conocimiento mediante
el cual la Sabiduría se une al Entendimiento, y el Sendero de la Belleza
(Tiphareth, el Sexto Sephirah), con su novia la Reina (Malkuth, el Decimo
Sephirah); y esta es la idea oculta o alma que compenetra toda la Emanación. Y,
como se sabe (este Sendero Oculto) por lo que procede de sí mismo, resulta que
Daath es en sí el Sendero de la Belleza pero también es el Sendero Interior, al
que se refería Moises, y ese Sendero está oculto dentro de la Madre y es el
medio de su conjunción. Si observamos que Yod es identico a Lingan del Sistema Hindú, y que Kether, Daath y el
Sendero de la Belleza, Tiphareth y el Sexto Sephirah, se encuentran en la misma
línea del Pilar del Centro del Arbol, que equivale a la espina dorsal del ser
humano, el microcosmos, y que Kundalini se encuentra enroscado en Yesod,
tambien en el Pilar del Medio, veremos que aquí se encuentra una clave para los
que tengan el equipo necesario para utilizarla.
En el libro "Greater Holy
Assembly" (La Santa Asamblea Mayor), versículo 566, de la traducción de
Mathers, puede leerse con referencia a la Cabeza del Macroposopos, cuyo cuerpo
entero se considera un jeroglífico del Cosmos : "De la Tercera Cavidad
surgen mil veces mil cónclaves y asambleas, en las que está contenido y mora
Daath, el Conocimiento". "Y el lugar hueco de esta cavidad está entre
las otras dos cavidades, y todos estos cónclaves se llenan por ambos lados.
Esto es lo que está escrito en los Proverbios : "Y en el Conocimiento
(Daath) serán llenados los cónclaves". "Y esos tres se expanden sobre
todo el cuerpo, sobre este lado y aquel lado, y con ellos se une todo el cuerpo
y el cuerpo está contenido por ellos por todos lados, y a través de todo el
cuerpo se expanden y difunden".
Si recordamos que Daath está situado en el
punto en que el Abismo corta el Pilar del Medio, y que sobre el Pilar del Medio
está el Sendero de la Flecha, o sea el
Camino que sigue la conciencia cuando el psíquico se eleva por los planos, y
que aquí tambien está Kundalini, vemos que en Daath se encuentra el secreto, tanto
de la generación como de la regeneración, la clave de la manifestación de todas
las cosas mediante su diferenciación en
pares de opuestos y su unión en un Tercero.
Así es como el Arbol va descubriendo sus
secretos a los Cabalistas.
El Segundo Triángulo en el Arbol de la Vida
está formado por los Sephiroth Chesed (Jesed), Geburah y Tiphareth. Chesed se
forma por el derrame o desbordamiento de Binah, y está situado en la Columna
Derecha de la Misericordia, inmediatamente debajo de Kjokmah, el ángulo de la
Luz Relampagueante, que se emplea para señalar el curso de las emanaciones en
el Arbol, se dirige hacia abajo, a la derecha, cruzando el jeroglífico, desde
Binah, que está a la Cabeza del Pilar de la Severidad, a Chesed, que ocupa la
sección media del Pilar de la Misericordia. Entonces el rayo gira y se dirige
horizontalmente a través del jeroglífico en dirección al Pilar de la Severidad,
en cuya sección media está el Sephirah Geburah. Hacia abajo y a la derecha se
dirige el símbolo de la fuerza de la emanación e indica al Sephirah Tiphareth,
que ocupa el centro mismo del Pilar del Equilibrio o de la Suavidad. Estos tres
Sephiroth, que constituyen el triángulo funcional que tenemos que considerar,
y, aunque no pensemos ahondar mucho en su simbolismo hasta que hayamos
terminado con nuestra observación esquemática de todo el sistema, será
necesario decir lo suficiente como para dar un vislumbre de su significado a fin de que podamos asignarle un
lugar en el concepto que estamos tratando de formar. Este concepto es tan vasto
e infinito en su colaboración de detalles que si tratáramos de exponerlo en
toda su extensión, desde la A a la Z, no lograríamos más que provocar una gran
confusión. Su significado sólo se revela gradualmente al estudiante conforme
cada aspecto va interpretando al otro.
Quizás nuestro método de exponer esta enseñanza pueda no ser ideal desde el
punto de vista del pensamiento metodizado; pero creemos que es el único que
despertará el "instinto" del asunto, en el principiante. Nosotros
mismos obtuvimos nuestro desenvolvimiento místico sobre el Arbol, y hemos
vivido y tenido nuestro ser durante muchísimos años en él, de manera que nos
creemos competentes como para trasmitir nuestro punto de vista de misticismo
cabalístico, tan intrincado, abstracto y voluminoso, y, sin embargo, tan
comprensivo y satisfactorio una vez que se lo ha dominado.
Antes de entrar a considerar el segundo
triángulo del Arbol como una unidad, nos es necesario comprender el significado
de los Sephiroth que lo componen. Chesed (Jesed) significa Misericordia o Amor,
y también se lo llama Gedulah (Guedulah), Grandeza o Magnificencia,
asignándosele la Esfera de Júpiter. Geburah (Gueburah) significa Fortaleza y
también se lo llama Pachad Temor. Se le asigna la Esfera de Marte. Tiphareth
significa Belleza y se le asigna la Esfera del Sol. Cuando se correlacionan los
diversos panteones paganos con las Esferas del Arbol de la Vida se ve que todos
los dioses que han sido sacrificados, pertenecen invariablemente a la Esfera de
Tiphareth. Por esta razón se lo llama el centro crístico de la Cábala
cristiana. Ahora ya tenemos material suficiente como para examinar el segundo
triángulo. Júpiter, el Regente benefactor y dador de las Leyes, está
contrabalanceado por Marte, el Guerrero, la Fuerza ígnea y destructiva, y ambos
se encuentran equilibrados en Tiphareth, el Redentor. En el triángulo Supremo,
vemos, del Sephirah Primario emanando un par de opuestos que expresan los dos
aspectos de su naturaleza : Kjokmah, Fuerza y Binah, Forma, Sephiroth Masculino
y Femenino, respectivamente. En el Segundo Triángulo encontramos un par de
opuestos que encuentran su equilibrio en un tercero, colocado en el Pilar del
Medio del Arbol. De esto deducimos que el Primer Triángulo deriva su significado
de aquello que está tras él y que el Segundo Triángulo deriva su significado de
aquello que radía o emana. En el Primer Triángulo encontramos una
representación de las fuerzas creadoras de la substancia del Universo; en el
Segundo tenemos la representación de las fuerzas que gobiernan la vida
evolucionante. En Chesed encontramos el sabio y bondadoso rey, el padre de su
pueblo, organizando su reino, levantando sus industrias promoviendo la
instrucción y dotándolo de todos los beneficios de la civilización. En Geburah
tenemos al Rey Guerrero, que conduce a su pueblo a la batalla, defendiendo su
reino de los asaltos de los enemigos, extendiendo su fronteras por la conducta,
castigando el crimen y destruyendo a los malhechores. En Tiphareth tenemos al Salvador,
sacrificado en la Cruz para la salvación de Su pueblo, poniendo así a Geburah
en equilibrio con Gedulah, o Chesed. Aquí nos encontramos en la esfera de todos
los dioses benéficos, los dioses solares, que curan y sanan. Y así vemos que
las misericordias de Gedulah y las severidades de Geburah se unen para sanar a
las naciones.
Detrás de Tiphareth, atravensando el Arbol,
está Paroketh, el Velo del Templo, que es análogo, en un plano inferior, al
Abismo que separa a los Tres Supremos del resto del Arbol. Lo mismo que el
Abismo, el Velo señala una ruptura o laguna en la conciencia. El modo de
mentación de uno de los lados del Abismo es completamente distinto del modo de
mentación que predomina en el otro. Tiphareth es la Esfera más elevada a que puede
llegar la conciencia humana normal. Cuando Felipe pidió a Nuestro Señor:
"Mostradnos el Padre", Jesús contestó: "El que a Mí me ha visto,
ha visto al Padre". Toda mente humana puede conocer a Kether en su
reflejo. Tiphareth, el Centro‑Crístico, la Esfera del Sol. Paroketh es el Velo
del Templo, que se desgarró en el momento de la Crucifixión.
Ahora en nuestro examen preliminar llegamos
al Tercer Triángulo, compuesto por los Sephiroth Netzach, Hod y Yesod. Netzach
es la Sephirah básico del Pilar de la Misericordia, Hod (Yod) es la base del
Pilar de la Severidad y Yesod se encuentra en el Pilar Medio de la Suavidad o
Equilibrio, en alineación directa con Kether y Tiphareth. Así, el Tercer
Triángulo es una réplica exacta del Segundo Triángulo, en un arco inferior.
El significado de Netzach es Victoria, y
pertenece a la Esfera de Mercurio y el significado de Yesod es Fundamento, y
corresponde a la Esfera de la Luna.
Si al Segundo Triángulo se lo puede llamar
el Triángulo Etico, el Tercero puede ser denominado Triángulo Mágico; y si
atribuimos a Kether la Esfera de los Tres en Uno, la Unidad indivisa, y a
Tiphareth la Esfera del Redentor o del Hijo, podríamos justificadamente llamar
a Yesod la Esfera del Espíritu Santo, el Iluminador. Esta aplicación de la
Trinidad Cristiana cuadra mejor sobre el Arbol que si se la atribuyeramos a los
Tres Supremos, lo que colocaría al Hijo en el lugar de Abba, el Padre, y al
Espíritu Santo, en el sitio de Ama, la Madre, lo que provocaría innumerables
discrepacias en correspondencias y simbolismos.
En esto podemos ver un ejemplo del valor
del Arbol como sistema para controlar la Visión o la meditación, pues las
atribuciones correctas se ajustan perfectamente en el Arbol, a través de
innumerables ramificaciones del simbolismo (como lo hemos visto al considerar a
Binah como la Madre), mientras que el simbolismo incorrecto se desintegra y
revela sus asociaciones incongruentes a la
primera tentativa que se hace para seguir una cadena de
correspondencias. Es asombrosa la multitud de ramificaciones concatenadas que
pueden seguirse cuando se hacen las atribuciones correctamente. Parecería que
sólo la extensión de nuestros conocimientos es lo que limita el largo de la
cadena que es posible eslabonar lógicamente. Se extiende lo mismo por la
Ciencia, que por el Arte, las Matemáticas o las épocas de la historia, va a
través de las éticas, de la psicología y de la fisiología. Probablemente fue
este sistema de utilizar la mente, lo que permitió a los antiguos adquirir sus conocimientos
prematuros sobre las ciencias naturales, conocimientos que tuvieron que esperar
la invención de los instrumentos de precisión, para poder ser debidamente
confirmados. También podemos obtener buenas claves para este sistema, en los
análisis de los sueños que hace la psicología, que podríamos describir como el
poder o la facultad de la mente subconsciente para usar o elaborar símbolos. Un
experimento muy instructivo es el de tomar una masa confusa de símbolos en la
mente y ver cómo pueden irse ajustando, mediante la meditación sobre el Arbol
elevándose en la conciencia por largas asociaciones concatenadas, como los
análisis de los sueños.
Netzach es la esfera de la Diosa
Naturaleza, Venus; Hod es la Esfera de Mercurio, el Dios Griego similar al
egipcio Thoth, Señor de los Libros de la Sabiduría. Al observar su oposición,
nos es dable encontrar dos aspectos diferentes representados en ellos, los
cuales encuentran su equilibrio en un tercero. Yesod, la Esfera de la Luna.
Entonces vemos un Triángulo compuesto por la Señora Naturaleza, el Señor de los
Libros y la Señora de la Hechicería. En otras palabras: la subconsciencia y la
supraconsciencia se correlacionan en el psiquismo.
Todo el que esté familiarizado con el
psiquismo práctico sabe que hay tres senderos que llevan a la supraconsciencia:
el Misticismo de la Naturaleza, de la clase embriagadora Dionisíaca, que
corresponde a la Esfera de Venus, de Netzach; y el Misticismo intelectual de
tipo oculto, que equivale a Hod, la Esfera de Thoth, Señor de la Magia. Como se
verá, refiriéndose al diagrama del Arbol, Tiphareth pertenece a un plano
superior al de los demás Sephiroth del Tercer Triángulo. Por otro lado, Yesod
está muy cerca de la Esfera de la Tierra.
Se asignan a Yesod todas las deidades que
tienen a la Luna en su simbolismo, incluyendo a Hécate, con su dominación sobre
la Magia Negra, o Yesod en Assiah, como
diría un cabalista, con su ciclo de 28 días, corresponde perfectamente con el
ciclo reproductivo del ser humano femenino. Si se investigan todos los símbolos
de la Luna Creciente en las diversas mitologías o panteones, se verá que todas
las deidades asociadas con ese símbolo son femeninas. En confirmación de
nuestro aserto de que el Espíritu Santo corresponde a Yesod, podemos mencionar
que MacGregor Mathers dice que el Espíritu Santo es una fuerza femenina, pues
en su "Kabbalah Unveiled", página 22 dice: "Generalmente oímos
decir que el Espíritu Santo es masculino, pero la palabra Ruach, Espíritu, es
femenina, como se desprende del siguiente pasaje del Sepher Yetzirah: Achath
(no Achad, masculino) ruach Elohim Chaim:
Una es Ella, el Espíritu de Elohim (Elojim) de Vida". Y cuando
consideramos el Pilar del medio con referencia a los diversos niveles de la
conciencia, obtendremos otras confirmaciones de este aserto.
Finalmente, nos queda por considerar el
Sephirah Malkuth, el Reino de la Tierra. Este Sephirah se distingue de los
demás en varios aspectos. En primer lugar, no constituye parte alguna de ningún
triángulo equilibrado, sino el receptáculo de todos los demás. En segundo
lugar, es un Sephirah caído, pues fue separado del resto del Arbol por la
Caída, y las espiras del Dragón inclinado que surge del mundo de los
Cascarones, los Reinos de las Fuerzas desequilibradas, lo separan de sus demás
hermanos. Detrás de la espalda de la Reina, la Novia del Microprosopos
(Malkuth) levanta la Serpiente su cabeza, y se dice que allí es el lugar de los
juicios más severos. La Esfera de Malkuth
se extiende hasta los infiernos de los Sephiroth Adversos, o sean los
Qliphoth o demonios malignos. Es el firmamento donde los Elohim separaron las
aguas supremas de Binah, de las aguas infernales de Leviathan.
A su debido tiempo consideraremos el
significado de los Qliphoth: pero, como hemos tenido que referirnos a ellos
aquí, para poder explicar la posición de Malkuth, nos vemos obligados a decir
algo para que las explicaciones resulten más inteligibles.
Los Qliphoth (singular, Qliphath: mujer
inmodesta o prostituta son los Sephiroth Adversos o Malignos, cada uno de los
cuales es la emanación de una fuerza no equilibrada de la correspondiente
Esfera del Arbol de la Vida.
Estas emanaciones tuvieron lugar durante
los períodos críticos de la Evolución, cuando los Sephiroth no estaban en
equilibrio. Por esa razón se los llama: los Reyes de la Fuerzas
Desequilibradas, los Reyes de Edom
"que gobernaron antes que hubiera algún Rey en Israel", según cuenta
la Biblia, o bien, para emplear las palabras del Sephirah Dzanioutha, el Libro
de los Misterios Ocultos (Traducción de Mather): "Porque antes de que
hubiera equilibrio el Rostro no veía Rostro. Y los reyes del antiguo tiempo
estaban muertos y sus coronas no se encontraban más y la tierra estaba
desolada".
Hemos completado, pues, nuestro examen
preliminar del Arbol de la Vida y la colocación de los Diez Sagrados Sephiroth
sobre el mismo. Ya tenemos algunas vislumbres acerca de sus significados y
hemos hecho un par de insinuaciones acerca de la forma en que opera la mente
cuando se utilizan estos símbolos cósmicos en las meditaciones. Por
consiguiente, nos encontramos en situación de asignar a cada nuevo conocimiento
su posición adecuada en el esquema. Estamos reconstruyendo cuidadosamente el
rompecabezas merced al conocimiento de las líneas generales del cuadro. Crowley
ha comparado felizmente al Arbol de la Vida con un fichero en el que cada uno
de los símbolos es una envoltura o sobre. Es difícil mejorar este símil.
En el curso de estos estudios comenzaremos
a llenar estos ficheros y a descubrir las distintas vinculaciones entre los
mismos, lo que está indicado por la aparición del mismo símbolo en otras
asociaciones.
CAPITULO VIII LOS MODELOS DEL ARBOL DE LA VIDA
Los
diez santos Sephiroth pueden agruparse en el Árbol de la Vida de diversas
maneras. No se puede decir, sin embargo que un sistema sea correcto y los demás
no, porque sirven a diferentes propósitos y arrojan mucha luz sobre el
significado de los Sephiroth ndividualmente, revelando a la vez sus
asociaciones y su equilibrio.
También
tienen su valor porque permiten que el Sistema decimal del Arbol de la Vida
pueda correlacionarse con los sistemas de Tres, Cuatro y Siete.
La
conformación primaria del Arbol es de tres Pilares. Al referirse a los
diagramas veremos enseguida que los Sephiroth
se prestan fácilmente a esta división ternaria vertical porque
están arreglados en tres columnas, las
cuales se denominan: El Pilar de la Misericordia, el de la derecha; el Pilar de
la Severidad, el de la izquierda, y el Pilar de la Suavidad o el Equilibrio, el
de medio (Véase el diagrama al final.)
Antes
de seguir adelante debemos aclarar bien el significado de las columnas derecha
e izquierda del Arbol..Contemplando el diagrama vemos a Binah, Gueburah y Hod
(Jod) en el lado izquierdo, y a Chokmah, Chesed y Netzach, en el derecho. Esta
es la forma en que vemos el Arbol cuando lo utilizamos para representar el
Macrocosmos. Pero cuando lo utilizamos para representar el Microcosmos, esto
es, nuestro propio ser, nos ponemos como si dijeramos de espaldas a él de
suerte que el pilar del medio equivale a la espina dorsal y el pilar que
contiene a Binah, Gueburah y Jod, en el lado derecho, mientras que el Pilar que
tiene Chokmah, Chesed y Netzach, corresponde al lado izquierdo. Estos tres pilares
pueden correlacionarse con el Sushúmna, Ida y Pingala del sistema de Yoga
Oriental. Es importantísimo recordar esta reversión del Arbol de la Vida cuando
lo usamos como símbolo subjetivo, porque de lo contrario se producirían muchas
confusiones.
En
la obra más valiosa que se ha escrito sobre la Cábala "The Holy
Kabbalah" (la Santa Cábala). Mr. White, en el frontispicio por razones que
bien sabrá él mismo, invierte la presentación usual del Arbol; pero puede
tenerse la seguridad de que la mayoría de dichas representaciones siempre dan
el Arbol Objetivo y no el Subjetivo. Cuando se usa el Arbol para indicar las
líneas de fuerza del aura entonces hay que utilizar el Arbol Subjetivo, de
manera que Gueburah (Geburah) se correlaciona con el brazo derecho. En todos
los casos, por supuesto, el Pilar del Medio queda siempre en su sitio (en el
medio).
Se
considera al Pilar de la Severidad como negativo femenino, y al Pilar de la
Misericordia como Positivo masculino. Superficialmente podría pensarse que
estas calificaciones llevan a un simbolismo incompatible, pero el estudio de
los Pilares, a la luz de lo que conocemos, concerniente a los Sephiroth
individualmente, revelará que las incompatibilidades son puramente
superficiales y que el significado profundo del simbolismo es completamente
concordante.
Se
observará también que la línea que indica el desarrollo sucesivo de los
Sephiroth zigzaguea, va de un lado a otro del jeroglifico, y por ese motivo se
le ha dado el nombre de "rayo relampagueante". Esto indica
gráficamente que los Sephiroth son sucesivamente positivos, negativos y
equilibrados. Esta es una representación muchísimo mejor del proceso de la
Creación, que si las Esferas se representaran unas encimas de otras en línea
recta, porque indica la diferencia de la naturaleza de las Emanaciones Divinas
y sus relaciones mutuas, ya que cuando contemplamos el jeroglífico del Arbol,
percibimos fácilmente las relaciones existentes entre los distintos Sephiroth
y vemos cómo se agrupan, reflejan y reaccionan unos sobre otros.
A
la cabeza del Pilar de la Severidad, la columna negativa, femenina, está
Binah, la Gran Madre. Ahora bien, a Binah se le asigna la esfera de Saturno y
éste es el dador de la forma. A la cabeza del Pilar de la Misericordia está Chokmah,
el Padre Supremo, una potencia masculina. Aquí tenemos la oposición de la
Fuerza y de la Forma.
En
la segunda trinidad tenemos la oposición de Chesed (Júpiter) y Geburah (Marte).
Nuevamente tenemos el par de opuestos con el constructivo Júpiter , el
gobernador altruísta y bondadoso, con la destructividad de Marte, el guerrero y
aniquilador del Mal. Podría preguntarse por qué una potencia masculina como
Geburah está colocada en el pilar Femenino. Debe recordarse que Marte es una
potencia destructiva, una influencia infortunada según la astrología. E1
positivo construye y edifica, el negativo desintegra y destruye; el positivo
es una fuerza dinámica, mientras que el negativo es una fuerza estática.
Estos
aspectos aparecen nuevamente en Netzach en la base del Pilar de la
Misericordia, y Hod (Jod) en la base del Pilar de la Severidad. Netzach es
Venus, el Rayo Verde de la Naturaleza Elemental, la iniciación de las
emociones. Jod es Mercurio, Hermes, la iniciación del conocimiento. Netzach es
instinto v emoción, una fuerza dinámica; Jod es intelecto, pensamiento
concreto, la reducción del conocimiento intuitivo a la forma.
Debemos
recordar también que cada Sephirah es negativo, esto es, femenino en relación
con su precedente el cual emana y recibe la influencia Divina. Por tanto
cada Sephirah es bisexual como un imán, uno de cuyos polos debe ser
necesariamente negativo y el otro positivo. Quizás podríamos explicar mejor el
asunto empleando términos astrológicos y diciendo que un Sephirah en el Pilar
Femenino está “dignificado” cuando opera en su aspecto negativo, y
"decadente", cuando funciona positivamente invirtiéndose la situación en el Pilar
Masculino. Así, pues, Binah está dignificado o exaltado cuando produce
estabilidad y resistencia, y en decadencia cuando por exceso de resistencia
produce agresividad, obstrucción y excrecencias malignas. Por su parte Chesed,
Misericordia, está exaltado cuando ordena y preserva todas las cosas
armoniosamente, pero se encuentra en decadencia cuando la misericordia se
convierte en sentimentalismo y usurpa la Esfera de Saturno, preservando lo que
la ígnea energía de Marte, su opuesto, el Sephirah Geburah, debe eliminar de
la existencia.
Los
dos Pilares representan, pues, las fuerzas positivas y negativas de la
Naturaleza: las activas y las pasivas, las destructivas y las constructivas;
las que concretan la forma y la energía que se mueven libremente.
Los
Sephiroth del Pilar del Medio pueden tomarse como representación de los niveles de conciencia y de los planos
en los que opera. Así Malkuth es la conciencia sensorial; Yesod es el
psiquis Astral; Tiphareth es la
conciencia iluminada, o sea el aspecto superior de la personalidad que se ha
unido a la Individualidad, que es el Estado que constituye realmente la
iniciación, la conciencia del yo superior atraída a la personalidad. Es un
vislumbre de la conciencia superior que proviene de detrás del velo de Paroketh.
Por ese motivo todos los Mesías y Salvadores del Mundo están identificados con
Tiphareth en el simbolismo del Arbol de la Vida, porque son los que han traído
la luz a la Humanidad. Y todos los que traen fuego del Cielo, tienen que
sufrir, como Ellos, la muerte sacrificial en beneficio de la humanidad. Aquí
es donde matamos al yo inferior para poder resurgir en el Yo Superior.
“In Jesu morimur”
El
Pilar del Medio se eleva a través de Daath, el Sephirah Invisible, que, según
ya hemos visto y también según los Rabbis, significa Conocimiento, captación
consciente de acuerdo con la terminología de los psicólogos. A la cabeza de
este Pilar se encuentra Kether, la Corona, la Raíz de todo Ser. La Conciencia,
pues, alcanza la esencia espiritual de Kether mediante la realización de
Daath, el que lo lleva a través del Abismo hasta la conciencia de Tiphareth,
adonde es llevada por el sacrificio del Cristo que desgarra el Velo de
Paroketh, siguiendo luego a la conciencia de Yesod, la Esfera de la Luna, y de
allí a la conciencia cerebral de Malkuth.
Así
es como la conciencia desciende en el curso de la Involución, que es el
término aplicado a esta fase de la Evolución que lleva del Primer Manifestado a
través de los sutiles planos de existencia hasta la materia densa.
Estrictamente hablando, el ocultista debería emplear solamente el término de
Evolución cuando describe el ascenso desde la materia hasta el Espiritu, porque
entonces es cuando evoluciona lo que se involucionó en el descenso a través de
las sutiles fases del desenvolvimiento. Es obvio que nada puede desarrollarse o
evolucionar si antes no ha sido arrollado o involucionado E1 curso actual de
la evolución sigue 1a senda del Rayo relampagueante o Espada Flamígera, desde
Kether a Malkuth en el orden de desenvolvimiento de los Sephiroth ya descripto;
pero la conciencia desciende plano por plano, y solo comienza a manifestarse
cuando los Sephiroth polarizantes se encuentran en equilibrio. De ahí que los
modos de conciencia estén asignados a los Sephiroth que se encuentran en el
Pilar del Medio, mientras que los poderes mágicos corresponden a los Sephiroth
opuestos, cada uno de los cuales se encuentra en el extremo del eje de cada par
antagónico.
E1
Sendero de la Iniciación sigue las espirales de la Serpiente de la Sabiduría
del Arbol de la Vida, pero el Sendero de la Ilumi nación sigue el camino de la
flecha que es disparada por el Arca de la Promesa, Qesheth, el arco iris de
colores astrales que se extiende como un halo detrás de Yesod. Este es el
Sendero del Místico en contradistinción con el del ocultista. Es rápido y
directo libre del peligro de la tentación de las fuerzas desequilibradas que se
encuentran en los otros dos Pilares, pero no confiere ningún poder mágico más
que el del sacrificio en Tiphareth y el psiquismo en Yesod.
Ya
hemos anotado las Tres Trinidades del Arbol en nuestra exposición preliminar de
los 10 Sephiroth. Vamos a recapitularlo. ahora para una mayor claridad.
Mathers
llama a la primera Trinidad de Kether, Chokmah y Binah, el Mundo intelectual; a
la Segunda Trinidad de Chesed, Geburah y Tiphareth, el Mundo Moral, y a la
Tercera Trinidad de Netzach, Hod y Jesod, el Mundo Material. Según nuestro modo
de ver, esta terminología es confusa, porque esos nombres no se ajustan en
nuestra mente a lo que significan esos Mundos. E1 intelecto es esencialmente la
concretación de la intuición y de la captación y, como tal, es un vocablo
absolutamente inaplicable al Mundo de los Tres Supernos. Con la denominación de
Mundo Moral para Chesed, Geburah y Tiphareh, estamos conformes pues es idéntico
con nuestra denominación de Triángulo Etico. Pero la denominación de Mundo
Material para la Trinidad de Netzach, Hod y Yesod es completamente inapropiada
, porque este término es aplicable pura y exclusivamente a Malkuth. Debemos
tener en cuenta que estos tres Sephiroth no son materiales sino astrales, para
esta Trinidad propondríamos el término de Astral y Mundo Mágico. No conviene
forzar el significado de las palabras y suvertir la significación que les
atribuye el diccionario, ni siquiera cuando uno define el uso de ellas, cosa
que Mathers tampoco se preocupó de hacer.
La
Esfera intelectual no es tanto un nivel sino un Pilar, porque el intelecto,
siendo el contenido de la conciencia, es esencialmente sintético. Sin embargo,
todos estos términos parecen ser una traducción algo cruda de los Nombres Hebreos
adjudicados a los cuatro niveles en que los Cabalistas dividen la
manifestación.
Estos
cuatro niveles permiten otra reagrupación de los Sephiroth. E1 más elevado de
ellos es Aziluth el Mundo Arquetípico compuesto por Kether. E1 Segundo, Briah,
llamado el Mundo Creador, y se compone de Chokmah y Binah, el Supremo Abba y
Ama, Padre y Madre. E1 Tercer nivel es el de Yetzirah, el Mundo Formativo,
compuesto de los seis Sephiroth centrales, a saber: Chesed, Geburah,
Tiphareth, Netzach, Hod y Yesod. E1 Cuarto Mundo es Assiah, el Mundo Material,
representado por Malkuth.
Los
Diez Sephiroth se conforman también en Siete Palacios. En e1 Primer Palacio
están los Tres Supernos; en el Séptimo se encuentran Yesod y Malkuth y permite
correlacionar la escala decimal de la Cábala con la escala septenaria de la
Teosofía.
También
existe una triple división de los Sephiroth que es muy importante en el
simbolismo cabalístico. En ese sistema se da a Kether el título de Arik Anpin,
el Rostro Inmenso. Este se manifiesta como Abba, el Padre Supremo, Chokmah, y
Ama, la Madre Suprema, Binah, siendo éstos los aspectos positivo y negativo del
Tres en Uno. Estos dos aspectos diferenciados al unirse, según Mathers, son
Elohim, ese curioso nombre divino formado por un nombre femenino al que se ha
agregado un plural masculino. Esta unión se realiza en Daath, el Sephirah
Invisible.
Los
siguientes seis Sephirah se conforman en Zaur Anpin el Rostro Menor o
Microposopos, cuyo Sephirah especial es Tiphareth. E1 restante Sephirah. Malkuth,
suele ser llamado la novia de1 Microposopos.
Microposopos
es también llamado el Rey y Malkuth la Reina. A esta última también se le llama
la Madre Menor o Eva Terrestre, para distinguirla de Binah la Madre Suprema.
Estos
diferentes sistemas de clasificación de los Sephiroth no se oponen o compiten
entre sí, sino que tienen por objeto permitir mas que emplean, sean un
ternario, como el Cristianismo, o un septenario, como la Teosofía. Además
sirven para indicar las afiliaciones funcionales entre los Sephiroth mismos.
E1
sistema final de clasificación que debemos notar se encuentra bajo la
presidencia de las tres letras madres del Alfabeto Hebreo: Aleph, A; Mem, M, y
Shin, Sh. Estas tres letras, según la correspondencia Yetzirática del Alfabeto
Hebreo, se atribuyen a los tres elementos: Aire, Agua, Fuego. Bajo la
presidencia de Aleph se encuentra la tríada de Kether, en la que está la Raíz
del Aire, reflejándose hacia abajo por intermedio de Tiphareth, el Fuego
Solar, hasta Yesod, la radiación Lunar. En Binah está la Raiz del Agua (Marah
la Gran Mar), reflejándose a través de Chesed en Hod, bajo la presidencia de
Mem, la Madre del Agua. En Chokmah está la Raíz del Fuego, reflejándose a
través de Geburah en Netzach, bajo la presidencia de Shin, la Madre del Fuego
Hay
que tener presente estas agrupaciones porque ayudan grandemente a comprender el
significado de los Sephiroth individualmente, en razón de que, como ya hemos
dicho en varias oportunidades, cada Sephirah se interpreta mejor por sus
afiliados.
CAPITULO IX LOS DIEZ SEPHIROTH DE LOS CUATRO MUNDOS
Ya hemos notado la división de los
Sephiroth en los Cuatro Mundos de los Cabalistas, porque este es uno de los
métodos de clasificación más empleados por esa escuela y de gran valor cuando se
estudia la Evolución. Debemos recordar, sin embargo, que el Arbol no es un
sistema arbitrario de clasificación, porque una cosa haya sido clasificada de
una manera en un sistema, eso no significa que no pueda ser debidamente
clasificada bajo otro encabezamiento y
en otro sistema. La reaparición del mismo símbolo en diferentes esferas,
muchas veces, suministra clave valiosas.
Según otro sistema de clasificación, se
considera que los Diez Santos Sephiroth aparecen en cada Mundo Cabalístico
sobre todo arco o nivel de manifestación, de manera que así como Ain Soph Aur,
la Luz Infinita del Inmanifestado, se concentró en un punto, que era Kether,
operando las emanaciones hacia abajo a través de crecientes gradaciones de
densidad hasta llegar a Malkuth, así tambien al Malkuth de Atziluth se lo
considera como si diera origen a Kether de Briah, y así sucesivamente, a través
de los planos, el Malkuth de Briah da nacimiento al Kether de Yetzirah y el
Malkuth de Yetzirah al Kether de Assiah, y el Malkkuth de Assiah, que es el
aspecto más inferior, desborda ya en los Qliphoth.
Sin embargo, se considera que Atziluth es
la esfera natural de los Sephiroth, y por este motivo se le llama el Mundo de
las Emanaciones. En este mundo y sólo allí es donde Dios actúa directamente y
no por intermedio de Sus Ministros. En cambio en Briah actúa por intermedio de
los Arcángeles, en Yetzirah, a través de las huestes Angélicas y, en Assiah,
por intermedio de los centros que hemos denominados Chakras Mundanos, planetas,
elementos y signos del Zodíaco.
Tenemos, pues, en estos cuatro juegos de
símbolos, un sistema completo de notación para expresar el modo de operar de
cualquier potencia en un nivel dado, y este sistema de notación es la base de
la magia ceremonial con Sus Nombres de Poder y también de la magia talismánica
y del sistema adivinatorio del Tarot. Por esta razón se dice de esos
"nombres bárbaros de evocación" que no se les puede cambiar ni una
letra, porque constituyen fórmulas basadas en el Alfabeto Hebreo, que es el
lenguaje Sagrado del Occidente, así como el Sánscrito es el lenguaje Sagrado
del Oriente. En hebreo, además cada letra es también un número, de manera que
los nombres son fórmulas numéricas, y por otra parte, uno de los más
intrincados sistemas de matemática metafísica, llamado Gematría, está basado en
este principio enunciado.
Existen algunos aspectos de la Gematría
que, según nuestros conocimientos, han sido degradados o no sirven para nada,
siendo puras supersticiones, pero la idea básica del sistema de matemáticas
cósmicas encierra indudablemente grandes verdades e inmensas posibilidades.
Utilizando ese sistema se pueden descubrir las vinculaciones de los factores
cósmicos, siempre que se conozca la manera de escribrir correctamente los Nombres
de Poder Hebreo, porque esos Nombres fueron formulados de acuerdo con los
principios de la Gematría y es ésta la que suministra la clave de los mismos.
Sin embargo, por fascinante que sea este tema, no podemos ocuparnos de él
ahora.
En el mundo Arquetípico de Atziluth se
asignan a los Diez Sephiroth diez formas de los Nombres Divinos. Cualquiera que
haya leído la Biblia habrá observado que en ella se menciona a Dios con muchos
títulos: como el Señor, el Señor Dios, el Padre y otras denominaciones. Ahora
bien; no se trata, como se creería, de
recursos literarios para evitar repeticiones, sino de términos metafísicos o
exactos, gracias a los cuales según el Nombre que se emplea podemos conocer el
aspecto de la Fuerza Divina en cuestión y el Plano en que está operando.
Se dice que en el mundo de Briah los
poderosos Arcángeles son los que ejecutan los mandatos de Dios y les dan
expresión, y en las Esferas Sephiróthicas del Arbol en el mundo mencionado se
encontrarán los nombres de esos diez Poderosos Espíritus.
En Yetzirah se encuentran los coros
angélicos, innumerables, que ejecutan los mandamientos de la Divinidad, y
también se encontrarán asignados a las correspondientes Esferas Sephirothicas,
permitiéndonos conocer así el modo y nivel de su operación o funcionamiento.
Como ya hemos notado en Assiah, ciertos
centros de fuerza tienen correspondencias similares. Ya consideraremos todas
estas asociaciones cuando lleguemos al estudio detallado de los Sephiroth.
En la exposición simbólica de los Diez
Santos Sephiroth, en los cuatro Mundos, hay también otro juego importante de
factores que conviene tener en cuenta: son las cuatro escalas de color
clasificadas por Crowley como Escala Real, asignadas al Mundo Atzilúthico: la
Escala de la Reina, asignada al Mundo Briáthico; la Escala del Emperador,
asignada al Mundo Yetzirático, y la Escala de la Emperatriz, asignada al Mundo
Assiahtico.
Esta clasificación cuaternaria tiene un
significado amplísimo en todas las cuestiones cabalísticas, lo mismo que en la
Magia Occidental, que está basada mayormente en la Cábala. Se dice que está
bajo la presidencia de las cuatro letras del Tetragrammaton, el Nombre Sagrado
exotéricamente expresado como Yejovah (Jehovah). En hebreo, cuyo alfabeto
carece de vocales, esa palabra se escribe JHVH, o bien, de acuerdo con el
nombre hebreo de cada letra: Yod, Hé, Vau, Hé. Las vocales se indican en hebreo
mediante puntos que se insertan dentro o bajo las letras cuadradas de la
escritura, la cual se efectúa de derecha a izquierda. Estos puntos vocales
fueron introducidos en tiempos comparativamente recientes y las antiguas
escrituras hebreas carecen de dichos puntos, de manera que el lector no puede
saber la pronunciación de cada nombre por sí mismo, sino que necesita de
alguien que lo sepa y se lo comunique... La verdadera pronunciación del
Tetragrammaton es uno de los arcanos de los Misterios.
A estas cuatros letras se les adjudican
todas las clasificaciones cuaternarias místicas, y por medio de sus
correspondencias podemos descubrir todas sus vinculaciones posibles, cosa
importantísima en Ocultismo, como veremos más tarde.
Hay cuatro divisiones cuaternarias
importantísimas que encuadran en ellas, permitiéndonos ver las relaciones que
tienen entre sí. Son ellas los Cuatro Mundos de los Cabalistas, los cuatro
elementos de los Alquimistas, la Cuádruple clasificación de los signos del
Zodíaco y de los Planetas en Triplicidades, como los usan los astrólogos y los cuatro juegos que forman las láminas del
Tarot que se emplean en la adivinación. Estas clasificaciones cuaternarias se
parece a la Piedra Roseta que dió la clave de los jeroglíficos egipcios, porque
en ella había inscripciones en Egipcio y Griego, y como esta lengua era ya conocida, fué posible descubrir el
significado de los correspondientes jeroglíficos egipcios. De cómo se arreglen
estos juegos de factores sobre el Arbol depende la clave esotérica real de cada
uno de esos sistemas de Ocultismo Práctico. Sin estas claves no tienen base
filosófica alguna y se convierten en meras fórmulas literarias y
supersticiosas. Por este motivo el ocultista iniciado no quiere saber nada con los adivinadores no iniciados, porque
como estos carecen de las claves, todos sus sistemas carecen de valor. De ahí
la importancia vital del Arbol en el Ocultismo Occidental. Es nuestra base,
nuestro sistema métrico, nuestra obra de texto fundamental.
Para comprender un Sephirah nos es, pues,
necesario conocer primeramente sus correspondencias primarias en los Cuatro
Mundos, sus correspondencias secundarias en los cuatro sistemas de ocultismo
práctico mencionados más arriba y todas las correspondencias que podamos
reunir, para que el testimonio de muchas pruebas o testigos nos revele la
verdad. Esta reunión de correspondencias puede ser ilimitada, porque todo el
Cosmos, en todos los planos, tiene infinitas correspondencias. Si somos buenos
estudiantes de la Ciencia Espiritual, continuamente iremos aumentando nuestros
conocimientos. No podríamos encontrar ninguna comparación mejor que la del
fichero de tarjetas ya mencionado.
Sin embargo, debemos recordar nuevamente
que la Cábala es tanto un sistema o método para usar la mente como un sistema
de conocimiento. Si poseemos el conocimiento sin haber adquirido a la vez la
técnica cabalística de la meditación, no nos servirá de gran cosa. Y en
realidad deberíamos decir que no es posible adquirir gran conocimiento hasta
haber dominado bien esta técnica mental, porque el Arbol de la Vida no apela a
la mente consciente sino a la subconsciente, en razón de que el método lógico
de la Cábala es el método lógico de la asociación de los sueños; pero en el caso de la Cábala el soñador es la
subconsciencia racial del alma colectiva de los pueblos, el Espiritu Terrestre.
El Adepto se pone en comunicación con esta Alma de la Tierra por medio de la
meditación de los símbolos prescriptos. Esto es lo que constituye la
verdadera importancia del Arbol de la
Vida y de sus correspondencias.
El más elevado de los Cuatro Mundos,
Atziluth, el plano de la Divinidad Pura, es lo que llaman los cabalistas el
Mundo Arquetípico. En la traducción un tanto nebulosa de MacMathers, se lo
denomina también "el Mundo Intelectual". Pero esta denominación
desorienta. Sería intelectual sólo en la forma en que ordinariamente entendemos
este término, como relativo a la mente, intelecto racional, en lo que respecta
al reino de las ideas arquetípicas. Pero estas ideas son completamente
abstractas, y sólo puede concebirlas cierta función de la conciencia que está
absolutamente fuera del alcance de la mente actual tal como la conocemos. Por
lo tanto, llamar a este plano: “el Mundo Intelectual” es desorientar por
completo al lector, salvo que, simultáneamente, aclaremos que por intelectual
queremos decir algo completamente distinto de lo que dice el diccionario, lo
cual es una manera muy pobre de expresar nuestras ideas. Es mucho mejor
conformar un nuevo término con un significado preciso y definido, antes que
usar uno antiguo que tenga un sentido confuso, como sucede especialmente en el
caso de Atziluth. Para éste tenemos un término excelente y ya conocido:
Arquetipo, que describe exactamente este mundo.
Los cabalistas dicen que el Mundo de
Atziluth está bajo la presidencia del Hod, el Nombre Sagrado del
Tetragrammaton. De esto podemos deducir en seguida que, cualquier cosa que en
otro sistema cuaternario se diga que está bajo la presidencia del Yod, se
referirá indudablemente al Mundo de Atziluth o aspecto puramente espiritual de
esa fuerza o substancia. Entre otras asociaciones de las indicadas por
distintas autoridades en la materia están los "bastos" del juego de
Tarots, que corresponden al elemento Fuego. Para todo aquel que tenga ya algún
conocimiento de la Ciencia Espiritual resultará evidente que en cuanto a un
elemento se le atribuye un símbolo cualquiera nos es dable gracias a él
descubrir cosas que de otra manera nos quedarían ocultas porque nos abre todas
las ramificaciones de la Astrología, y, entonces, podemos descubrir sus
afinidades astrológicas merced a las triplicidades del Zodíaco y las de los
Planetas con aquéllas. Tan pronto como conocemos que asociaciones Zodiacales y
Planetarias existen, nos encontramos en situación de explotar el simbolismo
correlacionado de cualquier panteón, teniendo en cuenta que todos los Dioses y Diosas de cualquier
sistema que la mente humana haya inventado, tienen asociaciones astrológicas.
La historias de sus aventuras no son más que parábolas de la operación de las
fuerzas cósmicas. A través de toda esa maraña de simbolismo no podríamos
encontrar el camino sin auxilio alguno; pero, si podemos asir el extremo de
cada cadena de correspondencias a su respectivo Sephirah, entonces tenemos ya
la clave que necesitamos. Todos los sistemas de pensamiento esotérico, así como
también todas las teologías populares, atribuyen la construcción y presidencia
de las diferentes partes del Universo manifestado a la intervención de seres
inteligentes y determinados, que trabajan bajo la dirección de la Divinidad. El
pensamiento moderno ha tratado de escapar a las implicaciones de este concepto
reduciendo la manifestación a una cuestión puramente mecánica. Pero no ha
logrado su propósito y ya hay señales bien claras de que no pasará mucho tiempo
antes de que se vea forzado a reconocer que la mente es lo que se encuentra en
la raíz de toda forma.
Los conceptos de la sabiduría antigua
pueden parecer crudos desde el punto de vista de la filosofía moderna; de
cualquier manera nos vemos obligados a admitir que las fuerzas causales que hay
detrás de toda manifestación son de naturaleza más similar a la mente que a la
materia. Dar un paso más allá y personificar a los diferentes tipos de fuerza
es una analogía legítima, siempre que nos demos cuenta de que la entidad, que
es el alma de esa fuerza, puede ser tan diferente en clase y grado de nuestra
propia mente, como nuestros cuerpos son distintos en clase y grado a los
cuerpos de los planetas. Estaremos más cerca de una comprensión adecuada de la
Naturaleza si tratamos de descubrir la inteligencia que se oculta tras ella, al
empeñarnos en rechazar que el Universo visible tiene una estructura invisible:
el éter de que hablan los físicos tiene más parecido con la inteligencia que
con la materia. El tiempo y el espacio. tal como lo entienden los filósofos modernos,
se parece más a modos de conciencia que a medidas lineales.
Los iniciados de la Antigua Sabiduría no
fosilizaron su filosofía. Tomaron cada factor de la Naturaleza y lo
personificaron, le dieron un nombre y formaron una figura simbólica para representarlo,
de la misma manera que los artistas ingleses con su esfuerzo colectivo
produjeron el escudo o insignia de Gran Bretaña, una Figura Femenina con un
escudo y la bandera de la Unión, un León a sus pies, el Tridente en sus manos,
un casco en la cabeza y el Mar en el fondo. Si analizáramos esta figura como lo
haríamos con un símbolo cabalístico, comprenderíamos que cada símbolo
individual que integra el jeroglífico compuesto, tiene un significado
particular. Las diversas cruces que forman la bandera de la Unión se refieren a
las cuatro razas que forman el Reino Unido. El casco es el de Minerva, el
Tridente el de Neptuno, el León exigiría todo un capítulo para explicar su
simbolismo. En realidad, un jeroglífico oculto se parece más a un escudo de armas
que a cualquier otra cosa, porque en heráldica cada símbolo tiene un significado preciso, los cuales se combinan
en el escudo de armas que representa la familia y la filiación del hombre que
lo lleva, indicándonos su posición en la vida. Una figura mágica es como el
escudo de armas de la potencia que representa.
Estas figuras mágicas se forman para
representar los distintos modos de manifestación de la Fuerza Cósmica en sus
diferentes tipos y diversos niveles. Se les dan ciertos nombres y el iniciado
piensa en ellas como persona, sin preocuparse de sus fundamentos metafísicos.
Por consiguiente, para todo propósito práctico son personas, sean lo que fuere
realmente; han sido personificadas y se han construído formas mentales para
representarlas en el Mundo Astral. Estas formas, cargadas de energía son de la
naturaleza de los elementos artificiales, pero como la energía, de que están
cargados es Cósmica, son muchísimos más de lo que ordinariamente
entendemos por elementos artificiales, por cuyo motivo las asignamos al Reino
Angélico y las llamamos Angeles o Arcángeles, según sea su grado. Por lo tanto,
un ser Angélico puede definirse como una Fuerza Cósmica, cuyo vehículo aparente
de manifestación para la conciencia psíquica es una forma construída por la
imaginación humana. En Ocultismo práctico, estas formas se construyen con
infinito cuidado y se presta la mayor atención a todos los detalles del
símbolo, empleándose luego para evocar la Fuerza requerida. Todo el que tiene
experiencia acerca de su uso, sabe perfectamente que son extraordinariamente
efectivas para los propósitos a que están destinadas. Manteniendo la imagen
mágica en la mente y haciendo vibrar el nombre tradicional que se le ha
asignado, se obtienen resultados notables.
Como ya hemos indicado, es necesario
emplear la técnica mental de los cabalistas para sacar algún sentido de la
Cábala. La formulación de la imagen y la vibración del nombre correspondiente
tiene por objeto poner al estudiante en contacto con las potencias que se encuentran
en cada Esfera del Arbol, y cuando se logra ese
contacto con las potencias que se encuentran en cada Esfera del Arbol,
la conciencia del estudiante es iluminada y toda su naturaleza vitalizada por
la Fuerza con que se ha puesto en contacto, obteniendo de esta manera una
iluminación notable en la sola contemplación de los símbolos. Estas
iluminasiones no constituyen una inundacion general de luz, como en el caso de
los misticos Cristianos, sino una energización e iluminación de acuerdo con la
naturaleza de la esfera que haya abierto. Hod, por ejemplo, da el entendimiento
de las ciencias; Yesed, por su parte, concede el de las fuerzas vitales
y la operacion de las mareas.
Cuando
nos ponemos en contacto con Hod, nos sentimos llenos de entusiasmo y energia
para la investigacion , mientras cuando nos
ponemos en contacto con Yesed penetramos profundamente en la conciencia
psíquica y tocamos las ocultas Fuerzas vitales de la Tierra y de nuestra propia
naturaleza. Pero se trata en ambos casos de experiencias vivientes, y los que
saben cómo usar el sistema, conocen, desde luego, el resultado que les da.
Si queremos estudiar un Sephirah, o, en
otras palabras, si queremos investigar el aspecto de la Naturaleza a que él se
refiere, no solamente tenemos que estudiarlo intelectualmente y meditar sobre
él, sino que hemos de tratar de ponernos en contacto psíquico e intuitivo con
la influencia de su Esfera. Para ello debemos empezar por arriba y tratar de ponernos en contacto
espiritual con el aspecto de la Divinidad que emanó esa Esfera y todo lo que se
manifiesta en ella. Si así lo hacemos, las fuerzas pertenecientes a dicha
Esfera en los niveles elementales pueden desbocarse y causarnos terribles
dificultades. Pero si partimos del Nombre Divino mismo, ningún mal puede
acontecernos.
Habiendo adorado al Creador y Sustentador
de Todo bajo el amparo de Su Santo Nombre en la esfera que estamos
investigando, invocamos en seguida al Arcángel de la Esfera, ese poderoso ser
espiritual en quien personificamos las fuerzas que construyen ese nivel de la
Evolución y que continúan operando en esa Esfera de la Naturaleza. Pedimos
entonces la bendición, suplicando que haga que las Huestes Angélicas de la
misma Esfera nos ayuden y auxilien en el Reino de la Naturaleza en que operan.
Cuando hayamos llegado hasta ahí ya deberemos encontrarnos perfectamente "sintonizados" con la
nota clave de la Esfera que estemos investigando y estar pronto para seguir las
ramificaciones de correspondencias entre ese Sephirah y sus símbolos semejantes.
Si procedemos en esta forma encontraremos
que las cadenas de asociaciones son muchísimos más ricas en simbolismo que lo
que jamás hubiéramos creído posible, y es porque la mente subconsciente se nos
ha despertado y una de sus cámaras se abre completamente a nuestro
conocimiento, con exclusión de todas las demás. Las cadenas de asociaciones que
surgen en la conciencia deben, pues, estar libres de toda mezcla de ideas
extrañas.
Primero revisamos mentalmente todos los
símbolos que podemos recordar, y
conforme se van presentado en nuestra conciencia tratamos de ver su importancia y su papel en
los secretos de la Esfera que estamos investigando. Pero no debemos hacer
ningún esfuerzo violento, porque si nos concretamos sobre un símbolo y lo forzamos, por así decirlo, cerramos las
mallas del tenuísimo velo que cubre la mente subconsciente. En estas
investigaciones, que, desde cierto punto de vista, parcialmente son
meditaciones, parcialmente ensueños, tenemos que trabajar en la frontera que separa
lo consciente de lo subconsciente, como para inducir a lo subconsciente a
cruzar el umbral y entrar en nuestro radio de visión.
Procediendo así, siguiendo las
ramificaciones de las concatenaciones, encontraremos que algo parecido a un
comentario fluyente de la intuición va acompañando todo el proceso, y una vez
que la experiencia ha sido repetida dos o tres veces, sentiremos que conocemos
a ese Sephirah en una forma tan íntima al punto de sentirnos allí como en
nuestro propio hogar, aunque ese sentimiento sea por completo distinto del
experimentado en los demás Sephiroth.
También descubriremos que unos Sephiroth nos son más afines que otros y
que obtenemos mejores resultados trabajando con aquéllos, pues en los que no
nos son afines las cadenas de asociaciones se rompen a cada rato y las puertas
de la subconsciencia rehusan abrirse por más que a ellas llamemos. Uno de
nuestros discípulos podía realizar excelentes meditaciones sobre Binah, Saturno
y Tiphareth, el Redentor, pero no podía, a
pesar de sus esfuerzos, hacerlas con Geburah, Severidad y Marte.
Nunca olvidaremos nuestra primera
experiencia cuando pusimos en práctica este sistema. Estábamos trabajando en el
trigésimo segundo Sendero, el Sendero de Saturno, uniendo a Malkuth con Yesod,
que es un Sendero muy difícil y traicionero. En nuestro horóscopo Saturno no
está bien aspectado y hemos sentido muy a menudo su antagonismo en nuestras
empresas. Pero una vez que tuvimos éxito en recorrer el Sendero de Saturno y
llegamos a hundirnos en la obscuridad azul de lo Invisible, hasta que la Luna
de Yesod surgió en el horizonte coloreado de púrpura y de plata, sentimos que
habíamos recibido la iniciación de Saturno y que éste ya no era nuestro
enemigo, sino un verdadero amigo que, cándido y austero a la vez, nos
protegería contra todo error y todo juicio prematuro. Y entonces comprendimos
en forma viviente que sus funciones no eran las de un vengador, ni las de un
antagonista, sino las del que nos pone a prueba. Entonces lo experimentamos
como el Tiempo con su Guadaña, pero supimos también por qué era llamado en
Hebrero Shabbthai, Descanso, "porque él se lo da a sus amadas
ovejas". Después de esa experiencia el trigésimo segundo Sendero quedó
abierto para nosotros, no solamente en el Arbol de la Vida, sino en la Vida,
porque las fuerzas y los problemas simbolizados en ese Sendero y sus
correspondencia quedaron armonizados en nuestra alma. Estos dos ejemplos
demuestran que las meditaciones sobre el Arbol forman el sistema más práctico y
exacto de desenvolvimiento, especialmente valioso porque es equilibrado, ya que
los diferentes aspectos de manifestación están bien destacados y se los van
tratando por turno, sin olvidar absolutamente nada. Una vez que hayamos
recorrido todos los senderos del Arbol habremos aprendido las lecciones de la
Muerte y del Demonio, así como las del Angel y del Sumo Sacerdote.
CAPITULO X LOS SENDEROS DEL ARBOL
El
Sepher Yetzirah se refiere a los diez Sephiroth, así como las lineas que los
conectan entre sí denominándolos con toda propiedad "Senderos",
porque todos ellos son asimismo canales de la influencia divina pero en la
práctica es corriente considerar las líneas que unen los Sephiroth
"Senderos" llamando a los Sephiroth mismos las Esferas del Arbol. Esto no es otra cosa que uno de los tantos
ardides utilizados en el sistema cabalístico, con el propósito de desorientar,
porque debemos tener en cuenta que el número de Los senderos de acuerdo con lo
indicado en el Sepher Yetzirah es de 32; no podríamos por lo tanto, correlacionarlos
con las 22 letras de que consta el alfabeto hebreo que con sus valores
numéricos y correspondencias constituyen la clave de los Senderos. Se ha dicho
que cada Sendero es la representación del equilibrio de los Sephiroth que
conecta, y tenemos que estudiarlos a la luz de nuestro conocimiento acerca de
tales Sephiroth, si es que en verdad queremos apreciar su significación.
También se han asignado ciertos símbolos a los Senderos mismos. Estos no son
otros que las 22 letras del alfabeto hebreo los signos del zodíaco los planetas
y los elementos. Ahora bien hay 12 signos zodiacales, 7 son los planetas y 4
los elementos, lo que da un total de 23 signos. ¿Cómo habremos de
condicionarlos en el Arbol? He aquí otro ardid cabalístico para desorientar a los
no iniciados; pero para nosotros la contestación es muy sencilla. Como nuestra
conciencia está en el elemento tierra , no necesitamos el simbolo de la Tierra
al hacer nuestros cálculos, para poner en contacto con lo invisible de manera
que lo descartamos, y encontramos entonces con un juego de correspondencias
exacto. Malkuth es toda la tierra que necesitamos para operar prácticamente.
E1
tercer juego de símbolos que va sobre los Senderos son 22 triunfos o Arcanos
Mayores del Tarot. Con estos tres juegos de símbolos y los colores de las
cuatro escalas cromáticas completamos nuestro simbolismo mayor. Por su parte,
los símbolos menores consisten en innúmeras ramificaciones de las
correspondencias en todos los sistemas y planos.
El
Arbol de la Vida, la Astrología y el Tarot no son tres sistemas místicos
diferentes, sino tres aspectos del mismo y único tema no habiendo posibilidad
de comprender uno de ellos sin comprensión de los otros dos. Unicamente cuando
estudiamos astrología tomando como base el Arbol de la Vida encontramos un
verdadero sistema filosófico y lo mismo ocurre con el sistema de adivinación
del Tarot y por su parte el Tarot mismo con interpretaciones comprensivas
es el que da la clave del Arbol de la Vida aplicado a la vida humana.
La
astrología es una ciencia muy evasiva porque el astrólogo no iniciado trabaja
solamente en un plano pero el iniciado teniendo como base el Arbol de la Vida
lo interpreta en los cuatro planos de los cuatro mundos. Por ejemplo la
influencia de Saturno es distinta en Atziluth donde corresponde a la Divina
Madre, Nah que por ejemplo en Assiah.
Todos
los sistemas de adivinación y los de magia práctica tienen sus principios y sus
filosofías en base al Arbol de la Vida. que trate de usarlos sin el dominio de
esta clave será tan irresponsable como una persona que poseyera una farmacopea
de pacíficos medicinales y se tratase a sí mismo y a sus amigos de acuerdo con
las descripciones de sus respectivos anuncios, donde por ejemplo un dolor de
espalda incluye todas las enfermedades que nos causen un dolor en la frente. E1
iniciado conocedor de Arbol comprende los principios de la fisiología y la
química de las drogas del ejemplo, recetándolas adecuadamente.
Partiendo
de diversas tradiciones originales se han elaborado los distintos métodos
relativos a las distintas láminas o cartas Tarot. En la obrita titulada
"La Clave del Tarot" A. E. Waite da las principales claves, pero se
abstiene de enunciar cuál es la que en su opinión; es correcta. En su
valiosisíma tabulación del simbolismo
esotérico "777" Crowley no se muestra tan reticente y da el sistema tal como es conocido entre
los iniciados. Nosotros seguiremos este
último sistema porque creemos que es el
correcto, ya que sus correspondencias concuerdan, se ajustan sin discrepancias, cosa que no ocurre con
otros sistemas.
De
acuerdo con este sistema, las cuatro series de signos del Tarot corresponden a los cuatro mundos de los
cabalistas, y los cuatro elementos de
los alquimistas. La serie de los bastos
corresponde a Atziluth y el Fuego; la de las copas a Briah y el Agua; y, por último, la serie de las espadas
a Yetzirah y el Aire asi como la de oros
y monedas a Assiah y la Tierra.
Los
cuatro Ases del Tarot corresponden a Kether; los cuatro dos a Chokmah, el
Segundo Sephirah, y así sucesivamente toda la
serie correspondiendo los cuatro diez a Malkuth. Se ve, pues, que las
láminas de las cuatro series del Tarot representan la acción de las fuerzas Divinas en cada Esfera
y cada nivel de la naturaleza.
Igualmente si comprendemos el significado de las láminas llegaremos a obtener amplio
conocimiento de la naturalaza de los
Senderos y la de las Esferas a que
corresponden. Ambos sistemas, el del Arbol de la Vida y el del Tarot, vienen de la más remota antigüedad, su
origen se pierde en el más allá de la
historia; una masa enorme de correspondencias simbólicas con este correr del
tiempo se ha ido acumulando en torno de
ellos. Todo ocultista práctico que ha
trabajado con el Arbol ha agregado a éste su propia suma de asociaciones, vivificando los símbolos en el
plano astral por medio de sus
operaciones por ello el Arbol y sus claves son
infinitos en su adaptabilidad.
Las
otras cuatro cartas o láminas del Tarot las denominamos Rey, Reina, Caballo y Sota, aunque, en los
Tarot tradicionales, según Crowley, en
razón de estar arregladas y simbolizadas en
forma distinta, también se las denominaba en forma distinta. El Rey era
una figura a caballo, que indica la acción rápida del Hod del Tetragrammaton en la Esfera que
corresponde, lo que equivale
perfectamente a la representación del Rey en las láminas modernas. La Reina, al
igual que en las cartas modernas, se la
representaba en una figura sentada que simbolizaba las fuerzas hijas y estables de He, del mismo Tetragrama. E1
princípe del tarot esotérico es una
figura sentada que corresponde al Vau
del Tetragrama, y la Princesa o Sofa de las cartas modernas al He final del nombre sagrado.
Tal
como se los llama los 22 Misterios Mayores, suele arreglarselos de distintas
maneras, a estar a lo que dicen varios autores entre los cuales Mr. Waite da
una selección en la obra citada ya,
aunque nosotros seguiremos el orden de Crowley, por las razones aducidas.
Nos
proponemos dar el Arbol filosófico de la vida con las instrucciones prácticas suficientes, a fin de
que pueda utilizárse con fines de meditación; no nos proponemos dar la
Cábala practica que se emplea con fines
mágicos, pues eso sólo puede aprenderse y practicarse en un Templo de
Misterios. Aun así, tendremos que hacer algunas referencias a la Cábala
práctica a fin, que se comprendan claramente algunos conceptos. En cuanto a los
que están en legítima posesión de sus claves, no tienen por qué temer que las
revelemos a los no iniciados;
comprendemos muy bien cuáles serían las consecuencias.
No obstante, si como resultado de las
enseñanzas aquí dadas de los sistemas
descriptos en esta obra, algún estudioso
llega descubrir por sí propio las claves de la Cábala práctica, como bien puede ocurrir, ¿no tendría
realmente derecho a la posesión de
ellas?
Completamente
aparte de su empleo para la magia, el Arbol
es de incalculable valor como jeroglífico para la meditación. Merced a las meditaciones del mismo carácter
que las descriptas, relativas a nuestro
propia experiencia, en el Sendero 32, es
posible equilibrar los elementos en conflicto dentro de la propia naturaleza y
contrabalancearlos armoniosamente.
También se puede poner en relación simpática con los diferentes aspectos de la
naturaleza que representan esos
símbolos, cuando son aplicados al Macrocosmos, aunque no se le dé a esas
fuerzas una forma definida en la magia
talismánica. Las conclusiones obtenibles del estudio del propio horóscopo no
deben aceptarse pasivamente como un
inapelable decreto del destino. Debemos comprender que la magia
talismánica o aun el sistema menos concentrado de meditación en el Arbol debe utilizarse para
compensar todas las fuerzas desequilibradas
del horóscopo para ponerlas en perfecto
equilibrio. La magia talismánica es a la astrología lo que la medicina terapéutica a la medicina
diagnóstica.
No
es posible dar ninguna fórmula de magia práctica; antes de que puedan recibirse esas fórmulas, y
utilizarlas, es necesario haber recibido los grados de iniciación correspondientes;
sin haber recibido estos grados el
estudiante no estaría en mejores condiciones que la persona que tratara de
diagnosticar y tratar sus propios males después de haber leído un libro de
texto de medicina. E1 famoso humorista Jerome K. Jerome nos ha contado lo que
ocurre en casos semejantes al del ejemplo. E1 infortunado lector se imagina que
padece todas las enfermedades descriptas en el libro, salvo, claro está, la de
sentirse madre si es hombre, y no puede darse una idea del tratamiento apropiado
porque todo cuanto se le ocurre está contraindicado.
Las
iniciaciones rituales de los Misterios Mayores de la tradición Esotérica
Occidental se basan en los principios contenidos en el Arbol de la Vida. Así,
por ejemplo, cada grado corresponde a un Sephirah y debe conferir, si la Orden
merece el nombre que lleva, los poderes correspondientes a esa Esfera de la
naturaleza. Igualmente abre los Senderos que conducen a ese Sephirah, de tal
manera que se ha podido decir: Que el Iniciado es el Señor del Sendero 32
cuando ha recibido la iniciación correspondiente a Yesod o Señor del 24, 25 y
26, y cuando ha alcanzado la iniciación correspondiente a Tiphareth que lo
convierte en un Iniciado perfecto. Más allá están los grados superiores del
Adepto. E1 objeto de cada grado de iniciación consiste en introducir al
candidato en la Esfera de cada Sephirah ordenadamente, partiendo desde Malkuth
hacia arriba por el Arbol. Las instrucciones que se dan en cada grado hacen
referencia al simbolismo de las fuerzas de esa Esfera y a los Senderos que las
equilibran. Teniendo en cuenta que el signo y la palabra del grado se emplean
cuando se marcha por esos Senderos, mediante la visión espiritual, o cuando se
proyecta uno mismo en el plano astral, concluímos que el iniciado puede moverse
con certeza y seguridad en cualquier Esfera invisible a la que desee penetrar
contrarrestando la oposición de los seres que encuentre o las visiones que
tenga, porque él sabe qué colores de los Senderos se hallan en las cuatro
escalas, y asimismo le es posible contralorear su visión con ello. Si se
encuentra trabajando en el Sendero 32, de Saturno, cuyos colores son
sombríos tocados con matices de indigo,
azul obscuro y negro, sabrá que algo anda mal, si por ejemplo se le presenta
una figura vestida de escarlata. O de otra manera, esa figura es una ilusión o
él mismo se ha desviado del Sendero.
Para
proyectar el cuerpo Astral por los varios Senderos, es menester, por muchas
razones, poseer los grados de iniciación a
los que cada Sendero corresponde. La razón fundamental consiste en que
si no se ha recibido el grado no será reconocido por 1os guardianes del
Sendero, los cuales se mostrarán enemigos y harán todo lo que esté dentro de
sus posibilidades para impedirle el paso y hacer que regrese. Y aun en el caso
de que alguien lograra forzar el paso de la presencia y oposición de los
guardianes se hallaría desposeído de todo medio de control de sus visiones y
sin caer en la cuenta, ignoraría hasta en qué sendero se encuentra, cuál es su
situación, si ha entrado en él o ha salido de él. Los casos del ejemplo son
numerosísimos, porque es asimismo numerosisíma la cantidad de seres que hay en
las Esferas inferiores en anhelosa expectativa, prontos a aprovecharse de la
presunta ignorancia de los seres humanos.
No
obstante estas consideraciones, los que deseen meditar en los Senderos y en las
Esferas en la forma indicada, no deben desalentarse, porque en el curso de sus
meditacioones puede que lleguen a compenetrarse en tal forma del espíritu del
Sendero que el guardián del mismo los reconozca y les dé la bienvenida y en ese
caso, habríase iniciado por sí propio el estudiante, y nada podrá negarle ya el
derecho que le asiste de penetrar en el Sendero.
Del
punto de vista puramente iniciatorio, el Arbol es el eslabón entre el
Microcosmos —ser humano— y el Macrocosmos, Dios manifestado en la Naturaleza.
Una
iniciación ritual es el establecimiento de conexión del Sephirah Microcósmico y
el Sephirah Macrocósmico; dicho de otra manera, es la introducción de un
Candidato a una Esfera determinada, con el auxilio de los que ya están en ella.
A ese fin construyen una representación simbólica de la Esfera en el plano
físico, con el arreglo de detalles particulares y disposición del Templo;
forman una réplica astral del mismo mediante la imanación concentrada, y, por
medio de invocaciones, hacen descender al Templo así preparado, aunque no hecho
con las manos, las fuerzas de la Esfera del Sephirah en que se está operando.
Dichas fuerzas estimulan los Chakras correspondientes del iniciado y ponen en
actividad en su aura. E1 proceso de la autoiniciación al que hemos hecho
mención, mediante meditaciones- es más lento que el proceso de la iniciación
ritual; aun así, es completamente seguro, siempre que el candidato posea las
condiciones de la perseverancia y las cualidades necesarias. No hemos de
olvidar que no se puede enseñar a una merluza a cantar con el sentirniento de
un canario, ni tampoco puede ensenársele a cantar dándole a comer alpiste.
CAPITULO XI LOS SEPHIROTH SUBJETIVOS
Como arriba es abajo: el hombre es una
miniatura del Macrocosmos. Todos los
factores que integran el Universo Manifestado están presentes en la naturaleza
del ser humano. De ahí que, en su perfección, se diga que es superior a los ángeles.
Sin embargo, actualmente, los ángeles están completamente evolucionados, mientras que el ser humano no lo está. Y es
así como se encuentra en una situación muy inferior a la de los ángeles, de la
misma manera que un niño de tres años está menos desarrollado que un perrito de
tres años.
Hasta ahora, hemos considerado el Arbol de
la Vida como un epítome del Macrocosmo, el Universo, de manera que, utilizando
sus símbolos adecuadamente, podríamos
ponernos en contacto con las diferentes esferas de la Naturaleza objetiva.
Ahora consideraremos su relación con la esfera subjetiva de la naturaleza
individual.
Las correspondencias aceptadas dadas por
Crowley ‑quien, desgraciadamente, no dice nunca de qué autoridad proceden, de
manera que no se puede saber cuándo emplea el sistema MacGregor Mathers y
cuándo el propio‑ están basadas parcialmente en las atribuciones astrológicas
de los planetas asignados a los distintos Sephiroth, y, parcialmente, sobre un
esquema sucinto de la forma humana de pie, dando la espalda al Arbol. Esto es
demasiado crudo para nuestros fines, y probablemente representa la labor de las últimas generaciones de
escribas. Durante la Edad Media, la Cábala fue redescubierta por los filósofos
europeos, quienes le injertaron el simbolismo alquímico y el astrológico.
Además, los rabbis mismos usaban un sistema extremadamente detallado de
metáforas anatómicas, discutiendo en detalle el significado de cada cabello de
la cabeza de Dios, y hasta de las partes más íntimas de Su anatomía. Esas
referencias, aplicándoselas al cuerpo humano, no pueden tomarse literalmente.
Los Sephiroth, tanto individualmente como
en sus vinculaciones y asociaciones, representan, en relación con el
Microcosmo, factores del carácter. Que estos niveles de conciencia tengan
alguna relación con los centros psíquicos del cuerpo físico, es una presunción
razonable, pero no debemos ser demasiado medievales en nuestras conclusiones.
Tanto la anatomía como la filosofía ocultas han sido elaboradas en todos sus
detalles por la Ciencia del Yoga Indostánica, y podemos aprender muchísimo de
sus enseñanzas. Los últimos descubrimientos realizados en el campo de la
Fisiología tienden a llegar a la conclusión de que el eslabón entre la mente y
la materia, debe buscarse primeramente en el sistema de glándulas endógenas, y
sólo secundariamente en el cerebro y el sistema nervioso central. Es mucho lo
que podemos aprender de esta fuente de conocimiento, y si combinamos
sistemáticamente todo lo que podemos recoger de distintas procedencias, por el
razonamiento inductivo llegaremos a lo que los antiguos habían aprendido por
medio de sistemas reductivos y de la intuición, los cuales llegaron a un
elevado grado de perfección en sus Escuelas de Misterios.
Se acepta, generalmente, que los Chakras o
centros psíquicos que se describen en la literatura Yoga no están situados
dentro de los órganos con los que están asociados, sino en la envoltura
áurica, y los puntos que aproximadamente corresponde con ellos. Por lo tanto,
conviene que no asociemos los Sephiroth con los miembros del cuerpo de
otras partes de nuestra anatomía, considerando simplemente estas analogías como
metafóricas, y busquemos más bien los principios psíquicos que representan.
Antes de proceder a un estudio detallado de
cada Sephirah desde este punto de vista, sería de gran ayuda echar una ojeada
general al Arbol en conjunto, porque una gran parte de la dilucidación de sus
simbolismos depende de las relaciones de un símbolo con otro en el esquema del
Arbol. Este capítulo será necesariamente discursivo y no conclusivo, pero nos
permitirá el estudio detallado de los Sephiroth individuales, con mucha mayor
facilidad que si no procediéramos así.
La primera y más obvia división del Arbol
es la de sus pilares, la que nos recuerda insensiblemente los tres canales del
Prana descriptos por los yoguis: Ida, Píngala y Sushumna; y los dos principales
de la filosofía china: el Yin y el Yang, y el Tao o Sendero, que constituye el
equilibrio entre ambos. El testimonio concurrente de diversos testigos
establece la verdad; y si encontramos que tres de los más grandes sistemas
metafísicos del mundo están de acuerdo entre sí, podemos concluir que estamos
en presencia de principios ya establecidos y que los podemos aceptar como tales.
El Pilar del Centro, en nuestra opinión
debería tomarse como representación de la Conciencia, y los dos pilares
laterales, como factores positivo y
negativo de la Manifestación. Vale la pena recordar que, según el sistema de
filosofía Yoga, la conciencia se expande cuando Kundalini asciende por el canal
central de Sushumna, y que la operación
mágica occidental de elevarse a través de los planos tiene lugar en el Pilar
Central del Arbol. En otras palabras: el simbolismo que se emplea para inducir
esta expansión de la conciencia no toma los Sephiroth en su orden numérico,
empezando por Malkuth,sino que va de Malkuth a Yesod, y de Yesod a Tiphareth,
siguiendo el así llamado "sendero de la Flecha".
Los ocultistas consideran a Malkuth, la
Esfera de la Tierra, como la conciencia cerebral, tal como lo demuestra el echo
de que después de una proyección astral la vuelta ceremonial se hace a Malkuth,
estableciéndose en seguida la conciencia normal.
Yesod, la Esfera de Levanah, la Luna es la
conciencia psíquica, así como es el centro reproductivo. Tiphareth tomado como
el psiquismo superior, la verdadera visión iluminada, asociándose con el más
elevado grado de la Iniciación de la personalidad, como lo demuestra el hecho
de que se le asigne el primer grado del Adepto en el sistema de Crowley o
Mathers.
Daath, el Sephirah misterioso e invisible
que jamás se señala sobre el Arbol , en el sistema occidental está asociado con
la nuca, el punto en que la espina dorsal se une al cráneo: el lugar en que comenzó
a desarrollarse el cerebro de nuestros remotísimos antepasados. Generalmente se
considera que Daath representa la
conciencia de otra dimensión, o la conciencia de otro nivel o plano, y
representa, esencialmente, la idea de cambio de clave.
Kether es denominado, "la
corona". .Ahora bien: una corona es algo que está encima de la cabeza. Por
lo que se dice que Kether representa una forma de conciencia que no se logra
durante la encarnación. Está esencialmente fuera del esquema de las cosas en lo
que respecta a los planos de la forma. La experiencia espiritual asociada con Kether, es la unión con Dios; y
el que llega a obtenerla, penetra en la Luz y de allí no sale más.
Estos Sephiroth tienen indudablemente sus
correlaciones con los chakras del sistema indostánico, pero las distintas
autoridades en la materia dan esas correspondencias diferentemente. Como los
métodos de clasificación son distintos, ya que en el Occidente se emplea un
sistema cuaternario y en el Oriente uno septenario, no son fáciles de
establecer esas correlaciones; y en nuestra opinión es mejor ocuparse de los
primeros principos más bien que ajustar sobre el Arbol algo que violente dichas
correspondencias.
Los únicos escritores que sepamos hayan
tratado de establecer estas correlaciones son Crowley y el general J.F.C.
Fuller. Este último dice que el Loto de Muladhara corresponde a Malkuth
señalando que sus cuatro pétalos corresponden a los cuatro elementos. Es
interesante hacer notar que en la Escala de Color de la Reina, daba por
Crowley, se representa a la Esfera de Malkuth dividida en cuatro secciones,
coloreadas respectivamente de: cetrino, oliva, bermejo y negro, representando
los cuatro elementos y teniendo una extraordinaria semejanza en las
representaciones usuales del Loto de Cuatro Pétalos. Este Loto se sitúa en el
perineo, y está asociado con el ano y las funciones eliminatorias. En la
columna XXI de la tabla de correspondencias dada por Crowley en
"777", atribuye la región glútea y el ano del hombre perfecto, a Malkuth.
Consideramos que, desde todo punto de vista la opinión de Fuller que asigna el
Muladhara a Malkuth es preferible a la de Crowley, quien en la columna CXVIII, la refiere a
Yesod, contradiciéndose a sí mismo. Según Freud, en la mente infantil, las funciones
de reproducción y de la excreción se confunden. Sin embargo, no consideremos
que este punto de vista deba aceptarse o perpetuarse en general.
Considerando a Malkuth desde el punto de
vista del Loto Muladhara representaría, por así decir, el resultado final de
los procesos vitales, su concreción terminal en forma y su misión a las
influencias desintegradoras de la muerte, a fin de que su substancia pueda ser
utilizada nuevamente. La forma en que han sido organizadas por el lento proceso
de la Evolución ha servido a su propósito, y sus fuerzas deben quedar en
libertad. Este es el significado espiritual de los procesos de excresión,
putrefacción y descomposición.
El general Fuller atribuye a Yesod el
chakra Svadhishthana, o Loto de Seis Pétalos. Esto concuerda perfectamente con
la Tradición Occidental que asigna Yesod
a los órganos reproductores del Ser Humano Divino, concordando su
correspondencia astrológica con la Luna, Diana‑ Hécate. Aunque Crowley atribuye
Yesod al falo, en la columna XXI de "777", asigna el Loto
Svadhishthana a Hod, Mercurio. Es muy difícil comprender esto, tanto más cuanto
no da la fuente de su autoridad. Consideramos mejor adherirnos al principio de
referir los niveles de conciencia al Pilar Central.
Unánimemente se acepta que Tiphareth
representa el plexo solar, el pecho, por lo que parece muy razonable que se
atribuyan los Chakras Manipura y Yanahata, como lo hace Crowley. Fuller
atribuye estos chakras a Gueburah y Kjesed; pero, como estos dos Sephiroth
encuentran su equilibrio en Tiphareth, esta atribución no presenta dificiltades
ni causa discrepancias.
De la misma manera, el chakra Vishuddha que
en el sistema, que en sistema indostánico corresponde a la laringe y que
Crowley atribuye a Binah, el chakra Aina (A, como "a"; j con
"y" consonante o "j" francesa; n como "n"; a,
como "a" corta) en la raíz de la nariz, que corresponde a la glándula
pineal y se atribuye a Kjokmah, pueden considerarse como uniendo sus funciones
en Daath, situado en la base del cráneo.
El chakra Sahasrara, o Loto de Mil Pétalos,
situado sobre la cabeza, lo atribuye Crowley a Kether, y no hay motivo alguno
para objetar esta correspondencia, porque como su propio nombre lo indica, el
Primer Sendero, Kether, la Corona, descansa sobre la cabeza.
Los dos pilares de la Severidad y de la
Misericordia pueden verse fácilmente como representantes de los principios
positivo y negativo; y sus respectivos Sephiroth, como los modos de operación
de estas fuerzas en los distintos niveles.
El
Pilar de la Severidad contiene a Binah, Gueburah y Hod, o sea: Saturno, Marte y
Mercurio. El Pilar de la Misericordia contiene a Kjokmah, Kjesed y Netzach
(Netzaj), o sea: El Zodíaco, Júpiter y Venus. Kjokmah y Binah, en el simbolismo
de la Cábala, se representan con figuras masculina y femenina, y son el Padre y
la Madre Supremos, o, en lenguaje más
filosófico, los principios positivo y negativo del Universo, el Yin y el Yang,
de los cuales la masculinidad y la femeneidad son los aspectos especializados.
A Kjesed (Júpiter) y Gueburah (Marte) se
los representa en el simbolismo cabalístico como Figuras Coronadas. La primera,
es la del dador de las leyes, sentado en su trono, y la segunda, un rey
guerrero montado en su carro. Estos son los principios constructivo y
destructivo, respectivamente. Es interesante notar que Binah, la Madre Suprema,
es también Saturno, el solidificador que está a la vez vinculado con su
guadaña, con la guadaña, con la muerte, y con su reloj de arena, con el tiempo.
En Binah residen las raíces de la forma. En el Sepher Yetzirah se dice que
Malkuth está sentado en el trono de Binah, porque la materia tiene sus raíces
en Binah, Saturno, la Muerte, siendo la forma destructora de la fuerza. Con
este destructor pasivo va también el destructor activo, por lo que encontramos
a Marte‑Gueburah inmediatamente debajo, en el Pilar de la Severidad. Así es
como la fuerza encerrada en la forma es liberada por la influencia destructiva
de Marte, o sea el aspecto Siva de la Divinidad Kjokmah, el Zodíaco, representa
la fuerza Kinética, dinámica; Kjesed, Júpiter, el Rey benévolo, representa la
energía organizada, y ambos quedan sintetizados en Tiphareth, el Centro
Crístico, el Redentor, el Equilibrador.
La siguiente trinidad de Netzach, Hod y
Yesod representa al lado mágico y astral de las cosas. Netzach (Venus
representa los aspectos superiores de las fuerzas elementales, el Rayo Verde, y
Hod (Mercurio) representa el lado mágico mental. El primero es el místico; y el
segundo, el oculto, quedando ambos sintetizados por Yesod, Este par de
Sephiroth no debe nunca ser considerado separadamente, como tampoco el par
superior, compuesto por Gueburah y Gedulah, que son otros nombres de Kjesed.
Esto queda indicado por el hecho de que la Cábala les atribuye,
respectivamente, el brazo derecho y el izquierdo, y la pierna izquierda y la
derecha.
Se verá, pues, que los tres Sephiroth de la
Forma se encuentran en el Pilar de la Severidad, y los tres Sephiroth de la
Energía, en el Pilar de la Misericordia y entre ellos, el Pilar de Equilibrio,
están los distintos niveles de conciencia. El Pilar de la Severidad, con Binah
a la cabeza, es el principio femenido, el Pingala de los indostánicos a la
cabeza, es el Ida indostánico y el Yin chino; y el Pilar del Equilibrio es el
Shushumna y el Tao.
CAPITULO XII LOS DIOSES DEL ARBOL
Todos los estudiantes de religiones
comparadas, leyendas y demás relaciones convienen en que el hombre primtivo, al
comenzar a observar y analizar los fenómenos naturales que le rodeaban, los
atribuía a seres semejantes a sí mismo, en naturaleza y tipo, pero con poderes
muy superiores. Y, como no podía verles, los llamaban "invisibles" y,
como tampoco podía ver su propia mente durante la vida, ni el clima de sus amigos
muertos, deducía que los seres que producían esos fenómenos naturales debían
ser de la misma naturaleza que la invisible, pero activa y operante, mente y
alma propias.
Ahora bien: tal como los antropólogos
exponen estas ideas suena mal, pero esto
se debe a que, al traducir esas ideas de los salvajes, han empleado palabras
que despiertan asociaciones un tanto crudas y groseras. Por ejemplo, la
traducción literal de una de las principales escrituras chinas se refiere al
venerable filósofo Lao‑Tseu, denominándolo "El Viejo Muchacho". Esto
suena un tanto cómico a los oídos europeos; y, sin embargo, no está tan
distante de las palabras de otra escritura occidental que ha tenido una
traducción mucho más afortunada en manos de aquellos que la reverenciaban:
"A menos que os convirtáis en un pequeño niño...". No somos
sinólogos, pero creemos que si en ambos casos se hubiese traducido la idea de
"Niño Eterno", las palabras habrían sido, a la vez que más precisas y
adecuadas, de mucho mejor gusto.
Hay un dicho en los Misterios que reza así:
"Tened cuidado de no blasfemar, ni de profanar el Nombre bajo el cual los
demás conocen a su Dios, porque si tal
cosa hacéis a Allah, también la hacéis a Adonay".
Y después de todo, ¿estaba el hombre
primitivo tan lejos de la verdad cuando atribuía la causa de los fenómenos
naturales a actividades de la misma naturaleza que los procesos mentales de la
mente humana, aunque en un arco o espira superior? ¿No es ese el punto hacia el que van
convergiendo gradualmente físicos y metafísicos? Suponiendo que tuviésemos que
formular nuevamente la doctrina del filósofo salvaje y dijéramos : "La
naturaleza esencial del hombre es de tipo similar a la de su creador",
¿sería algo ridículo o blasfemo?...
Bien podemos personalizar las fuerzas
naturales en términos de conciencia humana, o bien podemos abstraer la
conciencia humana en términos de fuerzas naturales. Ambos procedimientosson
legítimos en metafísica oculta, y nos proporcionan algunas claves y varias
importantísimas aplicaciones prácticas. Sin embargo, no debemos cometer el
error en que incurren los ignorantes, y decir que "A" es
"B", cuando queremos indicar que "A" es de la misma
naturaleza que "B". Pero también podemos aplicar correctamente el
axioma hermético que dice : "Como arriba es abajo" porque si
"A" y "B" son de la misma naturaleza entonces las leyes que
gobiernan a "A" también gobernarán a "B". Lo que es verdad
en la gota es verdad en el océano. Por consiguiente, si sabemos algo acerca de
la naturaleza de "A" podemos deducir que, teniendo en cuenta la
diferencia en escala, también se aplicará a "B" Este es el sistema de
analogía que se emplea en la ciencia inductiva de los antiguos, y, siempre que
sea comprobado por la observación y la experiencia, puede proporcionar
resultados valiosísimos y evitarnos inútiles divagaciones en las tinieblas.
La personificación y deificación de las
fuerzas naturales fue la tentativa primera del ser humano para desarrollar una
teoria monística del Universo y salvarse así de la influencia destructiva y
paralizante de un dualismo insoluble. Y conforme fue aumentando sus
conocimientos a través de las edades, elaborando sus procesos intelectuales,
pudo ver un significado cada vez más amplio y completo en sus primitivas y
simples clasificaciones, las cuales nunca descartó, porque eran fundamentamente
sanas y representaban verdaderas realizades. Lo que hizo fue extenderla y,
finalmente, cuando vinieron los malos tiempos, las entretejió con supersticiones.
Por lo tanto, no debemos considerar los
panteones paganos como otras tantas aberraciones de la mente humana, ni tampoco
debemos tratar de comprenderlos desde el punto de vista de los no iniciados o
faltos de la instrucción necesaria. Lo que debemos hacer es esforzarnos en comprender
lo que ellos podían significar para los sacerdotes de elevadísima inteligencia
y de inmensa cultura, que dirigian esos cultos en su tiempo. Comparemos lo que
dice Mme. Davil Neel y W. B. Seabrook
sobre el asunto de los ritos paganos, con lo que nos cuentan generalmente los
misioneros. Seabrook nos demuestra claramente el significado espiritual del
Vudú (Voodoo) y Mme. David Neel nos expone claramente el aspecto metafísico de
la magia tibetana. Estas cosas se presentan de una manera al observador simpatizante
que sabe ganarse la confianza de los exponentes de esos sistemas y logra ser
recibido en el Sanctasanctórum como amigo que va a aprender y no a observar y
ridiculizar, y completamente de otra manera muy distinta al fanático rabioso
que entra en el lugar Santo con las botas sucias y es entonces apedreado por
los fieles indignados.
Al juzgar estas cosas deberíamos considerar
la forma en que veríamos el Cristianismo si nos aproximáramos a él de la misma
manera. Los observadores materialistas y faltos de simpatía deducirían que adoramos a un cordero y en
cuanto al Espíritu Santo se prestaría a muchas y variadas interpretaciones
espectaculares. Debemos conceder a los demás el derecho de emplear metáforas y
creerlos de buena fe si esperamos que ellos no nos tomen a nosotros también literalmente. Las formas externas de
la antigua fe pagana no son más crudas
que el Cristianismo en los países latinos
atrasados, donde Jesucristo está representado con vestiduras absurdas y
hasta la misma Virgen María con
pantalones de encaje. Las formas internas de los credos antiguos pueden
compararse muy favorablemente con el mejor de nuestra metafísica moderna.
Después de todo, esos credos produjeron a Platón y Plotino. La mente humana no
cambia, y de lo que es verdad de nosotros es probablemente verdad también de
los paganos. El cordero de Dios que
quita los pecados del mundo no es más que otra versión del Toro de
Mitra, que hacía otro tanto, siendo la única diferencia que los antiguos iniciados eran literalmente
"bañados en sangre", mientras que los modernos toman el baño
metafóricamente. Otros tiempos, otras
costumbres.
Si nos acercamos a los que llamamos
paganos, tanto antiguos como modernos, con una actitud reverente y
simpatizante, sabiendo que Allah, Brahmá y Amon Ra no son más que otros tantos
nombre para Aquel a Quien adoramos como Dios, entonces podremos aprender
muchísimo de lo que se olvidó en Europa cuando la Gnosis fue arrasada,
destruyéndose toda su literatura.
Sin embargo encontraremos que los credos
paganos presentan sus enseñanzas en una forma que no es fácilmente asimilable
por la mente europea actual y que si queremos comprender su significado será
necesario que lo reformulemos en nuestros propios términos. Tendremos que
correlacionar los conceptos metafisicos con sus símbolos paganos, y entonces
podremos aplicar a los primeros la vastísima suma de experiencia mística que
generaciones enteras de contemplativo y psicólogos experimentales han ido
acumulando y organizando. Y al hablar de psicólogos experimentales no debemos
cometer el error de creer que son exclusivamente un producto moderno, porque
los sacerdotes de los antiguos Misterios, con su sueño en el Templo y las
visiones hipnagógicas provocadas deliberadamente, no eran ni más ni menos que
psicólogos experimentalels, aunque su arte se haya perdido como muchas otras
artes antiguas, y sólo podamos ir recuperando laboriosamente sus migajas en los
círculos más avanzados del pensamiento científico.
El sistema que emplea el iniciado moderno
para interpretar el lenguaje que hablaban los antiguos mitos es muy sencillo y
efectivo. En el Arbol de la Vida Cabalística encuentran el eslabón entre el
sistema pagano y sus propios métodos más racionales. El Judío, asiático por la
sangre y monoteísta por su religión, tiene un pie en cada mundo. El ocultista
moderno basa en el Arbol de la Vida con sus Diez Santos Sephiroth tanto su
metafísica como su magia. Emplea una concepción filosófica del Arbol para
interpretar lo que representa para su mente consciente y emplea una aplicación
ceremonial y mágica de su simbolismo para vincularlo con su mente
subconsciente. Por lo tanto, el iniciado saca el mejor partido posible de ambos
mundos, el antiguo y el moderno. Porque el mundo moderno es todo y puramente
conciencia superficial, y ha olvidado y
repremido la subconsciencia, con gran daño y perjuicio para sí mismo,
mientras que el mundo antiguo era principalmente subconsciente, ya que la
consciencia es algo que se ha desarrollado en tiempos comparativamente
recientes. Cuando se logra unir a ambas y se los hace funcionar polarmente,
entonces producen la supraconsciencia, que es la meta del iniciado.
Manteniendo presente los conceptos
expresados tratemos ahora de coordinar los antiguos panteones con las Esferas
del Arbol de la Vida. Hay 10 Esferas, que son los 10 Santos Sephiroth, y entre
ellas tenemos que distribuir, según su tipo, los diferentes dioses y diosas de
cualquier panteón, que estemos estudiando. Entonces nos encontraremos que en
situación de interpretar su significado a la luz de lo que ya sabemos entre los
principios que están representados en el
Arbol, agregando a nuestro conocimiento del mismo todo cuanto sepamos acerca
del significado de las antiguas deidades.
Evidentemente, esto es de gran valor
intelectural, pero hay otro valor que no se ve tan prontamente si no se tiene
experiencia de la operacion de los Misterios: la realización de un rito
ceremonial que represente simbólicamente la operación de la fuerza
personificada por un dios tiene un
efecto muy marcado y hasta drástico sobre la mente subconsciente de cualquier
persona susceptible a las influencias psíquicas. Los antiguos habían elaborado estos ritos hasta una grandísima
perfección y nosotros, los modernos, estamos tratando de reconstruir el perdido
arte de la magia práctica, y si lo logramos, será de inmenso beneficio para
todos. Toda la filosofía de la magia europea está basada en el Arbol, y nadie
puede esperar comprenderla y menos usarla inteligentemente si no ha sido
educado y disciplinado en los métodos cabalísticos. Esta falta de conocimiento
y disciplina es lo que permite que el ocultismo popular degenere tan fácilmente
en las supersticiones más crudas y absurdas.
"Vuestro número es vuestro nombre" se convierte en algo
completamente distinto cuando llegamos a comprender la Qabbalah
matemática, y la adivinación por los posos de café se convierte en algo muy
diferente cuando comprendemos el significado de las imágenes mágicas y el
sistema de su formulación e interpretación como proceso psicológico para
penetrar el velo de lo inconsciente.
Hablando en términos generales, tenemos que
distribuir los dioses y diosas de todos los panteones paganos en los 10
Sephiroth, dejándonos guiar principalmente por sus asociaciones
astrológicas, ya que la astrología es un
lenguaje universal y todos los pueblos ven los mismos planetas. El espacio
corresponde a Kether, el Zodíaco a Chomah, los siete Planetas a los siguientes
7 Sephiroth y la Tierra a Malkuth. Por consiguiente, cualquier dios que tenga
alguna analogía con Saturno corresponde a Binah, como igualmente toda diosa que
pueda ser considerada como la Madre Primordial, la Eva Superior, en
contradistinción con la Eva Inferior o esposa del Microposopos, Malkuth. El
Triángulo de Kether, Chokmah y Binah se refiere a los dioses antiguos que todos
los panteones reconocen como los predecesores de esas formas de la divinidad
adorada por los credos corrientes. Así pues, Rhea y Kronos corresponden a Binah
y Chokmah, y Jupiter a Chesed. Todas las diosas de los frutos de la tierra
corresponde a Malkuth, mientras que las diosas lunares a Yesod. Los dioses
guerreros y destructivos, o demonios divinos, corresponden a Geburah, y las
diosas del Amor a Netzach. Los dioses Iniciadores de la Sabilduría corresponden
a Hod, y los redentores y demás dioses que se sacrifican, a Thiphareth. Una
autoridad tan grande como Richard Payne Knigth, en su valisísima obra "The
Simbolic Language or Anciet Art and Mithology", habla de la notable concurrencia
de las alegorías, símbolos y títulos de la antigua mitología, en favor del
sistema místico de las Emanaciones. Con esta clave podemos clasificar los
panteones, lo que nos permite comparar todos los semejantes y dilucidar unos
por y con otros.
En el sistema que Crowley da en su libro
correspondencias 777, asigna los dioses tanto a los Senderos como a los
Sephiroth. Según nuestra opinión, esta asignación es errada y lleva a muchas
confusiones. La razón de esta afirmación estriba en que los Sephiroth representan
fuerzas naturales, pues los Senderos son estados de conciencia, siendo los
Sephiroth objetivos, en tanto que los Senderos son subjetivos. Por esta razón,
el jeroglífico del Arbol que usan los iniciados tiene los Sephiroth
representados por una escala de color, y los Senderos por otra. Los que poseen
conocimiento de ese jeroglífico sabrán a que nos referimos.
En nuestra opinión, los Senderos deben
considerarse solamente como bajo la presidencia directa de los Nombres Sagrados
que gobiernan las atribuciones sephiróthicas, y no debe confundírselos con
otros panteones porque, aunque podamos recurrir a otros sistemas con fines de
iluminación intelectual, no es aconsejable mezclar los sistemas de trabajo
práctico para desarrollar la conciencia.
Por ejemplo: según el Sepher Yetzirah, el
décimoseptimo Sendero entre Tiphareth y Binah correspondería al elemento Aire.
Por tanto, es muchísimo más sensato operar con los ritos del elemento Aire y
los Nombres Sagrados correspondientes al
mismo, utilizando el Tatwa apropiado, que introducir elementos de confusión al
utilizar deidades tales como Cástor y Pólux, Janos, Apolo, Merti y otros
incompatibles cual las asignaciones de Crowley, cuyas correspondencias son un
verdadero laberinto de asociaciones. Los Sephiroth deben ser interpretados
macrocósmicamente, y los Senderos microcósmicamente. Es así como encontramos la
clase del Arbol, tanto en el ser humano como en la Naturaleza.
CAPITULO XIII TRABAJO PRACTICO SOBRE EL ÁRBOL
Si entre los lectores que hasta aquí han
seguido estos estudios sobre la Cábala hay alguno que esté bien familiarizado
con el ocultismo occidental, dirá que todo lo expuesto le es conocido y no ha
encontrado nada nuevo u original. Al trabajar sobre estos yacimientos de
conocimientos antiguos, nos encontramos en la posición del arqueólogo que
estuviera excavando algún templo enterrado : estamos exponiendo
fragmentariamente más que estudiando un sistema coherente, porque, aunque en su
tiempo fue un todo coherente, después fue fragmentado y esparcido a los cuatro
vientos, a la vez que deformado por las persecuciones que sucedieron durante
veinte años de fanatismo, celos y envidia espirituales. Empero, se ha realizado
más trabajo sobre estos fragmentos de lo que realmente se cree; la señora Blavatsky
hizo un gran acopio de datos y los expuso al público, y éste apenas si los
comprendió algo más de lo que entendería un niño que estuviese contemplando las
vitrinas de algún museo, y maravillándose de las curiosidades en él encerradas.
Los eruditos trabajos de G. R. Mead nos han dado muchísimos detalles con
respecto a la Gnosis, que era la Tradición esotérica del Occidente durante las
primeras centurias de nuestra época. La obra de la señora Atwood nos ha
revelado el significado del simbolismo alquímico; sin embargo, ninguno de ellos
nos ha expuesto la tradición occidental como verdaderos Iniciados de dicha
tradición, sino que se han limitado a acercarse desde el exterior, tratando de
hacer coincidir sus fragmentos, o bien, como en el caso de la señora Blavatsky,
interpretándolos por analogía, a la luz de otros sistemas que le eran
familiares, pertenecientes a otras tradiciones.
Los que han estudiado el asunto desde adentro
esto es, en posesión de las condiciones iniciáticas, y las han empleado como un
sistema práctico para la exaltación de conciencia, en su gran mayoría han
mantenido el más estricto secreto, el cual, aunque haya estado plenamente
justificado en los tiempos en que la inquisición recompensaba esas
investigaciones con la pira, actualmente no tiene motivos para subsistir en
esta época de mayor liberalidad, a no ser que este secreto se ostente para
crear y mantener un discutible prestigio personal. En realidad, en el último
cuarto de siglo, una especie de monopolio muy efectivo vino a establecerse en
las prácticas ocultas, ya que no en los conocimientos símiles, especialmente
entre los pueblos de habla inglesa. Este monopolio ha minado y destruido de
raíz muchos impulsos espirituales que hubiesen surgido, dando ello lugar al
renacimiento de los Misterios. Y de ahí que, aunque la tierra estaba ya pronta
para recibir la simiente, no fue arrojado en ella el trigo de la verdad, de los
cuatro vientos vinieron simientes de toda clase, y surgió una flora tropical
que, careciendo de verdadera raigambre en la tradición racial, pronto se
marchitó o degeneró en formas muy extrañas.
El templo enterrado en nuestra Tradición
nativa ha sido excavado ya, por lo menos parcialmente, pero los fragmentos
rescatados todavía no fueron puestos al alcance de los estudiantes de acuerdo
con la honorable Tradición del escolasticismo europeo, sino que han sido
reunidos en colecciones privadas, manteniéndose las claves correspondientes en
poder de algunos individuos que han abierto o cerrado las puertas en forma arbitraria.
No dudamos que estas páginas herirán los corazones de algunos que tienen esas
colecciones privadas al verlas despreciadas en el valor que les habían dado el
secreto en que se las mantuvo con toda injusticia; pero tampoco dudamos de que
innumerables estudiantes que han ensayado en vano la senda occidental
encontrarán en esta paginas la clave que les revelarán lo que aún era
incomprensible para ellos. Hablando de nosotros mismos, debemos decir que nos
costo diez años de trabajo continuo, en plenas tinieblas, la búsqueda de las
claves, y si las hemos encontrado se debió al mero hecho de que éramos lo
bastante psíquicos como para obtenerlas directamente, merced a nuestro contacto
con los planos internos.
Creemos que no tiene ninguna utilidad
desorientar deliberadamente a los estudiantes, o reservar las claves y
explicaciones que son esenciales para su trabajo. Si el estudiante no merece
ser preparado, es mejor no prepararlo absolutamente en nada. Pero si se le da
alguna preparación, entonces hay que dársela bien y exactamente.
En las páginas siguientes, haremos cuanto
podamos para dilucidar los principios que gobiernan el empleo de los símbolos
mágicos. De paso recordamos que el uso práctico del método ceremonial sólo debe
intentarse cuando se cuenta con la dirección de alguien que tenga la
experiencia en su uso; asimismo trabajar solo, o con la ayuda de compañeros
igualmente inexpertos es correr riesgos innecesarios sin embargo, nada se opone
a que cualquiera ensaye los sistemas de meditación.
Para poder utilizar efectivamente los símbolos
mágicos, uno tiene que ponerse en contacto con cada símbolo individual: es de
muy poca utilidad hacer una lista de símbolos y proceder a la construcción de
un ritual. No debemos olvidar que en magia como en música, cada uno tiene que
tocar sus propias notas, pues no se encuentran ya hechas de antemano. El
estudiante de violín, por ejemplo, tiene que aprender a tocar cada nota
individualmente, antes de que pueda ejecutar una melodía cualquiera, y otro
tanto sucede con las operaciones ocultas : el estudiante debe saber cómo
construir y ponerse en contacto con las imágenes mágicas antes de poder
trabajar u operar con ellas.
El iniciado emplea los juegos de símbolos
asociados con cada uno de los senderos, para construir las imágenes mágicas, y
es menester que conozca esos símbolos no solamente en teoría, sino en la
práctica; esto es, debe haber meditado sobre cada uno individualmente, hasta
haberse compenetrado de su significado y experimentado la fuerza que
representa. Para llegar a conocer en toda su amplitud todos los símbolos que
están asociados a cada Sendero se necesita a veces toda una vida, pero el
estudiante debe aprender los símbolos-clave de cada Sendero, como paso
preliminar de sus estudios; entonces podrá reconocer y clasificar adecuadamente
las demás formas simbólicas conforme se vayan presentando. Su conocimiento se
irá desarrollando en dos aspectos: primeramente, el conocimiento del simbolismo
en sus infinitas ramificaciones, y en segundo lugar, la filosofía de la
interpretación de dichos símbolos. Una vez que haya dominado un conocimiento
operante de los conceptos de la Cosmogonía, y tenga bien fijo en la memoria un
esquema general del simbolismo que se aplica a cada Sephirah, entonces se
encontrará en posesión de una especie de fichero, y podrá comenzar a clasificar
el material que vaya recogiendo de todas las fuentes imaginables; arqueología,
leyendas, misticismo, relatos de viajeros y especulaciones de la filosofía
antigua y moderna, así como también los de la ciencia ultramoderna.
El estudiante no iniciado no puede comprender
cómo es posible que semejante masa de conocimiento pueda conservarse en la
memoria; sin embargo, tiene una fácil explicación. Para empezar, el estudiante
verdadero que emplea el Árbol en su sistema de meditación, trabaja en él,
regularmente, todos los días. Además, cada Sephirah tiene una base lógica
peculiar, oculta en alguna parte de la mente subconsciente, y las secuencias
simbólicas no son tan difíciles de recordar como podría suponerse,
especialmente si han sido utilizadas en la meditación. Algunos de los símbolos
se refieren a los conceptos de la filosofía esotérica otros a los métodos para
proyectar la conciencia en la visión; y otros más, para componer los rituales y
ceremonias. Sin embargo, el estudiante debe recordar que los símbolos jamás
descubren su significado a la mera meditación consciente, por más correcta y
completamente que se haga. Tiene que ser empleados como querían los iniciados,
esto es : para evocar imágenes en la mente subconsciente y traerlas a la mente
consciente con todo su contenido.
Un juego de símbolos está asignado a los Diez
Santos Sephiroth, y otro a los veintidós Senderos que los conectan entre sí. No
obstante, alguno de esos símbolos se encuentran en ambos juegos, y todos ellos
se interconectan merced a sus correspondencias astrológicas y numéricas. Esto
parece complicado, pero en la práctica es mucho más sencillo de lo que podría
suponerse porque el trabajo no se hace con la mente consciente, sino con la
subconsciente, y poco importa la manera en que se introduzcan los símbolos en
ella, porque el extraño demonio que se sienta tras el censor los clasifica a su
manera, tomando lo que se necesite y rechazando todo el resto; hasta que
finalmente se presenta un plan coherente en la conciencia, que sólo requiere
análisis para descubrir todo su significado, de la manera que pasa con algunos
sueños.
Toda visión evocada mediante el empleo del
Árbol es, en realidad, un sueño provocado artificialmente en plena vigilia,
motivado deliberadamente y relacionado conscientemente con algún tema o cosa
elegidos, gracias a la cual se tornan inteligibles a la conciencia, no sólo el
contenido subconsciente, sino también el supraconsciente. En un sueño
espontáneo, los símbolos surgen al azar de la experiencia, pero en la visión
cabalística los cuadros son evocados por un juego limitado de símbolos, al que
queda restringida rígidamente la conciencia, merced a la disciplina y al hábito
de la concentración. Este poder de mantener la mente dentro de determinados
límites es lo que constituye la técnica de la meditación oculta, y sólo puede
adquirirse mediante la práctica constante en largos períodos de tiempo. En esto
reside toda la diferencia entre un ocultista preparado y otro que no lo está.
La persona no preparada podrá desprender la conciencia del control de la
personalidad dirigente, y permitir así que surjan imágenes pero carece del
poder de restringir y seleccionar las que deban o las que quiera aparezcan; y,
por tanto, puede presentarse cualquier cosa, inclusive una proporción variable
de contenido subconsciente. El ocultista preparado, habituado a usar este
sistema en sus meditaciones, puede librarse instantáneamente del contenido
subconsciente, salvo que esté perturbado por la emoción, en cuyo caso puede
sentirse enredado; aun en este caso, su mismo sistema constituye la mejor
protección, pues inmediatamente se dará cuenta de la confusión del simbolismo
en las imágenes, ya que tiene un modelo definido de comparación que le
permitirá controlarlas.
Al estudiar el Árbol, el estudiante debe
pensar siempre en cada Sephirah bajo su triple aspecto, como ya hemos
mencionado; filosófico, psíquico y mágico. Con este fin deben pensar siempre en
él primeramente, como representando cierto factor en la evolución del Cosmos,
en el pasado inmemorial del tiempo, sea que permanezca todavía en
manifestación, que ya haya desaparecido o que todavía no haya alcanzado el
nivel de la materia densa.
Con este aspecto del Árbol, también se toman
los curiosos textos crípticos del Sepher Yetzirah, uno para cada Sendero. Esos
dichos desconcertantes tienen una manera muy curiosa de provocar repentinamente
relámpagos de iluminación durante la meditación, y nunca deberían descartarse,
por más incomprensibles que parezcan a primera vista.
Otra fuente de iluminación la constituyen los
títulos adicionales de cada Sephirah, cada uno de los cuales tiene de una a
tres docenas de nombres que son palabras descriptivas aplicadas por los
antiguos rabbis a los varios Sephiroth, y que se encuentran esparcidos por toda
la literatura cabalística, nombres que pueden decirnos muchisímas cosas. Por
ejemplo. los títulos de "Secreto de los secretos", "Punto
Primordial", etc, que se aplica a Kether, puede decir mucho a quien sepa
buscar.
Una vez que nos hayamos familiarizado con los
simbolismos, podemos también asignar a los diferentes Sephiroth sus dioses
equivalentes de otros sistemas, y cada vez que contemplemos los símbolos,
funciones, conceptos cósmicos y sistemas de adoración de esas deidades,
recibiremos nuevos relámpagos de iluminación. Con la ayuda de un buen
diccionario mitológico, o de una enciclopedia, la obra de Frazer "Golden
Bough" o las obras de la señora Blavatsky, "La Doctrina Secreta"
e "Isis sin Velo", podemos resolver muchísimos enigmas que al
principio nos parecen insolubles; este ejercicio es realmente fascinador.
Cuando el Árbol es empleado de esta manera, es particularmente valioso, porque
su forma diagramática nos hace ver las cosas en sus relaciones mutuas de manera
tal, que se dilucidan unas con otras.
Para manipular el aspecto psíquico del Árbol y
sus Senderos, el ocultista emplea imágenes, porque es por medio de éstas y de
los Nombres que las evocan como se formulan las visiones. Asocia a cada
Sephirah un símbolo primario, el cual se denomina su imagen mágica. En segundo
lugar, asocia con ella, en su mente, una forma geométrica que, en varias
maneras, encierra sus características; y cuando compone símbolos, emplea esa
forma como base. Por ejemplo: Geburah, Marte ‑el quinto Sephirah‑ tiene un
pentágono o figura de cinco lados. Cualquier símbolo de Geburah, sea un
talismán, un altar a Marte o un cuadro mental de un símbolo, debe tener la
forma de un pentágono coloreado con alguno de los colores correspondientes a la
escala de color de Marte.
Sin embargo, las formas más importantes del
Árbol son las que están asociadas con los Cuatro Nombres de Poder asignados a
cada Sephirah. Con ellas están asociados cuatro colores en que se manifiestan
simbólicamente en cada uno de los Cuatro Mundos cabalísticos. El más elevado es
el Nombre de Dios, que se manifiesta en Atziluth, el plano del Espíritu, y es
el Nombre del Poder Supremo en esa Esfera sephiróthica, dominando sus demás
aspectos, sean cósmicos, evolutivos o subjetivos. Representa la idea que anima
el desenvolvimiento de la manifestación en esa Esfera, la idea que corre a
través de toda la evolución subsiguiente y que se expresa en todos sus efectos
y manifestaciones.
El segundo Nombre de Poder es el del Arcángel
de la Esfera, y representa la conciencia organizada del ser, merced a cuyas
actividades se inició y desarrolló esa fase particular de la evolución. Aunque
esos seres suelen ser representados pictóricamente con figura humana, pero de
aspecto más bien difuso, no debe creerse que la vida y la conciencia que
conocemos corresponde a su naturaleza. Se parecen más esencialmente a las
fuerzas naturales que a otra cosa; pero si los consideramos como energías
carente de inteligencia, entonces no podremos formarnos un concepto adecuado de
su naturaleza, porque son esencialmente individuales, inteligentes, y tienen
propósitos definidos. Estas ideas tienen que penetrar profundamente en nuestro
concepto hasta que lleguemos a una realización muy distinta de todo lo que el
Occidente está acostumbrado a pensar.
El tercer nombre de Poder denomina, no a un
solo ser, sino a toda una clase de seres, "los coros angélicos", como
los llaman los rabbis, y que también representan fuerzas naturales
inteligentes.
El cuarto Nombre de Poder designa lo que
llamamos "Chakra mundano" esto es, el objeto celestial que
consideramos como producto de la fase de evolución particular que tuvo lugar
bajo la presidencia de ese Shephirah a quien representa.
El tercer aspecto bajo el cual consideramos
los Sephiroth, es el mágico, y es esencialmente práctico. Para llegar a esto
pensamos en lo que puede experimentarse bajo la presidencia de estos diferentes
aspectos de la manifestación divina, y en los poderes que puede manejar el mago
cuando ha aprendido debidamente sus lecciones.
Cada Sephirah tiene una virtud que representa
su aspecto ideal, el don que aporta a la evolución, así como un vicio, que es
el resultado del exceso de sus cualidades. Por ejemplo : Geburah, Marte tiene
por virtudes la energía y el valor, y por vicio, la crueldad y la
destructividad. El estudiante de astrología reconocerá en seguida que las
virtudes y los vicios atribuidos a los distintos Sephiroth se derivan de las
características de los planetas asociados con ellos, lo que, además, le
proporcionará una nueva línea de correspondencias que iluminará sus estudios
astrológicos.
La experiencia espiritual, como preferimos
llamarla, o el poder oculto, como lo denomina Crowley, es una profunda
realización o visión de algún aspecto de la ciencia cósmica. Esta constituye la
esencia de la iniciación del grado asignado al Sephirah, porque en los
Misterios mayores del Occidente los grados están asociados con los Sephiroth.
Los cabalistas medievales también asignaban una
parte del cuerpo a cada Sephirah, pero esto no debe tomarse muy literalmente,
porque la verdadera clave se encuentra en la realización de que los diferentes
Sephiroth representan factores de la conciencia; y si tomamos a Geburah como el
poderoso brazo derecho, debemos comprender que ello significa realmente la
Voluntad dinámica, la capacidad ejecutiva, la destrucción de lo vetusto y
desequilibrado.
Cada Sephirah y los Senderos del mismo tienen
sus animales, plantas y piedras preciosas simbólicas. Es necesario que el
estudiante los conozca por dos razones: primeramente,, dan algunas claves muy
importantes para establecer las relaciones de los dioses de los diferentes
panteones con los Sephiroth; en segundo lugar, forman parte del simbolismo de
los Senderos Astrales y sirven como señales cuando se viaja por ellos. Por
ejemplo : si uno viera un caballo (Marte) o un chacal (Luna) en la esfera de
Netzach (Venus) se daría cuenta en seguida de que se habría producido una
confusión en los planos y que la visión es falsa. En la esfera de Venus no
podríamos ver más que palomas o algún felino, tal como un lince o un leopardo.
Podría creerse que la asociación de animales
simbólicos con los dioses y diosas de los mitos antiguos es enteramente
arbitraria, y el fruto de una imaginación poética que, con el viento, sopla de
cualquier parte. A esto, el ocultista contesta que la imaginación poética no es
arbitraria y remite al escéptico a las obras del doctor Jung, el famoso
psiquiatra, y a los ensayos del poeta irlandés A. S. en particular a su obra
"Song its fountains" (El canto y sus fuentes), donde analiza sus
propias fuentes de inspiración. De la naturaleza intrínseca de su poesía y de
las diversas referencias que hace al pasar, en sus obras, creemos poder decir
que A. S. es uno de ese grupo de estudiantes que se han estado alimentando en
la Cábala Mística. Por lo menos, lo que dice es sana doctrina cabalística y
extremadamente iluminador en lo que respecta a este tema.
El Dr. Jung tiene mucho que decir con respecto
de las facultades humanas para formar mitos, y el ocultista sabe perfectamente
que es verdad. Sin embargo, sabe además que sus complicaciones son de mucho
mayor alcance que lo que actualmente la psicología sospecha por ahora. La mente
del poeta y del místico que mora en las grandes fuerzas y factores naturales
del universo manifestado, gracias al uso creador de la imaginación, ha
penetrado profundamente en las causas secretas del ser aun más que la ciencia
misma. La imaginación de la raza operando en esta forma y por este solo medio
ha llegado a asociar ciertos animales con determinados dioses; y el breve
examen de los ejemplos que hemos citado sirve para demostrar las bases de esa
asociación. Las palomas de Venus muestran su aspecto benévolo mientras que los
felinos señalan su belleza siniestra.
Las asociación de las plantas con los
distintos Senderos descansa sobre una base doble. En primer lugar hay plantas
tradicionalmente asociadas con las leyendas de los dioses, como el trigo con
Ceres, y el vino con Dionisio, las cuales a su vez las encontramos asociadas
con los Sephiroth que correlacionan sus funciones con estos dioses; así, el
trigo con Malkuth y el vino con Tiphareth, el centro Crístico con el cual están
también vinculados todos los dioses sacrificados y los conferidores de toda
iluminación.
Las plantas también están asociadas con los
Sephiroth en otra forma la antigua doctrina de las asignaturas atribuía varias
plantas a los distintos planetas en forma un tanto errónea. En algunos casos
hacía una asociación genuina, mientras que en otros era arbitraria y
supersticiosa. El viejo Gulpepper y otros herboristas antiguos tienen mucha
noticia que dar sobre este asunto y actualmente se llevan a cabo
interesantísimas investigaciones en las granjas experimentales antroposóficas.
De manera bastante parecida, algunas drogas
están vinculadas también con los distintos Sephiroth. Y aquí nos vemos
obligados a hacer una distinción entre lo puramente supersticioso y lo místico.
La atribución arbitraria de drogas no siempre puede comprobarse
experimentalmente aunque en general podamos decir que cierta clase de drogas
puede considerarse como que está bajo la presidencia de determinado Sephirah a
causa de que participan de la naturaleza de algunas de sus modalidades de
actividad, que se encuentran clasificadas bajo dichos Sephiroth. Por ejemplo,
todos los afrodisíacos pueden ser asignados a Netzach (Venus) y todos los
abortivos a Yesod en su aspecto de Hécate; los analgésicos a Chesed
(Misericordia) y los irritantes y cáusticos a Geburah (Severidad).
Como se ve, lo dicho abre nuevos caminos al
estudio de la ciencia médica, cual es el aspecto psicológico de las distintas
drogas. Este es el que fue estudiado especialmente por los médicos iniciados
como Paracelso, y en el empleo y abuso de este aspecto, por personas ignorantes
o supersticiosas y aun por los médicos no iniciados, se ha caído en las
abominables aberraciones del curanderismo y de la medicina popular.
El ocultista sabe muy bien que hay un aspecto
psicológico en toda acción y función psicológica; asimismo, no ignora que es
posible reforzar poderosamente la acción de las drogas ingeridas adoptando la
correspondiente actitud mental; tampoco ignora que ciertas sustancias inocuas
se prestan eficazmente para acumular y trasmitir energías mentales de la misma
manera que otras sustancias sirven como conductores o aisladores de la
electricidad.
Esta consideración nos trae la cuestión de
ciertas piedras preciosas y metales que están asociados también con los distintos
Sephiroth. Asociación que ha sido determinada por estudios astrológicos y
alquímicos. Tal como es sabido por los psíquicos, las substancias
cristalínicas, los metales y algunos líquidos son los mejores medios para
acumular y trasmitir las fuerzas sutiles. El color desempeña también una parte
importantísima en todas las visiones provocadas por la meditación en los varios
Sephiroth, y se ha descubierto experimentalmente que un cristal de color
apropiado es la mejor substancia que pueda elegirse para hacer un talisman: un
rubí sanguíneo para las ígneas energías marciales de Geburah; una esmeralda
para el rayo verde de las fuerzas del Netzach, etc.
Los perfumes especialmente el incienso,
también se encuentran asociados con los distintos Sephiroth. Tal como hemos
dicho, ciertas experiencias espirituales y determinadas modalidades de
conciencia se asignan a cada una de las Esferas del Árbol, y es un hecho harto
sabido que no hay nada que provoque estados mentales o estimule la conciencia
psíquica más efectivamente que los olores. "Los perfumes obran con más
seguridad para hacer vibrar las cuerdas del corazón que la vista o el
sonido", dice un poeta, y la experiencia lograda por los ocultistas
demuestra que esta aseveración es exacta. Existen ciertas substancias
aromáticas que las tradiciones han asociado con los distintos dioses y diosas,
cuyos perfumes son lo suficientemente potentes como para estimular el estado de
ánimo particular que esté en armonía con las funciones de esas deidades.
También se incluyen en las largas listas de
símbolos lo que podríamos llamar armas mágicas, adecuadas éstas a cada Sendero.
Una arma mágica es el instrumento de determinada clase que se emplea en la
evocación asimismo de determinada fuerza o que sirve de vehículo de manifestación
a ésta. Tal por ejemplo, el cetro o varilla mágica, o el bol de agua, o la
esfera de cristal del vidente. La naturaleza de las armas o instrumentos
asignados a cada sendero nos puede decir muchísimo acerca de la naturaleza de
dichos senderos, porque por ellos podemos deducir la clase de potencia que
opera en una esfera particular.
Hemos notado ya que los diversos sistemas
adivinatorios tienen sus relaciones con el Árbol, y en él encuentran sus claves
más sutiles. Las asociaciones astrológicas se encuentran en seguida merced al
simbolismo de los planetas y sus elementos, así como sus triplicidades, casas y
regencias. De esta manera la gemancia se eslabona con el Árbol por vía de la
astrología, y en el caso del Tarot, que es el más satisfactorio sistema de
adivinación, sólo encuentra explicación precisa en el Árbol y no en otra parte.
Lo dicho podrá parecer una afirmación algo dogmática para el historiador
escolástico que trata de establecer el origen de esas misteriosas cartas sin
que aún haya dado con él, pero si se comprende que el iniciado trabaja con el
Tarot y a la vez con el Árbol y que éstos se ajustan entre sí de todas las
maneras posibles e imaginables se verá en seguida que un arreglo semejante de
correspondencias tan exactas nunca puede ser arbitraria o casual.
Uno de los aspectos más interesantes e
importantes del trabajo práctico del Árbol se refiere a cómo se usa la magia
ceremonial talismánica para compensar los descubrimientos de las ciencias
adivinatorias. Cada símbolo geomántico, cada carta del Tarot cada factor
horoscópico, tiene su lugar asimilado en los senderos del Árbol, y el ocultista
que tenga el conocimiento necesario puede componer un ritual o dibujar un
talismán que compense o refuerce cada uno de ellos.
He aquí, pues, la razón, el porqué de la mala
suerte de los que practican el arte de la adivinación sin la correspondiente
iniciación; despiertan y ponen en movimiento las fuerzas sutiles al concentrar
sus mentes en ella, sin que les sea posible crear aquello que sirva de compensación
y equilibrio mediante el correspondiente esfuerzo mágico.
SEGUNDA PARTE
CAPITULO XIV CONSIDERACIONES GENERALES
En la primera parte de este trabajo hemos
considerado el plan general y el sistema de uso del Árbol de la Vida
Cabalística. Ahora entramos al estudio en detalle de los diferentes Sephiroth.
Este estudio es necesariamente sólo un ensayo, dado que, de otra manera,
habríamos de dedicar toda una vida a la investigación de los significados de
las correspondencias, ya que éstas se extienden en infinitas ramificaciones a
partir de todo símbolo asociado con cada Sephirah. Mas, como ha menester un
principio, un punto de partida, escribimos estos capítulos. Repetimos, no
consideramos los capítulos que siguen más que simples ensayos, aunque ellos
sean el fruto de diez años de meditaciones y estudios sobre ese maravilloso
símbolo compuesto.
La tabla de correspondencias que encabeza cada
sección se compone de una selección de los principales símbolos e ideas
asociadas con cada Sephirah, y no pretenden en absoluto contenerlo todo.
Contienen sin embargo, los símbolos de mayor significación, los cuales son
suficientes para dar al estudiante una sana compresión filosófica del tema,
permitiéndole a la vez la experimentación por sí mismo, en el empleo del Árbol,
como símbolo de meditación.
Las referencias han sido tomadas de 777, obra
de A. Crowley, quien a su vez lo obtuvo de los manuscritos de MacGregor
Mathers. Este último, de acuerdo con lo que hemos podido establecer, ya que no
menciona la fuente de donde obtuvo las regerencias, las extrajo de la
obra del Dr. Dee y de Sir Edward Kelly, Cornelius Agrippa, Raimundo Lull y
Pietro de Abana, entre los primitivos escritores.
Entre los más modernos, se encuentra el mismo
disperso material entre las obras de Knorr von Resenroth, Wynn Westcott Eliphas
Levi, Mrs. Atwood, Mme Blavatsky, Anna Kingsford, Mabel Collins, Papus (doctor
Encausse), St. Martin G. Massey, G.R.S. Mead y muchos otros. Es probable que
MacGregor Mathers les deba mucho a estos autores y otros a él. En realidad
algunos de ellos era miembro de la "Orden de la Aurora de Oro" que él
fundara.
"Golden Bough" de Frazer. es también
otra fuente de información; también lo son las obras de Wally Budge, los
escritos de Jung y Freud, las traducciones del Dr. Jowett, del griego; los
Libros Sagrados de Oriente, la biblioteca clásica de Ioeb, la traducción de
Plotino, por Stephen Mac Kenna; la traducción del Zohar de Sonzino Press y,
finalmente, la Santa Biblia que es quizás la más importante.
Se verá que los símbolos asignados a cada
Sephirah están clasificados en orden regular y bajo ciertos encabezamientos.
Para comprender el significado que el ocultista adjudica a las distintas
secciones y el empleo que hace de ellas, es necesario explicar en detalle el
sistema de clasificación.
Sección primera. ‑ Título asignado al
Sephirah: Primeramente se da su nombre en hebreo y luego en castellano,
agregándose la transcripción o deletreamiento en el idioma hebreo. La
ortografía o deletreamiento estricto de los nombres propios que se emplean en
la cábala es de importancia vital en razón del valor numérico que los
cabalistas le asignan y también del empleo que se hace del significado de esos
números por los que trabajan con los sistemas numéricos. No somos numerólogos
ni matemáticos; por tanto, no haremos comentarios sobre lo que está fuera de
nuestros conocimientos. Simplemente consignamos el dato para los que puedan
apreciar su significado.
Sección segunda. ‑ Imagen Mágica y Símbolos
asociados con cada Sephirah; La imagen mágica es el cuadro mental que el
ocultista forma para representarse al Sephirah; sus detalles le suministran
muchísimos detalles significativos para la meditación. Estas imágenes son tan
antiguas y han sido trabajadas con tanta riqueza mágica que generalmente se
forman espontáneamente por sí propias durante la meditación. En el curso de
nuestros trabajos sobre la cábala, hemos visto la mayor parte de ellas antes de
obtener acceso a las Tablas que las indicaban. En sus trabajos prácticos el adepto
iniciado los forma con todo su detallado simbolismo, y la práctica de
visualizar mentalmente las imágenes mágicas es uno de los ejercicios más
valiosos que puede concebirse. Mucho de estos detalles pueden obtenerse de las
explicaciones que damos de cada Sephirah; mas, los lectores que tienen
conocimientos especializados de los panteones clásicos o del Oriente, pueden
elaborar esas imágenes con precisión mayor, rodeándolas con todos los atributos
que tenían los dioses asignados a cada esfera del Árbol, los cuales pueden
identificarse merced a sus asociaciones astrológicas.
Sección tercera. ‑ Situación en el Árbol: La
situación en el Árbol arroja inmensa luz sobre cualquier meditación, dado que
revela el equilibrio de las fuerzas espirituales que operan en la naturaleza.
Por ejemplo, Geburah (Marte) y Chesed o Gedulah (Júpiter) se oponen el uno al
otro en el Árbol, de lo cual sacamos en consecuencia que el Rey Guerrero y el
Gobernador bondadoso , sabio regulador de la paz, se equilibran mutuamente. Cuando
Geburah se desequilibra, se convierte en crueldad y opresión, y si el
desequilibrio lo sufre Gedulah entonces el mal se multiplica.
Sección cuarta. ‑ Texto Yetzirático: El texto
Yetirático es la descripción de la esfera o sendero dado en el Sepher Yetzirah
o libro de las formaciones, habiendo utilizado los otros la traducción de Wynn
Westcott.
Estas descripciones son extremadamente
críticas, pero de vez en cuando suministran relámpagos de inspiración y sin
duda contienen la esencia de la filosofía cabalística.
Sección quinta. ‑ Títulos descriptivos: Es el
catálogo de los nombres que en la literatura rabínica arrojan mucha luz sobre
el tema, son de suma utilidad para el estudiante y tienen por objeto encontrar
referencias cuando se sigue la trayectoria de las ideas asociadas en un
Sephirah en particular.
Sección sexta. ‑ Nombres de poder asignados a
cada Sephirah: El nombre de Dios representa la forma más espiritual de la
fuerza en el reino de Atziluth, el más elevado de los cuatro Reinos de los cabalistas.
Los nombres Arcangélicos representan la
operación de las mismas fuerzas en Briah el Reino de la Mente Superior donde
moran las ideas arquetípicas.
Los coros angélicos corresponden al Reino de
Yetzirah o Mundo Astral y los chakras mundanos son los representantes de cada
fuerza en el reino de Assiah, o sea el Plano Material.
Los que aquí llamamos experiencia espiritual
correspondiente a cada Sephirah es lo mismo que Crowley llama "Poder
Mágico"; aunque si bien este término puede atribuirse debidamente a los 22
senderos, es confuso para aplicarlos a los Sephiroth. Por tanto lo hemos
cambiado cuando nos referimos a los Sephiroth mismos y lo hemos conservado en
relación con los senderos por las razones que transcribimos en seguida.
Sección séptima. ‑ Virtudes y vicios
atribuidos a cada Esfera del Árbol: Indican las cualidades necesarias para
recibir la iniciación de ese grado y la forma que adoptan las fuerzas
desequilibradas de esa esfera. En los grados más elevados antes de que se
desarrolle la forma, no hay ningún vicio operante.
Sección octava. ‑ Correspondencia en el
Microcosmos: El Microcosmos, en otras palabras el ser humano, corresponde al
Macrocosmos sephiróthico y es importante desde muchos puntos de vista
prácticos, especialmente desde el punto de vista médico - espiritual y de la
astrología.
Sección novena. ‑ Las cuatro series del Tarot:
La correspondencia de las láminas del Tarot con el Árbol abre inmensos campos
de práctica importancia, y forma de la base filosófica del arte de la adivinación.
Si el lector fija estas explicaciones en su mente fácil le será seguir nuestro
razonamiento y a la vez las dilucidaciones acerca del simbolismo atribuido a
cada Sephirah. El trabajo para correlacionar los diferentes panteones
politeístas y las angeologías de los cristianos, mahometanos y hebreos, con las
clasificaciones del Árbol es realmente inmenso. Crowley trató de hacerlo ya ‑anotamos
de paso que este trabajo parece original y es traído de Mathers‑ Sus
conclusiones, sin embargo, no son del todo claras y no nos atreveríamos a
transcribirlas en su totalidad. Se requiere una erudición vastísima para
realizar algo satisfactorio en este sentido, erudición que no poseemos. Por lo
dicho, nos contentaremos con tocar únicamente los puntos que conocemos y no
haremos tentativa alguna en esta obra para hacer una clasificación ordenada.
Sección décima. ‑ Los colores flamígeros:
Estos son solamente de utilidad para los estudiantes muy adelantados que poseen
las claves necesarias.
CAPITULO XV KETHER, EL PRIMER SEPHIRAH
TITULO
: Kether, la Corona, (Hebreo : Beth, Yod, Num, Hé)
IMAGEN
MÁGICA : Un viejo Rey antiguo, visto de perfil.
SITUACIÓN
EN EL ÁRBOL : A la cabeza del Pilar del Equilibrio, en el Triángulo Supremo.
TEXTO
YETZIRATICO : El Primer Sendero es el llamado Admirable o de la Inteligencia
Oculta, porque es la luz que da el poder de comprensión, del Primer Principio,
que no tiene comienzo; y es la Gloria Primordial, porque ningún ser creado
puede alcanzar su esencia.
TÍTULOS
DADOS A KETHER : Existencia de existencias. El Secreto de los secretos. El
Antiguo de los antiguos. El Antiguo de los Días. El Punto Primordial. El Punto
dentro del Circulo. El Altísimo. El Rostro Inmenso. La Cabeza Blanca. La Cabeza
que no es. Macroposopos. Amén. Lux Oculta. Lux Interna. El.
NOMBRE
DIVINO : Eheieh
ARCÁNGEL
: Metraton
ORDEN
ANGÉLICO : Santos Seres Vivientes. Kjaioth ja Kadesh.
CHAKRA
MUNDANO : Rashith ha Gilgalim. Primum Móbile. Primeros estremecimientos.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL : Unión con Dios
VIRTUD
: Realización.
VICIO:
--------
CORRESPONDENCIA
EN EL MACROCOSMOS: El Cráneo. El Sha Yechidah. La Chispa Divina. El Loto de Mil
Pétalos.
SÍMBOLOS
: La Corona. La Svástika.
CARTAS
DEL TAROT : Los Cuatros Ases.
As
de Bastos : La Raíz de los Poderes del Fuego.
As
de Copas : La Raíz de los Poderes del Agua.
As
de Espadas: La Raíz de los Poderes del Aire.
As
de Oros : La Raíz de los Poderes de la Tierra.
COLOR
EN ATZILUTH : Brillantez
"
BRIAH : Brillantez blanca Purísima
"
YETZIRAH : Brillantez blanca Purísima
"
ASSIAH : Blanco, moteado de Oro.
Kether, la Corona, está colocada a la Cabeza
del Pilar del Medio, el Equilibrio; y más allá de El están los Velos Negativos
de la Existencia. Ya hemos escrito algo con respecto al uso de estos Velos
Negativos como fondo para el Pensamiento, de manera que no haremos repeticiones
inútiles sobre este punto, aunque sí recordaremos al lector que Kether, Primer
Manifestado, representa la cristalización primaria de la manifestación, de
aquello que antes era inmanifiesto, y por lo tanto, incognoscible para
nosotros. Respecto a la raíz de la que surge Kether no sabemos nada pero sí
podemos saber algo respecto a Kether mismo. En nuestro actual estado de
desenvolvimiento podrá ser para nosotros el Gran Desconocido, pero no es el
Gran Incognoscible. La mente del mago puede abarcarlo en sus visiones más
elevadas. Según nuestro propia experiencia, en la operación conocida como
ascenso a través de los planos, que consiste en elevar la conciencia por el
Pilar del Medio, mediante la concentración sobre los sucesivos símbolos y los
Senderos, en ocasión en que logramos alcanzar sus fronteras, Kether se nos
apareció como una Luz blanca enceguecedora, en la cual quedó aniquilado todo
pensamiento.
En Kether no hay forma, sino ser puro.
Podríamos decir que es una latencia sólo un grado más acá de la no existencia.
Estos conceptos tienen que ser necesariamente vagos y no estamos capacitamos
para darle la nitidez que debieran tener, pero es suficientemente que
reconozcamos grados de devenir, y que la cruda diferenciación y el Ser y el No
Ser no representan los hechos. Con la existencia manifestada aparecen los pares
opuestos; pero en Kether mismo no hay semejante división, manifestándose recién
cuando se produce la emanación de Chokmah y Binah.
Por consiguiente, Kether es uno, y existía
antes de que hubiera ningún reflejo de sí mismo para servirle de imagen en la
conciencia y establecer así una polaridad. Debemos creer que trasciende todas
las leyes conocidas de la manifestaciones al existir por sí solo sin reacción
alguna. Cuando hablamos de Kether debemos recordar que no queremos significar
una persona sino un estado de existencia; y ese estado de substancia existente
debe haber sido completamente inerte, un puro ser hasta que comenzó la
actividad cuya enamación fue Chokmah.
En la mente humana, que no conoce ningún otro
modo de existencia que el de la forma y de la actividad, tiene la mayor
dificultad en lograr un concepto adecuado de un estado absolutamente informe,
de pasividad, que, sin embargo, es muy distinto del no‑ser. No obstante, hay
que hacer el esfuerzo si queremos comprender la filosofía cósmica en sus
fundamentos. No podemos poner los velos de la Existencia Negativa ante Kether,
porque nos condenaríamos a una perpetua dualidad insoluble. Dios y el Demonio
lucharán siempre en nuestro Cosmos, y su conflicto no tendrá fin. Debemos
acostumbrar la mente a que conciba un estado que sea puramente existencia, sin
atributos ni actividades. Podemos pensar en que es una Luz Blanca,
enceguecedora, sin diferenciarse en los múltiples rayos del prisma de la forma.
O podemos pensar en la obscuridad del espacio interestelar en que no hay nada,
y que, sin embargo, es la potencialidad de todas las cosas. Estos símbolos, en
los que puede reposar el ojo interior, ayudan mucho a comprender a Kether,
mucho más que todas las definiciones filosóficas que pueden hacerse. No podemos
definir a Kether: sólo podemos referirnos a su existencia.
Encierra continuas sorpresas y aclara muchos
conceptos el descubrimiento de los extraordinarios significados que contiene la
tabla de correspondencias y la manera en que van guiando la mente de un
concepto a otro. El Primer Sephirah se llama la Corona, no la Cabeza. Ahora
bien, la Corona es algo que se pone sobre la cabeza, lo que indica que Kether
es de nuestro Cosmos, pero no está en él. También encontramos su
correspondencia microcósmica en el Loto de Mil Pétalos, el chakra Sahasrara
(Sajasrara), que se encuentra en el aura, inmediatamente por encima de la
cabeza. Esto nos enseña claramente que la esencia espiritual más interna que
todas las cosas, sea en el ser humano o en el mundo, no está nunca en plena
manifestación, sino que permanece en su centro formando la raíz de donde brotan
todas las cosas, y perteneciendo, en realidad, a una dimensión distinta, a un
orden de cosas diferentes. Este concepto de diferentes tipos de existencia es
fundamental para la Filosofía Esotérica y hay que tenerlo siempre presente al
considerar los reinos invisibles del mago u ocultismo práctico.
En la Filosofía Vedanta, Kether equivaldría,
indudablemente, a Parabrahman, Chokmah a Brahma y Binah a Mulaprakriti. En los
demás grandes sistemas del pensamiento humano, Kether equivale al concepto
Primario de Padre de todos los Dioses. Si gracias a Ellos surgió el Universo en
el espacio, entonces Kether es Dios del Cielo. Si surgió del Agua entonces
Kether es el Océano Primordial. En relación con Kether encontramos siempre el
sentido de lo amorfo e infinito. Los Dioses de Kether son terribles y son los
que devoran a sus propios hijos, porque Kether, aunque es el Padre de todos,
reabsorbe el Universo en sí mismo al final de cada época de la Evolución.
Kether es el Abismo de donde todo ha surgido y
al cual volverá al final de su época. Por lo tanto, en todos los mitos
exotéricos relacionados con Kether, encontramos implícito la idea de no
existencia. Sin embargo, esotéricamente comprendemos que ese concepto es
erróneo. Kether es la forma de existencia más intensa, puro ser, no limitada ni
por la forma ni por la acción, pero es una existencia de otra clase a la que
estamos habituados, y por tanto nos parece no existencia, ya que no se conforma
a ninguno de los requisitos que estamos acostumbrados a pensar como
determinadores de la existencia. Este concepto de otros modos de existencia
está implícito en nuestra filosofía y hay que tenerlo siempre bien presente,
porque es la clave de Kether, el cual, a su vez, es la clave del Árbol de la
Vida.
El texto yetzirático descriptivo de Kether,
como todos los dichos del Sepher Yetzirah, es oculto. Llama a Kether "La
Inteligencia Oculta", denominación que confirma los demás títulos dados a
Kether en la literatura cabalística. Es el Arcano de los Arcanos, la Altura
inescrutable, la Cabeza que no es. Aquí encontramos la confirmación de la idea
de que la Corona está por encima de la Cabeza del Hombre Celestial Adam Kadmon
y que el ser puro está tras toda manifestación y no es absorbido por ella, sino
que él emite y proyecta de sí. De la misma manera que nosotros nos expresamos en
obra, así también Kether se expresa en la manifestación. Pero tal como las
obras del ser humano no constituyen su personalidad, sino que son la expresión
de su actividad natural, igualmente ocurre con Kether: su existencia no está
manifestada, pero es la causa de la manifestación.
II
Hasta esta hemos considerado a Kether en
Atziluth, esto es su esencia primaria; ahora, en cambio, debemos considerar a
Kether tal como aparece en los otros tres reinos que determinan los cabalistas.
Cada reino o plano de manifestación tiene su
forma primaria. Por ejemplo, la materia con toda propiedad es primariamente
eléctrica, cosa que es expresada por los esoteristas con el subplano etérico
que está tras los cuatro planos elementales: Tierra, Aire, Fuego y Agua. En otras
palabras, los cuatro estados de la materia densa: sólido, líquido, gaseoso y
etérico.
Los cabalistas piensan que el Árbol existe en
cada uno de los cuatro reinos: Atziluth, Espíritu Puro; Briah la Mente
Arquetípica; Yetzirah, la Conciencia imaginativa astral, y Assiah, el Mundo
Material, incluyendo sus aspectos denso y sutil. Las operaciones de las fuerzas
de cada Sephirah se representan en cada mundo bajo la presidencia de un nombre
Divino o Palabra de poder y estas palabras dan las claves de las operaciones
del ocultismo práctico en los distintos planos. El nombre Divino representa la
acción de Sephirah en el mundo de Atziluth espíritu puro. Cuando el ocultista
invoca las fuerzas de un Sephirah, por medio del Nombre Divino, es que desea
ponerse en contacto con su esencia más abstracta, que está buscando el
principio espiritual que anima ese modo de manifestación particular. Es una
máxima del ocultismo blanco que toda operación debe comenzar con la Invocación
del Nombre Divino de la Esfera en que se va a hacerse la operación, lo que
asegura que la operación misma estará en armonía con las leyes cósmicas. No hay
que descuidar absolutamente el equilibrio de las fuerzas naturales; ya que es
esencial para la seguridad del mago conducir sus operaciones de acuerdo con
dichas leyes y, por tanto, tiene que comprender los principios espirituales
implícitos en cada problema para obrar acordemente. De consiguiente, toda
operación debe tener su unificación o resolución final en Eheieh, nombre Divino
de Kether en Atziluth.
La fórmula de toda invocación de divinidad
reside en el nombre de Eheieh, esto es, la afirmación del ser puro, Eterno e
Inmutable, sin atributos o actividades, que todo lo sustenta y mantiene. Sólo
cuando la mente está impregnada con la realización de este Ser Infinito e
Inmutable, con intensa concentración puede lograr la realización del Poder
ilimitado. Toda energía que se derive de cualquier otra fuente es limitada y
parcial; únicamente en Kether se encuentra la fuente pura de toda energía. Las operaciones
del mago que tratan de concentrar la energía y todas las operaciones que tengan
ese objetivo deben comenzar con Kether, porque allí se encuentra la fuerza
surgente del Gran Inmanifestado oculto tras los Velos de la Existencia
Negativa, de donde procede todo poder.
Si extraemos poder de cualquier esfera
especializada de la naturaleza es como si estuviéramos robando a uno para dar a
otro; ese poder ha venido de alguna parte para ir a otra. De manera que ha de
ser liquidado al final. He aquí la razón por la que se dice que el mago paga
con sufrimiento lo que obtiene por medio de su arte. Esto es verdad si sus
operaciones se realizan en cualquiera de la esferas inferiores de la
naturaleza. Mas si se inician en Kether de Atziluth, entonces toman fuerzas no
manifestadas y las pone en manifestación, con lo que aumenta los recursos del
universo, y siempre que pueda mantener las fuerzas en equilibrio no se
producirá ninguna reacción exterior ni compensación por medio de sufrimiento a
causa de sus poderes mágicos.
Este punto es de grandísima importancia
práctica, porque a los estudiantes se le ha enseñado que los Tres Supremos,
Kether, Chokmah y Binah, están fuera del alcance de toda obra práctica,
mientras estamos encarnados. En verdad, se hallan fuera del alcance de la mera
conciencia cerebral, pero son la base esencial de todos los cálculos mágicos, y
si no operamos con dicha base no tenemos realmente una fundación cósmica, sino
que nos ponemos entre el Cielo y la Tierra y no encontraremos lugar alguno de
reposo ni de seguridad, teniendo que mantener continuamente la tensión mágica
que sostiene vivas las formas astrales.
La gran diferencia entre la Ciencia Cristiana
y sus formas más vulgares de Nuevo Pensamiento y Autosugestión es que aquélla
comienza todas sus operaciones con la Vida Divina, y por más irracionales que
sean sus tentativas para crear un sistema de filosofía, sus métodos son
empíricamente sanos. El ocultista, y especialmente el que practica la magia
ceremonial, si no ha sido debidamente instruido en esta disciplina, suele
comenzar sus operaciones sin vincularlas con las leyes cósmicas o los
principios espirituales. Por consiguiente, las imágenes astrales que forma, son
como cuerpos extraños dentro del organismo del Hombre Celestial o Macrocosmos,
y entonces todas las fuerzas de la Naturaleza se dirigen espontáneamente a
eliminar esa substancia extraña, para restablecer el equilibrio normal de las
tensiones. La Naturaleza lucha contra el mago con uñas y dientes y, por lo
tanto, todo aquel que ha recurrido a la magia no consagrada no puede deponer
jamás la espada, sino que tiene que estar continuamente a la defensiva para
conservar lo que haya adquirido. Pero el Adepto que inicia su obra en el Kether
de Atziluth, es decir, en el principio espiritual, y opera de arriba abajo para
irlo expresando en los distintos planos de la forma, emplea un poder extraído
de lo Inmanifestado con ese objeto; ha hecho de su operación una parte
intrínseca de los procesos cósmicos y entonces la Naturaleza trabaja con él, en
vez de contra él.
No podemos esperar entender la Naturaleza de
Kether en Atziluth, pero sí podemos abrir nuestra conciencia a su influencia, y
ésta es sumamente poderosa y nos da una extraña sensación de Eternidad y de
Inmortalidad. Podemos saber cuánto ha sido efectiva la invocación de Eheieh en
su purísima efulgencia nívea, porque nos encontraremos realizando nosotros
mismos la completa convicción de nuestra impermanencia e insignificancia en los
planos de la forma y la suprema importancia de la Vida Única que lo condiciona
todo como la arcilla en las manos del alfarero.
La meditación sobre Kether nos proporciona una
realización intuitiva de que el resultado de una operación no importa en lo más
mínimo, "Que el sucio juegue con las cosas sucias si le agrada lo
sucio". Una vez que hemos logrado esa realización adquirimos el dominio
sobre las imágenes astrales y podemos hacer con ellas lo que nos plazca. Sólo
cuando el operador pierde todo interés personal en el resultado de la operación
en el plano físico es cuando adquiere este completo dominio sobre las imágenes
astrales. Sólo le interesa el manejo de las fuerzas y el ponerlas en
manifestación por medio de la forma pero no se preocupa por la forma que dichas
fuerzas puedan asumir ultérrimamente; eso queda librado a ellas mismas, porque
seguramente asumirán la forma que esté en consonancia con su naturaleza,
respondiendo así perfectamente a las leyes cósmicas, mientras que probablemente
no ocurrirá así si el operador quisiera ajustarlas a un modelo determinado, de
acuerdo con sus limitados conocimientos. Esta es la verdadera clave de todas
las operaciones, mágicas, y su única justificación, porque no debemos alterar
el Universo para ajustarlo a nuestras conveniencias personales. Sólo tenemos justificación
cuando trabajamos deliberadamente con la gran marea de la vida evolucionante,
con objeto de llegar a la plenitud de esa misma vida, sea cual fuere la
experiencia que resulte de esa manifestación. "Yo he venido para que
tengáis más vida y que la tengáis más abundante, dijo el Señor. Y ésa debe ser
la regla del Mago. La vida, y sólo la Vida, debe ser su palabra de poder, y no
las manifestaciones especializadas de la misma como Sabiduría, Poder o Amor.
Los que han seguido atentamente estas páginas,
punto por punto, estarán en condiciones ahora de vislumbrar algún significado
en las críticas palabras del texto Yetzirático atribuido a Kether. Las palabras
"Inteligencia Oculta" sugieren la naturaleza inmanifestada de la
existencia de Kether, lo que es confirmado con el aserto de que "ningún
ser creado puede alcanzar su esencia”, esto es, ningún ser que utilice como
vehículo de conciencia cualquier organismo de los planos de la forma. Sin
embargo, cuando la conciencia ha sido exaltada hasta el punto en que puede
trascender el pensamiento, recibe de la "Gloria Primordial" el poder
de comprender el "Primer Principio", o, en otras palabras
"Entonces comprenderemos de la misma manera que somos comprendidos".
III
Eheieh, Yo Soy el que Soy, ser puro, es el Nombre
Divino de Kether, y su imagen mágica es la de un antiguo rey, con barba, visto
de perfil. El Zohar dice de este antiguo rey barbudo que es todo lado derecho.
Nunca vemos toda la imagen mágica de Kether, su plena faz completa, sino sólo
parcialmente. Hay un aspecto que debe siempre quedar oculto, como el lado
oculto de la Luna. Este lado de Kether ‑es el lado que está hacia lo
Inmanifestado y que la naturaleza misma de nuestra conciencia
manifestada‑ nos impide comprender, debiendo quedar siempre como un libro
sellado para nosotros. Pero aceptando esta limitación podemos contemplar el
aspecto de Kether, el perfil del antiguo rey con barba que se nos presente,
reflejado hacia abajo, hacia la forma.
Antiguo y anciano es este rey, el Anciano de
los Ancianos, el Anciano de los Días, porque El era desde el principio, cuando
el rostro no contemplaba rostro alguno. Es un rey, porque rige todas las cosas
de acuerdo con su voluntad suprema e indisputada. En otras palabras, la
naturaleza de Kether es la que condiciona todas las cosas, porque todas las
cosas han surgido de El. Tiene barba, porque, de acuerdo con el curiosísimo
simbolismo de los rabbis cada pelo de su barba tiene un significado.
La manifestación de las fuerzas de Kether en
Briah, el Mundo de la Mente Arquetípica, se dice que se efectúa por medio del
Arcángel Metatron, el Príncipe de las Faces, a quien la tradición le adjudica
el papel de instructor de Moisés. El Sepher Yetzirah dice del Décimo Sendero,
Malkuth, que "hace que una influencia fluya del Príncipe de las Faces, el
Arcángel de Kether, siendo la fuente de iluminación de todas las luces del
Universo". Así, pues, vemos claramente que no solamente el espíritu fluye
hacia la manifestación externa en la materia, sino que la materia misma, con su
propia energía, atrae el espíritu a la manifestación, punto importantísimo para
todo aquel que practica la magia, porque le enseña que está justificado en sus
operaciones y que no es necesario que el ser humano espere las palabra del
SEÑOR, sino que puede invocarlo para que El le escuche.
Los Ángeles de Kether, que operan en el mundo
Yetzirático, son las Kjaioth‑ja‑Kadesh, las Santas Criaturas Vivas y su nombre
lleva la mente a la visión del Carro Flamígero de Ezekiel y las Cuatro Santas
Criaturas ante el Trono. El hecho de que los cuatro Ases del Tarot, asignados a
Kether, sean considerados como la representación de los cuatro elementos,
Tierra, Aire, Fuego y Agua, confirma igualmente esta asociación. Podemos, pues,
considerar a Kether como la fuente primaria de los elementos. Este concepto
aclara muchas dificultades metafísicas y ocultas que se presentarían si
limitáramos su operación al Mundo Astral y consideráramos a los elementales
apenas algo mejor que diablos, como parecen hacerlo ciertas escuelas de
pensamiento trascendental.
Toda la cuestión de los Ángeles, archons y
elementales es a la vez muy importante y difícil, porque sus aplicaciones
prácticas en la magia son inmediatas. El pensamiento cristiano puede tolerar
con cierto esfuerzo la idea de los arcángeles, pero los espíritus auxiliares,
los mensajeros que son llamas del fuego y los constructores divinos son por
completo extraños a su teología. Sólo Dios, y en un instante, hizo los cielos y
la tierra. El Gran Arquitecto del Universo es al mismo tiempo el albañil. La
Ciencia Esotérica piensa muy diferentemente; el iniciado conoce las legiones de
seres espirituales que son agentes de la Voluntad Divina y vehículos de su
actividad creadora. Es por intermedio de todos ellos y por gracia del Arcángel
dirigente, que obra Dios. Pero no se puede conjurar a ningún Arcángel mediante
encanto alguno, por potente que sea. Más bien deberíamos decir que cuando
estamos efectuando una operación en la Esfera de un Sephirah particular, el
Arcángel opera a través nuestro para realizar Su misión . El arte del mago, por
lo tanto, consiste en alinearse con la Fuerza Cósmica para que la operación que
desea llevar a cabo se produzca como parte integrante de la operación de las
actividades cósmicas. Si se ha purificado y dedicado sinceramente, así ocurrirá
con todos sus deseos; y si no lo está, no es un adepto y su palabra no es un
Verbo del Poder.
Es interesante notar que en el Mundo de
Assiah, el título de la Esfera de Kether es: "Rashith ha Gigalim", o
primeros remolinos, evidenciándose así que los rabinos conocían la teoría
nebular antes de que la ciencia la descubriera por medio del telescopio. La
forma en que los antiguos dedujeron los hechos básicos por medios puramente
intuitivos y empleando el sistema de las correspondencias, muchos siglos antes
de la invención y perfeccionamiento de los instrumentos de precisión que
permitieron al hombre moderno hacer iguales descubrimientos por otros medios,
es una cuestión que tiene que dejar perplejo a todo aquel que estudie la
filosofía sin fanatismo.
Como arriba es abajo. El microcosmos
corresponde al macrocosmos, y, por tanto, tenemos que buscar a Kether en el ser
humano, sobre la cabeza que resplandece en una luminosidad blanquísima en Adam
Kadmon, el Hombre Celestial. Los rabbis los llamaban Yechidah, la Chispa
Divina; los egipcios, Sah, y los indostanos, Loto de Mil Pétalos. No obstante
la diversidad de nombres, todos ellos encierran la misma idea: el núcleo de
Espíritu que emana, pero que no mora en los planos de la forma, en sus
múltiples manifestaciones.
Se dice que, mientras estemos encarnados,
jamás podremos elevarnos hasta la conciencia de Kether en Atziluth, y retener
intacto el vehículo físico hasta que regresemos. Así como Enoch caminó con Dios
y desapareció, así también el ser humano que alcanzara la visión de Kether se
desvanece, en lo relativo al vehículo que se servía de encarnación. Esto se
explica fácilmente, si nos damos cuenta de que no podemos penetrar en una
modalidad de conciencia si no reproducimos esta modalidad en nosotros mismos;
de igual manera que la música nada significa ni representa si el corazón no
canta al unísono con ella. De consiguiente, si reproducimos en nosotros ese
modo de ser que no tiene forma ni actividad es evidente que nos libraremos
automáticamente de toda forma y actividad. Si logramos esa realización, aquello
que mantenía la forma merced a ese modo de conciencia, desaparece, y la forma
retorna a sus elementos. Una vez disuelta, no puede volver a formarse al
retornar a la conciencia. Por tanto, cuando aspiramos a alcanzar la visión de
Kether en Atziluth, debemos estar preparados para penetrar en la Luz y no salir
nunca más de ella.
Esto no significa que el Nirvana sea la
aniquilación, como algunos de los traductores de la Filosofía Oriental han
enseñado erróneamente a los estudiantes europeos, sino que implica un cambio
completo de modo o dimensión. Aquello que seremos cuando estemos al mismo nivel
de las Santas Criaturas Vivientes, es cosa que no sabemos, porque ninguno de los
que lograron la visión de Kether en Atziluth ha vuelto para decírnoslo. No
obstante, la tradición nos declara que hubo quienes lo lograron, y que están
íntimamente interesados en la evolución de la humanidad, siendo los prototipos
de los superhombres de quienes hablan las tradiciones de todas las razas,
tradiciones que, desgraciadamente, en los últimos años, han sido envilecidas
por las enseñanzas seudo ocultas. Sea lo que fueren estos seres, puede decirse
con seguridad que no tienen forma astral, ni personalidad humana, sino que son
como llamas en el Gran Fuego que es Dios. El estado del alma que ha alcanzado
el Nirvana puede ser comparado con el de una rueda que hubiera perdido la
llanta y cuyos rayos penetran e interpenetran toda la creación; un centro de
irradiación a cuya influencia no se le puede poner límite alguno salvo el de su
propio dinamismo, y que siempre mantiene su identidad como núcleo de energía.
La experiencia espiritual atribuída a Kether
es la unión con Dios. Este es el fin y el objeto de toda experiencia mística, y
si buscamos cualquier otro, somos como aquellos que construyen una casa en el
mundo de las ilusiones. Todo lo que puede detener al místico en su recto camino
hacia la meta, le produce la impresión de un grillete, de una cadena que debe
ser rota de inmediato. Todo cuanto sujeta la conciencia a la forma, todos los
deseos que no sean ese único deseo, son males para él y, desde ese punto de
vista, tiene sobrada razón; si obrase de otra manera, invalidaría toda su
técnica.
Esta no es la única prueba que el místico
tiene que afrontar. Se le exige que satisfaga las exigencias de los planos de
la forma ante de quedar libre para retirarse y escapar de ellos. Existe un
sendero siniestro que conduce a Kether: el Kether de los Qliphoth, que es el
Reino del Caos. Si holla prematuramente el Sendero Místico, es allí donde irá,
y no al Reino de la Luz. Para el ser humano que se siente inclinado
naturalmente al sendero místico la disciplina del cuerpo y de la forma le
repugna; y una de las tentaciones más sutiles, es abandonar la lucha en la vida
de las formas que se resiste a su dominio, y retirarse a través de los planos
antes de haber pasado por el nadir y haber aprendido allí las lecciones que
debía aprender.
La forma es la matriz donde se encierra la
conciencia fluídica hasta adquirir una organización a prueba de toda
dispersión, hasta convertirse en una núcleo indestructible de la individualidad
diferenciada, extraída del mar amorfo del Ser puro. Si la matriz se rompe
prematuramente, antes de que la conciencia fluídica se haya formado como un
sistema organizado de tensiones, estereotipado por la repetición, la conciencia
se retrae nuevamente a lo amórfico, de la misma manera que la arcilla vuelve al
barro original si se la saca prematuramente del molde, antes de que haya tenido
tiempo de fraguar. Si existe un místico cuyo misticismo produce incapacidad
mundana, o cualquier forma de disociación de la conciencia, entonces podemos
decir que el molde se ha roto prematuramente; será necesario que vuelva a la
disciplina de la forma, hasta que haya aprendido la lección y su conciencia
haya alcanzado una organización coherente y cohesiva, que ni el Nirvana mismo
pueda destruir. Que parta leña y acarree agua para el servicio del Templo si lo
desea, pero no profane el lugar santo con sus patologías y su falta de madurez.
La Realización es la virtud a Kether, el
completamiento de la Gran Obra, para usar un término extraído de la Alquimia.
Sin completamiento no puede haber realización, y sin ésta no hay
completamiento. Las buenas intenciones pesan poco en la escala de la justicia
cósmica, pues somos reconocidos por el completamiento de nuestra obra. Es
verdad que tenemos toda la eternidad para completarla, pero debemos hacerlo
hasta el Yod final. No hay misericordia alguna en la justicia perfecta, salvo
la que nos permite probar una y otra vez.
Kether, contemplado desde el punto de vista de
la forma, es la corona del Reino del Olvido. A menos que realicemos la
naturaleza vital de la Luz Blanca Pura, sentiremos poca tentación de luchar por
esta corona que no pertenece en absoluto a este orden de ser; y si logramos
esta realización, entonces estaremos libres de todas las limitaciones de la
manifestación, y podremos hablar a todas las formas como quien realmente tiene
autoridad para hacerlo.
CAPITULO XVI KJOKMAH, EL SEGUNDO SEPHIRAH
TITULO
: Kjokmah, Sabiduría (Hebreo Chet, Kaph, Mem, Hé)
IMAGEN
MÁGICA : Una figura Masculina con barba.
SITUACIÓN
EN EL ÁRBOL : A la cabeza de la Columna de la
Misericordia,
en el Triángulo Supremo.
TEXTO
YETZIRATICO : El Segundo Sendero se llama el de la Inteligencia Iluminadora: es
la Corona de la Creación, el Esplendor
de la Unidad que la iguala. Está exaltado sobre toda cabeza, y los cabalistas lo llaman Segunda Gloria.
TÍTULOS
DADOS A KJOKMAH : Poder de Yetzirah, Ab, Abba, Padre
Supremo,
Tetragrammaton ‑ Yod del Tetragrammaton.
NOMBRE
DIVINO : Jehovah (Yejovah)
ARCÁNGEL
: Ratziel.
ORDEN
ANGÉLICO : Auphanim, Ruedas.
CHAKRA
MUNDANO : Mazloth, el Zodíaco.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL :Visión de Dios cara a cara.
VIRTUD
: Devoción.
VICIO
: ‑ ‑
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: El lado izquierdo de la cara.
SÍMBOLOS
: El Lingam. El Falo. El Yod del Tetragrammaton. La
vestidura
de Gloria interna. El Pedestal o piedra. La Torre. El
Cetro
de Poder, en alto. La línea recta.
CARTAS
DE TAROT : Los cuatro dos.
Dos
de Bastos : Dominio
Dos
de Copas : Amor.
Dos
de Espadas: Paz Restablecida.
Dos
de Oros : Cambio Armonioso.
COLOR
EN ATZILUTH : Azul suave puro.
"
BRIAH: Gris.
"
YETZIRAH: Gris perla iridiscente.
"
ASSIAH : Blanco moteado de rojo, azul y amarillo.
Cada fase de la evolución comienza por un
estado de fuerza inestable, y procede por medio de la organización al
equilibrio. Una vez realizado el equilibrio, ya no puede lograrse ningún
desenvolvimiento ulterior, hasta que se pierda nuevamente la estabilidad y se
pase por otra fase de fuerzas en conflicto. Como ya hemos visto, Kether es el
punto que se formula en el vacío. De acuerdo con la definición de Euclides, el punto
tiene posición, pero carece de dimensión. Sin embargo, si concebimos un punto
moviéndose o extendiéndose en el espacio, tenemos la línea. La naturaleza de la
organización y evolución de los Tres Supremos dista tanto de nuestra
experiencia, que sólo nos es posible concebirla simbólicamente; pero si
concebimos que el Punto Primordial, que es Kether, se extiende en la línea que
constituye a Kjokmah, obtendremos una representación alegórica tan perfecta,
como podemos esperar en nuestro actual
estado de desenvolvimiento.
El flujo de energía representado por la línea
recta o el cetro de poder, en alto, es esencialmente dinámico en realidad, es
el dinamismo primario, ya que no podemos concebir la cristalización de Kether
en el espacio, como un proceso dinámico; participa más bien de lo estático, ya que es la limitación de lo
informe y de lo libre, dentro de los moldes de la forma, por más tenue y sutil
que esa forma pueda parecer a nuestro ojos.
Una vez que ha alcanzado los límites de la
organización de dicha forma, el flujo incesante de la fuerza del Inmanifestado
trasciende sus limitaciones y requiere nuevas modalidades de desenvolvimiento,
estableciendo así nuevas relaciones y equilibrios. Kjokmah es justamente ese
flujo de fuerza inorganizada e incompensada; y como Kjokmah es un Sephirah
dinámico, haremos bien en considerarlo como cable conductor por donde pasa la energía, más que un
receptáculo donde se almacena la fuerza.
Kjokmah no es un Sephirah organizador sino el
Gran Estimulador del Universo. Binah, el Tercer Selphirah, recibe de Kjomah su
influjo o emanación, siendo Binah el Primero de los Sephiroth organizadores y
estabilizadores. Es imposible comprender aisladamente cualquiera de los
Sephiroth apareados: hay que considerar a ambos a la vez. Por tanto, para poder
comprender a Kjokman, tendremos que decir algo acerca de Binah. Notemos, pues,
que Binah está asignado al Planeta Saturno y se le llama la Madre Superior.
En Binah y Kjokmah tenemos a los arquetipos
positivos y negativos, la Masculinidad y Femineidad primordiales, establecidas
cuando ningún rostro contemplaba a otro rostro, y la manifestación era aún
incipiente. De este Par de Opuestos
Primarios es de donde surgen los Pilares
del Universo, entre los cuales está tejido el velo de la Manifestación.
Como ya hemos notado, el Árbol de la Vida es
un representación diagramática del Universo, en la que los aspectos positivo y
negativo, masculino y femenino, están representados por los Pilares laterales
de la Misericordia y de la Severidad Podría parecer muy extraño, a quien no
esté familiarizado con estas cosas que el Pilar de la Misericordia sea
atribuído a la columna Masculina o Positiva, y en cambio, el Pilar de la
Severidad, corresponda a la Columna Femenina. Pero cuando nos damos cuenta de
que el tipo de fuerza dinámica masculina es el que estimula y provoca la
evolución, mientras que el tipo de fuerza femenina es el que construye las
formas, se verá que esa denominación es muy adecuada, porque la forma que se
construye a su hora debe ser dejada atrás y pierde su utilidad, convirtiéndose
en un obstáculo e inconveniente para el progreso de la vida evolucionante,
provocando la disolución y desintegración que ultérrimamente lleva a la muerte.
El Padre es el Dador de Vida, pero la Madre es la Dadora de la Muerte, ya que
su matriz es la puerta por donde se penetra en la materia y por intermedio de
la cual la vida es aprisionada por la forma. Ninguna forma puede ser ni
infinita ni eterna; el nacimiento lleva
implícita la muerte.
Entre esos dos aspectos bipolares de la
Manifestación ‑el Padre y la Madre Supremos‑ se va tejiendo el velo de la Vida.
Las almas van y vienen como la corredera de un telar. Y en nuestras vidas
individuales, en nuestro ritmos fisiológicos, en la historia del nacimiento y
caída de las naciones, podemos observar la misma periodicidad rítmica.
En este primer par de Sephiroth, tenemos la
clave del sexo: el par de opuestos biológicos de la Masculinidad y de la
Femineidad. Pero esta paridad de opuestos no solamente es de tipo, sino que
también se produce en el tiempo, y tenemos épocas alternantes en nuestras
vidas, en nuestros procesos fisiológicos y en la historia de las naciones,
durante las cuales prevalece la actividad o la pasividad, la construcción o la
destrucción. El conocimiento de la
periodicidad de estos ciclos es parte del secreto celosísimamente guardado por
los iniciados de la antigua sabiduría que puede ser descubierto astrológica y
cabalísticamente.
La imagen mágica de Kjokmah y los símbolos que
se le asignan, contienen esa idea. La imagen mágica es la de un hombre con
barba para indicar su madurez; el padre que ha dado pruebas de su virilidad, y
no el hombre aún virgen e inocente. El lenguaje simbólico habla claramente: el
lingam de los indúes y el falo de los griegos son los órganos masculinos
generadores en sus respectivos idiomas. La piedra vertical, la torre o el cetro
en alto todos ellos son símbolos del mismo miembro viril.
Sin
embargo, no debe suponerse que Kjokmah es un símbolo fálico o sexual, y nada
más. Genuinamente, es un símbolo primario o positivo, porque la virilidad es
una forma de la fuerza dinámica, así como la femineidad es una forma de energía
estática, latente, potencial, hasta que se imparte el estímulo necesario. El
todo es mayor que cada una de sus partes; Kjokmah y Binah son TODOS de los
cuales el sexo es sólo un parte. Al comprender las relaciones que el sexo tiene
con las fuerzas polarizadoras en conjunto, encontramos la clave para la debida
comprensión del sexo, y, entonces, podemos comparar los principios Cósmicos con
las enseñanzas de psicología y moral. También llegamos entonces a comprender
cómo es que la mente subconsciente del
ser humano puede representar al sexo bajo la forma de innumerables
símbolos distintos, como lo demuestra Freud, y por qué es posible la
sublimación del instinto sexual como lo
pretenden los moralistas. La manifestación es, pues, sexual, en cuanto se
produce siempre en términos pares de opuestos, siendo el sexo cósmico y
espiritual a la vez, porque tiene sus raíces en los Tres Supremos. Tenemos que
aprender a no disociar la flor aérea de su raíz terrestre, porque la flor
separada de su raíz se marchita y muere, y sus simientes quedan estériles;
mientras que la raíz, segura en la Madre Tierra, puede producir flores y más
flores, y llevar sus frutos hasta la completa madurez. La naturaleza es mucho
más grande y verdadera que la ética convencional que generalmente, no es más
que tabú y totem. Felices los pueblos cuya moralidad sea la expresión de las
leyes de la naturaleza, porque vivirán vidas armoniosas, aumentarán, se
multiplicaran y poseerán la tierra y desgraciados los pueblos cuya moralidad no
sea más que un sistema salvaje de tabús
destinados a propiciarse a una divinidad imaginaria como Moloch, porque pronto
caerán en el vicio, el pecado y la esterilidad. E igualmente desgraciados son
los pueblos y las personas cuya moralidad ultraja
la santidad de los procesos naturales y, al
arrancar la flor, no prestan consideración alguna al fruto, porque pronto verán
sus cuerpos enfermos y todo su Estado se contaminará.
En Kjokmah, pués, debemos ver tanto el Verbo
Creador que dijo "Hágase la Luz", como el lingam de Siva o el falo
que adoraban las bacantes. Tenemos que aprender a reconocer la fuerza dinámica
y venerarla dondequiera que la veamos, porque su Nombre Divino es Yejovah
(Jehovah) Tetragrammaton. La vemos en la cola desplegada del pavo real, y en la
iridiscencia del cuello de la paloma; pero, igualmente, podemos escucharla en
el aullido del gato en celo, o sentirla en la fetidez del macho cabrío. De la
misma manera nos encontramos con ella en las aventuras colonizadoras de las más
viriles épocas de nuestra historia, especialmente en las reinas Isabel y
Victoria, !mujeres ambas! También la vemos en el hombre entregado ardorosamente
a sus tareas, o a su profesión, para poder ganar lo necesario para la
manutención de su hogar. Todos estos aspectos son igualmente modalidades de
Kjokmah, cuyas denominaciones adicionalles son : Abba, Padre. En todas estas manifestaciones
debemos ver el Padre, al dador de la Vida a los que no han nacido aún, así como
también al macho en celo que va en busca de su hembra; es la única manera de
obtener una verdadera perspectiva y comprensión de las cuestiones sexuales. La
actitud de los victorianos, en su reacción contra las burdas enseñanzas de la
Restauración, llegó prácticamente a nivel de las tribus más primitivas, las
cuales, según nos cuentan los viajeros y exploradores, no relacionan en nada la
unión sexual con el nacimiento de su progenie.
Se dice que el color de Kjokmah es gris, y, en
sus aspectos más elevados, gris perla iridiscente. En ello podemos ver el
velamiento de la purísima luz blanca de Kether en su camino descendente que
emana hacia Binah, cuyo color es negro.
El chakra mundano o manifestación física
directa de Kjokmah, se dice que es el zodíaco, llamado en hebreo Mazloth, con
lo cual podemos ver que los antiguos rabbis conocían debidamente el proceso de
la evolución de nuestro sistema solar.
El texto Yetzirático asignado a Kjokmah es
sumamete obscuro, como de costumbre; pero es posible entresacar de él algunas
vislumbres muy ilustrativos. El Segundo Sendero como se denomina a Kjokmah se
llama de la Inteligencia Iluminadora. Ya nos hemos referido al Verbo Creador
que dijo : "Hagase la luz". Entre los símbolos asignados a Kjokmah en
"777' (Mathers‑Crowley) figura la Túnica Gloriosa Interior, que es un
término gnóstico. Conjuntamente, estas dos ideas nos conducen al concepto de la
vida animadora, el espiritu que ilumina. Es la energía masculina la que en
todos los planos implanta la chispa fecundante en el óvulo pasivo y transforma
su latencia en crecimiento activo y en evolución. Es la fuerza dinámica de la
vida, que es espíritu; la que anima la arcilla de la forma física, que es la
Túnica Interior de Gloria que llevan todos los seres en quienes alienta la
vida. La Fuerza encarnada en la forma y la forma animada por la fuerza es lo
que significa la Inteligencia Iluminadora y la Túnica Interna de Gloria.
El texto Yetzirático también llama a Kjokmah
la Corona de la Creación, significando que Kether es algo más bien externo al
universo manifestado, que implicado y absorbido en él. En realidad, es la
fuerza viril de Kjokmah la que da el impulso de la manifestación, y, de
consiguiente, es anterior a la manifestación misma. La voz del Logos clamó
"Hagase la Luz" mucho antes de que las aguas fueran separadas y
apareciera el firmamento. Esta idea se destaca aún más con la frase del texto
Yetzirático que, al hablar de Kjokmah, lo denomina Esplendor de la Unidad,
clara indicación de su afinidad con Kether, parangonándolo con la Unidad más
que con los planos de la forma dual. La palabra Esplendor, como se emplea aquí,
indica claramente una emanación o irradiación, y nos induce a pensar que
Kjokmah es la influencia emanante del Ser Puro más que una cosa en sí; y esto
nos conduce nuevamentge a una mejor comprensión y entendimiento del sexo. Sin
embargo, conviene aclarar debidamente que la Esfera de Kjokmah no tiene nada
que ver con los cultos de la fertilidad como tales, salvo la masculinidad, la
fuerza dinámica en sí misma, dadora primaria de la vida e impulso de toda
manifestación. Aunque las manifestaciones superior e inferior de la fuerza
dinámica sean las mismas en esencia, se encuentran en niveles distintos. Príapo
no es idéntico a Yejovah; sin embargo, la raíz de Príapo se encuentra en
Yejovah, y la manifestación de Dios Padre, es Príapo, como lo indica el hecho
que los rabbis llamaban a Kjokmah Yod de Tetragrammaton, y Yod es idéntico al
lingam de esa fraseología.
Es curioso que el Sepher Yetzirah diga, con
respecto a dos de los Sephiroth, que ellos se encuentran exaltados sobre toda
cabeza, lo cual parece una afirmación contradictoria, pero en el hecho de que
dicha afirmación se haga con respecto a Kjokmah y Malkuth encontramos cierta
iluminación, si reflexionamos sobre su significado. Kjokmah es el Padre
Supremo, siendo Malkuth la Madre Inferior; y el mismo texto que la declara
exaltada sobre toda cabeza, agrega también que se sienta en el Trono de Binah
la Madre Superior, la parte negativa de Kjokmah. Ahora bien: Kjokmah es la
forma más abstracta de la fuerza, y Malkuth la más densa de la materia; de
manera que en esa declaración encontramos un vislumbre de que cada uno de ese
par de opuestos es la manifestación suprema de su propio tipo, siendo ambos
igualmente sagrados, aunque de distinta manera.
Es necesario que distingamos entre el rito de
la fertilidad, el rito de la vitalidad y el de la Iluminación o Inspiración,
que es la que invoca y hace descender las lenguas flamígeras de Pentecostés. El
culto de la fertilidad busca, lisa y llanamente, la reproducción, sea de los
rebaños o de la progenie humana; pertenece a Yesod y no tiene nada que ver con
el culto de la vitalidad que corresponde a Netzach, la Esfera de Venus‑Afrodita.
Esto está vinculado con ciertas enseñanzas
esotéricas muy importantes sobre las influencias vitalizadoras o magnéticas que
los sexos tiene entre sí, aparte por completo del intercambio físico, y de las
cuales nos ocuparemos cuando entremos a considerar la Esfera de Venus: Netzach.
El rito de Kjokmah, si así puede llamárselo,
se refiere al influjo de la energía cósmica. Es amorfo, siendo el impulso puro
de la Creación dinámica; y siendo informe, la Creación a que de lugar puede
asumir cualesquiera de todas las formas. De ahí la posibilidad de sublimar la
Fuerza creadora, extrayéndola de su aspecto puramente priápico.
Que nosotros sepamos, no existe una magia
ceremonial que corresponda a ninguno de estos Tres Supremos. Sólo podemos
ponernos en contacto con ellos participando de su naturaleza esencial. Kether,
el Ser puro, lo podemos realizar o ponernos en su contacto sólo cuando
alcanzamos la naturaleza de Su existencia sin partes, atributos ni dimensiones.
A esta experiencia se la llama, por propiedad, Trance de la Aniquilación, y los
que pasan por ella se marchan con Dios y no vuelven más, porque El se los ha
llevado. Por tanto, la experiencia
asignada a Kether es la de la Unión Divina, y los que la experimentan entran en
la Luz y no vuelven más.
Para ponernos en contracto con Kjokmah tenemos
que experimentar el flujo de energía cósmica en su forma pura; una energía tan
tremenda que el ser humano mortal se funde y disgrega en ella. Cuenta la
leyenda que cuando Semele, la madre de Dionisio, vio a Zeus, su divino amante, en forma divina con
el rayo, ella se quemó y estalló, dando nacimiento a su hijo prematuramente.
La experiencia espiritual asignada a Kether es
la visión de Dios cara a cara. Dios (Yejovah) dijo a Moises " No puedes
contemplar Mi rostro y sobrevivir".
Aunque la visión del Padre Divino desintegre a
los mortales, como el fuego, el Hijo Divino puede ser invocado mediante los
ritos adecuados: la Bacanalia, en el caso del hijo de Zeus, y la Eucaristía, en
el caso del hijo de Jehovah. Vemos, pues, que existe una forma inferior de la
manifestación, que nos muestra al Padre; pero este rito debe su efectividad
solamente al hecho de que del Padre Kjokmah, deriva su Inteligencia Iluminadora,
su Túnica Interior de Gloria.
El grado de iniciación correspondiente a
Kjokmah, se dice que es de Mago; y los instrumentos mágicos que se atribuyen a
este grado son : el Falo y la Túnica Interior de Gloria. Esto nos enseña que
esos símbolos tienen un significado microcósmico o psicológico, como también
uno místico y macrocósmico. La Vestidura Interior de Gloria debe significar,
seguramente, esa Luz interna que ilumina a todo ser humano que viene al mundo,
la visión espiritual merced a la cual el místico discierne las cosas
espirituales, la forma subjetiva de la Inteligenncia Iluminadora a que se
refiere el texto del Sepher Yetzirah.
El Falo o Lingam es uno de los instrumentos o
armas mágicas del iniciado que opera en el Grado de Kjokmah, lo que nos habla
del conocimiennto espiritual del sexo y del significado cósmico de la polaridad
que pertenecen a este grado. Quien sea capaz de ver bajo la superficie, en
cuestiones mágicas y místicas, no dejará de darse cuenta de que la comprensión
de la tremenda y misteriosa potencia que una de sus manifestaciones llamamos
"sexo" encierra la clave de un gran poder. No es por nada que las
imágenes sexuales impregnan todas las visiones del vidente, desde el Cantar de
los Cantores hasta el Castillo Interior.
Por lo antedicho no debe deducirse, ni mucho
menos, que estemos abogando por los ritos orgíasticos como Sendero de
Iniciación, sino queremos decir que, sin la debida comprensión y entendimiento
del aspecto esotérico del sexo, el Sendero es un callejón sin salida. Freud explicó claramentre la verdad a nuestra
generación cuando indicó que el sexo es la clave de la patología psicológica
aunque cometió el error de convertirla en la única clave de las nueve cámaras
del alma humana. Así como no puede existir la salud subconsciente si no hay
armonía en la vida sexual tampoco puede existir ninguna operación positiva y
dinámica en los planos de la supra consciencia, a menos que se comprendan y
observen rigurosamente las leyes de la polaridad. Para muchos místicos que tratan
de huir de la materia refugiándose en el espiritu, estas palabras podrán
parecer un poco duras; pero la experiencia demostrará que son verdaderas. Por
tanto, hay que decirlas, aunque sean
pocos los que las agradezcan.
El tremendo flujo descendente de las energías
de Kjokmah, invocados por medio del Nombre Divino de cuatro letras, ya del Yod
macrocósmico al Yo microcósmico, y allí es sublimado. A menos que la mente
subconsciente esté libre de disociaciones y
represiones, y todas las partes de la múltiples naturalezas humanas,
debidamente coordinadas y sincronizadas, ese flujo de fuerza puede provocar
reacciones y síntomas patológicos. Esta no quiere decir que quien invoca a Zeus
sea, a la vez, un adorador del Príapo, pero sí significa que nadie puede
sublimar una disociación. Cuando el canal está libre de obstrucciones, el flujo
descendente puede dar vuelta en el nadir y convertirse en un flujo ascendente,
factible de ser dirigido hacia cualquier esfera o canal que se desee; pero,
agrade o no, el hecho es que se trata de un flujo descendente antes que pueda
convertirse en uno ascendente; y si nuestros pies no están firmes sobre la
tierra elemental, estallaremos como viejos odres de vino.
Todo ocultista práctico sabe que Freud ha
dicho la verdad, aunque no todas; pero no lo manifiestan por temor de ser
acusados de falacismo o de prácticas orgiásticas. Todas las cosas tienen su
lugar debido, aunque no en el Templo del Espíritu Santo; negarles su puesto es
una locura que la época victoriana debio pagar bien caro con una abrumadora
cosecha de psicopatologías.
Cuando operamos dinámicamente en cualquier
plano, estamos actuando en el Pilar derecho del Arbol y extraemos la energía
primaria que utilizamos, de la fuerza de Yod de Kjokmah. En este punto debemos
mencionar el hecho de que la correspondencia microcósmica de Kjokmah es el lado
izquierdo del rostro. La correspondencia macrocósmica y microcósmica desempeñan
un papel importantísimo en la práctica. El macrocosmo u Hombre Mayor es, por
supuesto, el Universo mismo, mientras que el microcosmo es el humano individual. Se dice que éste es el único ser que tiene
una naturaleza cuádruple que corresponde exactamente a los niveles del costado.
A los ángeles les faltan los niveles inferiores y a los animales, los
superiores.
Las referencias que se hacen al microcosmos no
deben ser tomadas crudamente como si representaran las distintas partes del
cuerpo físico, porque tienen relación con el aura y las funciones de las
corrientes magnéticas de la misma; siempre debe tenerse presente, como dice el
Swami Vivekananda, que lo que en el hombre esta a la derecha se encuentra a la
izquierda en la mujer. Además, hay que recordar que lo que es positivo en el
mundo físico es negativo en el plano astral, nuevamente positivo en el mental y negativo en el espiritual,
como lo indican los entrelazamientos de las dos serpientes, blanca y negra, que
forman el caduceo de Mercurio. Si se coloca este caduceo sobre el árbol, cuando
éste ha sido preparado para representar los cuatro mundos de los cabalistas, se
forma un jeroglífico que revela la operación de la ley de Polaridad en relación
con los distintos planos. Este es un joroglífico importantísimo que rinde
buenos frutos en la meditación.
De todo esto podemos deducir que cuando un
alma se encuentra encarnada en un cuerpo femenino funcionará negativamente en
Assiah y Briah, y positivamente en Yetzirah y Atziluth. En otras palabras, la
mujer, física y mentalmente, es negativa, pero psíquica y espiritualmente es
positiva, sucediendo lo contrario en el hombre. En los iniciados hay una
compensación considerable, porque cada uno aprende la técnica necesaria con
respecto a los métodos psíquicos, positivos y negativos. La chispa Divina que
constituye el núcleo de toda alma viviente es, por supuesto, bisexual, y
contiene aquélla. En las almas más evolucionadas el aspecto comprensador está
desarrollado por lo menos hasta cierto punto. La mujer puramente femenina o el
hombre puramente masculino están hipersexualizados, juzgándolos por las normas
civilizadas, y sólo pueden encontrar un lugar apropiado en las sociedades
primitivas, en las que la fertilidad es la exigencia primaria que la
colectividad tiene respecto a sus mujeres, y la caza y la guerra la constante
ocupación de los hombres.
Esto tampoco quiere decir que las funciones
físicas del sexo estén pervertidas en el iniciado o que en algunas formas se
altere la configuración de su cuerpo. La Ciencia Esotérica enseña que la forma
física y el tipo racial que el alma asume en cada encarnación están
determinados por el destino o karma y que la vida tiene que ser vivida de
acuerdo con él. Es muy arriesgado para nosotros tratar de introducir cambios en
nuestro cuerpo físicos o tipo racial, y tenemos que aceptarlo como base de
nuestras operaciones, utilizando los sistemas adecuados en cada caso. Hay
ciertas operaciones y determinadas actividades en una logia para las cuales es
más indicado un cuerpo masculino que uno femenino, y cuando hay que realizar
trabajos prácticos se eligen los operadores de acuerdo con su tipo. Pero cuando
se trata simplemente de realizar los rituales relativos al ejercitamiento de un
iniciado entonces se acostumbra dejar que cada uno ocupe por turno los
diferentes puestos para que así vaya aprendiendo a manejar los distintos tipos
de energías y se vaya equilibrando debidamente.
Benjamín Kidd, en su estimulante obra
"The Sciencie of Power"(La Ciencia del Poder), señala que el tipo más
elevado del ser humano que pueda concebir es el que se aproxima al niño. En
éste observamos el tamaño relativamente enorme de la cabeza comparando con el
peso del cuerpo y que las caractéristicas sexuales secundarias apenas están
presentes. En forma modificada, encontramos las mismas tendencias en el adulto
civilizado. El tipo humano más elevado no es el del hirsuto gorila ni el de la
mujer de opulentos pechos. La tendencia de la civilización es la de crear un
tipo que se va aproximando a ambos sexos en lo que concierne a las
caracteristicas secundarias del mismo. ¿ Qué porcentaje de varones civilizados
podrían dejarse crecer una barba realmente patriarcal? Sin embargo las
caracteristicas sexuales primarias deben mantenerse íntegramente, pues de lo
contrario la raza perecería rápidamente y no tenemos motivos alguno para
suponer que así es el caso aun entre nuestros más modernos epicenos que llenan
los tribunales de divorcio con pruebas abundantes de su rebosante
filoprogenitividad.
Podemos comprender perfectamente todas estas
cosas cuando se las coloca bajo la luz que arroja el Arbol. Los dos Pilares, el
positivo de Kjokmah y el negativo dle Binah, corresponden respectivamente a Ida
y Pingala del sistema Yogui. Estas corrientes magnéticas que circulan por el
aura, paralelas a la espina dorsal, se llaman las corrientes Solar y Lunar. En
las encarnaciones masculinas trabajamos principalmente con la corriente solar,
el fertilizador; y en las femeninas utilizamos predominantemente las fuerzas
Lunares. Si deseamos trabajar con la fuerza opuesta a la que tenemos, debemos
hacerlo utilizando nuestro modo natural como base de la operación,
reflejándola. El hombre que quiere utilizar las fuerzas lunares tiene que
emplear algún artificio que le permita hacer que sus fuerzas solares naturales
"reflejen", y la mujer que desea utilizar las fuerzas solares emplea
un procedimiento mediante el cual puede enfocarlas en sí mismas y reflejarlas.
En el plano físico los sexos se unen; así el
hombre que engendra un hijo en la mujer, aprovechando las fuerzas lunares de
ésta. La mujer, por su parte, al desear crear y no pudiendo hacerlo por sí
propia, seduce al hombre mediante el poder del deseo, hasta que lo conquista, y
queda impregnada con sus fuerzas solares.
En las operaciones mágicas, el hombre o la
mujer que desea utilizar fuerzas de cáracter opuesto al que tiene su vehículo
físico, lleva su conciencia al plano en el cual éstas tengan la conciencia con
la polaridad deseada y ejecuta su obra desde allí. El sacerdote de Osiri
algunas veces usa los espíritus elementales para suplementar su propia
polaridad y las sacerdotisas de Isis invocan con el mismo fin las influencias
ángelicas.
Como toda manifestación se produce de acuerdo
con los pares de opuestos, el principio de polaridad está siempre implícito no
sólo en el Macrocosmos, sino en el Microcosmos. Compréndiendolo y sabiendo cómo
aprovechar las potencialidades que ofrece, podemos elevar nuestros poderes muy
por encima de lo normal. También podemos utilizar el medio circundante como
yunque y descubrir las potentes fuerzas de Kjomah en los libros, en las tradiciones
raciales, en nuestra religión, en nuestro amigos y asociados. Porque de todos
ellos podemos recibir los estímulos que fecundan y nos convierten en creadores,
mental, emocional y dinámicamente. Podemos hacer que en nuestro ambiente
circundante actúe como Kjokmah sobre nuestro Binah, o inversamente, operar como
Kjokmah, sobre su Binah. En los planos sutiles la polaridad no es fija, sino
sólo relativa. Lo que es más fuerte que nosotros es positivo con respecto a
nosotros mismos y nos torna automáticamente negativos a su respecto. Si somos
nosotros los más fuertes, en cualquier sentido, nos hace positivo a ese
respecto, pudiendo asumir entonces el papel correspondiente. En todos los
trabajos prácticos esta polaridad fluídica, sutil, siempre fluctuante, es uno
de los factores más importantes, siempre que la comprendamos perfectamente y
seamos capaces de aprovecharla. Entonces podremos hacer cosas muy notables y
poner sobre una base muy distinta nuestras vidas y relaciones con nuestro medio
ambiente circundante.
Tenemos que aprender cuándo podemos funcionar
como Kjokmah y engendrar hijos en el mundo, y cuándo podemos actuar mejor como
Binah y hacer que nuestro medio ambiente nos fertilice y nos haga productivos.
No debemos olvidar jamás que fecundarse a sí propio implica la esterilización
en pocas generaciones y que es necesario seamos fecundados una y otra vez por
el medio en que estamos operando. Tiene que haber un intercambio de polaridad
entre nosotros y lo que nos hayamos propuesto hacer, debiendo estar constantemente
alerta para encontrar las influencias polarizadoras, sea en la tradición, en
los libros o en los colaboradores de nuestra esfera de actividad, y hasta en la
misma oposición, los enemigos y antagonistas porque hay tanta fuerza
polarizante en un odio enconado como en el amor, siempre que sepamos cómo
usarla. Es necesario que recibamos estímulo si tenemos que crear algo, aunque
no sea más que vivir bien nuestra vida. Kjokmah es el estímulo cósmico; todo lo
que estimula pertenece a Kjokmah en la clasificación del Arbol, y los sedantes
a Binah. Obtenemos una comprensión más profunda de este principio de polaridad
cósmica cuando estudiemos Binah, el Tercer Sephirah, porque apenas es posible
comprender los efectos de Kjokmah sin referirnos a su opuesto polarizante con
el cual funciona siempre. Por tanto, no llevaremos nuestro estudio más adelante
en este momento, sino que concluiremos nuestra consideración de Kjokmah
refiriéndonos a las cartas del Tarot que se le atribuyen, y reanudaremos
nuestra investigación sobre tema tan significativo cuando Binah os haya
proporcionado detalles ulteriores.
III
Como lo hicimos notar en el capítulo referente
a Kether, las cuatro series de láminas del Tarot corresponden a los cuatro
elementos, y los cuatros ases representan las raíces de las potencias de dichos
elementos. Los cuatro dos corresponden a Kjokmah y representan la operación
polarizada de esos elementos en equilibrio armonioso. De ahí que todas las
cartas del dos sean cartas de armonía.
El Dos de Bastos, que corresponde al elemento
fuego, se llama el Señor Dominador. Los bastos son esencialmente un símbolo
fálico, masculino, y se atribuyen a Kjokmah, de manera que podemos interpretar
esta carta como significativa de polarización: el positivo que ha encontrado su
pareja negativa y está en equilibrio. No hay antagonismo o resistencia contra
el Dominador, sino que es como si un pueblo satisfecho aceptara contento su
dominio, Binah, satisfecha acepta a su esposo.
El Dos de Copa (Agua) se llama el Señor del Amor;
aquí encontramos el concepto de la polarización armoniosa.
El Dos de Espada (Aire) es llamado el Señor de
la Paz Restablecido, indicando que la fuerza destructiva de la espada está en
equilibrio temporal.
El Dos de Oros (Tierra) se llama el Señor del
Cambio Armonioso. Aquí, como en las espadas, vemos una modificación de la
naturaleza esencial de la fuerza elemental merced a su polaridad opuesta,
produciendo nuevamente el quilibrio. La fuerza destructiva de las espadas
retorna a la paz, y la inercia, la resistencia terrestre, al polarizarse por la
influencia de Kjokmah, se convierte en ritmo equilibrado.
Estas cuatro cartas indican la fuerza de
Kjokmah sobre la polaridad, esto es, el equilibrio esencial del poder tal como
se manifiesta en los Cuatro Mundos de los Cabalistas. Cuando aparecen en la
adivinación indican siempre poder en equilibrio. No señalan una fuerza
dinámica, como podría esperarse de Kjokmah, porque como éste es uno de los Tres
Supremos, su fuerza es positiva en los planos sutiles y consiguientemente
negativa en los planos de la forma. El aspecto negativo de una fuerza dinámica
se representa por el equilibrio, en la polaridad. El aspecto negativo de una
fuerza negativa se representa por la destrucción, como podemos verlo, por
ejemplo, en Kali, la terrible esposa de Siva con su cinturón de cráneos
danzante sobre el cuerpo de su esposo.
Este concepto nos suministra la clave de otro
de los múltiples problemas del Arbol: el concerniente a la polaridad relativa
de los Sephiroth. Como ya hemos explicado, cada Sephirah es negativo en su
relación con los que le son superiores y de los cuales recibe el influjo de sus
emanaciones, y positivo con relación a los que le son inferiores, sobre los que
actúa así como su emanador. Sin embargo, algunos de los pares de Sephiroth son
más precisamente positivos o más precisamente negativos en su naturaleza. Por
ejemplo, Kjokmah es positivo Positivo, y Binah un positivo Negativo. Kjesed un
negativo Positivo y Gueburah un negativo Negativo. Netzach (Venus) y Hod
(Mercurio) son considerados hermafroditas. Yesod (Luna) es un Positivo negativo
y Malkuth (Tierra) un negativo Negativo. Ni Kether ni Tiphareth son
predominantemente masculinos o femeninos. En
Kether los pares de Opuestos están latentes y no se han declarado o
manifestado, y en Tiphareth se encuentran en perfecto equilibrio.
Hay dos formas en que puede efectuarse la
transmutación en el Arbol, las cuales están indicadas por dos de los
jeroglíficos que se encuentran superpuestos a los Sephiroth; uno de ellos es el
de los Tres Pilares; y el otro el del Rayo Relampagueante. Ya hemos descripto
los Pilares; y el Rayo Relampagueante simplemente indica el orden de las
emanaciones de los Sephiroth, Zigzagueando de Kjokmah a Binah, de éste a
Kjesed, hacia adelante y atrás a través del Arbol. Si la transmutación se
efectúa de acuerdo con el Rayo Relampagueante, la fuerza cambia de tipo; y si
se hace según los Pilares, permanece del mismo tipo, en un arco superior o
inferior según sea el caso.
Esto podrá parecer muy complejo y abstracto,
pero algunos ejemplos servirán para demostrar que son muy simples y prácticos
cuando se les comprende bien. Tomemos el problema de la sublimación de las
fuerzas sexuales que tanto preocupa a los psico‑terapeutas y con respecto al
cual se habla mucho y no se dice nada. En Malkuth, que en el microcosmos es el
cuerpo físico , la fuerza sexual se expresa en términos de óvulos y
espermatozoides, en Yesod, que es el cuerpo etérico, se manifiesta como
magnetismo, con respecto al cual nada sabe la ciencia o la psicología ortodoxa,
pero sobre lo que tendremos mucho que decir cuando tratemos del Sephirah
correspondiente. Hod y Netzach están en el plano astral; en Hod vemos que la
energía sexual se manifiesta en imágenes visuales, mientras que en Netzach su
expresión es bajo la forma de ese tipo peculiar de magnetismo que vulgarmente
denominamos "ese algo". En Tiphareth, el Centro Crístico, esa fuerza
se expresa como inspiración espiritual, iluminación, el despertar de la
conciencia superior. Si es de carácter positivo, se convierte en inspiración
Dionisíaca, una especie de ebriedad divina y si es negativa, se transforma en
el Amor Impersonal y Omniabarcante del Cristo.
Cuando la transmutación se opera en los
Pilares, quedamos impresionados por la verdad que contiene la conocida frase
francesa: "Plus ga change plus c'est la meme chose" (cuando más
cambia, tanto más es la misma cosa). Kjokmah, dinamismo puro, estímulo puro,
sin expresión formal, se convierte en Kjesed, en el aspecto constructivo y
organizador de la evolución; anabolismo, en contradicción con el catabolismso
de Gueburah. En Kjesed la fuerza de Kjokmah se transforma en esa peculiar forma
sutilísima de magnetismo, que da el poder de dirigir a los demás, y es la raíz
de toda grandeza. Y similarmente, en el Pilar Izquierdo, la fuerza restrictiva
de Binah se convierte en el destructivo Gueburah y en el productor de las
imágenes mágicas, Mercurio‑Hermes‑Toth.
De tiempo en tiempo los símbolos de la Ciencia
Oculta se han ido filtrando y convirtiendo en conocimiento público, pero los no
iniciados ignoran el sistema de disponer estos símbolos sobre el Arbol y no
saben aplicar los principios alquímicos de la transmutación y de la
destilación, en los cuales se encierran los verdaderos secretos acerca de su
uso.
CAPITULO XVII BINAH, ELTERCER SEPHIRAH
TITULO
: Binah, Entendimiento. (Hebreo: Beth, Yod, Num,He)
IMAGEN
MÁGICA: Una mujer madura. Una matrona.
SITUACION
EN EL ARBOL : A la cabeza del Pilar de la Severidad en el Triángulo Supremo.
TEXTO
YETZIRATICO : La Tercera Inteligencia se llama la Inteligencia Santificante, el Fundamento de
la Sabiduría Primordial; también se la
denomina la Creadora de la Fe, y sus
raíces están en Amén. Es la Madre de la Fe, de donde emana la fe.
TITULOS
DADOS A BINAH : Ama, la Madre Obscura y Estéril, Aima, la Madre Resplandeciente y Fecunda. Kjorsia, el
Trono, Marah, el Gran Mar.
NOMBRE
DIVINO : Yejovah Elohim.
ARCANGEL
: Tzaphkiel.
ORDEN
ANGÉLICO: Aralim, Tronos.
CHAKRA
MUNDANO : Shabbathai, Saturno.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL : Visión del dolor.
VIRTUD
: Silencio.
VICIO
: Avaricia.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: El lado derecho del rostro.
SIMBOLO
: El Yoni, El Kteis. Vesica Piscis. La Copa o el Cáliz. La vestidura externa que oculta.
CARTAS
DEL TAROT : Los cualtro Tres.
Tres
de Bastos : Afirmación de la fuerza.
Tres
de Copas : Abundancia.
Tres
de Espadas: Amargura, dolor, pesadumbre, infortunio.
Tres
de Oros : Trabajos materiales.
COLOR
EN ATZILUTH : Carmesí.
"
" BRIAH: Negro.
"
" YETZIRAH: Marrón obscuro.
"
" ASSIAH: Gris moteado de rosa.
I
Binah es el tercer miembro del Triángulo
Supremo y el trabajo de explicarlo
quedará bastante simplificado porque podemos estudiarlo a la luz de Kjokmah, que es lo que equilibra
en el Pilar opuesto del Arbol. Nunca es
posible comprender un Sephirah si lo
consideramos aparte de su posición en el Arbol, porque su posición indica sus corresponencias cósmicas. Lo vemos
en perspectiva por así decirlo, y
podemos deducir de donde procede y adónde va, que influencias intervienen en su creación y cómo
contribuye al plan de todas las cosas en
conjunto.
Binah representa la potencia femenina del
Universo, como Kjokmah representa la
masculinidad. Como ya hemos notado, son Positivo y Negativo: Fuerza y Forma. Cada potencia
encabeza su respectivo Pilar, estando
Kjokmah a la cabeza del Pilar de la Misericordia y Binah en el de la Severidad. Podría creerse
que esta es una distribución
antinatural, porque la Madre Suprema debería presidir la Misericordia, y la Fuerza Masculina del
Universo, la Severidad. Pero no podemos
sentimentalizar estas cosas; estamos tratando de principios cósmicos y no de personalidades, y
los mismos símbolos que sirven para
representarlos, pueden darnos una percepción
interna de los mismos si abrimos los ojos. Freud no se habría opuesto a que se atribuyeran a Binah el Pilar
de la Severidad, porque él tendría mucho
que decir sobre la imagen de la madre
Terrible.
Kether, Eheith, Yo Soy, el Ser Puro,
Omnipotente, pero inactivo, y cuando
cierto flujo de actividad emana de él, entonces lo llamamos Kjokmah. Es esa corriente descendente de
actividad pura que constituye la fuerza
dinámica del universo y toda energía pertenece
a esta categoría.
Debemos recordar que los Sephiroth son
estados, no lugares. Cuando se produce
un estado de ser puro e incondicionado, sin
partes ni actividades, pertenece
a Kether. Así es como podemos ir
clasificando nuestras ideas del Universo Manifestado sin necesidad de sacar ningún objeto de su lugar en la
Naturaleza, tal como se aparece a
nuestro entendimiento. En otras palabras, dondequiera que veamos la energía pura en función,
sabemos que la fuerza que actúa es de
Kjokmah. Esto nos permite ver la identidad intrínseca de toda clase de fenómenos que a primera
vista parecen estar totalmente
desvinculaldos entre sí. El sistema cabalístico nos permite atribuirlos a los diferentes
Sephiroth de acuerdo con su tipo, y
correlacionarlos en el sistema correspondiente ya mencionado. Este es el método que la mente
subconsciente sigue automáticamente, y
el ocultista ejercita su mente consciente para
utilizarlo, Incidentalmente podemos citar el hecho de que cuando los individuos operan directamente desde lo
subconsciente, como ocurre en las creaciones
artísticas, en la locura y estado de sueño
y trance, siguen este sistema.
Podrá parecer extraño al lector que esta
disgresión referente a Kjokmah la
hagamos en el capítulo dedicado a Binah, pero sólo a la luz
de su polaridad con Kjokmah puede comprenderse a Binah, e igualmente tendremos mucho que agregar a
nuestras explicaciones concernientes a
Kjokmah ahora que tenemos a Binah con quien
compararlo. Cada par de opuestos arroja mucha luz sobre el otro y es incomprensible por sí solo.
Volviendo a Binah. Los cabalistas dicen que
fue emanado por Kjokmah. Trataremos de
explicar esto con otras palabras. Es una
enseñanza oculta que según creemos concuerda con las investigaciones de Einstein, aunque no
poseemos los conocimientos necesarios para
correlacionar sus descubrimientos con las
doctrina esotéricas, que la fuerza no se mueve nunca en línea
recta, sino que describre una curva tan
vasta como el Universo mismo y, por lo
tanto, retorna al final al punto de donde partió, aunque sobre un arco superior, porque el Universo ha
ido progresando en el intervalo. Por
consiguiente, la fuerza que así procede,
dividiéndose y subdividiéndose y moviéndose en ángulos tangenciales, llegará eventualmente a un estado de
tensiones equilibradas, o a alguna forma
de estabilidad, una estabilidad que en el curso del tiempo tiende a ser nuevamente destruída en
razón de nuevas fuerzas que han sido
emanadas y manifestadas y que introducen nuevos
factores que es necesario incluir en el ajuste general.
Este estado de estabilidad producido por la
interacción de las fuerzas operantes,
llega a un equilibrio estable que constituye la
base de la forma, como podemos ver en el que no es otra cosa
que una constelación de electrones, cada
uno de los cuales es un vórtice o
remolino. La estabilidad así lograda, que, debe notarse cuidadosamente, es un estado y no una cosa en
sí misma, es lo que los cabalistas
llaman Binah, el Tercer Sephirah. Dondequiera se produce o existe un estado de tensiones
recíproca que han llegado a la
estabilidad, los cabalistas lo denomina Binah. Por ejemplo , el átomo, que para todos los fines prácticos
constituye la unidad estable del Plano
Físico, es la manifestación del tipo de fuerza llamado Binah. Todas las organizaciones sociales
sobre las cuales pesa abrumadoramente la
mano muerta del estancamiento, como, por
ejemplo, la civilización china antes de la revolución o nuestras
fosilizadas universidades, se dice que están bajo la influencia de Binah. A Binah se le atribuye el Dios Griego
Kronos, Saturno. Se observará la
importancia que se da al tiempo y a la edad en estas instituciones propias de Binah: sólo los
cabellos blancos o grises son
venerables; la capacidad cuenta poco o nada, lo que quiere decir que tan sólo los que son semejantes a
Kronos pueden tener éxito.
Binah, la Gran Madre, algunas veces denominada
Marah, el Gran Mar, es, por supuesto, la
Madre de Toda la Vida. Ella es la matriz
arquetípica a través de la cual todo viene a la manifestación. Todo lo que provea una forma para ser utilizada
por la vida, es un vehículo de Ella. Sin
embargo, debe recordarse que la vida
confinada en una forma, aunque ésta le permita organizarse y desenvolverse, es muchísimo menos libre de lo
que era cuando carecía de limitaciones,
aunque tampoco estuviera organizada, en
su propio plano. Incorporarse en una forma significa, ni más ni menos, que el principio del fin de la vida.
Es una limitación y un encarcelamiento;
es una sujeción a una constricción. El cuerpo
limita a la vida, la aprisiona pero, no obstante, le permite organizarse. Desde el punto de vista de la
fuerza libre, la encarcelación es una forma de extinción. La forma disciplina a
la fuerza con una severidad sin
misericordia.
El espíritu desencarnado es inmortal; no hay
nada en él que pueda envejecer o morir.
Pero el espíritu encarnado ve la muerte en el
horizonte tan pronto como alborea el día. Entonces podemos ver cuán terrible parece ser la Gran Madre cuando
aprisiona la libérrima fuerza moviente
dentro de la disciplina de la forma. Ella es la
muerte de la dinámica actividad de Kjokmah; la fuerza de Kjokmah muere al fluir en Binah. La forma es la
disciplina de la fuerza; por eso Binah
está a la cabeza del Pilar de la Severidad.
Podemos concebir que tuvo lugar la Primera
Noche Cósmica, el Primer Pralaya o
primer reposo de la Manifestación, cuando el Triángulo Supremo encontró la estabilidad y el
equilibrio de las fuerzas, con la
emanación de Binah. Antes todo era dinámico, todo era acrecentamiento y expansión. Pero al
iniciarse la manifestación de Binah se
produjo una intertensión y estabilización y el libre flujo dinámico se detuvo.
El entrelazamiento y consiguiente estabilidad
es inevitable en un Universo cuyas
líneas de fuerza se mueven en curva. Y si observamos cómo el estado de Binah era la consecuencia
inevitable del reinado de Kjokmah en un
Universo curvilíneo podemos ver que el tiempo
debe pasar por épocas en que bien sea Binah o Kjokmah los que predominen. Antes de que las líneas de fuerza
hubieran completado su circuito del
Universo Manifestado y conmenzaran a retornar sobre sí mismos y entrelazarse, todo era
Kjokmah y el dinamismo no tenía restricción alguna. Después que Binah y
Kjokmah, como primer Par de Opuestos,
hubieron encontrado su equilibrio, todo desde entonces perteneció a Binah y la estabilidad fue
inmutable; pero Kether, el Gran
Emanador, continúa manifestando al Gran Inmanifestado; la fuerza fluye en el Universo y la suma de
energías aumenta. Este flujo de fuerza
rompe el equilibrio a que se había llegado cuando Kjokmah y Binah actuando y reactuando recíprocamente crearon
un estado de equilibrada tensión y se
detuvieron. Entonces comienza otra vez
la acción y la reacción, y la fase de Kjokmah, en la que la fuerza dinámica predomina, se sobrepone al
estado estático de Binah y prosigue el
ciclo nuevamente, alcanzándose un nuevo
equilibrio entre los Pares de
Opuestos, pero muchísimo más completo
que el anterior, sobre un arco o espira más elevada, según se denomina evolutivamente, sólo para ser
destruído más tarde, conforme el flujo
de Kether rompa la balanza en favor del
principio kinético en.
Así, pues, se verá si Kether es la fuente de
todo ser y lo concebimos como supremo
bien, como inevitablemente tiene que ser, y si
la naturaleza de Kether es kinética o motriz, toda su influencia se inclina siempre a Kjokmah, y, por lo tanto,
Binah, el opuesto de Kjokmah, perpetuo
opositor a los impulsos dinámicos, tiene que ser considerado como el enemigo de Dios, el Mal.
Saturno‑Satán es; una transición facil y
lo mismo es Tiempo‑Muerte‑Diablo. En las
religiones ascéticas tales como el Cristianismo y el Budismo se encuentra la idea de que la mujer es la raíz
de todo mal, porque ella es la que
sujeta al hombre a la vida de la forma, por el deseo que inspira. Ellos consideran la materia como
la antinomia del espíritu, en una
dualidad eterna o insoluble. El Cristianismo se
encuentra pronto para reconocer la naturaleza herética de esta creencia cuando se le presenta bajo la forma
de Antinomianismo, pero no se da cuenta
de que sus propias enseñanzas y prácticas son
igualmente antinomianistas cuando consideran la materia como enemigo del espíritu y que, como tal, debe
ser vencido y aniquilado. Esta infortunada
creencia ha causado tantos sufrimientos a la humanidad en los países
cristianos, como las guerras y las
pestes.
La Cábala enseña una sabia doctrina. Según
ella todos los Sephiroth son sagrados,
tanto Malkuth como Kether; Gueburah el Destructor, como Chesed el Preservador. Reconoce que el
ritmo es la base de la vida y que no
existe un progreso como un único movimiento hacia adelante. Si comprediéramos bien estas cosas,
nos ahorraríamos muchísimos
sufrimientos, porque contemplaríamos cómo las dos fases Kjokmah y Binah, se suceden la una a la otra,
tanto en nuestras vidas como en la vida
de las naciones, y entonces comprenderíamos
el profundo significado de las palabras de Shakespeare cuando dice:
There is a tide in the affairs of men
Which taken at the flood leads on to fortune.
(Existe una marea en los asuntos de los
hombres, que si se toma
cuando sube lo lleva a uno a la fortuna)
Binah es la raíz primordial de la materia,
pero el pleno desenvolvimiento de ésta
no se logra sino en Malkuth, el Universo
Material. Hemos visto repetidamente en el curso de nuestro estudios que los Tres Supremos tienen sus expresiones
especializadas en un arco inferior, en
uno u otro de los seis Sephiroth que constituyen el Microposopos. De éstos se dice repetidas
veces que tienen sus raíces en la tríada
Superior o que son sus reflejos, todo lo cual
tiene un significado profundo y trascendental. Binah se vincula con Malkuth como la raíz al fruto. Esto lo
indica claramente el texto Yetzirático
de Malkuth en el que dice : "Ella está sentada en el trono de Binah". Por este motivo es
imposible una atribución de los dioses
de otros panteones a los diferentes Sephiroth, en forma inflexible y definida. Aspectos de Isis se
pueden encontrar en Binah, Netzach,
Yesod y Malkuth; y aspectos de Osiris, en Kjokmah, Kjesed y Tiphareth. En la mitología griega
esto resulta muchisimo más claro porque
se dan a los distintos dioses títulos
descriptivos. Por ejemplo, Diana, la diosa Lunar, la cazadora virginal, era adorada en Efeso como la diosa
de los múltiples pechos; Venus, la diosa
de la belleza femenina y del amor, tenía un
templo donde era adorada como la Venus barbada. Todas estas cosas nos enseñan muchas verdades importantes; nos
enseñan a buscar el principio que está
tras toda multiforme manifestación y a
comprender que asumen diferentes formas en los distintos niveles. La vida no es tan simple y vacía como uno,
creería a primera vista.
II
El significado de los nombres hebreos correspondientes
al segundo y tercer Sephiroth son :
Sabiduría y Entendimiento, y ambos se
encuentran curiosamente contrabalanceados como si la distinción entre estos dos nombres fuera de capital
importancia. La Sabiduría nos sugiere la idea del conocimiento acumulado de
infinitas series de imágenes recogidas
por nuestra memoria; pero el Entendimiento
nos sugiere la idea de poder penetrar en su significado, de poder
percibir su esencia y su interrelación, lo que no está necesariamente implícito
en la Sabiduría, tomada como conocimiento
intelectual. De esa manera obtenemos un concepto de una extensa serie, una cadena de ideas asociadas, en
relación con Kjokmah, lo que concuerda con el símbolo de la línea recta.
Con respecto a la Comprensión, surge en nosotros
la idea de la síntesis, de la percepción
significativa que se produce cuando las
ideas se relacionan entre sí, y, metafísicamente hablando, se superponen unas a otras en una serie
evolucionante que va de lo denso a lo
sutil. Es así como la noción del principio formador Binah retorna a nuestra mente.
Estos son los caminos sutiles de las
operaciones mentales, que podrán parecer
meras fantasías al que no esté acostumbrado a los métodos utilizados por el Iniciado; pero el
psicoanalista los comprende y aprecia en
su justo valor, ocurriendo lo mismo con el
poeta que eleva hacia las nubes el vuelo de su imaginación.
El Sepher Yetzirah destaca la idea de la fé
nacida del entendimiento, de la
comprensión, la cual, a su vez, es hija de
Binah, siendo ésta la única ubicación adecuada para la fe. Un cínico la describió un día como "el
poder de creer en lo que sabemos es
ilusión", lo que, en verdad, parecería ser una definición bastante exacta, especialmente
para los espíritus mediocres,
incultos,frutos de la disciplina sectaria y carentes de la luz mística. Pero, a la luz de la
conciencia mística , podemos definir la
fe como el resultado consciente de experiencias
supraconscientes que no pueden ser expresadas en términos de nociones cerebrales, experiencias de las que
la personalidad normal no está muy
segura, aunque pueda experimentar sus efectos, y a veces con gran intensidad; las reacciones
emocionales que entonces sufre, quedan
fundamental y permanentemente modificadas por ella.
A la luz de esta definición vemos que la fe,
en efecto, debe encontrar sus raíces en
Binah, el Entendimiento, el principio
sintético de la conciencia, porque hay un aspecto corpóreo de la
conciencia, como igualmente lo hay de la substancia; aspecto que consideraremos detalladamente cuando
lleguemos al estudio de Hod, el
Sephirah básico del Pilar de Binah, la
Severidad. Así vemos nuevamente cómo se
concatenan los Sephiroth y la iluminación que
resulta al observar sus mutuas vinculaciones.
La afirmación de que las raíces de Binah están
en Amén se refiere a Kether, porque uno
de sus títulos es Amén. Esto indica claramente
que, siendo emanado de Kjokmah, Binah tiene su origen mucho más arriba, y que conviene buscarlo en la fuente
de toda existencia, tal como surge del
No Ser, lo Inmanifestado, fuente oculta tras los velos de la Existencia Negativa. Este
concepto esta claramente formulado en un
texto del Sepher Yetzirah que, hablando de Kjesed y de las fuerzas espirituales, dice :
"Todas emanan una de otra en virtud
de la emanación primordial, de la Corona Altisima: Kether".
No debemos confundirnos a este respecto por el
hecho de que el texto yetzirático
declare a propósito de Geburah que Binah, el
Entendimiento, emana de las profundidades primordiales de Kjokmah, "pero de otra manera". En el Ser
Puro, sin forma e indiviso como es, existen tanto las posibilidades de la
fuerza como de la forma, pues donde
existe un polo positivo se halla necesariamente el aspecto complementario de un polo negativo. Kether
está permanentemente en estado de
devenir. En efecto, un judío cabalista
nos dijo que la verdadera traducción de Eheieh, el Nombre divino de Kether, es "Yo seré" y no
"Yo soy". Este devenir
constante no puede permanecer estático, sino que debe rebosar y ponerse en actividad, actividad que no puede
permanecer sin correlación, sino debe
organizarse. Es menester llegar a algún
ajuste, intertensión o equilibrio. Así, implícita en Kether, tenemos la
potencialidad tanto de Kjokmah como de Binah, porque es bueno repetir : los Santos Sephiroth no son
cosas sino estados, y contienen una
mezcla de estos factores en su estructura, de manera que todo el universo manifestado puede
manifestarse acordemente en nuestra
mente cuando establecemos allí el jeroglífico del Arbol. En realidad, una vez que formulamos y
establecemos este jeroglífico, la mente
lo usa en forma automática y los fenómenos
complejos de la existencia objetiva se
ordenan por sí propios en nuestro
entendimiento. Es por esta razón que el estudiante del ocultismo que trabaja en una escuela esotérica
preparatoria tiene que aprender de
memoria las principales correspondencias de los Diez Santos Sephiroth, y no debe depender para
nada de las tablas de referencia. Muchas
veces se ha objetado que esto constituye una
inútil perdida de tiempo y energía, y que las referencias de las tablas de correspondencia tales
como"777" es un método mejor. Pero
la experiencia ha demostrado que no es ése el caso, y que el esoterista que se propone cumplir con la
disciplina necesaria y la repite
diariamente, de la misma manera que los católicos rezan su rosario, encuentra su debida recompensa por
la iluminación que recibe, y cuando su
mente clasifica automaticamente todos los
cambios innumerables de la vida mundana, ajustándolos sobre el Arbol, revélasele su significado espiritual.
Siempre debe recordarse que el empleo
del Arbol de la Vida no es meramente un
ejercicio intelectual, sino un arte creado en el sentido más alto de la palabra, y que las facultades van
desenvolviéndose en la mente, de la
misma manera que la destreza y la técnica se
desarrollan en el escultor o en el músico con el ejercicio cotidiano.
El texto Yetzirático se refiere
específicamente a Binah como la
Inteligencia Santificadora. Santificar evoca la idea de algo sagrado y puesto aparte. La Virgen María está
íntimamente asociada con Binah, la Gran
Madre, y de ese concepto pasamos a la idea de
aquello que da nacimiento a Todo, reteniendo simultáneamente su virginidad, o sea, en otros términos, Aquello
que no se implica en la vida de sus
creaciones, sino que permanece aparte y tras la base de la manifestación, la substancia raíz de
donde surge la materia; porque, aunque
ésta tenga sus raíces en Binah, sin embargo, la
materia, tal como la conocemos, es de un orden muy diferente del Sephirah Supremo, en cuya esencia existe.
Binah, la influencia primordial
formativa, la madre de todas las formas, está tras toda substancia manifiesta y más allá de ella; en
otras palabras, es siempre Virgen. La
influencia creadora que está tras todo cuanto
tiende a formar, organizar, construir y curvar las líneas de fuerza para correlacionarlas y alcanzar la
estabilidad, eso es Binah.
Estos dos Sephiroth básicos de la Tríada
Suprema se llaman el Padre y la Madre,
Abba y Ama, y sus imágenes mágicas son las de un varón con barba y la de una matrona,
representando así, no la atracción
sexual que prevalece en Netzach y Yesod, representados por una doncella y un adolescente, sino por seres
maduros que se han unido y ya han
engendrado. Tenemos siempre que distinguir
entre la atracción sexual específicamente magnética y la función de la reproducción, pues no son la misma cosa,
ni suquiera constituyen diferentes
grados de la misma. Aqui se halla oculta una verdad trascendental que consideraremos en detalle a
su debido tiempo.
Kjokmah y Binah representan, pues, la
virilidad y la femineidad esenciales, en
sus aspectos creadores. No son imágenes fálicas, aunque en ellos están las raíces de toda
fuerza vital. Nunca comprenderemos los
aspectos más profundos del esoterismo, a menos
que comprendamos lo que realmente significa el falicismo. No tiene nada que ver con las orgías de los templos de
Afrodita, que fueron la desgracia y la
causa de la decadencia de las creencias paganas
antiguas. Significa que todo se apoya sobre el principio de la
estimulación de la potencialidad inerte por el principio dinámico que deriva directamente su energía de la
fuente de toda fuerza. En este concepto
se hallan ocultas las claves de inmensos
conocimientos, y uno de los puntos más importantes de los Misterios. Es evidente que el sexo representa
uno de los aspectos de esta ley, y es
igualmente evidente que existen muchísimas otras aplicaciones que no son sexuales. No debemos
de ninguna manera permitir que nuestros
prejuicios acerca de lo que constituye el
sexo o nuestros convencionalismos acerca de este tema grandioso y vital, nos amedrenten o nos hagan retorceder
ante este gran principio de la estimulación
o fecundación de lo inerte, pero
potencialmente omnipotente, por el principio activo y dinámico. Quien se encontrare inhibido por sus
prejuicios para estudiar la Verdad, no está en condiciones para afrontar
los Misterios sobre cuyos portales están
escritas las palabras "Conócete a tí mismo".
Ese conocimiento no lleva a la impureza,
porque ésta implica la falta de control
que permite a las fuerzas rebosar los límites que la misma Naturaleza les ha impuesto. El que
carece del control indispensable sobre
sus propios instintos y pasiones, está tan
lejos de los Misterios como el que se halla inhibido por los prejuicios y convencionalismos. Sin embargo,
es necesario comprender claramente que
los Misterios no enseñan el ascetismo ni
el celibato como condiciones indispensables para la realización, porque no consideran que el espíritu y la
materia sean términos antinómicos e
irreconciliables, sino, más bien, diferentes niveles de la misma cosa. La pureza no consiste en la
castración, sino en saber mantener las
distintas fuerzas en sus propios niveles
sin permitir que las unas invadan la
esfera de las otras. Enseña que la
frigidez y la impotencia constituyen defectos tan serios como cualquier otro, debiendo ser considerados
como patologías sexuales, de la misma
manera que la lujuria, la que destruye su objeto y degrada.
Todas las relaciones de la existencia
manifestada implican la acción de los
principios de Kjokmah y Binah, como el sexo
constituye una representación perfecta de ellos, es que fué utilizada por los antiguos, que no padecían
de nuestros pudores y timideces al
respecto, y que tomaban sus metáforas acerca de la reproducción con tanta libertad como nosotros
tomamos ejemplos de la Biblia. Para ellos la reproducción era un proceso
sagrado, y cuando se referían a él lo
hacían con toda reverencia y no con
impudor. Si realmente queremos comprender a los antiguos, debemos estudiar sus enseñanzas sobre las fuerzas
vitales y las fuentes de la vida con el
mismo espíritu que ellos lo hacían, pues nadie que no esté cegado por prejuicios y por las
tinieblas de sus problemas personales no
resueltos dejará de reconocer que nuestra actitud actual hacia la vida sería
mucho más sana y agradable si tuviera
algo así como un fermento del buen sentido y discernimientos del paganismo.
Los principios de Masculinidad y Femeneidad
manifestados en Kjokmah y Binah
representan más que simple polaridad positiva y negativa, activa y pasiva. Kjokmah, el padre universal
, es el vehículo que la fuerza
primordial, la manifestación inmediata de Kether. En realidad, es Kether mismo en acción, porque
los distintos Sephiroth no representan
diferentres cosas, sino múltiples funciones de la misma cosa
: fuerza pura surgiendo a la manifestación desde el Gran Inmanifestado oculto tras los Velos de
la Existencia Negativa.
Kjokmah en energía pura, lo mismo que la
expansión de la gasolina dentro del
cilindro de combustión; es fuerza pura. Pero así como esta fuerza expansiva se perdería si no hubiera
una máquina a la cual trasmitiese su
poder así también la energía no dirigida de
Kjokmah irradiaría en el espacio
si no hubiese algo que recibiera
su impulso y lo utilizaría. Kjokmah estalla como la gasolina; Binah es
la cámara de combustión; Gueburah y Guedulah son los movimientos alternados de los pistones.
Ahora bien: la fuerza expansiva de la gasolina
es energía pura, pero no haría mover el
coche. La organización constructiva de Binah
es potencialmente capaz de hacer marchar el coche, pero no puede hacerlo si no es puesta en movimiento por la
expansión de la energía acumulada en el
vapor de gasolina. Binah es potencialmente
ilimitado, pero inerte. Kjokmah es energía pura ilimitada e infatigable, pero incapaz de acción por sí
propia, más que de irradiar en el
espacio si no hay nada que la detenga. Pero cuando Kjokmah opera sobre Binah, entonces su
energía se concentra y pone en acción.
Cuando Binah recibe impulso de Kjokmah, todas sus energías latentes quedan vitalizadas. En
otras palabras: Kjokmah suministra la
energía, y Binah el motor.
III
Consideremos, ahora, la masculinidad y la
femineidad de este par de opuestos
supremos, según se expresan en el acto de la generación. Los espermatozoides tienen una vida
brevísima; son simples unidades de
energía que, una vez exteriorizada, mueren. Pero, aunque el mecanismo reproductor femenino, la
matriz que gesta y los pechos que
alimentan son capaces de llevar esta vida que se le ha transferido y desarrollarla hasta obtener una
existencia independiente y propia; sin
embargo, toda esta maquinaria tan
delicada permanece inerte hasta que el estímulo de la fuerza de Kjokmah la pone en acción. La unidad
reproductora femenina es omnipotencial,
pero inerte; la unidad reproductiva masculina es omnipotente, pero incapaz de producir por sí
propia el nacimiento.
Muchas personas creen que porque la
masculinidad y la femeneidad, tal como
son conocidas en el plano físico, sean principios físicos determinados por su estructura, que lo
potente y lo potencial están rígidamente
sujetos a sus respectivos mecanismos, pero esto
constituye un error. Existe una alternación continua de polaridad en todos los planos, con excepción del
físico. Y hasta en los tipos primitivos
de la vida animal hay alternación en la polaridad, aun en el plano físico. En los tipos superiores, y
especialmente en los vertebrados, la
polaridad se determina como un accidente del
nacimiento, salvo en los casos de anomalías hermafroditas, que no pueden ser consideradas más que como casos
patológicos, y en los cuales sólo un
sexo está realmente en actividad, sea cual fuere el aparente desarrollo del otro. El conocimiento
de esta perpetua alternación de la
polaridad es uno de los secretos más importantes de los Misterios, pero que en absoluto
consiste en la homosexualidad,
perversión patológica de este hecho y que acusa un desorden de los instintos sexuales, cuando no
se comprende bien esta ley de polaridad.
En resumen, aunque el procedimiento de
reproducción en el plano físico está
determinada en cada individuo por la configuración de su cuerpo, sus reacciones espirituales no son
tan estables porque el alma es bisexual.
En otros términos, en nuestra relaciones en la
vida somos positivos o negativos, según sea las circunstancias sean más fuertes o más débiles que nosotros.
También en este hecho se destaca que
Netzach (Venus‑Afrodita) sea el Sephirah básico de la columna de Kjokmah. Vemos, pues, que la
naturaleza femenina demuestra diferente
polaridad en los distintos niveles, porque en
Netzach es tan positiva y dinámica como es estática en Binah.
Todo esto no es sólo desconcertante
intelectualmente, sino muy confuso
moralmente; y aun a riesgo de ser acusados de sostener tesis anormales, tenemos que tratar de
aclarar muy bien estas cosas, pues sus
consecuencias prácticas son trascendentales.
Dicen los rabinos que cada Sephirah aparece
como negativo en relación al superior
del cual emana, y positivo en relación al
inferior que de él emana. He aquí lo que nos da la clave: somos negativos en nuestras relaciones con lo que
es de tipo potencial superior al
nuestro, y positivos con aquellos que es de un
potencial inferior. Esta es un relación que se halla en estado de perpetuo flujo y que varía en cada punto de
nuestros innumerables contactos con el
medio en que actuamos.
En la mayoría de los casos, las relaciones
entre un hombre y una mujer no son
enteramente satisfactorias para ninguna
de las partes, y deben, o
resignarse a una satisfacción incompleta en sus
mutuas relaciones bajo el imperativo de la presión religiosa o económicas,
o suplementar su incompletamiento en otras partes, con el resultado que vuelven a producirse las
condiciones primitivas una vez que la
novedad ha perdido su atractivo. En esas
circunstancias, se observará que la culminación de la satisfacción sexual se halla sólo en la novedad, la cual
es algo que debe ser renovado
constantemente, con el consiguiente resultado desastroso para la economía sexual.
El inconveniente reside en el hecho de que,
mientras en el plano físico el macho es
quien imparte el estímulo que lleva a la
reproducción , no comprende que, a la vez, en los planos internos, en virtud de la ley de polaridad inversa, él
es negativo y en su completamiento
emocional depende del estímulo que le imparte la hembra. Depende de ella para su fertilidad
emocional, como puede verse fácilmente
en el caso de las grandes mentalidades creadoras como Wagner o Shelley.
El matrimonio no implica dos mitades, sino
cuatro cuartos que se unen en una
equilibrada armonía de fecundación recíprocra. Binah y Kjokmah están balanceados por Hod y Netzach.
El ser humano tiene que adorar tanto a
diosas como a dioses. Booz y Yakin son ambos
Pilares del Templo, pero sólo de su unión nace el equilibrio. Una religión sin diosas está a mitad del camino
del completo ateísmo. En la palabra
ELOJIM (Elohim) encontramos la clave verdadera.
Elojim se traduce como "Dios" en las versiones autorizadas
y revisadas de la Biblia. En relidad debería
traducirse "Diosas y Dioses",
pues es un nombre femenino con una terminación plural masculina. Este es un hecho incontrovertible,
al menos desde el punto de vista
linguístico; y es de presumir que los varios autores que integran los libros de la Biblia sabían
bien lo que decían, y no usaron esa
forma peculiar y única sin muy buenas razones. "Y el Espíritu de los Principios Masculino y
Femenino se cernía sobre la superficie
de lo informe, y la Creación tuvo lugar". Si anhelamos un equilibrio, en vez de nuestra condición
actual de tensiones desiguales, debemos
rendir culto a Elojim y no a Yejovah.
El culto de Yejovah en vez de Elojim es un
poderoso impedimento para elevarnos a
los distintos planos, esto es, para lograr la
conciencia de lo supranormal como parte de nuestro bagaje normal, pues debemos estar preparados para cambiar de
polaridad conforme ascendamos de nivel,
porque lo que es positivo en el plano físico
se torna negativo en el astral, y viceversa. Además, como en toda obra culta es menester usar más de un plano,
como en la evocación e invocación, o
sucesivamente, como cuando correlacionamos los
niveles de conciencia en el trabajo psíquico, el factor negativo debe tener siempre su lugar en nuestra tarea,
tanto subjetiva como objetivamente.
Esto nos abre nuevos horizontes en el asunto.
¿Cuántas personas se dan cuenta que sus
almas son en absoluto bisexuales íntimamente, y
que los distintos niveles de conciencia operan como masulinos y femeninos en relación unos con otros?
Freud declara que la vida sexual determina el
tipo de toda la vida. Fundamentalmente
es probable que, por el contrario, la vida en
conjunto determine el tipo de la vida sexual; pero para los propósitos prácticos, su manera de establecer
este hecho es verdadera, porque si bien
no es posible enderezar una vida sexual
torcida operando sobre el conjunto
‑por ejemplo, la riqueza ni la
fama son una compensación adecuada para la represión de ese instinto
fundamental‑ , es muy posible enderezar todo el resto de la vida, desentrañandola de toda vida sexual.
Esto es un hecho de experiencia
práctica, y no ha menester ser discutido a priori. Sin duda alguna, por esta razón y lo aprendido
prácticamente sobre las operaciones de
la conciencia humana, es que los antiguos
hicieron del falicismo una parte tan importante de sus ritos. También actualmente constituye un factor
importante de los cultos modernos, pero
el reconocimiento del significado de esos símbolos empleados tradicionalmente ha sido reprimido
y eliminado de la conciencia de los
fieles.
La psicología de Freud suministra la clave del
antiguo falicismo y abre las puertas que
conducen al Adytum de los Misterios. No hay manera de eludir este hecho en el
Ocultismo práctico por más desagradable que
pueda parecer, y ello explica el porqué de tantas operaciones mágicas que
naufragan en la esterilidad.
Estos asuntos constituyen secretos recónditos
de los Misterios, acerca de los cuales
nuestra época ha perdido por completo las
claves; pero la experiencia de la nueva psicología y su arte psiquíatrico han demostrado abundantemente la
solidez de la base en que los antiguos
fundamentaban su culto al Principio Creador y a la Fertilidad, convirtiéndolo en un rito
importante de su vida religiosa. Es una
experiencia ya bien establecida y fuera de toda
duda que la persona que haya disociado de su conciencia los sentimientos sexuales en ningún nivel de la
vida logra asidero. Este es un hecho
incontestable de la psicoterapia moderna. En el
trabajo oculto, la persona inhibida, reprimida sexualmente, se inclina hacia las formas desequilibradas del
psiquismo y de la mediumnidad y no sirve
para nada en las operaciones mágicas en las
que el poder debe ser dirigido por la voluntad. Esto no significa que una total represión o una total expresión
sea necesaria para el trabajo mágico,
sino significa de la manera más expresa que la
persona que ha arrancado sus instintos naturales cuyas raíces están en la Madre Tierra, en la conciencia de esa
persona existe un abismo; por tanto, no
puede ser un canal apto para que descienda el
Poder que, viniendo de los planos superiores, llega hasta el plano físico.
Sabemos que se nos interpretará mal por
nuestra franqueza en estos asuntos, pero
si no hay alguien que se atreva a adelantarse y a desafiar el odio que despierte manifestando
la verdad, ¿cómo podrían los verdaderos
investigadores encontrar el sendero que los lleva a los Misterios? ¿Tendríamos
que mantener en la Logia la actitud así
llamada "victoriana", que ha sido abandonada por completo fuera de su recinto? Alguien tiene
que demoler los falsos dioses hechos a
imagen y semejanza de Mrs. Grundy. No obstante,
creemos que las pérdidas que podríamos sufrir en este concepto serían relativamente pequeñas, porque es
imposible cooperar ni enseñar a una
persona que se asusta cuando le hablan claramente. Y no se imagine el lector que le estamos
invitando a quién sabe que orgías fálicas, como quizás a alquien podría
parecerle en su malicia, sino nos
estamos limitando sólo a señalar que la persona incapaz de asir el significado
de los cultos fálicos, desde el punto de
vista psicológico, no tiene bastante inteligencia ni puede servir de nada en los Misterios.
IV
Habiendo ya prestado suficiente consideración
a la elucidación del principio Binah
obrando en polaridad con Kjomah (de otra manera es incomprensible, pues es esencialmente un
principio de polaridad), consideraremos
ahora el significado del simbolismo atribuído al tercer Sephirah, que puede dividirse en dos
aspectos: el de la Gran Madre y el de
Saturno, pues ambos atributos corresponden a Binah. Es la poderosa Madre de todos los seres
vivientes e, igualmente, el Principio de
la Muerte, pues la forma debe morir cuando ha
cumplido su misión. En los planos de la forma, la muerte y el nacimiento son el anverso y el reverso de la
misma moneda.
El aspecto maternal de Binah se expresa en el
título dado de Marah, el Mar. Es un
hecho curioso que se represente a Venus Afrodita naciendo de la espuma del mar, y que la
Virgen María sea llamada por los
católicos "Stella Maris", la Estrella del Mar. La palabra Marah, raíz del nombre María significa
también amargura; y la experiencia
espiritual atribuida a Binah es la Visión del Dolor o el Sufrimiento. Es una imagen que recuerda el
cuadro de la Virgen llorando al pie de
de la cruz, con su corazón atravesado por siete
puñales. También hace recordar las enseñanzas de Buda que la vida es sufrimiento. La idea de la sumisión al
dolor y a la muerte está implícita en la
idea del descenso de la vida a los planos de la
forma.
El texto Yetzirático ya citado, cuando
menciona a Malkuth, dice que es
el Trono de Binah. Uno de los títulos dados al tercer Sephirah es Kjorsia, el Trono; y los ángeles asignados
a este Sephirah son llamados Aralim, que
signifca Tronos. Ahora bien, un trono sugiere
esencialmente la idea de una base estable, un fundamento firme, sobre el que se sienta el Ser que tiene el
Poder, y del cual no puede ser movido.
En realidad, el trono es como un yunque o bloque que soporta la acción de retroceso, de la
misma manera que el hombro del tirador
soporta el golpe de retroceso de su carabina.
Los grandes cañones tienen unos cimientos de concreto para resistir ese retroceso conforme deflagra el explosivo
que impulsa al proyectil, porque es
indudable que la presión en la culata del
cañon debe ser igual a la ejercida en la base del proyectil cuando se efectúa el disparo. Esta es una verdad que
nuestras idealistas tendencias
religiosas tratan de olvidar, con el
consiguiente debilitamiento e
invalidamiento de sus enseñanzas. Binah, Marah, la materia, es el yunque o culata que presta su
segura base a la fuerza vital.
De la resistencia a la fuerza espiritual, como
ya hemos notado, proviene la idea
implícita del Mal, tan injusta cuando se trata de Binah. Esto se ve claramente cuando
consideramos las ideas que surgen en
relación con Saturno‑Cronos. Saturno implica algo muy siniestro. Es el Gran Maléfico de los
astrólogos, y quien tenga una cuadratura
de Saturno en su horóscopo lo considera como un
aflicción muy grave. En efecto, Saturno es el que resiste, el adversario pero también es el estabilizador y
probador que nos permite confiar nuestro
peso a aquello que no podría soprtarlo. Es
un punto altamente sugestivo, que el Trigésimo segundo Sendero (que va de Malkuth a Yesod y que es el primer
Sendero del alma que se lanza hacia lo
alto) depende, según la tradición, de Saturno. Es el dios de la forma más antigua de la materia. El
mito griego de Cronos ‑nombre heleno del
mismo principio‑ lo considera uno de los
Dioses más antiguos, esto es, de los Dioses que crearon a los dioses.
Era el padre de Júpiter ‑Zeus, quien se salvó
de sus garras gracias a una astucia de
su madre, porque Saturno tenía la mala
costumbre de devorar a sus hijos. En este mito encontramos nuevamente la idea de que quien da la Vida es
también el dador de la Muerte. Como ya
hemos visto, Saturno con su hoz se
convierte fácilmente en la Muerte con su
guadaña. Es muy interesante notar todos
estos concatenamientos de ideas en relación con cada Sephirah, porque no podemos dejar de ver como la mismas imágenes se presentan una y otra vez siguiendo el
curso de nuestras ideas, aunque,
aparentemente, estén muy distantes de la Madre, el Mar y el Tiempo.
Cada planeta tiene una virtud y un vicio; en
otras palabras, cada planeta, según los
astrólogos, puede estar bien o mal aspectado, en exilio o dignificado. No podemos pasar por la
vida sin notar que cada tipo de carácter
tiene los vicios de sus virtudes, esto es,
que las virtudes llevadas al extremo se convierten en vicios. Y así ocurre también con los siete Sephiroth
planetarios: tienen sus aspectos buenos
o malos, según las proporciones en que se
manifiesten. Cuando hay falta de equilibrio debida a la
fuerza desequilibrada de una particular,
experimentamos su mala influencia; por
ejemplo: Saturno devoraba sus hijos. La Muerte
comienza a destruir la Vida, antes de que haya cumplido su función. Ningún Sephirah puede ser total y
exclusivamente maléfico, ni siquiera
Gueburah, que es la personificación de la
destructividad. Todos son igualmente indispensables en el esquema total del conjunto, y su influencia relativa,
buena o mala, depende del lugar que
ocupen, del papel que desempeñen, el cual no debe ser ni muy fuerte, ni muy débil, sino
equilibrado. Demasiada poca influencia
en un Sephirah determinado, provoca un desequilibrio en su opuesto; demasiada influencia, se
convierte en un mal positivo: es una
dosis venenosa.
La virtud de Binah es el Silencio, y su vicio,
la avaricia. Aquí vemos nuevamente cómo
se hace sentir la influencia de Saturno. Keats habla de "Saturno, el de los
cabellos grises, silencioso como una
roca"; y en estas pocas palabras el poeta evoca una imagen mágica de la edad primordial, el silencio y
la influencia de Saturno. En verdad, es
uno de los dioses antiguos asociado al
aspecto mineral de la Tierra. Su trono se encuentra en las rocas más antiguas, sobre las que no crece planta
alguna.
Se dice que el silencio es una de las virtudes
más deseables en la mujer. Sea como
fuere, y sin poner en duda que su lengua es su arma más peligrosa, el silencio indica
receptividad. Si guardamos silencio,
podemos escuchar y, por ende, aprender; pero si hablamos, las puertas de nuestro espíritu permanecen
cerradas. La resistencia y la
receptividad de Binah son sus mayores poderes; y de estas virtudes surge el vicio provocado por su
exceso: la avaricia, que niega demasiado
y retiene hasta lo más indispensable. Cuando este vicio prevalece, necesitamos de la generosa
influencia de Guedulah ‑ Gueburah
(Júpiter‑Marte), influencia que destruye al viejo dios, el devorador de sus propios hijos, e instaura
un nuevo reino.
Los símbolos mágicos de Binah son el Yoni y la
Vestidura Externa de Ocultación, siendo
este último un término gnóstico, y el primero una palabra hindú, que significan los órganos
sexuales femeninos en correspondencia
negativa con el falo masculino. El término "Kteis, menos conocido, es el equivalente europeo. En
los símbolos religiosos de la India, el
Yoni y el Lingam aparecen con suma frecuencia,
porque la idea de la fuerza vital y de la virilidad son los motivos principales de sus ritos.
La idea de la Fertilidad es el motivo
principal de los aspectos de Binah que
se manifiestan en el mundo de Assiah, sobre el plano físico. La vida no sólo anima a la materia a
fin de disciplinarla, sino que también
surge de ella triunfalmente, aumentada y
multiplicada. El aspecto de la Fertilidad que equilibra el aspecto Tiempo ‑ Muerte ‑ Limitación es esencial para nuestro concepto de Binah. El Tiempo ‑ Muerte ciega con su
guadaña el trigo de Ceres; ambos son
símbolos de Binah.
La idea de la Vestidura Externa de Ocultación
sugiere claramente la materia, así como
el esplendor envolvente de la Túnica Interna de
Gloria del principio vital. Estas dos ideas juntas nos suministran el concepto de cuerpo animado por el espirítu
: su Vestidura Interna de Gloria Espiritual,
oculta a todos los ojos por la Túnica
Externa de la materia densa. Una y otra vez, al meditar sobre estos misterios, encontramos nueva iluminación
merced a la colección aparentemente
fortuita de símbolos asignados a cada Sephirah. Ya hemos visto en nuestros estudios que ningún
símbolo puede estar aislado y que toda
penetración de la intución y la imaginación
sirve para revelar largas líneas de entrelazamiento entre ellos.
Los cuatro Tres del Tarot son las cartas
asignadas a Binah, y en verdad que el
número tres está íntimamente asociado con la idea de la manifestación material. Las dos fuerzas
opuestas encuentran su expresión en una
tercera, el equilibrio entre ambas, que
se manifiesta en un plano inferior al de
los padres. El triángulo es uno de los
símbolos asignados a Saturno, como el dios de la materia más densa, y el triángulo del Arte, como se
lo llama, se emplea en las ceremonias
mágicas cuando la intención de las mismas es la de evocar y hacer visible en el plano material
algún espíritu. Para los otros modos de
manifestación, siempre se usa el círculo.
El Tres de Bastos es el Señor de la Fuerza
Establecida. Aquí tenemos nuevamente la
idea del poder equilibrado, tan
característico de Binah. Los Bastos, como podemos recordar, representan la fuerza dinámica de Yod. Esta
fuerza, cuando se encuentra en la Esfera
de Binah, deja de ser dinámica para devenir
consolidada.
Las Copas son, esencialmente, la fuerza
femenina, porque la Copa o el Cáliz es
uno de los símbolos de Binah, íntimamente vinculados con el Yoni en el simbolismo esotérico. El
Tres de Copas se encuentra, pues, en su debido lugar en Binah, porque los
dos juegos de simbolismo se esfuerzan
mutuamente. El Tres de Copas, que
significa Abundancia, representa la Fertilidad de Binah, en su aspecto de Ceres.
Al Tres de Espadas, sin embargo, se lo llama
Sufrimiento, y su símbolo, en el juego
de Tarot, es un corazón atravesado por puñales
de la Virgen María, en el simbolismo cristiano, y María es lo mismo que Marah, la Amargura, del Mar. ¡ Ave María
Stella Maris !
Las Espadas son, por supuesto, cartas de
Gueburah y, como tal, representan al
aspecto destructivo de Binah, como Kali, la esposa de Siva, la diosa hindú de la destrucción.
Los Oros son cartas terrestres y, de
consiguiente, se encuentran en armonía
con Binah, la madre de la forma. Por tanto, el Tres de Oros representa al Señor de las Obras Materiales,
o sea la actividad en el plano de la
forma.
Se observará que, así como los planetas ven
reforzadas su acción cuando se hallan en
signos del Zodíaco que corresponden a su propia
Casa. también las cartas del Tarot, cuando el significado del Sephirah coincide con el espíritu de la
lámina, representa el aspecto activo de
la influencia; pero cuando el Sephirah y los
símbolos representan influencias distintas, entonces la carta es maléfica. Por ejemplo, la lámina de Espadas
es de mal augurio cuando se halla en la
Esfera de Influencias de Binah.
Y, finalmente, para resumir : Nos hemos
extendido tanto con Binah, porque así
queda completo el Triángulo Supremo y el primero de los pares de opuestos. Representa no sólo a sí
propio, sino también el funcionamiento
de ambos polos, porque es imposible comprender
ninguna unidad del Arbol salvo en relación con otras unidades con las que interactúa y se equilibra. Kjokmah
sin Binah y Binah sin Kjokmah son
incomprensibles, porque su par constituye una unidad funcional y no ninguno de ellos
separadamente.
CAPITULO XVIII KJESED (CHESED), EL CUARTO SEPHIRAH
TITULO
: Kjesed : Misericordia: (Hebreo Kjed, Samecj Daleth)
IMAGEN
MÁGICA : Un poderoso rey coronado y sentado en su trono.
SITUACION
EN EL ARBOL : En el centro del Pilar de la Misericordia.
TEXTO
YETZIRATICO : Al Cuarto Sendero se lo llama La Inteligencia cohesiva y
receptiva, porque contiene todos los Poderes Sagrados, y porque de ella emanan
todas las virtudes espirituales con las esencias más exaltadas; emanan unas de
otras en virtud de la Emanación Primordial, la Corona Altísima: Kether.
TITULOS
DADOS A KJESED : Guedulah. Amor, Majestad.
NOMBRE
DIVINO : El
ARCANGEL
: Tzadkiel.
ORDEN
ANGELICO : Chasmalim. Seres luminosos.
CHAKRA
MUNDANO: Tzedek, Júpiter.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL : Visión de Amor.
VIRTUD:
OBEDIENCIA
VICIO
: Fanatismo, hipocresía, glotonería, tiranía.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: El brazo izquierdo.
SIMBOLOS
: La figura sólida. El Tetraedro. La Pirámide. La Cruz de brazos iguales. El
Báculo. La Esfera. El Cetro. La Vara.
CARTAS
DEL TAROT : Los Cuatro.
Cuatro
de Bastos : Obra o trabajo
perfeccionado.
Cuatro
de Copas : Placer.
Cuatro
de Espadas : Descanso después de la lucha.
Cuatro
de Oros : Poder terreno.
COLOR
EN ATZILUTH : Violeta profundo.
" BRIAH
: Azul.
" YETZIRAH : Morado obscuro.
" ASSIAH
: Azul obscuro moteado de amarillo.
I
Entre los Tres Sephiroth Supremos y el par
de Sephiroth opuestos que les suceden en el Arbol existe un gran
precipicio que los cabalistas llaman El
Abismo. Los seis Sephira subsiguientes: Kjesed, Gueburah, Tipharet, Netzach,
Hod y Yesod, constituyen lo que los cabalistas llaman Microposopos, el Rostro
Menor, Adam Kadmon, el Rey. La Reina, esposa del Rey, es Malkuth, o el Mundo
Físico. Tenemos, pues, el Padre (Kether), el Rey y la Esposa; en esta configuración del Arbol
existe un profundo simbolismo de gran importancia práctica tanto en filosofía
como en magia.
El Abismo, ubicado entre el Macroposopos y
el Microposopos, indica una demarcación de la naturaleza del ser en el tipo de
existencia que prevalece en cada uno de ellos. Es en este Abismo donde está situado Daath, el Sephirah
del Devenir. También se lo llama entendimiento, en el cual sus elementos
principales son la Percepción, la Aprehensión y la Conciencia.
Estos dos tipos de existencia, el
Macroposopos y el Microposopos, indican esencialmente lo potencial y lo
actual. La manifestación actual, como puede concebirla nuestra mente finita,
empieza en el Microposopos, cuyo primer aspecto de manifestación es Kjesed, el
Cuarto Sephirah, situado inmediatamente debajo de Kjokmah, el Padre, en el
Pilar de la Misericordia, del cual es el Sephirah central. Está equilibrado en
el lado opuesto del Arbol por Gueburah la Severidad, y este par, Gueburah
Guedulah, forma el Poder y la Gloria de la invocación final del Padrenuestro
siendo, por supuesto el Reino, Malkuth.
Como ya hemos visto, podemos aprender mucho
de un Sephirah por su posición en el Arbol, y en la de Kjesed (o Chesed) en el
Pilar de la Misericordia, podemos deducir que es Kjokmah en una espira
inferior. Es emanado por Binah, Sephirah pasivo, y a su vez emana a Gueburah,
un Sephirah catabólico cuyo chakra mundano es Marte con su simbolismo bélico,
el cual es Saturno en un arco o nivel inferior.
De todo esto podemos aprender muchas cosas
acerca de Kjesed. Es el Padre amante, el protector y preservador, así como
Kjokmah es el engendrador de todo. Continúa la obra de Kjokmah, organizando y
preservando cuanto el Padre universal ha concebido o generado. Con su
misericordia equilibra la severidad de Gueburah. Es anabólico, o constructivo,
en contradistinción con el catabolismo de Gueburah.
Ambos aspectos están muy bien expresados en
la imágenes mágicas atribuídas a estos dos Sephiroth, imágenes que son de la de
dos reyes: la Kjesed, un rey en su trono, y la Gueburah, un Rey en su carro de
guerra; en otras palabras, los gobernantes del reino en tiempos de paz y en
tiempos de guerra; el uno como legislador y el otro como guerrero.
La analogía fisiológica nos dará una clara
comprensión de estos dos Sephiroth. El metabolismo se compone de anabolismo o
ingestión y asimilación de alimentos y su transformación en tejidos orgánicos,
y de catabolismo, o destrucción de los mismos tejidos por la actividad, la
energía exteriorizada . Los subproductos del catabolismo son las toxinas de la
fatiga que la sangre debe eliminar merced al reposo. Todos los procesos vitales
constituyen una serie ininterrumpida de construcción y destrucción, de
Gueburah y Guedulah (otro nombre de Kjesed), que representan estos dos
procesos en el Microcosmos.
Kjesed, el primer Sephirah en el
Microposopos, o Universo Manifestado, representa la formulación de la idea
arquetípica, la concreción de lo abstracto. Cuando el principio abstracto que
forma la raíz de una nueva actividad se formula en nuestra mente, operamos en
la Esfera de Kjesed. Un ejemplo aclarará el punto de que se trata. Supongamos
un explorador que, desde la cima de una montaña, contemple una región
recientemente descubierta y compruebe que las llanuras que se extienden más
álla de la costa son fértiles, y que un río fluye por ellas en su marcha hacia
el mar, atravesando la garganta de la montaña. En esos momentos piensa en la
riqueza agrícola que pueden encerrar esas llanuras, y en las facilidades para
el transporte fluvial que ofrece el río.
Piensa en un posible puerto en el estuario,
porque se le ocurre que la desembocadura del rio habrá abierto un canal por el
cual será posible que vengan los buques. Mentalmente ve los muelles, los diques
y los almacenes del puerto, el caserío y todo lo demás. Después se pregunta si
las montañas no contendrán ricos minerales, y se imagina una línea férrea que
corra a lo largo del río, y que se ramifique en los diferentes valles. Ve, en
su imaginación, la afluencia de colonos. Será necesario edificar un hospital,
una iglesia, quizás una cárcel, hoteles, etc. Su imaginación, contempla la
calle principal de la ciudad en formación, y determina entonces adquirir todos
los terrenos que formen esquina para prosperar así, personalmente, de acuerdo
con la prosperidad general de la bella, nueva y floreciente ciudad. Todo esto
lo ve, mientras la selva, aun virgen, cubre todas esas tierras y bloquea los
pasos de la montaña; pero, sabiendo que las llanuras son fértiles, que el río
cruza el valle y la montaña, puede ver, en principio, el desenvolvimiento total
y el desarrollo que puede producirse. Mientras su mente actúa de esa manera,
sépalo o no, opera en la esfera de Kjesed; y también todos los que puedan
funcionar en términos de Kjesed y pensar adelantándose al futuro, como lo hace
el explorador de nuestro ejemplo, viendo lo que puede surgir de determinadas
causas mucho antes de que se trace el primer plano o se coloque el primer
ladrillo, tienen el poder de adueñarse de las tierras valiosas donde se
establecerán muelles o por donde correrá la calle principal.
Todo el trabajo creador del mundo se hace
así, merced a la labor de mentalidades e inteligencias que operan en términos
de Kjesed, el rey sentado en su trono, sosteniendo el cetro y el mundo,
gobernando y guiando a su pueblo.
En contraste con lo que acabamos de
exponer, observamos aquellos cuyas mentes no pueden funcionar más arriba del
nivel de Malkuth, la esposa del Rey. Son personas a las cuales les es imposible
ver, como se dice, la madera en el árbol; no pueden pensar más que en detalles,
careciendo de la potencia para sintetizar y ver las cosas en gran conjunto. Su
lógica, siempre materialista, no puede ver el origen de las cosas. Incapaces de
distinguir las causas sutiles, son víctimas sempiternas de lo que llaman
"caprichos de la suerte". Tampoco pueden operar en la línea seguida
por los impulsos primarios cuando éstos descienden por sí propios, o son
llamados a bajar al seno de la manifestación.
El
ocultista que carezca de la Iniciación de Kjesed, se verá limitado a funcionar
en la esfera de Yesod, el plano de Maya, la ilusión. Para él, la imágenes
astrales reflejadas en el espejo mágico de la subconsciencia serán realidades,
y no hará ninguna tentativa para traducirlas en términos de los niveles
superiores, aprendiendo, así, lo que realmente representan. Por sí propio se
habrá construido una morada en la esfera de las ilusiones, y continuamente,
será engañado por los fantasmas que, inconscientemente, él mismo ha
proyectado. Si pudiera funcionar en términos de Kjesed, percibiría las ideas
arquetípicas animadoras, de la cuales estas imágenes mágicas no son más que
sombras o representaciones simbólicas. En este caso, se convierte en amo y
señor del tesoro, en vez de ser alucinado por esas imágenes; podrá entonces
utilizarlas de la misma manera que un matemático utiliza los símbolos
algebraicos. Trabaja mágicamente como lo hacen los Adeptos Iniciados, y no como
los hechiceros.
El místico que funciona en el Centro
Crístico de Tiphareth, si carece de las claves de Kjesed, también será
alucinado, aunque de forma distinta y mucho más sutil. En este nivel sabrá
descifrar las imágenes mágicas con bastante exactitud, refiriéndolas a lo que
representan y no dándoles más valor que el de meros signos o señales, como tan
bien lo demuestra Santa Teresa en su "Castillo Interior". No
obstante, el místico caerá en el error de creer que las imágenes que percibe y
las experiencias por las que pasa son el resultado de un coloquio personal de
su alma con Dios, en vez de advertir que no son más que etapas en el Sendero.
Verá un salvador personal en el Dios Humano. Adorará a Jesús de Nazareth como
Dios Padre, confundiendo asi las Personas.
Kjesed, pues, es la esfera donde se formula
la idea arquetípica; la aprehensión por la conciencia de un concepto abstracto
que ultérrimamente está destinado a atravesar los planos y a concretarse a la
luz de la experiencia obtenida con la concretación de otros conceptos análogos,
también abstractos. E, igualmente, en su aspecto macrocósmico, representa la
fase correspondiente, en el proceso de creación. La ciencia materialista cree
que los únicos conceptos abstractos son los que puede formular la mente humana;
pero la Ciencia Espiritual Esotérica enseña que la Mente o Inteligencia Divina
formuló ideas arquetípicas para que la substancia pudiera tomar forma, y que
sin ideas de ese orden la substancia sería informe y vacía, algo asi como limo
primordial que espera el aliento de vida para organizarse en células o
cristales. Las últimas investigaciones en la Física han revelado que toda
substancia, sin excepción, tiene una estructura cristalina, y que las líneas
de tensión que los psíquicos perciben como corriente etérica ya han quedado
reveladas en los Rayos X.
Una parte muy importante y por cierto mal
comprendida es la que los Maestros desempeñan en los Misterios. Las distintas
escuelas definen este calificativo diferentemente, y algunas incluyen entre los
Maestros a Adeptos de alto grado; pero
nosotros consideramos que es aconsejable hacer una distinción entre los
Hermanos Mayores encarnados, y los desencarnados, porque Sus misiones y
funciones son completamente distintas. El título de Maestro debe darse sólo a
Aquellos que están libres de la rueda del nacimiento y de la muerte. Según la
terminología de la Tradición Esotérica Occidental, el grado de Adeptus Exemptus
se le asigna a Kjesed, pues el término Exemptus indica que ha sido liberado del
Karma. Sabemos muy bien que algunos dan un significado distinto a este término
y que se ha conferido ese grado a personas en encarnación. Se podría responder
que si la función de esos Seres es activa y no puramente honorífica, están
libres de Karma y no reencarnarán más. A ellos se les puede dar perfectamente
el nombre de MAESTROS, porque Su Conciencia corresponde a este grado; y,
aunque es preciso hacer una distinción entre Adeptos encarnados y
desencarnados, nos parece preferible detenernos en esta diferencia secundaria,
que acordar a seres humanos un prestigio que no está hecho para la naturaleza
del hombre. Mientras un Adepto permanezca encarnado, estará sujeto a las
debilidades humanas, en algún grado, y a las limitaciones impuestas por la
vejez y la salud física. Hasta que no se haya liberado completamente de la
Rueda de los renacimientos, y funcione como Conciencia Pura, no escapará por
completo a las limitaciones humanas de la herencia y del medlio ambiente. Por
lo tanto, no es posible tener en él la misma confianza que la que puede
depositarse en los verdaderos MAESTROS desencarnados.
Una parte capital del trabajo de los
Maestros es la concreción de las ideas abstractas concebidas por la Conciencia
del Logos. El Logos, cuya meditación da nacimiento a los mundos, y cuya Conciencia,
desenvolviéndose, es lo que constituye la Evolución, concibe ideas arquetípicas
extraídas de la substancia del Inmanifestado, para usar de una metáfora, ya que
toda definición a este respecto es imposible. Estas ideas permanecen en la
Conciencia cósmica del Logos, como una simiente en la flor, porque no hay allí
suelo alguno para que germine. La Conciencia Logoica, como Ser puro, no puede
proveer, en su propio plano, el aspecto formativo indispensable para la
manifestación. Las tradiciones esotéricas dicen que los Maestros ‑conciencias
desencarnadas‑ y disciplinarias por la forma, aunque ahora carecen de ella,- en
Sus meditaciones sobre la Divinidad, pueden percibir telepáticamente esas ideas
arquetipicas en la Mente Divina y, realizando su aplicación práctica en los
planos de la forma y de la línea que seguirá ese desenvolvimineto, producen
imágenes concretas en Sus propias conciencias, que servirán para concretar esas
ideas abstractas arquetípicas en los primeros planos de la forma, llamados BRIAH
por los cabalistas.
Esta es, pues, la tarea que realizan los
Maestros en Su esfera especial, la esfera organizadora, constructiva y fecunda
de Kjesed en el Pilar de la Misericordia. La obra de los Maestros de la Noche,
que son completamente diferentes a los Adeptos Negros, la realzan en la esfera
correspondiente a Gueburah, en el Pilar de la Severidad, el cual consideraremos
a su debido tiempo. El punto de contacto entre los Maestros y Sus discipulos se
encuentra en Hod (Jod), el Sephirah de la magia ceremonial, como bien lo
indica el SepherYetzirah, declarando que de Gueburah, al Cuarto Sephirah, emana
la esencia de Hod. Estas indicaciones que dan los textos Yetziráticos con
respecto a las relaciones entre los Sephiroth individuales son de gran importancia
para el Ocultismo práctico. De consiguiente. Hod puede ser considerado como
representando a Kjohmah y a Kjesed en un arco inferior, de la misma manera que
Netzach representa a Binah y a Gueburad. Explicaremos esto en detalle cuando
tratemos de estos Sephiroth, pero tenemos que referirnos a ellos desde ahora, a
fin de que resulte inteligible la función de Kjesed.
Ya hemos llegado a un punto en el esquema del
Arbol donde el tipo en función de actividad es accesible a nuestra conciencia
humana. En nuestro estudio sobre los Sephiroth
precedentes, hemos formulado concepto metafísicos, conceptos que, aunque
muy remotos (son extraordinariamente importantes, porque si no los tuviéramos
presentes como base de nuestro entendimiento de la Ciencia Esotérica, caeríamos
en la superstición y utilizaríamos la Magia como los hechiceros, y no como los
Adeptos. En otros términos, seríamos incapaces de trascender los planos de la
forma y nos alucinaríamos, siendo dominados por los fantasmas evocados y
creados por la imaginación mágica, en vez de servinos de ellos como las cuentas
de un ábaco en nuestros cálculos, lo que para un ingeniero equivaldría a usar
una regla común en vez de la regla de calcular.
Kjesed, pues, se refleja en Hod (Jod), a
través del Centro Crístico de Tiphareth, de la misma manera que Gueburah se
refleja en Netzach. Esto nos enseña mucho, pues nos indica que para que la
conciencia pueda elevarse de la forma a la fuerza, o descender de la fuerza a
la forma, debe pasar por el Centro del Equilibrio y Redención, al cual
corresponden los Misterios de la Crucifixión.
La conciencia exaltada del Adepto asciende
a la Esfera de Kjesed en Sus meditaciones ocultas, y es en ella donde recibe
las inspiraciones que luego adapta a los planos de la forma. Es allí donde
encuentra a los Maestros como influencias espirituales, con las que se pone en
contacto telepáticamente, sin mezcla alguna de personalidad. Este es el
verdadero y más elevado medio de contacto con los Maestros , o sea de mente a
mente, de espíritu a espíritu, en su propia esfera de exaltada conciencia.
Cuando se ve a los Maestros clarividentemente como seres reales, el Color de
Sus túnicas indica el rayo a que pertenecen, pero lo que se ve es la imagen
reflejada en la Esfera de Yesod, que es el reino de los fantasmas y de las
alucionaciones. Hollamos un terreno muy inseguro cuando encontramos aquí a los
maestros. En esta Esfera es donde las manifestaciones espirituales adoptan la
forma antropomórfica que descarría y desorienta a los psíquicos incapaces de
elevarse hasta la Esfera de Kjesed. Y así es que cuando el anuncio de un
impulso espiritual se expande por el mundo, es interpretado como la vuelta de
un Instructor mundial.
II
Conforme descendemos por el Arbol, llegando
a esas Esferas más accesibles para nuestra comprensión de los Tres Supremos,
encontramos que los símbolos asociados con cada Sephirah se van haciendo más y
más elocuentes, pues hablan a nuestra experiencia en vez de obligarnos a
razonar por mera analogía.
La imagen mágica que representa a Kjesed es
un Rey poderoso coronados en su trono; esta posición indica que se halla
sentado establemente en un reino de paz y no en marcha en su carro de guerra,
como lo sugiere la imagen mágica de Gueburah. Los títulos adicionales de Kjesed
‑Majestad, Amor‑ confirman esta idea del Monarca bondadoso, padre de su pueblo;
y la posición de Kjesed en el centro del Pilar de la Misericordia prueba una
vez más la idea de la Estabilidad ordenada y de la ley misericordiosa del
gobierno que rige para el bien de los gobernados. El título de las huestes
angélicas asociadas con Kjesed ‑ los Chasmalin (Jasmalim), Seres Luminosos‑
destaca la idea del esplendor real de Guedulah, otro de los títulos que se dan
frecuentemente a Kjesed. El chakra mundano asignado a Kjesed Júpiter, llamado
en astrología el Gran Benéfico, completa esta cadena de asociaciones.
Del lado microcósmico o subjetivo,
encontramos que la virtud asignada a las experiencias de esta Esfera es la
obediencia. Es sólo por esta virtud que sus motivos pueden beneficiar por la
sabia autoridad de Kjesed. Nos es menester sacrificar una buena parte de
nuestra independencia y de nuestro egoísmo, a fin de participar en las ventajas
de una vida social compleja; no hay ningún medio para escapar de esta
restricción, de este sacrificio. En esta Esfera, más que en ninguna otra, no
es posible, como vulgarmente se dice, replicar y estar en la procesión. No
existe nada parecido a lo que se llama libertad, si con ello comprende los
caprichos de una voluntad sin oposición. La fuerza de gravedad, entre otras
cosas, es un serio obstáculo para nosotros. Se podría definir la libertad como
el derecho de elegir cada uno su guía, pues es necesario aceptar un guía en
toda corporación respetable, o resignarse al caos. Una autoridad que sea a la
vez inspirada y eficaz, es lo que a voz en cuello claman las necesidades del
mundo actual; y nación tras nación están en camino de buscar y encontrar un
guía que, lo mejor posible, corresponda aproximadamente a su ideal étnico,
marchando todas como un solo hombre detrás de este guía. La influencia benigna,
actuante y organizadora de Júpiter es el único remedio para los sufrimientos
del mundo; y cuanto más se haga sentir, tanto más los pueblos podrán recobrar
su equilibrio emotivo y salud física.
Por el contrario, los vicios asignados a
Kjesed ‑intolerancia hipocrecia, glotonería, tiranía ‑,todos ellos son vicios
sociales. La intolerancia se rehusa a evolucionar con el tiempo, a aceptar
otros puntos de vista, lo cual significa estancamiento fatal para las
relaciones entre razas. La hipocresía implica que no damos de corazón a la
corporación de la vida; pero, como Ananías, anhelamos salvar nuestra parte. La
glotonería nos expone a la tentación de tomar más de lo que nos viene de los
recursos comunes, lo cual no es más que uno de los nombres del egoismo. Y la
tiranía es el uso abusivo de la autoridad que surge cuando la naturaleza
involucra vanidad, crueldad.
La correspondencia en el Microcosmos nos es
dada como el brazo izquierdo, que indica un modo del funcionamiento del poder
menos activo que el del brazo derecho, el cual, en la imagen mágica de
Gueburah, levanta la espada. La mano izquierda sostiene el globo, que significa
la tierra y muestra que todo está a salvo en la mano firme de aquel que
gobierna. Kjesed, en efecto, denota más bien firmeza que la energía dinámica.
Se nos dice que el número místico de
Kjesed, el cual a menudo es representado por una figura, es el tetraedro. Un
talismán de Júpiter se erige siempre sobre una figura tal. Otro de sus símbolos
es el sólido geometrico, y la razón es evidente, cuando se consideran las
figuras geométricas evolucionadas de los Sephiroth a que hemos pasado revista.
El punto para Kether, la línea para Kjokmah, el espacio de dos dimensions para
Binah; por tanto, es lógico que el sólido de tres dimensiones concierna a
Kjesed.
Estas relaciones involucran un sentido más
profundo que una simple serie de símbolo. El sólido representa esencialmente la
manifestación, tal como nos es conocida en nuestra conciencia de tres
dimensiones. No podemos concebir una existencia de una o dos dimensiones sino
por medio de las matemáticas o el símbolo. Kjesed, como ya hemos dicho, es el
primero de los Sephiroth manifestados; por consiguiente, es muy natural que el
símbolo de la figura sólida haga parte de sus atributos. Esta figura sólida
especial es habitualmente la pirámide, figura de tres faces y una base,
expresando así la cualidad numérica de Kjesed.
Aparte de la Cruz del Calvario de los
Misterios Cristianos, hay muchos aspectos diferentes de la Cruz; cada una de
ellas representa diversos modos
particulares de acción del poder espiritual, lo mismo que las diferentes formas
de Nombres Divinos asignados a Dios. La forma de cruz que se relaciona a
Kjesed, es de brazos iguales; simboliza el equilibrio de los cuatro elementos
e implica la dominación de la naturaleza por una influencia sintética que
establece la armonía por doquier.
La Esfera, el Cetro, el Báculo y la Vara se
derivan de este Sephirah; expresan tan perfectamente los aspectos del poder
real bienhechor de Kjesed, que no tienen necesidad de ser comentados.
Las cuatro cartas del Tarot ubicadas en
Kjesed, cuando se efectúa una operación adivinatoria, expresan, por
correspondencia, la idea dominante del tema. El Cuatro de Basto simboliza Obra
o trabajo perfeccionado, representando admirablemente el exito del rey en
tiempo de paz en su próspero reino. El Cuatro de Copas es el Señor del Placer,
y se relaciona al título de Esplendor asignado a Kjesed, que abarca el fulgor
de su Orden Angélico. El Cuatro de Espadas indica el descanso después de la
lucha, concordando perfectamente con la imagen del Monarca sentado. El Cuatro
de Oros es el Señor del Poder Terrestre, simbolismo evidente de por sí, al cual
no es necesario agregar nada.
Hemos dejado para el fin de este estudio la
consideración del texto Yetzirático para que el ritmo del simbolismo que se
sucede en orden exacto no fuese destruido. Este texto contiene tanto sentido,
que se lo comprende mejor cuando ya se conoce el simbolismo anterior. Mucho de
lo que a él se relaciona ha sido ya estudiado cuando examinamos la relación de
Kjesed con los Sephiroth precedentes. Por tanto, no queremos repetirnos, y nos
limitamos a remitir al lector a esas páginas para así, en lo posible, evitar
repeticiones casi inevitables en el estudio del Arbol de la Vida, en la cual
los diversos simbolismos representan el mismo poder sobre diferentes niveles de
manifestación o bajo aspectos desemejantes.
El Cuarto Sendero es llamado "La
Inteligencia Cohesiva". Vemos claramente el sentido de estas palabras, si
pensamos en Kjesed como un rey sentado en un trono, organizando los recursos de
su superior y esforzándose para que todas las cosas se equilibren para el bien
común.
También es llamado "La Inteligencia
Receptiva", en el texto Yetzirático, y esto se refiere al símbolo del
brazo izquierdo asignado a este Sephirah en el Microcosmos.
Kjesed "contiene todos los Santos Poderes,
y de él emanan todas las virtudes espirituales, como asimismo la Esencia más
exaltadas. La enseñanza que involucra esta frase ha sido explicada
precedentemente con respecto a las ideas arquetípicas.
"Emanan uno de otro en virtud de la
emanación primordial, la más Alta Corona: Kether". Estos conceptos han
sido abordados a propósito del segundo Sephirah, Kjokmah, cuando estudiamos el
desarrollo de la fuerza descendiendo de un Sephirah a otro.
CAPITULO XIX GEBURAH (GEBURAH), EL QUINTO SEPHIRAH
TITULO
: Gueburah, Fuerza, Severidad (Hebrero: Guimel, Beth, Vau, Resh, Hé).
IMAGEN
MÁGICA : Un poderoso guerrero en Su carro.
POSICION
EN EL ARBOL : En el centro del Pilar de la Severidad.
TEXTO
YETZIRATICO : El quinto Sendero es llamado la Inteligencia Radical, porque se
parece a la Unidad uniéndose a Binah, el Entendimiento que emana de las
profundidades primordiales de Kjokmah, la Sabiduría.
TITULOS
DADOS A GUEBURAH : Din, la Justicia. Pachad (Pajad), el temor.
NOMBRE
DIVINO : Elogim Gebor. (Elojim Guebor).
ARCANGEL
: Khamael.
ORDEN
ANGELICO : Seraphim, las Serpientes de Fuego.
CHAKRA
MUNDANO : Madim, Marte.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL : Visión de Poder.
VIRTUD
: Energía, Valor.
VICIO
: Crueldad, Destrucción.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: El brazo derecho.
SIMBOLOS
: El Pentágono. La Rosa Tudor de cinco pétalos. La Espada. La Lanza. La Verga.
La Cadena.
CARTAS
DEL TAROT : Los Cuatro Cinco.
Cinco
de Bastos : La Lucha.
Cinco
de Copas : Placer enturbiado.
Cinco
de Espadas: Derrota.
Cinco
de Oros : Conflicto terrestre.
COLOR
EN ATZILUTH : Naranja.
" BRIAH : Rojo Escarlata.
" YETZIRAH : Escarlata brillante.
" ASSIAH : Rojo moteado de negro.
I
Una de las menos comprendidas en la filosofía
cristiana es el problema del mal; y una de las cosas donde la ética cristiana
se muestra la menos informada es el problema de la fuerza y de la severidad,
por oposición a la misericordia y la dulzura. De consiguiente, Gueburah, el
Quinto Sephirah, cuyos títulos adicionales son Din (justicia) y Pachad (el Temor),
es uno de los Sephiroth menos comprendidos, siendo uno de los más importantes.
Si no fuera que la doctrina cabalista, en términos bien explícitos, afirma el
carácter sagrado de los diez Sephiroth, muchos estarían inclinados a ver en
Gueburah el aspecto maligno del Arbol de la Vida. El planeta Marte, cuya Esfera
es el chakra mundano de Gueburah, es llamado "maléfico" en
astrología.
Por tanto, aquellos que están bien informados
más allá de las vías ilusorias de una filosofía demasiado engañosa que toma sus
deseos por realidades, saben que Gueburah en ningún modo es el Enemigo, el
Adversario, de que habla la Escritura, sino Rey en su carro que parte para la
guerra, cuyo poderoso brazo derecho protector defiende su pueblo con la espalda
y la legalidad, y cuida que la justicia sea hecha. Kjesed, el Rey sentado en su
trono, el Padre del pueblo de días pacíficos, bien puede merecer nuestro amor;
pero quien es acreedor de nuestro respeto es Gueburah, el Rey sobre su carro,
que parte para la guerra. Jamás se ha hecho suficiente justicia a la parte que
merece el sentimiento del repeto en la emoción del amor. Experimentamos una
clase de amor para aquel que sabe inspirarnos el temor de Dios, si la ocasión
se presenta, de una manera muy diferente, mucho más permanente y más estable y,
cosa curiosa, mucho más satisfactoria aún, desde el punto de vista emocional,
que el amor, en el cual no existe ningún sentimiento de temor. Gueburah es
quien inspira este sentimiento de temor al Señor que es el comienzo de la
Sabiduría, al mismo tiempo que un sentimiento general y de sano respeto que nos
ayuda a mantenernos en el dificil y estrecho sendero, y apela a nuestra
naturaleza superior, pues sabemos que gracias a él nuestros pecados serán
puestos a la luz.
Este es un factor al cual la moral cristiana,
por lo menos en su sentido popular, no da bastante importancia; y, puesto que
la opinión general de la sociedad cristiana alimenta un prejuicio con respecto
del Santo Quinto Sephirah, será necesario considerar su relación con el Arbol
de la Vida y, a la vez, el papel que desempeña en la vida espiritual y social,
con un muy amplio detalle, pues este Sephirah no es bien comprendido; y esta
falsa apreciación con respecto al valor que representa es la causa de muchas
dificultades en nuestra existencia moderna.
Gueburah ocupa la posición central en el Pilar
de la Severidad; expresa, pues, el aspecto catabólico o destructivo de la
fuerza. Es menester recordar que el catabolismo es el aspecto del metabolismo o
proceso vital que concierne a la liberación de la fuerza activa. Se dice que el
Bien es aquello que es constructivo y el Mal lo que es destructivo. De cuán
falsa es esta filosofía, podremos verlo intentando clasificar, de acuerdo con
sus principios, el cáncer y un desinfectante. En las enseñanzas de los
Misterios más profundos y más filosóficos, aprendemos que el Bien y el Mal no
son cosas en sí, sino condiciones. El Mal es simplemente una fuerza que no está
en su lugar; si se halla desplazada en el tiempo, está rezagada y tan lejos de
su meta que resulta inútil. Está desplazada si se manifiesta donde no es
necesario, como, por ejemplo, una brasa que cae sobre una servilleta o el agua
que se ha desbordado de la bañera. Se halla desplazada en cuanto a las
proporciones, si un exceso de amor nos hace sentimentales y estúpidos, o si la
falta de amor nos convierte en destructivos y crueles. Es en este sentido que
se comprende el Mal y no en un dominio personal que obra como un Adversario.
Gueburah, el Destructor, el Señor del Temor y
de la Severidad, es, por tanto, tan necesario al equilibrio del Arbol como
Kjesed, el Señor del Amor, y Netzach, la Señora de la Belleza. Gueburah es el
cirujano celestial, el caballero de la Armadura Brillante, aquel que traspasa
con su lanza al dragón; magnífico como un novio para la Virgen que lo espera
anhelante, aunque, sin duda, el Dragón preferiría un poco más de Amor.
La iniciación de los "maleficos",
tales como Saturno y Marte, y Yesod, la Luna engañosa, no son menos
indispensables para la evolución y el desarrollo regular del alma que los
Misterios de la Crucifixión expresados por Thiphareth. Es el punto de vista
unilateral del cristianismo lo que hace su debilidad y el responsable de todo
lo que es patológico y malsano, tanto en nuestra vida pública como en nuestra
existencia privada. Pero es necesario no olvidar que el cristianismo fué el
remedio útil para el mundo pagano, enfermo moribundo de sus propias toxinas.
Nosotros tenemos necesidad de sus bienes, pero también , desgraciadamente,
tenemos que tener en cuenta lo que le falta. Consideremos, pues, de más cerca,
la influencia astringente y correctiva de Gueburah.
La energía dinámica es tan necesaria para la
salud social, como la dulzura, la caridad y la paciencia. Debemos saber que la
dieta eliminatoria que restaura una salud amenazada, produciría la enfermedad
de un cuerpo sano. Jamás hay que exaltar la cualidades que contrabalancean los
excesos de la fuerza, con si fuesen finalidades en sí o medios de salud. Una
caridad excesiva es también, a su manera, una locura; mucha paciencia es signo
de laxitud. Es necesario un justo equilibrio del cual resulta la dicha, la
salud. el equilibrio del organismo social y la franca realización de cuantos
sacrificios deban ser aceptados para obtenerlo. No podemos comer nuestra ración
y conservarla al mismo tiempo, ni en la esfera espiritual, ni en ninguna parte.
En los Misterios, Gueburah es el sacerdote
ordenando para los sacrificos. El sacrificio no significa ofrecer algo que nos
es caro porque un Dios celoso lo demande, un Dios que no tiene rivales y que se
regocija de nuestro sufrir. El sacrificio significa la elección deliberada,
clarividente, de un bien elevado con preferencia a uno inferior, lo mismo que
un atleta prefiere el esfuerzo del ejercico al reposo, el cual es funesto para
la conservación de su línea. El carbón que la locomotora consume, es
sacrificado al poder de la velocidad. En realidad, el sacrificio es una
transmutación de fuerza; la energía latente en el carbón ofrecida en el altar
de la locomotora, es transformada en la energía dinámica del vapor, por los
instrumentos empleados.
Existe un mecanismo psicológico y cósmico a la
vez, que cada acto de sacrificio pone en juego y por el cual éste es
transformado en energía espiritual, la que, a su vez, puede ser aplicada a
diversos otros mecanismos y reaparecer sobre los planos de la forma en un tipo
de fuerza íntegramente diferente de lo que fue en su origen.
Por ejemplo, un hombre puede sacrificar sus
emociones a su carrera, o una mujer, su carrera a sus emociones. Si el acto es
puro, sin arrepentimiento, un inmenso flujo de energía psíquica es liberado de
esa manera en la dirección elegida. Pero si el deseo inferior se halla sólo
reprimido en cuanto a su expresión y no realmente en el altar por un impulso de
libre voluntad, la víctima infortunada de este acto sucumbe en dos mundos a la
vez. Es aquí donde Gueburah nos es necesario, el cual, con un gesto sacerdotal
rápido y fuerte, arranca de nuestras manos el objeto del deseo y lo golpea con
un golpe misterioso, ofreciéndolo a la Divinidad, pues Gueburah es el
Microcosmos, es decir, el Alma del hombre; es el coraje y la resolución que
combate toda falsa indulgencia.
¡Qué falta nos hacen las virtudes espartanas
de Gueburah en esta época de sentimentalidad neurótica¡ ¡Cuánta caída podríamos
economizarnos si el Cirujano Celestial nos hiciera la herida oportuna que cura,
evitando el compromiso fatal, la irresolución enfermiza, parecida a una herida
entreabierta tan a menudo amenazada de gangrena¡
Si en este mundo ninguna mano fuerte sirviere
al bien, el mal no cesaría de crecer. Si no es bueno apagar el tizón humeante
cuando todavía arde, no es menos un error dejar que se expanda la ceniza que el
atizador pondría en su lugar. Llega un momento en que la paciencia es
debilidad, en que pierde su mejor tiempo, momentos en que la piedad se
convierte en una locura y expone la inocencia al peligro. La táctica de no
resistencia al mal no puede ser eficazmente empleada más que en una sociedad
vigilada; esa táctica no tuvo nunca éxito cuando uno se encuentra cerca de las
fronteras. La naturaleza, de dientes y garras rojas, lleva los colores de
Gueburah. La civilización refinada es sin duda hija de Kjesed, la Misericordia,
que transmuta la fuerza brutal y la destrucción excesiva de todo aquello que
durante largo tiempo pertenece al aspecto del quinto Sephirah, Gueburah. Pero
hay que recordar igualmente que la civilización se apoya en la naturaleza como
un edificio en sus cimientos; es la condición sanitaria oculta, pero no menos
necesaria para la salud pública.
Doquiera exista algo que obre para su propia
utilidad, Gueburah debe emplear su método; donquiera reine el egoísmo, debe ser
traspasado por la lanza de Gueburah; doquiera se ejercite la violencia contra el
débil, o el uso sin cuartel de la fuerza, el sable de Gueburah y no el globo de
Kjesed es el remedio eficaz; dondequiera haya robo y mentira, la verdad sagrada
de Gueburah debe entrar en juego; doquiera cancelen los límites que nos
protegen de nuestro vecino, la cadena de Gueburah debe intervenir.
Estas cosas son tan indispensables para la
salud social e individual, como el amor fraternal; y son tanto más raras en
nuestra época sentimental, si se trata de su uso a título de remedio y no de
venganza. Quien grite delante del agresor "¡Detente¡" y
"¡Adelante"¡ a los que despejan la ruta, desempeña su papel
sacerdotal en la Esfera Sagrada del Quinto Sephirah.
II
Si observamos los fenómenos de la vida,
comprobamos que el ritmo y no la inmovilidad es lo que caracteriza al principio
vital. La estabilidad que muestra la existencia manifestada, es como la de un
corredor en su bicicleta, en equilibrio entre dos posibles caídas; puede caer a
derecha o a izquierda, pero por su habilidad la caída no se produce.
En la vida de los individuos, en el desarrollo
de una transacción, en la actitud de todo grupo mental disciplinado y bien
organizado, vemos producirse las influencias alternadas de Gueburah y de
Guedulah, de un lado al otro, con un balanceo rítmico. Todos los que tengan la
responsabilidad de conducir una agrupación organizada saben que es necesario
tirar o aflojar las riendas sin cesar, estimular y estabilizar. Hay un sentido
de la libertad necesaria para la sinceridad prudente, y un sentido para la represión
que exige un ardor ciego. Si la represión no es ejercida con firmeza, la
disolución o la revuelta amenazan al grupo. El prudente conoce el momento donde
la reacción tendrá lugar, cuando llega el instante de hacer restallar el látigo
de Gueburah sobre la cuadriga para que haya nuevamente un esfuerzo; sabe
también que el látigo no debe ser empuñado muy a menudo cuando la cuadriga debe
tomar un resuello, o cuando una de sus unidades menos segura tiene trabada una
pata en los arneses.
En la vida pública, especialmente, nos podemos
dar cuenta de los ritmos alternativos de Gueburah y Guedulah. Nos arriesgamos a
profetizar que la nación inglesa está en camino de surgir de un aspecto
jupiteriano para abordar uno marciano. En todas partes vemos que la misericordia,
convertida en excesiva como consecuencia de las imperfecciones de la naturaleza
humana, da paso a un rigor que hará respetar nuevamente una justicia bien
organizada e impedirá que el mal crezca. La labor de la policía será más
estricta, los jueces más severos, y en la reforma penal se producirá un compás
de espera; ya no son los humanitarios quienes tendrán la última palabra. El
alma grupal de la raza entra en una fase de Gueburah y le falta paciencia con
respecto a sus unidades en retardo.
En este ciclo prevalecerá la tendencia a
descartar decididamente al incapaz y concentrarse sobre el esfuerzo de conducir
a su desarrollo más elevado lo que valga la pena. Gueburah será la cabeza de
esta empresa, y toda atenuación de rigor que proponga Guedulah deberá pasar por
un severo examen. Esta reforma era necesaria, pues al fin de un período es
cuando tienden a prevalecer los excesos; el humanitarismo de Guedulah llevado a
extremos es, a final de cuentas, ridículo; su refinamiento se ha convertido en
pura debilidad y ha perdido el sentido de las realidades.
Cuando una nueva fase se eleva desde el seno
del espíritu del alma grupal, es sobre sus partes menos iluminadas, sobre las
masas, que se hace visible su influencia; la gente culta siente horror de los
extremos; vemos que esto aparece en la conducta de algunos periodistas. Los
periódicos populares piden a voz en cuello el uso del knut, lo mismo que
denunciar las deudas y pactos internacionales; en resumen, piden servirse
libremente del sable de Gueburah. En todas partes crece la tendencia a no
sufrir más la estupidez, tendencia que obstaculiza la misión de los
negociadores, pues Gueburah no comprende de negociar; y en toda discusión, su
principal argumento es el gesto del príncipe griego que corta el nudo con su
espada.
Conociendo la interacción de las fases, el
iniciado no se afecta por ninguna, y se guarda de imaginar que una de ellas es
el fin del mundo y que la otra es el milenio. Sabe que todas seguirán sus
cursos, comenzando por una reacción necesaria contra la que les ha precedido, y
concluyendo, a su turno, en el exceso; con tal que los iluminados de una raza
sean suficientemente clarividentes, esta raza no perecerá; porque el solo hecho
que se produzcan excesos, implica el fin de una curva, después de la cual,
normalmente, el péndulo cambiará de nuevo y volverá a su equilibrio. Sólo
cuando la clarividencia ha sido completamente abolida de un pueblo, el péndulo
en la vida se desequilibra y lo conduce al suicidio. Este fue el caso de Roma,
de Cartago y, últimamente, el caso de Rusia. Pero, aun cuando una organización
social es destruída y el péndulo se agita al azar, el principio del ritmo
inherente a toda existencia manifestada se restablece de inmediato cuando
después del naufragio una nueva organización comienza a nacer.
La gran debilidad del cristianismo consiste en
que ignora el ritmo. Opone Dios y el Diablo, en vez de unir Vishnú a Siva. Su
dualismo es antagónico en vez de ser equilibrado y, de consiguiente, jamás
puede surgir el tercer término funcional por medio del cual se equilibra el
poder. Su Dios es por siempre jamás el mismo, ayer, hoy y mañana; no evoluciona
parejo con su creación, sino se libra a un solo acto creador después del cual
duerme sobre sus laureles. La total experiencia del hombre, su total
conocimiento, es contrario a la verdad de una concepción semejante.
El concepto cristiano, siendo estático y no
dinámico, no puede ver que porque una cosa parezca buena, su contraria no debe
ser necesariamente mala. No tiene sentido de las proporciones, porque ignora
esencialmente el principio del equilibrio en el espacio, como del ritmo en el
tiempo. Por tanto, a los ojos del ideal cristiano, sucede a menudo que la parte
es más importante que el todo. La dulzura, la piedad, la pureza y el amor
constituyen el ideal cristiano y, como Nietzsche lo ha hecho notar, son
virtudes del esclavo. En nuestro ideal deberíamos hacer lugar para las virtudes
de los jefes, del guerrero: el coraje, la energía, la integridad, la justicia.
El cristianismo no tiene nada que decirnos con respecto a estas virtudes
dinámicas.
CAPITULO XX TIPHARETH, EL SEXTO SEPHIRAH
TÍTULO:
Tiphareth, la Belleza. (Hebreo: Tau, Pe, Aleph, Resh, Tau).
IMAGEN
MÁGICA: Un Rey majestuoso. Un niño. Un dios sacrificado.
POSICIÓN
EN EL ÁRBOL: En el centro del Pilar del Equilibrio.
TEXTO
YETSIRÁTICO: El Sexto Sendero es llamado "La Inteligencia Mediadora"
porque en ella están multiplicadas las influencias de las emanaciones y hace
que esas influencias se expandan en los canales de todas las bendiciones, a los
cuales ellas están unidas por esencia.
TÍTULOS
DADOS A TIPHARETH: Zoar, Anpin, el Rostro Menor. Melekh, el Rey. Adam, el Hijo. El Hombre.
NOMBRE
DIVINO: El Tetragramma. Aloath Va Daath.
ARCÁNGEL:
Raphael.
ORDEN
ANGÉLICO: Malachim, Reyes.
CHAKRA
MUNDANO: Shemesh, el Sol.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL: Visión de la armonía de las cosas. Misterios de la Crucifixión
VIRTUD:
Consagración a la Gran Obra.
VICIO:
Orgullo.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: El pecho.
SÍMBOLOS:
El Lamen. La Rosa Cruz. La Cruz del Calvario. La Pirámide truncada. El cubo.
CARTAS
DEL TAROT: Los seis.
Seis
de Bastos: Victoria.
Seis
de Copas: Alegría
Seis
de Espadas: Éxito merecido
Seis
de Oros: Éxito material.
COLOR
EN ATZILUTH: Rosa claro.
BRIAH: Amarillo
YETZIRAH: Rosa salmón.
ASSIAH: Oro ambarino.
I
Hay tres
claves importantes que corresponden a la naturaleza de Tiphareth. Primero es el
Centro del Equilibrio del Árbol por su posición en el medio del Pilar Central.
En segundo lugar, es Kether sobre un arco inferior, y Yesod sobre un arco
superior. Tercero, es el punto de transmutación entre los planos de la fuerza y
los de la forma. los títulos que se le dan en la nomenclatura cabalística,
confirman esto. Desde el punto de vista de Kether, es un niño; desde el punto
de vista de Malkuth, un Rey, y desde el de la transmutación de las fuerzas, es
un dios que se sacrifica.
Visto en
término de Macrocosmos, es decir, visto desde Kether, Tiphareth es el punto de
equilibrio entre Kjesed y Gueburah; en términos de Macrocosmos, o sea de la
psicología trascendental, es el punto donde se encuentran los tipos de
conciencia característicos de Kether y de Yesod. Hod y Netzach encuentran
igualmente su síntesis en Tiphareth
Los Seis
Sephiroth, cuyo centro lo constituye Tiphareth, a veces son llamados Adam
Kadmon, el Hombre Arquetípico. En efecto, Thiphareth no puede ser comprendido
sino como punto central de los otros seis, donde gobierna como un rey en su
reinado. Para todo fin práctico, estas seis Esferas son las que constituyen el
reino arquetípico que se extiende tras el reino de las formas concretadas en
Malkuth, el cual domina y determina totalmente la pasividad de la materia.
Considerando
la relación de un Sephirah con sus vecinos, a fin de poderlo interpretar con la
ayuda de su posición en el Árbol, no es posible proceder a una exposición
sistemática y ordenada del sistema cabalístico, porque debemos comenzar
necesariamente por explicaciones preliminares, si queremos ser claros. Por
tanto, nos es necesario expresar brevemente la naturaleza de los tres Sephiroth
inferiores agrupados por debajo de Tiphareth, a saber: Netzach, Hod y Yesod.
Netzach
está en relación con las fuerzas de la Naturaleza y con el contacto de los
elementos. Hod, con la magia ceremonial y el saber oculto. Yesod, con el
psiquismo y el doble etérico. Tiphareth, por su parte, asistido por Quedulah y
Gueburah, representa la clarividencia o el psiquismo más elevado del individuo.
Cada Sephirah, por supuesto, tiene sus aspectos objetivos y subjetivos, su
factor en psicología y su plan en el universo.
Los
cuatro Sephiroth que se hallan debajo de Tiphareth (Netzach, Hod, Yesod,
Malkuth) representan la personalidad o el yo inferior; los cuatro Sephiroth que
están colocados sobre este Sexto Sephirah (Gueburah, Kjesed, Kjokmah, Binah)
representan la individualidad o Yo Superior, siendo Kether la Chispa Divina, el
punto central mismo de la manifestación.
De
consiguiente, Thiphareth no debe ser examinado jamás como factor aislado, sino
como lazo de unión, como centro de transmisión o transmutación. El Pilar
CentraI concierne siempre a la conciencia; los dos Pilares laterales, a los
diversos modos de operación de la fuerza sobre todos los diferentes niveles. '
En
Tiphareth hallamos los conceptos arquetípicos que se cristalizan y se
convierten en ideas arquetípicas. En efecto es el punto de la encarnación, y
por esta razón es llamado el
Niño. Y porque la encarnación del divino ideal implica el
sacrificio de la desencarnación, los Misterios de la Crucifixión son asignados
al Sexto Sephirah, y todos los dioses sacrificados encuentran en él su justo
lugar, cuando el Árbol es comparado a los Panteones — Dios Padre, es asignado a
Kether; Dios Hijo, a Tiphareth, por la razón que acabamos de indicar.
La
religión exotérica, ascendiendo por el Árbol, Jamás sobrepasa la Esfera de
Tiphareth. No tiene ninguna percepción adecuada de los Misterios de la
Creación, tales como son evocados por el
simbolismo de Kether, Kjokmah y Binah, ni modos de acción del Arcángel luminoso
y del sombrío, representados por Guedulah y Gueburah; menos aun percibe los
Misterios de la conciencia y de la transmutación de fuerza representados por
Daath, el Sephirah invisible, para el cual no existe un símbolo.
Dios se
manifiesta en Thiphareth por la forma, y habita entre nosotros; es decir, ÉL es
percibido por la conciencia del hombre. Tiphareth, el Hijo, nos evoca al Padre,
Kether.
Para que
la forma pueda estabilizarse, las fuerzas opuestas cuyo resultado es la forma,
deben llegar a su punto de equilibrio. De esta manera, encontramos que la idea
de un Mediador o de un Redentor es inherente a este Sephirah. Cuando la
Divinidad se manifiesta en la forma ésta debe estar perfectamente equilibrada
También se podría invertir correctamente la proposición y decir: cuando las
fuerzas de donde resulta la forma están en perfecto equilibrio, la Divinidad se
manifiesta en la forma, según su tipo. Dios se manifiesta entre nosotros
cuando las condiciones se lo permiten.
Cuando
se manifiesta en los planos de la forma bajo el aspecto infantil de Tiphareth,
el dios encarnado deviene hombre, y es entonces un dios Redentor. En otros
términos' habiendo obtenido la encarnación por medio de una materia virgen
(María, Marah, la Madre Superior por oposición a Malkuth, que es la Madre Inferior).
La manifestación Divina que se desarrolla hace un perpetuo esfuerzo para
conducir a un equilibrio estable el Reino de los seis Sephiroth que forman el
Centro del Árbol.
Cuando
el mito de la Caída se presenta en el árbol de la Vida es interesante hacer
notar que las cabezas de la Serpiente del Abismo que se eleva fuera del caos
conciernen sólo a Tiphareth, al cual ellas no pueden sobrepasar.
El
Redentor, pues, se halla manifestado en Tiphareth. y hace un esfuerzo incesante
a fin de salvar Su Reino, reuniéndolo a los Sephiroth Superiores que están
sobre la sima causada por la Caída. sima que separa los Inferiores de los
otros, y estableciendo el equilibrio
entre diferentes fuerzas del Reino dividido en seis Esferas.
Por esta
razón los dioses encarnados se sacrifican, mueren por el pueblo, a fin de que
la inmensa fuerza generada por este acto compense la fuerza caótica del Reino y
por ello se salve es decir, que renazca el equilibrio.
Esta
Esfera particular del árbol es llamada el Centro
de Cristo, y es aquí donde la religión cristiana tiene su centro. Las religiones
panteístas como la de los Egipcios y de los Griegos tienen su centro en Yesod;
las metafísicas. como la de Confucio y Buda lo tienen en Kether. Pero como
todas las religiones dignas de este nombre tienen un aspecto esotérico o
místico, y otro exotérico o panteísta, el Cristianismo, aunque su creencia
pertenezca esencialmente a Tiphareth, tiene también un aspecto místico,
proviene de Kether y un aspecto mágico—como lo muestra el catolicismo
popular—que halla su centro en Yesod. En cuanto a su aspecto evangélico, se
concentra en Tiphareth, reverenciado como el Niño y como Dios Sacrificado.
Ignora, sí, el aspecto del Rey en el centro de Su Reino, rodeado por los cinco
Sephiroth de la manifestación.
Hasta
este momento hemos examinado el Árbol de la vida desde el punto de vista del
macrocosmos, considerando los diversos arquetipos de la fuerza que,
manifestándose, constituyen el Universo. Apenas hemos abordado el punto de
vista del microcosmos, que considera el aspecto psicológico de los arquetipos
como factores de conciencia. Con Tiphareth es menester cambiar de rumbo, porque
las fuerzas arquetípicas, en adelante, serán encerradas en las formas, y no
podrán ya ser estudiadas más que por sus efectos en nuestra conciencia; en
otras palabras, nuestro esfuerzo debe pasar por la experiencia directa de los
sentidos, aunque ellos no pertenezcan exclusivamente al plano psíquico, porque
funcionan en Tiphareth y Yesod a la vez, cada una conforme a su tipo. Cuando
estábamos en los niveles superiores, teníamos el recurso de la analogía
metafísica, y razonábamos por deducción, partiendo de principios originales;
pero ahora estamos en el campo de la ciencia inductiva, debiendo someternos a
sus leyes y expresar en su propio lenguaje aquello que podamos descubrir. Pero,
al mismo tiempo, debemos mantener nuestro lazo de unión a través de Thiphareth
con los pensamientos trascendentales a los que se llega expresando el
simbolismo del Sexto Sephirah en términos de experiencia mística. Toda
experiencia mística donde la visión concluya por una luz enceguecedora, es
asignada a Tiphareth, porque la desaparición de la forma en el irresistible
aflujo de la fuerza es característica del mundo de conciencia transitoria de
este Sephirah. Las visiones que mantienen de manera constante una forma
claramente definida son características de Yesod; y las iluminaciones sin forma
alguna como las que describe Plotino, conciernen más bien a Kether.
En
Tiphareth se reúnen e interpretan las operaciones de magia natural de Netzach,
y de magia hermética de Hod. Todas estas operaciones tienen una forma más
predominante en la Esfera de Hod que en la de Netzach. Las visiones astrales de
Yesod deben también ser traducidas en términos de metafísica, merced a las
experiencias místicas de Tiphareth. Si esta traducción no tiene lugar, la
alucinación se produce, porque entonces creemos que' los reflejos proyectados
en el espejo de nuestra subconsciencia
y traducidos en ella en términos de conciencia cerebral son cosas en sí,
cuando en verdad no son más que representaciones simbólicas.
Kether es
metafísico; Yesod psíquico, y Tiphareth es esencial mente místico
comprendiéndose por misticismo un estado mental en el que la conciencia cesa de
expresarse en representaciones simbólicas subconscientes, para aprehender su
objeto por medio de emociones intuitivas.
Los
diferentes títulos adicionales asignados a cada Sephirah y sus Nombres Divinos
en particular nos dan una clave importante para comprender los misterios de la
Biblia, libro cabalístico de primera clase. Según la manera que este libro se
refiera a la Deidad, sabemos a qué esfera del Árbol debe ser asignado su modo
particular de manifestación. Toda alusión al Hijo se relaciona siempre a
Tiphareth, toda alusión al Padre se vincula a Kether y todas las que se hacen
al Espíritu Santo están relacionadas a Yesod. Aquí se hallan ocultos profundos
misterios, porque el Espíritu Santo es el aspecto de la Divinidad adorado por
las logias ocultas. El culto panteísta de las fuerzas naturales y de las operaciones
sobre los elementos se coloca bajo la invocación de Dios Padre; y el aspecto
ético regenerador de la religión, su aspecto exotérico en nuestra época se
efectúa en la invocación del Dios Hijo, en Tiphareth.
Sin
embargo, el Iniciado va más allá de su época y procure reunir sus tres modos de
adoración rindiendo culto a la Divinidad como Trinidad unitaria; compensando al
hijo de la bajeza del culto panteísta hace que el Padre trascendente sea
accesible a la conciencia humana porque ”los
que me han visto vieron al Padre".
Tiphareth,
no obstante no es sólo el centro del Dios Sacrificado, sino el centro del Dios
Embriagado Aquel que concede la Iluminación. Dionisio participa de este centro,
como asimismo Osiris, porque como ya lo hemos visto el Pilar Central es el
Pilar de los estados de conciencia; y la conciencia humana, elevándose de
Yesod por el Sendero de la Flecha, recibe la Iluminación en Tiphareth, siendo
la razón por la cual todos aquellos que en los diversos Panteones dispensan la
Iluminación, son asignados a Tiphareth.
La
Iluminación es la aspiración en el espíritu de un estado de conciencia más elevado que el que resulta de la
experiencia sensible; y es por ella que, por así decir, el espíritu cambia de
aire. A menos que este nuevo modo de conciencia no esté vinculado con el pasado
y se exprese en términos de pensamiento concreto, es un simple relámpago tan
brillante que enceguece. No vemos por medio del rayo de luz que desciende a
nosotros, sino por el reflejo que proyecta sobre los objetos de tres
dimensiones que nos son conocidos. A menos que en nuestro espíritu no haya más
que las ideas que puede iluminar ese modo más elevado de conciencia, estaremos
simplemente aturdidos, y la obscuridad en nosotros es más profunda de lo que
era antes de su pasaje. En efecto, no cambiamos precisamente de aire, sino
proyectamos nuestro espíritu más allá de todo aire conocido. Es en esto que
consiste el fenómeno que se llama Iluminación. Por breve que sea baste un
relámpago para convencernos de la realidad de una existencia hiperfísica, pero
no para enseñarnos algo con respecto a ella.
La
importancia del estadio de Thiphareth en la experiencia mística consiste en el
hecho de que la Encarnación del Niño se produce ahí; dicho de otra manera, la
experiencia mística engendra poco a poco un conjunto de ideas e imágenes que
se convierten en resplandecientes y visibles, cuando la Iluminación se
efectúa.
Este
aspecto infantil de Tiphareth es asimismo de una gran importancia para
nosotros en el trabajo práctico de los misterios relativos a la Iluminación.
Porque debemos aceptar el hecho de que el Niño‑Cristo no surge en nosotros como
Minerva, armada de pies a cabeza, fuera del frente del Padre de los Dioses; él
comienza por ser algo muy débil, extendido humildemente entre los animales, sin
ni siquiera ser admitido en la sala donde respire el común de los hombres. Los
primeros rayos de la experiencia mística deben ser forzosamente limitados,
porque no hemos tenido tiempo para formar un cuerpo de ideas y de imágenes en
los cuales esos rayos podrían resplandecer. Es necesario mucho tiempo para
formar un cuerpo semejante, produciendo su efecto cada experiencia trascendental,
efecto que organiza la meditación subsiguiente.
Frecuentemente
los místicos cometen el error de creer que la Estrella los conduce al lugar del
Sermón de la Montaña y no al Establo de Belén donde tuvo lugar el nacimiento.
Es entonces cuando el Árbol de la Vida es tan útil; permite a lo trascendental
expresarse por un simbolismo y, en seguida, a éste ser traducido en términos de
metafísica; de esta manera, une lo espiritual a lo psíquico, pasando por la
inteligencia, y con un fuego central ilumina estos tres aspectos de nuestra
conciencia trina.
Es en Tiphareth donde se produce esta operación, porque
en este Sephirah son recibidas las experiencias místicas de conciencia directa
que iluminan los símbolos psíquicos.
II
El Pilar
Central del Árbol de la Vida es esencialmente el Pilar de la Conciencia, lo
mismo que los Pilares laterales son los poderes activos y pasivos. Examinándolo
desde el punto de vista del microcosmos, es decir, de la psicología y no de la
cosmogonía, Kether, la Chispa Divina, en torno al cual se organiza el ser
individualizado, debe ser considerado como el punto central mismo de la
conciencia . Daath , el Sephirah invisible, se halla también en el Pilar del
medio, aunque, en verdad, pertenece a un plan diferente al del Árbol de la
Vida. Cuando, por ejemplo, examinamos a este último microcósmicamente, Daath
vendría a ser su punto de contacto con el mocrocosmos. Es sólo con
Tiphareth que alcanzamos la conciencia netamente definida, individualizada.
Tiphareth
es el punto funcional de la segunda Tríada del Árbol, cuyos dos ángulos básicos
consisten en Gueburah y Guedulah (o Kjesed). Esta Segunda Tríada, emanada de la
primera formada por los tres Sephiroth Superiores, forma la individualidad
evolutiva, o alma espiritual. Es ella la que perdura y se repite a través de
una evolución; es de ella que emanan las personalidades sucesivas, o
encarnaciones; es ella quien almacena la esencia activa de la experiencia, al
fin de cada encarnación, cuando la unidad encarnada vuelve al polvo, al éter.
Esta
segunda Tríada es la que forma el Alma Superior, el Yo Superior, el Santo Ángel
Guardián, el Primer Iniciador. Es la voz del Yo Superior que percibe el oído
interior y no la voz de los desencarnados ni de Dios, como imaginan los que
ignoran la verdadera Tradición.
Guiada
por la Segunda Triada, la Tercera construye con los materiales que le ofrece la
experiencia de la encarnación, con Malkuth como vehículo físico. La conciencia
cerebral pertenece a Malkuth, y es la única de que dispondremos mientras
estemos aprisionados por su vehículos. Pero las puertas de Malkuth no permanecen
rigurosamente cerradas, y en la actualidad son muchos los que pueden entrever
la fantasmagoría del plan astral y experimentar la conciencia psíquica de
Yesod. Cuando se la logra libremente, se abre la ruta hacia un psiquismo más
elevado, la clarividencia auténtica, que constituye la heredad de la
conciencia de Tiphareth.
De consiguiente,
nuestra primera experiencia de psiquismo superior, en general, se realiza para
comenzar, en términos de psiquismo inferior, porque recién entonces nos hemos
librado apenas de Malkuth y comenzamos a mirar hacia el Sol de Tiphareth, desde
la Esfera lunar de Yesod. Escuchamos voces en el oído interior y vemos visiones
con la vista interior, pero todas ellas difieren de la conciencia psíquica
ordinaria, en el hecho de que no son las representaciones directas de formas
astrales, sino los signos simbólicos de hechos espirituales expresados en
términos de conciencia astral. Esto es una función normal del subconsciente, y
es de capital importancia comprenderlo debidamente, porque los equívocos a este respecto producen graves
problemas, y pueden hasta desorganizar el equilibrio mental.
Los que
están familiarizados con la terminología cabalística saben que la primera Gran
Iniciación nos da el poder de conversar con
nuestro Santo Ángel Guardián y participar de su saber; y es bueno recordar
que este Santo Ángel Guardián no es otro que nuestro Yo Superior. La
característica de este modo de mentalidad elevada es que no se producen voces
ni visiones, porque es conciencia pura, y una percepción más intensa; de esta
actividad del espíritu resulta un poder particular de penetración que es de la
naturaleza de la intuición más elevada. La conciencia superior jamás es
psíquica, sino permanentemente intuitiva, y no contiene imagen sensible
alguna. Es esta ausencia de imágenes lo que advierte al verdadero Iniciado que
ha alcanzado el nivel del Ego.
Los
antiguos sabían bien lo que acabamos de expresar, y distinguían cuidadosamente
los métodos mánticos que ponen en contacto con los mundos de abajo, con los
mundos de la ebriedad divina conferida por los Misterios. Las Bacantes que
danzan en memoria de Dionisio eran de un orden de iniciación completamente
diferente de las Pitonisas, las cuales eran médium, esto es, psíquicas. Las
Bacantes iniciadas en los Misterios Dionisíacos poseían una exaltación de
conciencia, una superabundancia de vitalidad, que les permitía realizar
sorprendentes proezas de fuerza.
Todas las religiones dinámicas poseen este aspecto
dionisíaco. Aun en
la cristiana, muchos santos han tenido la experiencia del Divino Crucificado que adoraban, yendo hacia ellos
como el Divino Esposo. Cuando hablan de esta ebriedad divina las metáforas del
amor humano vienen instintivamente a sus labios. "¡Que adorable eres, oh
esposo mío" "Aturdido por los besos de sus labios divinos.... Estas
palabras dicen mucho para quienes sabe comprenderlas.
El aspecto
dionisíaco de la religión representa un factor esencial de la psicología
humana; por una parte, es la incomprensión de este factor lo que nos cierra el
portal de las experiencias espirituales sublimes en nuestra civilización
actual, y permite, por otra parte, esas extrañas aberraciones del sentimiento
religioso, que, de tiempo en tiempo, producen un escándalo más o menos
lamentable, en vez de movimientos inspirados de religiones más dinámicas.
Hay una
cierta concentración emocional exaltada que hace posible las fases elevadas de
la conciencia, y sin esa concentración no es posible alcanzarlas. Las imágenes
del plano astral se transforman en intensidad de emoción parecida a una llama
y, cuando la naturaleza grosera ha sido totalmente consumida, a menudo nos
hallamos calentados por el color de la conciencia pura. A causa de la
naturaleza misma del espíritu humano que tiene el cerebro por instrumento, esta
llama blanca no puede durar; pero, durante su breve existencia, el
temperamento se transforma, el espíritu recibe nuevos conceptos y una especie
de amplitud que no se disipa jamás del todo. Esta extraordinaria exaltación de
conciencia se retira, pero la expansión de la personalidad llega a ser permanente,
como asimismo una capacidad más elevada de vida y un poder de realización de
las verdades espirituales que jamás podría haber sido nuestro, si no hubiésemos
franqueado violentamente el abismo que nos separa de él, en el gran vuelo del
éxtasis.
Los que
en la actualidad nos dirigen espiritualmente, no tienen idea de los métodos
por los cuales se logra de modo deliberado el estado de éxtasis, y tampoco se
saben servir de éste cuando se produce espontáneamente. los oradores de
ciertas sectas, por su magnetismo instintivo, logran producir algo parecido al
éxtasis en un auditorio no preparado, y los menos recomendables de entre ellos
son juzgados según su poder de embriagar de esa manera su público. Pero las
consecuencias de esa embriaguez es la de toda ebriedad: cuando se ha esfumado y
el orador lleva consigo a otras partes sus discursos, la vida parece sombría,
sin contenido ni alegrías. Y al esfumarse así su ebriedad, el convertido
piensa haber perdido a Dios; nadie parece darse cuenta de que el éxtasis es un
relámpago de magnesio en la conciencia ordinaria que, si se prolongase,
arruinaría el cerebro y el sistema nervioso. Sin embargo, aunque no deba
perseguirse, cuando el éxtasis es verdadero, atravesamos el punto muerto de
nuestra conciencia y despertamos a otra vida.
La
técnica del Árbol de la Vida da una definición muy exacta de sus experiencias
especiales. Merced a ella, los que son expertos no toman el vuelo de su
conciencia. superior por la voz de Dios. De la conciencia sensorial de Malkuth,
pasando por el psiquismo astral de Yesod, ellos ascienden a la intuición sin
imágenes, a la conciencia sutil de Tipharet, para descender de inmediato,
suavemente, sabiendo lo que hacen. Ellos no confunden los planos y tampoco les
permiten mezclarse, sino juzgan a todos desde el centro de una conciencia
centralizada.
III
Los
cabalistas llaman a Tiphareth, Shemesh o la Esfera del Sol, y a este respecto
es interesante hacer notar que todos los dioses solares son dioses salvadores y
todos los dioses salvadores son solares, cosa que merece ser meditada.
El Sol
es el punto central de nuestra existencia, y sin él no existiría el sistema
solar. La luz del Sol desempeña un papel capital en el metabolismo, o sea el
proceso vital de los seres vivientes; toda la nutrición de las plantas verdes
depende de él. Su influencia está íntimamente ligada a la de las vitaminas, y
es un hecho probado que éstas, en ciertos casos, pueden suplir su acción. Por
ello vemos que la luz solar es un factor esencial de nuestro bienestar; y
yendo más lejos, podríamos afirmar que es necesaria para nuestra misma
existencia; nuestra relación con el Sol es mucho más íntima de lo que podamos
imaginar.
En el
reino mineral, el símbolo del Sol es el oro, precioso y puro; todas las
naciones lo han reconocido, nombrándolo el metal del Sol, viendo en él el más
precioso de los metales y convirtiéndolo en la base única de los cambios
monetarios. El papel desempeñado por el oro en la política de los pueblos
sobrepasa en mucho su utilidad intrínseca como metal. Es la sola substancia terrestre
que, en grado máximo, es incorruptible, porque podrá estar completamente
cubierta en su superficie por impurezas, pero metal en sí, diferentemente de la
plata y el hierro, no sufre ninguna alteración química, ni descomposición
alguna; podríamos agregar que tampoco el agua lo corroe.
El Sol
es Aquel que nos da la vida, y la fuente misma del ser; es el único símbolo
adecuado para Dios‑Padre que puede ser llamado justamente Sol tras el Sol,
siendo Tiphareth, por este hecho, el reflejo inmediato de Kether. Es por la
mediación del Sol que la vida se manifiesta en la Tierra, y es por medio de la
conciencia de Tiphareth que nos ponemos en contacto con todas las fuerzas
vitales que podamos, consciente e inconscientemente a la vez
Ante
todo, el Sol es el símbolo de la energía manifestada: lo influjos
ininterrumpidos y excepcionales de la energía solar so' los que causan la
ebriedad divina del éxtasis; el oro, base de la monedas, es la representación
objetiva de la fuerza vital exterior porque, en verdad, el dinero es la vida,
la vida es el dinero, toda vez que sin él no podemos tener ninguna plenitud de
vida. La fuerza vital, manifestada en el plano físico como energía, y en el
plano mental como inteligencia y saber, puede ser transmutada en dinero por
medio de procesos alquímicos, signos de la capacidad o energía de quien los
emplea. El dinero es el símbolo de la energía humana, por medio del cual
podemos acumular, hora por hora el producto de nuestro trabajo, recibiéndolo
como salario al fin de la semana, gastándolo en cosas útiles o ahorrándolo para
el uso futuro que consideremos conveniente. El oro representado por los cheques
es un símbolo de la energía humana y no puede ser ganado más que por un esfuerzo
de esta energía. Cualquiera sea le energía de un padre o de un esposo
transmitida por la herencia, siempre es el símbolo de una energía humana en
una esfera dada, aunque ello sea en una sociedad de ladrones.
Los
movimientos subterráneos y secretos del dinero obran en el organismo de las
naciones de la misma manera que las hormonas en el cuerpo humano, y hay leyes
cósmicas insospechadas por los economistas que gobiernan esos movimientos
rítmicos e intermitentes.
Kether,
el espacio, la fuente de toda existencia, se refleja en Tiphareth, que es un
agente de distribución y un distribuidor de la energía espiritual primordial.
Recibimos directamente esta energía por medio de la claridad solar, e
indirectamente por la clorofila de las plantas verdes que les permite utilizar
la luz, y también la recibimos, aunque de una manera que podríamos decir
"de segunda mano", por medio de los tejidos de los animales
herbívoros. ‑ -
Pero el
dios Solar es algo más que una fuente de vida: es también el sanador cuando la
vida está amenazada, pues ella, sus excesos, sus errores y sus deficiencias,
es lo que constituye la actividad en los procesos de la enfermedad, la cual no
dispone de más energía que la tomada de la vida del organismo. Toda curación
debe consistir en reajustes de la fuerza vital, y son los dioses solares a
quienes hay que invocar con este objeto, a consecuencia de la relación intima
entre el Sol y la Vida. El conocimiento de estos hechos y la manipulación de
la influencia solar eran los medios de curación empleados por los antiguos
Sacerdotes Iniciados. En la Grecia antigua, esos medios eran el fundamento, los
cimientos de Esculapio.
Nosotros,
los modernos, hemos aprendido el valor de la luz solar y de las vitaminas en
nuestra economía fisiológica, pero no hemos realizado el papel capital del
aspecto espiritual de su influencia en nuestra economía psíquica,
comprendiéndose este término según la acepción que nos da el diccionario. Hay
un factor Tipharéthico en el alma del hombre, factor que, según la antigua
tradición, tiene su correspondencia física en el plexo solar --no en el corazón
ni en la cabeza-- y que tiene el poder de concentrar el aspecto sutil de la
energía del sol, de la misma manera que la clorofila concentra un aspecto más
tangible en la flor de una planta. Si por cualquier circunstancia estamos
impedidos de asimilar esta energía, nos volvemos tan enfermizos, débiles de
espíritu y de cuerpo, como una planta que crece en una caverna, privada de la
claridad que la alimenta.
Esta separación
con el aspecto espiritual de la naturaleza es debido sólo a actitudes mentales.
Cuando rehusamos reconocer nuestro papel verdadero en la Naturaleza, y el de
ella en nosotros, impedimos el doble juego de ese magnetismo vital entre la
parte y el todo; y, faltándonos los elementos esenciales para el crecimiento
espiritual, no podremos lograr la salud psíquica.
' Los psicoanalistas dan una gran importancia a la
represión como causa de los desórdenes psíquicos; han aprendido a reconocer
esto, porque en los casos extremos de represión sexual sus pésimos efectos son
evidentes. Sin embargo, no han aprendido que esa represión sexual de que
hablamos --a menos que no nazca por
determinadas circunstancias, en cuyo caso no da lugar a la disociación-- no es más que el resultado de una causa más
profunda que el sexo mismo, causa que tiene sus raíces en una falsa
espiritualidad, un idealismo malsano que pretende privarse de la simpatía, de
la franqueza, de la gratitud que debe experimentar un criatura viviente hacia
Aquel que le da la Vida, el más elevado bienhechor de la Naturaleza. Todo esto
proviene de un orgullo espiritual que considera indigno los aspectos naturales
primitivos.
A causa
de ese falso ideal y de sus valores irreales, es por lo que hay tanta neurastenia
en nuestros medios sociales. Porque Cloácina y Priapo no son honrados como
dioses, es por lo que nosotros somos maldecidos por el dios Solar y separados
de su benigna influencia , pues el insulto a sus aspectos inferiores es lo
mismo que un insulto dirigido a él.
Cuando
un ser no es apto para la reproducción, el llamado del sexo le es repulsivo; es
la base natural del pudor que protege el organismo contra el derroche y el
agotamiento. La acumulación de desperdicios causa una perturbación fisiológica
creando dolores insoportables para toda criatura viviente, por poco
desarrollada que sea, y evita su acercamiento. Nuestras condiciones
artificiales de vida han sacado miles de prejuicios irracionales y nefastos de
esas dos repulsiones tan racionales y útiles en las condiciones naturales. La
repulsión cesa de ser normal y no sirve para su meta biológica.
Nuestra
conducta con respecto a dos funciones importantes de la vida natural implica
que ellas son anormales, despreciables y funestas. De consiguiente, si
suprimimos el contacto terrestre el circuito se destruye y, asimismo, nos
faltarán los contactos celestes. El circuito cósmico desciende de Kether a
través de Tiphareth y Yesod hacia Malkuth; si el circuito está roto en alguna
parte no funciona más. Es verdad que, mientras se viva, es imposible destruirlo
del todo, pues los procesos de la vida se hallan tan profundamente arraigados
en la naturaleza, que no se les puede suprimir totalmente; pero, una actitud
mental puede desviar la corriente, aislarla y pervertirla, hasta el punto que
sólo un influjo mínimo circula a través de los obstáculos en un organismo
debilitado.
En
Tiphareth, el centro Solar, lo espiritual se manifiesta por lo natural, y
debemos reverenciar el Dios Solar para comprende que él representa la expresión
natural de las realidades espirituales. Es enorme la influencia que sobre la
historia de los dolores humanos
tiene la espiritualización de las funciones naturales.
IV
A
la luz de lo que ya sabemos sobre el
significado de Tiphareth, los símbolos a él asignados constituyen un estudio
de los más instructivos, porque tenemos ahí un ejemplo muy claro de la manera
en que, para cada Sephirah , los símbolos que lo representan se entrelazan en
una interminable corriente de asociaciones concatenadas.
El
sentido de la palabra hebrea TIPHARETH es Belleza. De las múltiples
definiciones que han sido dadas a este término, la más satisfactoria es aquella
que hace consistir la Belleza en una relación de proporciones armoniosas,
cualquiera sea la cosa en cuestión material o moral. Por tanto, es interesante
notar que el Sephirah de la Belleza es el punto central del íntegro equilibrio
del Árbol, y que una de cada dos experiencias espirituales evocadas por
Tiphareth es la visión de la Armonía de las Cosas.
Es
curioso que dos Experiencias Espirituales diferentes, y a primera vista sin
relación reciproca, estén asignadas a Tiphareth; en efecto, es el único
Sephiroth del Árbol que ofrece esta anomalía. Todavía solo, se ve asignar
diversas Imágenes Mágicas; de consiguiente, debemos preguntarnos por qué es el
Sephirah central el que ofrece estos múltiples aspectos. La respuesta se
encuentra en el Sepher Yetzirah concerniente
a Tiphareh, en la parte que dice: "El Sexto Sendero tiene por nombre Inteligencia Mediadora,. Ahora bien: un
mediador es, esencialmente, un intermediario, un lazo de unión; por tanto,
Tiphareth en su posición central, debe ser observado como una fuente de doble
corriente y en efecto, recibe por una parte los influjos de las Emanaciones, y
por otra hace expandir esta influencia "en todos los canales de
Bendiciones". De consiguiente, debemos considerarlo como la manifestación
exterior de los Sephiroth más sutiles y, asimismo, como el principio espiritual
de los cuatro Sephiroth más densos que él. Desde el punto de vista de la
fuerza, Tiphareth es forma; y desde el de la forma, es fuerza. En efecto, es el
Sephirah arquetípico en el cual todos los grandes principios representados por los Sephirah superiores se hallan
formulados en conceptos.
“En él
están multiplicados los influjos de las emanaciones”, como dice
el Sepher Yetzirah.
El
nombre Zoar Anpin, el Rostro Menor,
opuesto al Arik Anpin, el Rostro Inmenso --uno de los títulos de Kether--,
confirma en su máximo grado esta idea; en efecto, los principios amorfos de
Kether toman una forma en la Esfera abstracta del espíritu superior. Así, como
dejamos dicho, Kether se refleja en Tiphareth. El Anciano de los Dias ve Su
Imagen en un espejo y esta apariencia reflejada del Rostro Inmenso o del Padre
es el Rostro Menor o el Hijo.
Tiphareth, vista desde arriba, es la
manifestación menor y nueva generación, y vista desde abajo, es decir, desde
Yesod Malkuth, es Adam‑Katmon o el hombre Arquetipo; Tiphareth Melekh, el Rey,
el esposo de Malkan, la Esposa, uno de los títulos de Malkuth.
En
Tiphareth es donde encontramos las ideas arquetípicas que; forman el andamiaje
invisible de toda la Creación manifestada,
formulando los principios originales de los Sephiroth más sutiles Se
podría decir que es un tesoro de imágenes acumulado sobre un plano superior;
pero, mientras Que las imágenes del plano astral reflejan las formas, las de
Tiphareth, cristalizándolas de alguna manera, nacen de las emanaciones
espirituales provenientes de los poderes más elevados.
Tiphareth
es el mediador entre el Macrocosmos y el Microcosmos. "Como arriba es
abajo", tal es la clave de la Esfera Shemesk donde el Sol que se halla en
el transfondo del sol, se condensa en la manifestación.
En la
anatomía del Hombre Celeste se encuentra la interpretación de toda organización
y de toda evolución; en efecto, el universo material es, literalmente, los
órganos y los miembros del Hombre Celeste; y comprendiendo el alma de Adam
Kadmon, que' consiste en "el
influjo de las emanaciones", es como podemos interpretar su anatomía en
términos funcionales, lo cual es el único método inteligente para juzgar una
anatomía. La ciencia, en general, es tan vacía de todo contenido filosófico
porque se contenta con ser descriptiva y retrocede frente a las explicaciones
verdaderas.
En la psicología trascendental, la
cual es la anatomía del microcosmos, el pecho corresponde a Tiphareth. En él
se hallan los pulmones y el corazón, y debajo de estos órganos. en relación intima con ellos y controlándolos, está el gran
núcleo de nervios conocido bajo el nombre de plexo solar, nombre que con justicia fué dado por los antiguos. Los
pulmones mantienen una relación singularmente estrecha entre el Macrocosmos y
el Microcosmos, determinando la salida y la entrada de la incesante marea
atmosférica, que no se detiene de día ni de noche, hasta que el Vaso de oro se
rompa, que el hilo de plata se corte y que cese nuestra respiración. El corazón
determine la circulación de la sangre, la cual, según la penetrante definición
de Paracelso, es "un flúido muy particular”. La medicina sabe muy bien lo
que la luz solar es para la sangre. Asimismo, ha reconocido que la clorofila,
substancia verde de las hojas de las plantas que les permite utilizar la luz
solar como fuente de su energía, tiene una influencia muy fuerte sobre la
presión de la sangre.
Las Tres
Imágenes Mágicas de Tiphareth son curiosas y a primera vista parecen carecer de
una relación recíproca y ser contradictorias. Pero, a la luz de lo que hemos
podido aprender de Tiphareth, su sentido y su relación aparecen claramente a
través del lenguaje simbólico, sobre todo cuando se las estudia comparándolas a
la vida de Jesucristo o el Hijo.
Tiphareth
primera condensación de los Sephiroth superiores, es Justamente representado
como el Niño recién nacido en el establo de Belén; como Dios sacrificado, se
convierte en el Mediador entre Dios y el hombre; y cuando resucita de entre los
muertos es Rey en su reino. Tiphareth es el Hijo de Kether y el rey de Malkuth
y, en su propia Esfera, El, el sacrificado.
No
comprenderemos a Tiphareth si no tenemos alguna noción del sentido exacto del
sacrificio, el cual difiere mucho del sentido popular que lo concibe como una
pérdida voluntaria de algo que nos es querido. El sacrificio es la
transferencia de la fuerza de una forma a otra. En realidad, no existe la
destrucción de una fuerza; por completa que nos parezca su desaparición. ella
permanece inalterable en virtud de la gran ley natural de la conservación de la
energía, la cual mantiene en existencia a nuestro universo. La energía puede
estar encerrada en una forma y, por eso, ser estática. o
también puede franquear esta prisión de la forma para circular libremente.
Cuando hacemos un sacrificio cualquiera, tomamos una forma estática de energía
, y, rompiendo la envoltura que la retiene prisionera, la libramos a la
circulación en el Cosmos. Lo que de esa manera sacrificamos, vuelve a tomar otra forma en un
tiempo determinado. Si aplicamos esta concepción a las ideas religiosas y
éticas del sacrificio obtendremos algunos resultados notables.
El
Nombre Divino de esta Esfera es Aloah Va
Daath, nombre que está íntimamente asociado con el Sephirah invisible que
halla entre Tiphareth y Kether. Como hemos vista, este Sephir puede ser
aproximadamente definido por el término "entendimiento" o el alborear
de la conciencia; y podemos traducir la frase Aloah Va Daath, Tetragrammaton por Dios manifestado en la Esfera del Espíritu.
En el
microcosmos Tiphareth representa el psiquismo superior al modo de conciencia de
la individualidad o Ego. Es esencialmente la Esfera del misticismo religioso y
también lo opuesto a la magia y al psiquismo de Yesod; porque, como lo
recordaremos, los Sephiroth del Pilar Central representan niveles de conciencia
y los Sephiroth de los Pilares laterales, sus poderes y sus modos de
funcionamiento. Se nos dice que Tiphareth es la Esfera de los Maestros; es el
Templo eterno en los cielos, que mano alguna, ha construido; es la Gran Logia
Blanca. Es aquí, encontrando a los Maestros, donde el Adepto iniciado funciona
en su más alta conciencia, y es por las sílabas del Nombre, por la justa
comprensión del sentido de ese Nombre, Aloah
Va Daath, que él se abre a esta conciencia superior.
Un
nombre llega a ser para nosotros un Nombre de Poder en la medida que nos
compenetramos de su significado. Para el asesino, el nombre de su víctima es
una palabra de poder; y tal es el poder conocido que, en ciertos países , un
instrumento destinado para registrar la presión de la sangre se sujeta al brazo
de un sospechoso mientras la policía lo interroga; el nombre del muerto y otras
palabras relacionadas al crimen, se le murmuran al oído, y si éstas son
"palabras de poder” para él, el instrumento las registra de inmediato y
sin error posible.
La
creencia popular imagina que los nombres de poder tienen una influencia directa
sobre los ángeles, los demonios y otros seres, pero no es así. En realidad, el
nombre de poder obra en el mago y le permite, exaltando y dirigiendo su conciencia,
entrar en contacto con una influencia espiritual determinada; si tiene una experiencia cualquiera de ese tipo
particular de influencia, el Nombre de Poder despertará notables recuerdos
inconscientes; y si no tiene experiencia y aborda la prueba con falta de
imaginación y con la incredulidad de un escolar, los “Nombres bárbaros de evocación" serán para él sílabas sin
fuerza, un verdadero hocus pocus. Es
necesario notar que, para el creyente católico, ese término: hocus pocus, que para el protestante
significa la superstición y el fraude, tiene el sentido de Hoc Est Corpus, lo cual es algo por completo
diferente. En estos tópicos, no es sino el punto de vista lo que importa.
Es por
esta razón que una definida experiencia espiritual es asignada a cada Sephirah,
y mientras una persona no la haya experimentado, no será iniciada en este
Sephirah. Con respecto a los Nombres de Poder, no podrá usarlos. Según la
tradición, no es suficiente conocer un Nombre de Poder, sino es menester saber
como se lo hace vibrar. Generalmente se cree que la vibración de un nombre es
la nota justa en la que se lo canta; pero la vibración mágica exige algo por
completo diferente. Cuando se experimenta una profunda emoción y, al mismo
tiempo, se siente devocionalmente exaltado, la voz baja en muchos tonos de su
ritmo normal llega a ser resonante y vibrante; ese temblor de emoción del
acento de la devoción es lo que constituye la pauta vibratoria de un Nombre, lo
cual no puede ser enseñado ni aprendido, porque es un fenómeno instintivo; es
como el viento que sopla donde quiere. Cuando acontece, uno es sacudido de pies
a cabeza como una oleada de fuego, y todos los que lo sienten escuchan aun
contra su voluntad. Escuchar vibrar un Nombre de Poder es una experiencia
extraordinaria; pero lo es más aún hacerlo vibrar uno mismo.
El
arcángel de Tiphareth es Raphael o “el Espíritu que está en el Sol”; es también
el Espíritu que sana.
Cuando
el iniciado “'trabaja” en el Árbol, es decir, cuando evoca imaginariamente en
su aura un diagrama del Árbol de la Vida, formula a Tiphareth en su plexo
solar, entre el pecho y el abdomen; si anhela trabajar en la Esfera del Sexto
Sephiroth y concentra su espíritu en este centro, a menudo se halla que se ha
convertido en un espíritu de pie, en el sol, rodeado de la fotosfera
inflamada. Una cosa es situar un Sephirah en su aura, y otra bien diferente
transportarse a ese Sephirah. Como primera operación, se puede recibir la
influencia del Sephirah, lo que constituye un buen método para la meditación
diaria; como segunda operación, la posición se invierte, y lo interior se
convierte en exterior: en vez de tener en sí el Sephirah, se penetra en él, y
es solamente entonces cuando se puede emplear su poder. Esta segunda experiencia es lo
que forma el punto culminante de un Sephirah.
El orden
Angélico de Tiphareth es el de los Malachim o Reyes, que son los principios
espirituales de las fuerzas naturales; nadie puede controlar esas fuerzas ni
siquiera ponerse en contacto sin peligro con esos principios elementales, a
menos de poseer la iniciación de Tiphareth, que es la de un Adepto Menor. Pues
es menester haber sido aceptado por esos Principes de los Elementos es decir,
es necesario haber realizado la ultérrima naturaleza espiritual de las fuerzas
naturales, antes de poderlas usar bajo forma elemental. En esta forma elemental
subjetiva, ellas aparecen en el Microcosmos como poderosos instintos de
combate, de reproducción, de degradación, de exaltación y otros factores
emocionales bien conocidos por todos los psicólogos . De consiguiente, es
evidente que si despertamos y estimulamos estas emociones de nuestra
naturaleza, se deberá hacerlo para usarlas como servidores de nuestro Ego, es
decir, de la razón y del principio espiritual que mora en nosotros. Es
necesario, por tanto, que cuando queremos servirnos de las fuerzas elementales,
lo hagamos con la ayuda de los Reyes, bajo la presidencia del Arcángel y la
invocación de Nombre Divino apropiado a la Esfera Celeste. Desde el punto de
vista del Microcosmos, esto significa que los poderes elementales de nuestra
naturaleza están en relación con el Yo Superior en vez de estar disociados en
el mundo interior de los Qliphoth el cual es “el inconsciente” de Freud.
Se
sobreentiende que las operaciones elementales no se cumplen en la Esfera del
Triphareth; pero es necesario que ellas sean controladas desde lo alto de esta
Esfera por poca Magia Blanca que se efectúe; faltando ese control, la Magia
Negra surge de inmediato. Se dice que, cuando la Caída, los cuatro Sephiroth inferiores
se separaron de Tiphareth y fueron asignados a los Qliphoth. Cuando las
fuerzas elementales se separan de sus principios espirituales en nuestros
conceptos y se convierten en fines en sí, aunque no se pretenda ningún mal y se
trate de una simple experiencia, se produce inevitablemente una caída
acompañada por la degeneración. Pero cuando realizamos claramente el principio
espiritual que por doquier domina en la naturaleza, hay estado de inocencia,
para usar este término teológico en un sentido definido; en este caso la caída
no se produce; podemos trabajar en seguridad y desarrollar fructíferamente
esta clase de fuerzas en el seno de nuestra propia naturaleza, conduciendo así la Libertad, el
Equilibrio, tan necesarios para la salud del espíritu. Esta correlación de lo
espiritual y de lo natural, que evita toda caída a este ultimo y lo mantiene en
estado de inocencia, prácticamente es uno de los puntos más importantes
tratándose de Magia.
V
Como ya se ha comprobado, dos distintas
experiencias espirituales concurren a la iniciación de Tiphareth: la Visión de
la Armonía de las Cosas y la Visión de los Misterios de la Crucifixión. Ya
hemos hecho notar que Tiphareth ofrece dos aspectos y que, de consiguiente, son
normales dos experiencias espirituales para la Iniciación .
En la Visión de la Armonía de las
Cosas, echamos una profunda mirada a la parte espiritual de la Naturaleza; en
otros términos, nos encontramos con los Malachim o Reyes angélicos. Por medio
de esta experiencia percibimos que la naturaleza es sólo el aspecto más dense
del espíritu, la "Túnica exterior que oculta" cubriendo la “Túnica
Interior de Gloria". Esta percepción del sentido espiritual de la
Naturaleza, tan lamentablemente deficiente en nuestra vida religiosa actual, es
responsable de tantas enfermedades de los nervios y de tantas desgracias
conyugales.
Es por la Visión de la armonía de
las Cosas que nos unimos a la Naturaleza, y no por medio de contactos
elementales. Los seres humanos que de una u otra manera se hayan elevado por
encima del grado primitivo no pueden unirse a la Naturaleza sobre el nivel
elemental sin incurrir en la degradación, la bestialidad, en los dos sentidos
de este término. Los contactos naturales tienen lugar por el intermediario de
los Reyes angélicos de los Elementos en la Esfera de Tiphareth, o sea por la
realización de los principios espirituales que dominan la Naturaleza; y en este
caso, el Iniciado aborda a los seres elementales en nombre del Rey que los
gobierna. De alguna manera desciende a los reinos elementales en nombre del Rey
que los gobierna. De alguna manera desciende a los reinos elementales, trayendo
consigo su virilidad, y obra entonces sobre los elementos como un Iniciador; si
los busca sobre el nivel que les es propio, abjure de su virilidad, y retorna a
una fase de evolución anterior. La fuerza elemental no limitada y tenida en
jaque por las fuerzas de un cerebro humano se convierte en un poder
desequilibrado que se expande por los vastos canales de la inteligencia humana;
el resultado es el caos el cual es el Reino de los Qlipoth.
Los misterios de la Crucifixión son
macrocósmicos y microcósmicas a la vez. Bajo su aspecto macrocósmico, lo
hallamos en las mentes de los Grandes Redentores de la Humanidad, los cuales
nacen siempre de un dios y de una Virgen madre, confirmando así una vez más, la
naturaleza dual de Tiphareth donde se enfrenta la forma y la fuerza. Pero
guardémonos de olvidar su aspecto microcósmico, experiencia de conciencia
mística. Es por la comprensión de los Misterios de la Crucifixión, vinculados
al poder místico del Sacrificio, que sobrepasamos los límites de nuestra
conciencia cerebral consagrada a la sensación y habituada a la forma, y que
entramos en la conciencia más vasta del psiquismo superior. Es así como nos
hacemos capaces de sobrepasar la forma; de liberar la fuerza latente, la
convertimos en kinetica en vez de estática y, por ello, útil para la Gran obra,
la cual es la regeneración.
La virtud característica de la
Esfera de Tiphareth es la devoción a esa Gran obra. La devoción es uno de los
factores más importantes en el Sendero de la Iniciación que conduce a la
conciencia superior; por tanto, debemos examinarla con cuidado y analizar su
contenido.
La devoción puede ser definida como
el amor, para lo que es más elevado que nosotros; algo que evoca nuestro
idealismo algo que, aun sabiendo que es inigualable, nos hace aspirar a
convertirnos en semejantes. “Los que ven la Gloria del Señor como en un espejo,
son transformados en esta imagen misma, de gloria en gloria”. Cuando una
emoción más poderosa se mezcla a la devoción que se convierte en adoración,
somos transportado mas allá del abismo que separa lo tangible de lo intangible,
y nos hemos vuelto capaces de comprender cosas que los ojos no vieron y los
oídos no escucharon. Esta devoción sublimada en adoración en la Gran obra, es
lo que nos inicia en los Misterios de la Crucifixión.
El vicio asignado a Tiphareth es el
orgullo, y esta atribución revela una psicología exacta. El orgullo nace del
egoísmo, y mientras seamos un centro para nosotros mismos, no podremos unirnos
a todas las cosas. En la total ausencia de egoísmo del Sendero, el alma
sobrepasa sus límites y penetra en todas las cosas por la simpatía, convertidas
en perfectas por el amor; en el egoísmo, el alma intenta extender sus propios
límites hasta poseer todas las cosas. Pero hay una gran diferencia entre poseer
una cosa y convertirse en una con ella; en el segundo caso, ella misma nos
posee con una perfecta reciprocidad. Es una combinación unitaria, lo que se
convierte en vicio del Adepto. Debe dar tanto cuanto recibe, y él mismo debe
darse sin reservas, si quiere participar en la unión mística que es el fruto
del Sacrificio de la Crucifixión.
“Que
aquel que quiera ser el mas grande entre vosotros, sea el servidor de todos”
dice Nuestro Señor.
Los
símbolos asociados con Tiphareth son el lamen, la Rosa Cruz, la Cruz del
Calvario, la pirámide truncada y el cubo.
El
lamen es el símbolo que figura sobre el pecho del Adepto, y que representa su
fuerza. Por ejemplo, un Adepto realizando un trabajó en la Esfera de Shemesh
deberá llevar sobre su pecho la imagen del sol en su esplendor. El lamen es el
arma mágica de Tiphareth; y aquí es necesario hablar de la naturaleza de las armas
mágicas en general, para que la función del lamen pueda ser comprendida.
Un
arma mágica es un objeto cualquiera que sea apropiado para convertirse en el
vehículo de una fuerza de un tipo particular. Por ejemplo, el arma mágica del
Elemento Agua, es una copa o bien un cáliz; el arma mágica del Elemento Fuego,
es una lámpara encendida. Estos objetos son elegidos porque su naturaleza está
emparentada con la naturaleza de la fuerza que se quiere invocar; o bien, en
lenguaje moderno, porque su forma, por asociación de ideas, sugiere esta fuerza
a la imaginación.
Tiphareth
está asociado tradicionalmente con el pecho tanto a causa del núcleo de nervios
que se llama plexo solar, como por su posición en el Árbol, cuando este se
construye en el aura.
De consiguiente, cualquiera sea la
operación realizada, la joya que cubre el pecho es el hogar de la fuerza de
Tiphareth la, fuerza operante, venida de su propia Esfera, está representada
por el arma mágica que la tradición le asigna. Por ejemplo, un Adepto que realice
una operación concerniente al Elemento Agua, tendrá una copa como arma mágica;
con ella hará sus gestos, y sobre ella será concentrada toda la fuerza atraída
por la invocación. Pero tendrá sobre su pecho el signo Elemento Agua, y este
será reconocido como representando el factor espiritual de la operación, y
refiriéndose al Arcángel de ese reino particular. A menos que el Adepto no
comprenda el sentido de su lamen, diferente de su arma mágica, no será un
Adepto sino un hechicero.
La
Rosa Cruz y la Rosa del Calvario son consideradas como emblemas de la Esfera de
Tiphareth. Para comprender su sentido es necesario comprender el de la cruz en
general y el uso que de ellas se hace en los sistemas simbólicos. Aunque la
Cruz que mejor conocemos sea la del Calvario, reverenciada por el cristianismo
hay muchas otras formas de cruces, ofreciendo cada una de ellas un sentido
especial. La Cruz de brazos iguales, como la Cruz Roja del servicio medico
militar, es llamada por los Iniciados la Cruz de la Naturaleza y representa el
poder en equilibrio. Se la halla en la parte superior de ciertos emblemas
célticos, frecuentemente rodada por un circulo; de manera que la Cruz Céltica
consiste en un brazo terminado por una cruz natural, y no tiene la menor
relación con la Cruz del Calvario, que es la de la Cristiandad. El brazo de la
Cruz Céltica es, en efecto, una pirámide truncada; los especímenes de este tipo
de cruz que subsisten, no dejan ningún lugar a dudas sobre ello. Algunas de
estas formas antiguas sugieren la imposición de la cruz y del circulo sobre la
piedra cónica y fálica, que un tiempo fue un objeto universal de admiración
primitiva.
La Svástica es también una cruz de
la naturaleza, llamada algunas veces la Cruz de Thor, o Martillo de Thor, pues
se supone que su forma indica la acción torbellineante de sus relámpagos.
La Cruz del Calvario es la Cruz del
Sacrificio; su verdadero color deberá ser negro. Su pie deberá ser tres veces
más largo que sus brazos, y el largo de cada brazo igual a tres veces su ancho.
la meditación sobre esta Cruz conduce a la Iniciación por el sufrimiento, el
sacrificio, la abnegación de sí mismo. El Crucifijo es una reducción de la Cruz
del Calvario.
El círculo colocado sobre la Cruz es
un símbolo iniciático sobre todo cuanto la cruz está sobre tres peldaños, como
debería ser en este caso. El círculo indica la vida eterna y también la
sabiduría; vemos una de estas formas en el emblema de la Sociedad Teosófica,
donde figura "una serpiente que se muerde la cola Una Cruz del Calvario en
la que esté superpuesto el circulo, significa la Iniciación por el Sendero de
la Cruz, siendo los tres peldaños los tres grados de la Iluminación; este
símbolo es llamado la Rosa Cruz. El emblema fantasista donde figuran flores no
es un símbolo iniciático. La Rosa asociada a la Cruz es el simbolismo
occidental, es la Rosa Mundi, que es una clave para interpreta los poderes de
la Naturaleza. Sobre sus pétalos están grabados, en efecto, los treinta y tres
signos de esas fuerzas; corresponden a las veintidós letras del alfabeto hebreo
y a los Diez Santos Sephiroth; Estos, a su vez están asociados a los treinta y
dos Senderos del Árbol de la Vida, y esto es la clave que permite comprender la
Rosa Mundi. Los curiosos dibujos que, según se dice, son los signos de los
espíritus de los elementos, se trazan tirando una línea de una a otra de las
letras de sus nombres sobre la Rosa.
A la luz de esta explicación, nos es
posible comprender el valor de los emblemas florales que ciertos cuerpos
organizados llevan por símbolo. Son parecidos al caballero que reclamaba de su
camisero “una corbata de la Escuela Publica, donde estuviese en buen lugar un
poco de rojo".
El cubo, siendo una figura de seis
caras, generalmente está asignado a Tiphareth, pues el seis es el número de
Tiphareth; pero hay algo más en el simbolismo del cubo. Es la forma más simple
del sólido y, como tal, el símbolo apropiado para Tiphareth en la Esfera del
cual aparece la forma. El símbolo de Malkuth es el doble cubo que significa:
“Como abajo es abajo".
La pirámide simboliza el Hombre
perfecto, sólidamente apoyado en la Tierra, esforzándose en unirse con los
dioses; en otros términos; el Ipsissimus. La pirámide truncada simboliza el
Adepto iniciado, o Adepto Menor, que ha franqueado el Velo, pero que todavía no
ha conquistado todos sus grados. Esta pirámide, cuyos seis lados corresponden a
los Seis Sephiroth que constituyen el Hombre Arquetipo o Adam Kadmon, es
complementada por la adición de los tres Sephiroth Superiores que se resumen en
la unidad de Ketner.
Los Seis del Juego del Tarot son
igualmente asignados a Tiphareth y en ellos se trasparenta claramente la
naturaleza armoniosa de este Sephirah. El seis de Bastos es el señor de la
Victoria; el seis de Copas, el Señor de la alegría; aun la serie maléfica de
las Espadas se adapta a la serenidad de este Sephirah, y el seis de este palo
significa el señor del éxito merecido, el éxito a precio del combate. El seis
de Oros es el éxito Material, o el poder bien equilibrado.
TERCERA PARTE
CAPITULO XXI LOS CUATRO SEPHIROTH INFERIORES
Cuando se disponen los Diez Santos
Sephiroth sobre el Árbol de la Vida, según su orden tradicional, se prestan
tanto a tres divisiones horizontales, como a las tres divisiones verticales de
los Pilares . La más elevada de esas tres divisiones horizontales comprende los
tres Sephiroth Superiores , los cuales , para todo fin práctico, escapan a
nuestra comprensión. Los proponemos como principios fundamentales que deben
existir, a fin de explicar la manifestación subsiguiente. Representan el Ser
Puro y los principios de la Actividad y Pasividad, aplicándoseles el nombre que
por otra parte, les basta, de Triángulo Superior.
El segundo Triángulo funcional
dispuesto en el Árbol comprende a Kjesed, Gueburah y Tiphareth. Este Triángulo
representa los principios activos del Anabolismo, del Catabolismo y de
Equilibrio, y el nombre más apto es el de Triángulo Abstracto
Hemos considerado en detalle cada
uno de estos Sephiroth Superiores, y hemos visto como los tres Principios
Superiores forman la base de la manifestación, a la cual dan su expresión los
tres principios abstractos. Los tres Superiores son latentes y los tres
inferiores, activos. Si comprendemos bien estas cosas, tendremos un sistema que
explica la infinita diversidad de manifestación de los planos de la forma,
reduciéndolos a sus principios primeros, que hace claramente comprensibles las
relaciones entre ellos, el modo de su interacción y de su desarrollo; lo cual
no tuvo Jamás lugar ni tampoco lo tendrá, cuando se intenta reducir todas las
cosas en términos de forma, en vez de resolverlas en términos de fuerza.
La más baja unidad funcional en el
Árbol de la Vida no es un triángulo, sino un cuaternario; y éste, según el
decir de los cabalistas, ha sufrido el efecto de la Caída: la Cabeza de
Leviathan, que surge del Abismo, alcanzó un punto situado entre Tiphareth y
Yesod. Más allá de ese punto no existe otro acceso permitido' y los seis
Sephiroth Superiores conservan su estado de inocencia. En otros términos, los
cuatro Sephiroth inferiores pertenecen a los planos de la forma, donde la
fuerza no se mueve ya libremente, donde está "encerrada, confinada,
recluida"; de donde no es liberada más que por obra de la destrucción.
Como ya se ha dicho, Tiphareth es el
centro de equilibrio del Árbol. EI equilibrio permite la estabilidad y ésta, la
cohesión. Desde ese punto, en el descenso de la vida sobre el Sendero de la
Involución, veremos que el principio de cohesión desempeña un papel de más en
más preponderante, hasta que logra su apogeo en Malkuth.
Podemos concebir que los principios
activos del Triángulo Abstracto sufren una subdivisión, una especialización, en
el curso del descenso de la vida a través de Netzach, y en Yesod alcanzan un
considerable grado de estereotipía, por medio de la cual las formas de Malkuth
fueron determinadas. Desde que Malkuth, que es el plano de la forma pura, logra
su desarrollo, el curso evolutivo comienza a ascender hacia el espíritu,
liberándose de la prisión de la forma, pero reteniendo los poderes adquiridos
por la disciplina que ella le impuso.
De consiguiente, podemos concebir los
numerosos principios abstractos de vida funcional que llegan a revestirse de
una forma debida a la experiencia aportada por su manifestaciones exteriores en
el Reino de la forma. Por tanto, según el lenguaje cabalístico, la influencia
de la Caída fue resentida por ellos, que perdieron su inocencia.
Estas consideraciones nos hacen
penetrar en la naturaleza del Cuaternario de los Planos de la Forma, y nos
permiten mantenernos en un justo medio entre la credulidad y escepticismo en
esta Esfera de la Ilusión, como severamente se la ha llamado.
La gran marea de vida, proveniente
por emanación de Tiphareth se rompe en el Sephirah Netzach, como en un prisma,
en diversos rayos de manifestación; de allí proviene que el Sepher Yetzirah
llama a este Sephirah Esplendor Refulgente. En Hod estos diversos poderes se
revisten de una forma; en Yesod, obra como moldes etéricos para las emanaciones
finales de Malkuth.
En Malkuth, la manifestación
completa el área descendente de la involución; la vida vuelve sobre Sí misma
para seguir un segundo curso paralelo en el arco ascendente de la evolución. La
inteligencia humana se desarrolla, comienza a meditar sobre las casas y, bien o
mal, discierne los dioses. Es necesario recordar que jamás el hombre primitivo
llegó al monoteísmo como primera meta; siempre concibió múltiples causas, y fue
menester numerosas generaciones de culturas para reducir esta multiplicidad a la
unidad.
Esto nos lleva al gran problema que
podría llamarse Guardián del Umbral de la Ciencia oculta, al horror que
afrontan todos aquellos que quieren aventurarse más allá del mundo visible,
problema que condensa en él los poderes de la Esfinge, y que dirige a nuestra
alma una pregunta de cuya respuesta depende su destino. ¿Será condenado el
hombre a errar en las Esferas de la Ilusión? ¿Deberá volver incesantemente a
los planos de la forma o se le permitirá alcanzar la luz? La pregunta es esta:
¿Crees en los Dioses?; si la respuesta es afirmativa, deberá continuar errando
en los planos ilusorios, pues los dioses no son seres reales en el sentido que
entendemos la personalidad. Y si la respuesta negativa, será rechazado, porque
los dioses no son ficciones. Entonces, ¿Cuál Deberá ser su respuesta?...
Un
poeta de intuición, la ha dado:
“Porque ningún pensamiento humano suscitó los dioses -
antes que un canto naciera en el silencio del alma - Y la tierra sólo pudo
unirse a los cielos - Cuando el verbo puso su llama en nuestros labios”...
Tenemos aquí la clave del Enigma.
Los dioses son creaciones del hombre creado; nacen de la adoración de aquellos
que lo invocan. No son los dioses los que hacen la labor de la Creación, sino
las grandes fuerzas naturales, cada una de ellas obrando según su naturaleza;
la procesión de los dioses no comienza sino después que el Cisne del Empíreo
deposita el huevo de la manifestación en la obscuridad de la noche cósmica.
Los dioses son emanaciones del alma
grupo de las razas, y no de Eheieh, el Uno, el Eterno; ni siquiera su poder es
inmenso porque por medio de su influencia sobre el espíritu de sus adoradores,
ligan el macrocosmos con el microcosmos. Meditando sobre la belleza ideal del
Apolo, el alma del ser humano se abre a la belleza en general.
El hombre, habiendo analizado la
existencia y discernido factor por factor sus causas primeras, las divinizó de
inmediato. Porque el hombre, sobre todos los puntos del globo, experimentó las
mismas necesidades y sufrió los mismos aguijones de la suerte, formó panteones
comparables entre sí y, como los temperamentos difieren así sus panteones
tienen la misma semejanza como la que hay entre los bandidos propios de ciertos
países y los seres radiantes de la Hélada
De consiguiente, podemos
preguntarnos si los dioses son por completo subjetivos si viven únicamente en
la imaginación de sus adoradores, o si tienen una vida independiente, propia.
La respuesta a esta pregunta se halla en un fenómeno de experiencia oculta, que
nuestra ciencia natural moderna no puede explicarse, pero que, no obstante,
debe ser admitida por todo Ocultista práctico, si quiere obtener algún
resultado. En efecto, se puede decir que los resultados que obtiene son en
razón de su fe, pues ella llega a ser verdadera en la medida en que él cree que
lo es; porque sólo una débil proporción de la materia pensante universal,
cualquiera que sea, se halla especializada en el cerebro y los nervios de las
criaturas sensibles. La masa enorme de aquello que, a falta de un nombre mejor,
llamamos "materia pensante” porque esta analogía es la más próxima de lo
que conocemos se mueve libremente sobre lo que el Ocultista llama "Plano
Astral", revestida Allí de formas diversas, pero que en modo alguno está
necesariamente ligada a una materia cualquiera. Diversos oculistas designan
esta materia pensante en estado libre, con nombres diferentes. La señora
Blavatsky la llama Akasha, y Eliphas Levi el éter reflector. Netzach representa
el aspecto dinámico, y Hod, el aspecto formal del Akasha.
De esta substancia mental están
formados los moldes de toda forma posible; y en Estos se halla entrelazado el
vasto núcleo etérico que funciona en la esfera de Yesod, y en el seno del cual
están suspendidas las moléculas de materia que constituyen el cuerpo de la
manifestación en el plano físico.
Normalmente, estas formas son
construidas por la conciencia cósmica expresada por los poderes naturales,
formas que funcionan cada una de acuerdo con su naturaleza; pero como la
conciencia se ha desarrollado, en primer lugar, en las criaturas del Creador,
ella ha ejercido su efecto, en grados diferentes, sobre la substancia mental
que, por su naturaleza, era accesible a la influencia de esta conciencia; es
esto lo que quiere expresar la frase “El pensamiento del hombre creó los dioses
que pudo reverenciar y amar". Esas formas, una vez construidas, se
convirtieron en canales de expresión para esas fuerzas especializadas que las
formas tenían por misión representar, concentrándolas sobre sus adoradores. En
este sentido particular, los Iniciados no sólo reconocen a los dioses, sino que
también los adoran.
CAPITULO XXII NETZACH, EL SÉPTIMO SEPHIRAH
TÍTULOS:
Netzach, Victoria. (Hebreo: Nun, Tzadd, Cheth).
IMAGEN
MÁGICA: Una bella mujer desnuda
POSICIÓN
EN EL ARBOL: Al pie del Pilar de la Misericordia.
TEXTO
YETZIRATlCO: El séptimo Sendero es llamado la Indulgencia Oculta, porque es el
Esplendor Refulgente de las virtudes intelectuales que perciben los ojos del
espíritu y las contemplaciones de la fe.
TÍTULO
DADO A NETZACH: La Firmeza
NOMBRE
DIVINO: Yejova Tzabaoth, Dios de los Ejércitos.
ARCÁNGEL:
Haniel.
ORDEN
ANGELICO: Elojim, Dioses.
CHAKRA
MUNDANO: Nogah, Venus.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL: Visión de la belleza triunfante.
VIRTUD:
Ausencia de Egoísmo.
VICIO:
Impudor, lujuria.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: Los riñones, la cadera y las piernas.
SÍMBOLOS:
La Lámpara, el Cinto, la Rosa.
CARTAS
DEL TAROT: Los cuatro Siete.
Siete
de Vastos: Valor.
Siete
de Copas: Exito ilusorio.
Siete
de Espadas: Esfuerzo inútil
Siete
de Oros: Fracaso.
COLOR
EN ATZILUTII: Ambar.
"
" BRIAH: Esmeralda.
"
" YETZIRAR: Amarillo brillante tirando al verde.
"
" ASSIAH: oliva sembrado de oro.
I
Se comprende mejor a Netzach, la Esfera de
Venus si se compara con Hod, la Esfera de Mercurio, representando,
respectivamente' la fuerza y la forma. Netzach representa los instintos y las
emociones que ellos hacen nacer y Hod el mental concreto En el macrocosmos
corresponde a dos grados de la condensación de la fuerza en la forma. En Netzach,
la fuerza es relativamente libre, no siendo detenida más que por contornos
extremadamente fluidos y que se mueven sin cesar, mientras que en Hod reviste
por primera vez, una forma netamente definida y durable, aunque de una
naturaleza todavía muy tenue. En Netzach, una forma particular de fuerza
aparece como un tipo de seres que se mueven de aquí a allí a través de los
límites de la manifestación, una manera completamente elusiva . Estos seres no
tienen personalidad individualizada, y se parecen a los ejércitos con sus
banderas que se ven en las nubes del sol poniente. En Hod produce la
individualización de cada unidad separada, por lo que hay continuidad de
existencia. Todo Espíritu, en Netzach, es alma-grupo; y en Hod, el Espíritu
humano tiene sus rudimentos.
Consideremos, ahora, a Netzach en
si, bajo sus aspectos macrocósmico y microcósmico, no debiendo olvidarnos que
nos hallamos en una esfera de ilusión, y que lo que será descripto en términos
de forma no son más que apariencias percibidas por el espíritu y proyectadas
como formas pensamiento en la luz astral. Es esencial comprender este punto
capital si se quiere evitar la superstición. Todo lo que es percibido "por
los ojos del Espíritu y por la contemplaciones de la fe", tiene su base
metafísica en Kjokmah, el Sephirah Superior del Pilar de la Misericordia. Pero
en Netzach, un gran cambio se produce en nuestro modo de entender los
diferentes tipos de existencia asignados a cada esfera dada. Hasta ahora, hemos
percibido por medio de nuestra intuición; nuestro entendimiento fue sin forma o
en todo caso, representado por los símbolos más abstractos; Estos no se ofrecen
más después de Tiphareth, sino que llegamos a símbolos concretos como la rosa
asignada a Venus, para Netzach, y el caduceo, emblema de Mercurio, para Hod.
Como ya se ha visto, concebimos los
Sephiroth Superiores bajo el aspecto de factores de manifestación y de función.
En nuestro estudio sobre Tiphareth hemos dicho cómo la Inteligencia Mediadora,
como el Sepher Yetzirah expresa, rompe en un prisma la Luz Blanca de la Vida
Única, de manera que se convirtió por ese hecho en el Esplendor Refulgente de
múltiples rayos de Netzach. Aquí, ya no tratamos con la fuerza, sino con
fuerzas; tampoco con la vida, sino con vidas. Lógicamente, pues, el orden
Angélico signado a Netzach es el de los Elojim, o dioses. El Uno está dividido
en Muchos, para los fines de la manifestación en la forma.
Los múltiples rayos de Netzach no
son la luz blanca que nos permite ver todas las cosas bajo su verdadero color;
son de diversos colores, cada uno de ellos revelando e intensificando algún
aspecto especial de la manifestación. la luz azul, por ejemplo, nos revela sólo
los colores que armonizan con él; los colores complementarios son negros. Toda
vida o toda forma de fuerza se manifiesta en Netzach, es una especie parcial y
especializada; de manera que un ser cualquiera, desarrollándose en esta séptima
esfera, no puede tener un desarrollo completo sino que será siempre la creatura
de una idea, de una función única, muy simple, estereotipada.
Es el factor Netzach que es básico
en nuestros instintos, cada uno de los cuales, en su esencia no
intelectualizada, hace nacer los reflejos apropiados; por ejemplo, los labios
de un niño succionarán todo lo que se les ofrezca.
Los seres de Netzach, los Elojim, no
son inteligencias, sino ideas revestidas de una forma. Los Elojim para darles
su nombre hebreo son influencias formadoras por las cuales la fuerza que crean
se expresa en la naturaleza. Su verdadero carácter puede ser discernido en
Kjesed, donde, según el Sepher Yetzirah, se llaman “Los Poderes Sagrados".
Sin embargo, en Netzach, que representa la cuna superior del éter reflector,
sufren un cambio; el espíritu del hombre, formador de imágenes, comienza a
obrar sobre ellos, amoldando la luz astral en forma tal, que los representará
por su propia conciencia.
Es
muy importante para nosotros comprender que estos Sephiroth inferiores están
poblados de millares de formas pensamiento; que todo lo que ha podido concebir
la conciencia humana, aun sea confusamente, tiene Allí una forma revestida de
luz astral que cuanto más la imaginación se aplique a idealizarlo tanto más
esta forma se convierte en definida. De consiguiente las generaciones
ulteriores de Videntes, cuando intenten discernir la naturaleza espiritual y la
esencia intima de cualquier forma de vida, encontrarán forzosamente estas
imágenes, “las creaciones de creatura”
que a menudo se las usa mal, tomándolas por la esencia abstracta en sí, la cual
no puede ser hallada en ningún plano ofreciendo imágenes a la visión
psíquica sino únicamente en aquellos que
discierne la intuición pura.
En los tiempos de su mentalidad
primitiva, el hombre adoró esas imágenes que representaban para sus ojos las
grandes fuerzas naturales , tan importantes para su bienestar exterior ; así
estableció entre ellas y él un lazo de unión, gracias al cual desarrolló un
canal donde las fuerzas representadas podían verterse en su alma estimulando
así el factor de ese culto, sobre todo se desarrolló e intelectualizó como en
Egipto y Grecia, crearon imágenes extremadamente definidas y poderosas; son
ésas a las que, generalmente, se las considera como dioses. Generaciones de
creencia y de culto, construyeron en la luz astral una forma muy eficaz; cuando
el sacrificio se sumó a la fe, descendió paso más hacia los planos de la
manifestación, se hizo visible el vasto éter de Yesod y, finalmente, se
convirtió en un poderoso agente mágico, capaz de obrar por Sí propio cuando se
le sumó un alma por las ideas concretas generadas en Hod.
Vemos así que todo ser celeste
concebido por el espíritu del hombre tiene por base una fe natural, pero que,
sobre la base de esta fuerza, se construye una imagen simbólica que le
corresponde y representa, imagen animada y hecha activa por el juego de esta
mismo fuerza. La imagen no es más que un modo de representación adoptado por el
Espíritu humano para sus fines pero la fuerza que ella representa y para la
cual es el alma un poder muy real y, en
ciertos casos, muy poderoso. En otros términos, aunque la forma aparente de los
dioses sea debida a nuestra imaginación, la fuerza a ella asociada es real y
activa a la vez.
Este hecho es no sólo la clave de la
magia talismánica, tomada en su más amplio sentido, que incluye todo objeto
consagrado para uso de la meditación y del ceremonial, sino también de muchas
cosas corrientes que no podemos a menos de observar, y que parecen
inexplicables. Dan cuenta de un gran numero de puntos en una religión bien
construida, que son muy reales para quien crea, y extraños para el incrédulo,
pues es incapaz de explicarlos y tampoco los puede negar.
Sin embargo, en Netzach tenemos la
forma más tenue de esas realidades, que no son percibidas por "Las
contemplaciones de la fe" ni por "la mirada del espíritu". Por
el contrario, en Hod se cumple toda clase de operaciones mágicas donde el
mental, a su vez, interviene para dar a esas apariencias flotantes una forma y
una duración; pero en la esfera de Netzach esas operaciones no tienen lugar. Todas
las formas de los dioses son adoradas aquí por intermedio de las artes, y no
concebidas por sistemas abstractos. Para todo fin práctico es imposible separar
las actividades de Netzach y de Hod, que constituyen un par funcional,
exactamente como Gueburah y Kjesed representan los dos aspectos del
metabolismo: el catabólico y el anabólico. Las funciones de Netzach están
implícitas en Hod, porque Hod emana de Netzach, y los poderes desarrollados por
evolución en la esfera de este ultimo son la base de los poderes visuales de
Hod. De consiguiente, todas las operaciones mágicas de la esfera de Hod tienen
por base las formas de vida obtenidas en Netzach; y, como el espíritu humano va
de esfera en esfera, un buen número de las capacidades de Hod han sido transferidas
a Netzach por almas humanas que se hallan en el sendero de la Iniciación. Por
tanto , las dos esferas no están netamente disociadas como lo implicaría su
clasificación , sino en cada una de ellas un cierto tipo funcional tiene un
marcado predominio.
Los contactos con Netzach no se
obtienen por una concepción filosófica del genero de vida que Allí reina;
tampoco por el psiquismo ordinario generador de imágenes, sino por "un
sentimiento adecuado", como tan bien lo ha expresado Algernon Blackwood en
sus libros, donde tanto se transparenta la Esfera de Netzach. Por la danza, el
sonido y el color es como pueden ser evocados los Ángeles de Netzach. El
adorador de un dios, en esta esfera, entra en comunión con él, por medio de las
artes; en la medida en que sea artista, en cualquier dirección que fuere, y se
halle capaz de hacer de su dios una imagen simbólica, podrá establecer el
contacto y atraer la vida en Sí mismo. Todos los ritos que tengan movimiento y
color actúan en la esfera de Netzach. Y puesto que Hod, la Esfera de las
operaciones mágicas, toma fuerza de Netzach, se deduce que toda operación
mágica de la Esfera de Hod tiene un elemento de Netzach si es que esa operación
es eficaz; para ofrecer una base a la manifestación, la sustancia éterica debe
ser atraída por una forma de sacrificio cualquiera, aunque sea quemando
incienso. Este problema será plenamente estudiado cuando estemos en la Esfera
de Yesod, a que pertenece realmente. Es necesario señalarlo aquí, porque el
sentido de los ritos de Netzach no puede ser realizado sin la comprensión de
los medios que presiden la manifestación y de manera en que el dios se aproxima
a sus adoradores.
II
Consideremos ahora a Netzach desde
el punto de vista microcósmico del Árbol de la Vida, o sea el Árbol subjetivo
que se encuentra en el alma donde los Sephiroth, como es sabido, se convierten
en factores de conciencia.
Los tres Superiores y el primer par
de Sephiroth manifestados Kjesed y Gueburah, representan el Yo Superior, con
Tiphareth como punto de contacto con el Yo Inferior. los cuatro Sephiroth
inferiores, Netzach, Hod, Yesod y Malkuth, representan el Inferior o
personalidad, la unidad de encarnación, con Tiphareth como punto de contacto
con el Yo Superior o Ego, que algunas veces es llamado el Santo Ángel Guardián.
Desde el punto de vista de la
personalidad Tiphareth representa la Conciencia Superior que percibe las
realidades espirituales: Netzach representa los instintos, y Hod el intelecto.
Yesod representa el Éter o quinto elemento, y Malkuth los cuatro elementos que
forman el aspecto sutil de la materia. Todo lo que el ordinario intelecto
humano puede realizar, es naturaleza de la materia densa, Malkuth, y del
intelecto, Hod, siendo ambos aspectos concretos de existencia. El intelecto no
puede apreciar las fuerzas que construyen las formas, tal como están
representadas por Netzach, la Esfera de los instintos, y por Yesod, el doble
etérico o cuerpo sutil. Por tanto, es necesario que estudiemos a Netzach con
cuidado; su naturaleza y su importancia escapan normalmente a nuestra
comprensión.
Comprenderemos mejor la naturaleza
de Netzach en el microcosmos si recordamos que es la Esfera de Venus, con todo
lo que ello implica. Traduciendo en buen español el lenguaje Cabalístico
simbólico, ello significa que aquí nos relacionamos con la función de
polaridad, la cual contiene mucho más que el sexo, tal como corrientemente se
lo concibe.
A este respecto es importante hacer
notar que Venus, o Afrodita según su nombre griego, en absoluto es una diosa
fecunda como lo son Perséfone y Ceres, sino la diosa del amor. Ahora bien: en
el concepto de vida de los helenos, el reino del Amor era mucho más vasto que
la relación entre los sexos, pues comprendía la camaradería de los soldados y
la relación entre maestro y discípulo. La hetaira griega, o mujer que hacía
profesión del amor, era algo por completo diferente de la prostituta moderna.
El heleno guardaba la simple relación sexual física para su esposa legítima que
estaba encerrada en el gineceo o harén, donde servia simplemente a los fines de
darle herederos legítimos; la esposa, que por otra parte era de sangre pura, no
tenía educación y tampoco tenia valor para desarrollar su seducción ni
practicar el arte de agradar. Menos aun le estaba permitido adorar a la diosa
Afrodita, que preside los más elevados aspectos del amor; las deidades que ella
debía venerar eran las del hogar doméstico: Ceres la diosa de la Tierra,
gobernaba los Misterios de las mujeres griegas.
El culto de Afrodita era algo bien
distinto que el cumplimiento de una función animal. concernía al interludio
sutil de la fuerza vital, EI cual comprendía dos factores: EI curioso flujo y
reflujo, el estimulante y la reacción, que desempeñan un papel tan importante
en las relaciones entre los sexos, pero que va mucho más allá que la esfera del
sexo.
En principio, la hetaira griega era
una mujer muy culta evidentemente, había distinciones entre ellas, desde la
categoría más baja, parecida a la geisha japonesa, hasta la categoría más
elevada, que tenia un salón, a la manera de las celebres francesas llamadas
“bas-bleus”, y eran mujeres de reconocida virtud física a quienes ningún hombre
hubiese osado hacer proposiciones groseras. Visto El respeto conque los griegos
consideraban la función sexual, es probable que en ningún grado de la sociedad
le hetaira se aproximase a la degradación de las actuales prostitutas
profesionales.
La función de la hetaira era la de
satisfacer tanto los gustos intelectuales de sus clientes como sus apetitos;
era huésped y amante; los poetas y filósofos iban a El para recibir inspiración
y agudizar su espíritu, pues se consideraba entonces que ninguna fuente de
inspiración, para un intelectual, equivalía a la sociedad de una mujer
verdaderamente culta.
En los templos de Afrodita, el arte de amar
era constantemente estudiado, y las sacerdotisas eran formadas desde la
infancia Este arte no era sólo el de provocar la pasión, sino satisfacer
plenamente en todos los grados de conciencia, no solamente por la satisfacción
de las necesidades físicas del cuerpo, sino por el cambio sutil de magnetismo,
por una polarización intelectual. Ello elevaba el culto de Afrodita muy por
encima de la sensualidad pura y simple, y así se explica que las sacerdotisas
de ese culto inspirasen respeto y que en absoluto fuesen miradas como
prostitutas ordinarias , aunque ellas acogiesen al primer llegado. Cumpliendo
su arte, servían para satisfacer a ciertas exigencias sutiles del alma humana.
Nosotros, por medio del cine y los espectáculos hemos llevado el arte de
estimular el deseo a un grado desconocido por los griegos; pero no tenemos la
menor noción del arte mucho más importante de despertar las necesidades del
alma humana por un cambio magnético, etérico y mental a la vez. Es por esta
razón que nuestra vida sexual, desde el punto de vista tanto fisiológico como
social, parece tan inestable y mezquina.
No podemos juzgar sanamente el sexo
sin comprender que es un aspecto de lo que en ocultismo se llama polaridad, y
que su principio rige toda la creación; en efecto, es la base de la
manifestación. En el Árbol de la Vida está representado por los dos Pilares de
la Misericordia y de la Severidad. Toda actividad está comprendida en el
principio de polaridad, lo mismo que toda la función de la forma está comprendida
en el principio del metabolismo.
La polaridad significa,
esencialmente, el aflujo de una fuerza que va de una esfera de alta presión a
una esfera de presión baja; los términos "alto" y “bajo" deben
ser entendidos siempre como relativos. Toda esfera de energía, cualquiera que
sea, siempre tiene necesidad de ser estimulada por el influjo de una energía
más elevada que aumenta su presión inferior. La fuente de toda energía es el
Gran lnmanifestado; ella sigue su ruta de nivel en nivel, cambiando su forma de
un nivel a otro hasta convertirse finalmente, en "terrestre" en la
esfera de Malkuth. En toda vida individual, en toda forma de actividad, en todo
grupo social organizado para el fin que fuere, ejercito, culto, compañía
financiera, vemos en acción la marcha de esa energía, en forma de circuito.
El
punto capital a realizar es que en el Árbol de la Vida microcósmico hay un
vaivén hacia arriba y abajo de las esferas negativa y positiva, de los grados
de nuestra conciencia: lo espiritual informa al espíritu, éste a las emociones,
éstas al doble etérico que construye el vehículo físico, el cual es "la
tierra" del circuito. Este es un punto que algunas veces se descuida, pero
cuyas consecuencias pueden comprenderse cuando se está prevenido.
Lo que es menos cómodo para
comprender es que hay un flujo entre cada “cuerpo" o nivel de conciencia y
su aspecto correspondiente en el macrocosmos. Así como hay integración y
expulsión en Malkuth, donde el alimento y el agua son asimilados por el cuerpo,
expulsados por las funciones de la excreción, y alimentan entonces el reino
vegetal bajo el nombre decente de "abono”, así también hay integración y
expulsión del doble etérico a la luz astral, y del cuerpo astral al espíritu, y
asimismo a Través de todos los planos donde existen los factores más sutiles
que representan los seis Sephiroth Superiores. La esencia de la Cábala Mágica,
que es la aplicación práctica del Árbol de la Vida, consiste en desarrollar
esos circuitos magnéticos sobre todos los diferentes niveles, y así fortificar
y agrandar el alma. Como el cuerpo físico se alimenta comiendo y bebiendo, y
mantenido en buena salud por sus funciones de excreción es que pueden ser
llenadas las operaciones de la esfera de Malkuth, asimismo el alma humana es
intensificada por las operaciones de la esfera de Tiphareth, llamada también la
Esfera de Redención, la cual mantiene sana nuestra alma. Sabemos cómo la
Iniciación desarrolla los poderes del psiquismo superior y permite al espíritu
humano comprender las verdades espirituales; lo que no siempre comprendemos es
que, para recorrer toda la gama de sus desarrollos, el hombre tiene necesidad
igualmente de desarrollar el poder de entrar en contacto con la energía natural
en su forma sutil, tal como está representada por la Esfera de Netzach. Estamos
acostumbrados a admitir que lo espiritual y lo natural están en mutuo
antagonismos, que debemos robar a Pedro para pagar a Pablo, y a deducir que si
lo espiritual es el bien más elevado, lo natural es necesariamente el mal más inferior;
no comprendemos que la materia es una cristalización del espíritu y el espíritu
de la materia volatilizada, que entre ellos no hay antinomia de substancia,
como no la hay entre el agua y el hielo, ni comprendemos que ambos son estados
diferentes de una Cosa Onica, como la llaman los alquimistas; es Este el gran
secreto alquímico que constituye la base filosófica de la doctrina secreta de
la transmutación.
Pero la transmutación de los metales
es de muchísima menos importancia, comparada con la transmutación de energía
que se trata de realizar en nuestra alma; es a ésta que los Iniciadores se
aferran por medio del Árbol de la Vida; y lo mismo que la conciencia es
transformada de arriba hacia abajo del Pilar Central de la Dulzura o del
Equilibrio, asimismo es transformada la energía de arriba hacia abajo del Pilar
del Rigor, en el cual Hod, el intelecto, constituye la base.
En Kjokmah, pues, el gran poder
masculino del Universo, se efectúa la prodigiosa partida de la vida; en Kjesed
se efectúa organización de las fuerzas por medio de sistemas que se
corresponden; en Netzach tenemos una esfera de evolución que, ascendiendo desde
Malkuth como fuerza organizada, nuevamente vuelve capaz de entrar en contacto
con la fuerza esencial: Netzach, la Esfera de Nogah - nombre hebreo para Venus
Afrodita -, es, pues, una esfera de la más elevada importancia desde el punto
de vista del trabajo oculto práctico. Como la mayor parte los aprendices
oculistas trabajan sólo en el Pilar Central, Pilar de la Conciencia, y descuidan
los Pilares Laterales, que son los Pilares de la Función, es por ello que,
generalmente, obtiene resultados despreciables. En este caso, el ciego guía al
ciego; y el así llamado Iniciador de las fraternidades ocultas modernas, el
cual es más bien un místico que un Ocultista autentico, no entiende que la
Iniciación comprende lo consciente y lo inconsciente y que debe iluminar tanto
los instintos como aclarar la razón.
III
Hemos considerado a Netzach desde el
punto de vista objetivo y subjetivo; nos resta estudiar el simbolismo de este
Sephirah a la luz del conocimiento que hemos obtenido.
Observemos de inmediato que el
simbolismo contiene dos ideas perfectamente diferentes: la idea del Poder y la
idea de la Belleza, evocando, así el viejo mito de Venus y de Marte, enamorados
como se sabe, uno del otro. Estos mitos no son en absoluto fábulas, excepto en
su sentido histórico; son mitos que representan verdades para el espíritu.
Cuando encontramos la misma idea en Panteones diferentes, cuando vemos que
seres tan desemejantes como el Cabalista hebreo y el Poeta griego de
mentalidades tan opuestas como los polos, ofrécennos el mismo concepto
revestido de formas distintas, debemos deducir que ello no es un mero
accidente, sino que es menester un examen muy atento.
No
usaremos esta vez nuestro método habitual de analizar los símbolos en el orden
dado , y los clasificaremos de acuerdo con los dos tipos en que se muestran.
El
título hebreo del Séptimo Sephirah es Netzach,
cuyo sentido es Victoria. Su título
adicional es La Firmeza, que evoca la
misma idea de dominio y de energía victoriosa. El Nombre Divino es Yejova Sabaoth, que significa el Dios de
las Legiones o también de los Ejércitos. El Orden de Netzach es el de los Elojim o Dioses, los cuales gobiernan la
Naturaleza.
Las
cuatro series de cartas del Tarot asignadas a este Sephirah contienen la idea
de batalla, aun bajo la forma negativa. Sin embargo, es curioso notar que
solamente el siete de Bastos tiene un sentido positivo, siendo maléficos los otros.
La razón de ello nos resulta clara cuando examinamos todo el simbolismo; pero
por el momento lo dejaremos de lado, para volver a él mas adelante.
Examinaremos,
ahora, la otra serie de imágenes simbólicas. El Chakra Mundano de Netzach es
Venus, y su imagen mágica bien apropiada es el de una "muy bella mujer
desnuda". La experiencia espiritual asignada a estas Esferas es la Visión de la Belleza Triunfante. La
virtud es la ausencia del egoísmo, es decir, la facultad de adoptar la
polaridad negativa. Los vicios son los que ocasionan el abuso del amor: el
impudor, la lujuria. La correspondencia microcósmica indica los riñones, la
cadera, las piernas. Notemos que estos forman el encuadramiento de los órganos
generadores, sin ser órganos mismos, y nos confirman la idea ya conocida de que
la Diosa del Amor y la Diosa de la Fecundidad son distintas.
Los
signos asignados a Netzach son la Lámpara, el Cinto y la Rosa los dos últimos
se explican por sí propios, pues están asociados tradicionalmente con Venus.
Pero la Lámpara debe ser explicada, ya que no lo es por la tradición, debiendo
para ello recurrir a nociones de alquimia.
Los
cuatro Elementos están asociados a los cuatro Sephiroth inferiores y, de estos
elementos, es el Fuego el que está asociado a Netzach. La Lámpara es el
instrumento mágico requerido en las operaciones que conciernen al elemento
Fuego; y de allí su asociación con Netzach. El elemento Fuego está asociado a
la fuerza ígnea que se halla en el corazón de la Naturaleza, y en relación con
el aspecto marciano del Sephirah de Venus.
Vemos,
pues, por un examen del simbolismo precedente, que el simbolismo Victorioso o
Marciano esta asociado al Macrocosmos, y el del Amor o de Venus, al Microcosmos
, es decir , al aspecto Subjetivo. Esto nos da la clave de una verdad
psicológica importante bien comprendida por los antiguos, pero que debió
esperar los trabajos de Freud para ser traducida en lenguaje moderno. Su mejor
expresión consiste en decir que la energía elemental o el dinamismo fundamental
de un individuo esta en conexión muy estrecha con su vida sexual.
Este
es un hecho importante de nuestra vida psíquica, conocida por los psicólogos,
aunque sea despreciado por los psíquicos y místicos, generalmente inclinados a
un idealismo que procure evadirse de la materia y eludir sus problemas. Pero
esa evasión equivale, en una campaña militar, a dejar atrás una fortaleza que
no ha sido conquistada; y el mejor método, o más bien el único método para
producir una existencia completa y un temperamento equilibrado, es el de dar su
verdadero lugar a Netzach, el cual equilibra la intelectualidad de Hod y el
materialismo de Malkuth, recordando siempre que el Árbol de la Vida comprende
los dos Pilares de Polaridad y, entre ellos, el Sendero de Equilibrio.
El
verdadero secreto de la virtud natural consiste en el reconocimiento de los
derechos que tienen los Pares Opuestos; no existe entre ellos ninguna antinomia
parecida a la del Bien y el Mal, sino un equilibrio entre dos extremos, ambos
malos cuando son llevados al exceso, y dando nacimiento al Mal cuando pierden
el equilibrio. La licencia no controlada conduce a la degradación; pero, por
otra parte, el idealismo sin freno lleva a la neurosis.
Hay
tres clases de personas que entran en lo interior del Velo: el místico, el
psíquico y el ocultista. El místico aspira a la unión con Dios, y alcanza su
meta, dejando de lado en su vida todo lo que no sea Dios. El psíquico es un
receptor de vibraciones muy sutiles, pero no sabe transmitirlas. En una cierta
medida, el ocultista tiene ese poder receptor, pero su objeto es guardar el
control y poder dirigirse a los reinos invisibles, de la misma manera que el
hombre de ciencia ha aprendido a controlarse y conducirse en el reino de la
Naturaleza visible. Para llegar a un fin de este orden, le es necesario
trabajar con las fuerzas invisible sabiéndolas comprender, de la misma manera
que el sabio aprende a dominar la Naturaleza. Algunos de estos poderes
invisibles, los que vienen de Kether, son espirituales; los otros, los que vienen
del Malkuth, son elementales. Las fuerzas emanadas de Kether en el Macrocosmos
son recogidas en el Microcosmos merced al centro de Tiphareth, como se dice en
lenguaje cabalístico; las fuerzas elementales son recogidas por el centro de
Yesod, pero --y éste es el punto importante-- todas son dirigidas, controladas,
en la medida en que se mantiene el equilibrio entre las Esferas de Netzach y de
Hod.
En el Microcosmos, Netzach
representa la parte instintiva, emocional. de nuestra naturaleza, y Hod,
representa el intelecto; Netzach, en nosotros, es el artista, y Hod el sabio.
Según la variación de nuestro humor entre dinamismo y oposición, la polaridad
Netzach‑Hod se producirá en este microcosmos; la preponderancia de Hod nos hará
teóricos, sin practica en materia oculta. Nadie en quien no funcione la Esfera
de Netzach podrá abordar la magia pues el escepticismo de Hod destruirá, antes
que nazcan, todas las imágenes mágicas. Como todo en la naturaleza, Hod, no
fecundado por la polaridad opuesta, quedara estéril. Es necesario que en todo ocultista que quiera trabajar
prácticamente, haya un artista. El intelecto en Si, por poderoso que sea, no
confiere el poder. Es gracias a Netzach que los poderes
elementales tienen acceso en nuestra conciencia; sin Netzach, ellos quedan en
la esfera subconsciente de Yesod, donde esperan ciegamente. En los Misterios
se enseña que todo nivel de
manifestación tiene su ética, su noción de lo justo e injusto, y que no debemos
confundir los planos esperando de uno lo que corresponde al otro. En las
esferas del pensamiento, la ética es lo Verdadero; y
en el plano astral, esfera de las
emociones, de los instintos, la ética es lo Bello.
Debemos
aprender la justicia de la noción de la Belleza, y la Belleza de la Justicia,
si queremos que todas las provincias de
nuestro reino interior obedezcan a la autoridad central de la conciencia unificada.
Entrando
en la región de los cuatro Sephiroth inferiores, penetraremos en la esfera del
espíritu humano. Considerados subjetivamente, constituyen la personalidad y sus
poderes. La meta de la iniciación oculta es el desarrollo de esos poderes y
unirlos con Tiphareth, que es el hogar del Yo Superior e Individual, desarrollo
y unión a los que se llega tomando esos poderes desde el mas elevado punto de
vista, tal como debe hacerse siempre, so pena de caer en la magia negra. De
consiguiente, estudiando a Netzach,
hemos franqueado el umbral de los Misterios y hallamos la sierra sagrada reservada solamente a los
iniciados. Quien escribe estas líneas no defiende en absoluto un secreto que no es mas
que una argucia sacerdotal, pero existen ciertos hechos de los Misterios
de los cuales es mejor no hablar mucho, para que no se cometan abusos.
Asimismo, hay una tendencia inveterada de la naturaleza humana a aplicar sus
propias definiciones en los términos que le son familiares , y a rehusar
reconocerlos fuera de sus asociaciones ordinarias. Si levantamos una punta del
Velo y decimos que el sexo es solo un caso especial del principio universal de
polaridad, la gente deducirá de inmediato que la polaridad y el sexo son
sinónimos en sí. Si afirmamos que, aunque el sexo sea una parte de la
polaridad, otra parte importante no tiene, sin embargo, ninguna vinculación con
él, la gente procura ignorar esta afirmación. Probablemente seríamos mejor
comprendidos si substituyéramos la terminología de los físicos por la de la psicología, y dijéramos que la vida
debe seguir su circuito: aisladla y ella
quedará inerte. Observemos la personalidad del hombre como una máquina
eléctrica; es necesario que ella sea puesta en contacto con la cámara de donde
parte la energía que es Dios, Fuente de
toda Vida, o no funcionará; pero también debe entrar en contacto con la región
de la tierra, pues de lo contrario no podrá circular la energía. Todo ser
humano debe arraigarse a la Tierra, literal y metafóricamente. El idealista
procura aislarse completamente de los contactos terrestres, para no
desperdiciar energía; y éste lo hace porque no comprende que este globo es un
gran imán. Una antigua tradición declara que la clave de todos los Misterios
fue grabada en las Tablas de Esmeralda de Hermes, donde fueron escritas las
palabras siguientes: "Como abajo es arriba". Apliquemos a la
psicología los principios de la ciencia física, y descifraremos la energía. Que aquel que tenga
oídos para oír, oiga.
Finalmente, consideraremos el sentido de las
cartas del Tarot, asociadas a Netzach.‑ Son los cuatro Siete de ese juego.
Como
llegamos a la esfera del plan terrestre, consideramos oportuno explicar lo que representan estas
cartas menores del Tarot en la adivinación. Simbolizan los diferentes modos de
función de los diversos poderes Sephiróthicos en los Cuatro Mundos de los
Cabalistas. La serie de Bastos corresponde al nivel espiritual; la de las
Copas, al nivel mental; la Espadas, al plano astral, y los Oros, al plano
físico. De consiguiente, si cae el Siete de Oros en una operación adivinatoria,
significa que la influencia de Netzach desempeña una papel en el plano físico.
Hay un viejo proverbio que dice: "Dichoso
en el amor, desgraciado en el juego". Es otra manera de decir, que
aquel que tiene "sex appeal" para las personal de sexo opuesto, está
incesantemente sobre ascuas, si podemos expresarnos de esta manera. Venus, en
los asuntos terrestres, es una influencia importuna, pues trastrueca los
aspectos serios de la vida. Tan pronto como su atractivo se hace sentir en
Malkuth, debe pasar el cetro a Ceres, y desaparecer. Los hijos y no el amor son
los que constituyen un hogar durable. El nombre cabalístico del Siete de Oros,
es Fracaso, y no tenemos más que
pasar revista a la vida de Cleopatra, Eloisa e Isolda para comprender que
Venus, en el Plano terrestre, tiene por divisa: "Por el amor pierdo el
mundo".
La
serie de Espadas concierne al plano astral El título secreto del Siete de
Espadas es "Esfuerzo
inestable", lo cual expresa bien la acción de Venus en la esfera
emocional y su intensidad efímera.
El
titulo secreto del Siete de Copas es: "Éxito
ilusorio"; esta carta representa la acción de Venus en la esfera
mental, donde ella no contribuye en nada para hacer claras las concepciones.
Cuando estamos bajo su influencia, creemos lo que queremos creer. En este
plano, su divisa podría ser: "El
amor es ciego".
Solamente
en la esfera del espíritu Venus está en lo que le es propio. Allí su carta, el
Siete de Bastos, se llama "Valor",
expresando muy bien su influencia dinámica y vitalizante, cuando se
comprende y emplea su significado espiritual.
Las
cuatro series de cartas del Tarot asignadas a Netzach revelan de manera muy
curiosa la naturaleza de la influencia de Venus, a medida que fluye a través de
los planos. Nos enseñan una lección importante, mostrándonos hasta que punto
esta fuerza es esencialmente inestable, a menos que tenga su raíz en el
principio espiritual. Las formas inferiores del amor son las emociones, en las
cuales uno no se puede fiar; pero el amor es superior, es dinámico y
vigorizante.
CAPITULO XXIII HOD, EL OCTAVO SEPHIRAH
TÍTULO:
Hod (Jod), la Gloria, (Letras hebreas: He,
Vau, Daleth ) .
IMAGEN
MÁGICA: Un hermafrodita.
POSICION
EN EL ÁRBOL: Al pie del Pilar del Rigor.
TEXTO
YETZIRÁTICO: El octavo Sendero es llamado La Inteligencia Absoluta o Perfecta,
porque es el instrumento de la Primordial, la cual no tiene raiz en la que ella
se pueda implantar, si no es en los lugares ocultos de Guedulah, del cual emana
su esencia
NOMBRE
DIVINO: Elojim Tzaboath, el Dios de la Legiones.
ARCÁNGEL:
Michael (Mikjael).
ORDEN
ANGÉLICO: Beni Elojim, los Hijos de Dios.
CHAKRA
MUNDANO: Kokab, Mercurio.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL: Vision del Esplendor.
VIRTUD:
Veracidad.
VICIO:
Mentira, improbidad.
CORRESPONDENCIAS EN EL MICROCOSMOS: Las caderas, las piernas.
SÍMBOLOS:
Nombres, versiculos, Mandil.
CARTAS
DEL TAROT: Los cuatro Ocho.
Ocho
de Bastos: Rapidez.
Ocho
de Copas: Éxito abandonado.
Ocho
de Espadas: Fuerza amortiguada.
Ocho
de Oros: Prudencia,
COLOR
EN ATZILUTH: Violeta púrpura.
,, BRIAH: Naranja.
,, YETZIRAH: Rojo bermejo.
,, ASSIAH: Negro amarillento, moteado
en blanco.
Los
dos Poderes primordiales del Universo están representados' en el Árbol de la
Vida, por Kjokmah y Binah, Fuerza Positiva y Fuerza Negativa. Los cabalistas
dicen que, aunque de cada Sephirah emana el siguiente según su orden numérico,
esos dos Poderes Superiores, una vez establecidos en el Árbol, proyectan
diagonalmente sus reflejos de una manera muy especial. Esto se halla indicado
claramente en el Sepher Yetzirah cuando dice: "Hod no tiene raíz por la
cual se pueda implantar, sino es en los lugares ocultos de Guedulah, de donde
emana su esencia". Guedulah como sabemos, es otro nombre que se da a
Kjesed.
Binah
es el Creador de la Forma. Kjesed es el anabolismo cósmico, la organización de
las unidades agrupadas por Binah en estructuras complejas que reaccionan entre
sí; Hod, reflejo de Kjesed, es a su vez un Sephirah de la Forma, y representa
en otra Esfera ese principio coagulante.
Kjokmah,
por otra parte, es el principio dinámico; se refleja en Guebúrah, el
catabolismo cósmico, representando la ruptura del complejo en unidades simples,
o sea una liberación de la energía; y esto se refleja también en Netzach,
fuerza vital de la Naturaleza.
Para
la comprensión de los cinco Sephiroth inferiores, es importante notar que el
presente estudio de evolución ha hecho penetrar en algún grado la conciencia
humana en sus Esferas. Tiphareth representa la conciencia más elevada , donde
la individualidad se une a la personalidad; Netzach y Hod representan,
respectivamente, los aspectos de fuerza y forma de la conciencia astral. A
causa que la conciencia humana se ha manifestado en sus esferas, sus
naturalezas puramente cósmicas se han alterado considerablemente bajo su
influencia; y puesto que la conciencia humana, cuyo dominio es Malkuth, es una
conciencia de forma, nacida de la experiencia de la sensaciones físicas, las
condiciones de Malkuth se reflejan, bajo una forma rarificada, en Hod y
Netzach, y también, en un grado menor, en Tiphareth; Yesod está más sometido
aun a la influencia ampliadora de Malkuth.
Esto
se debe al hecho de que el espíritu de todo ser. habiendo logrado un grado de
desarrollo suficiente para entender una voluntad independiente, obra
objetivamente sobre su medio, y de consiguiente, lo modifica. Hagamos más claro
lo que antecede, por medio de un ejemplo: Las creaturas poco desarrolladas, las
formas de vida sin poder motor, tales como las anemonas marítimas, no pueden
ejercer sobre su medio mas que una influencia insignificante; pero un tipo de
creación más inteligente y elevado, puede proyectar una fuerza, obligando a lo
que la rodea a plegarse a su voluntad, como cuando un castor hace su nido. Los
seres humanos, en la cima de la escala de esos seres revestidos de materia, en
este sentido han hecho proezas, hasta el punto que el globo físico gradualmente
se les ha sometido; íntegras esferas son conquistadas por el hombre.
En
lo que concierne a cada diferente nivel de conciencia, las condiciones son
precisamente análogas. El espiritú construye con la substancia mental, la
naturaleza espiritual se sirve de las fuerzas espirituales del Cosmos,
exactamente de la misma manera que la anemona de mar se desarrolla absorbiendo
los alimentos que le ofrece el agua. Los tipos de personalidades superiores son
análogos a los animales superiores, en el sentido de que pueden , en un grado
más fuerte, modificar sus medios más sutiles: el espíritu, hecho de substancia
mental, hace sentir su poder en el plano mental.
Observando
el plano astral (que es esencialmente el nivel donde funcionan los aspectos más
densos del espíritu humano) notamos que las fuerzas y factores de este plano
aparecen a la conciencia como formas etéreas de un tipo distintamente humanas;
y si afrontamos filosóficamente este problema y no de manera pura, simple, creyente,
nos será difícil explicarlo; sin embargo, el Iniciado se lo explica. Declara
que esas formas especiales son creaciones del espíritu humano, que atribuye a
las fuerzas naturales inteligentes; formas de un tipo parecido a si propio;
razonando por analogía, el Iniciado se dice que, puesto que están
individualizadas, su individualidad, para manifestarse, debe tener un vehículo
del mismo género que su propia individualidad. Se sobrentiende, que esta
presunción no es necesariamente exacta. En efecto, estas formas de vida,
dejadas íntegramente a si mismas, terminan su encarnación en fenómenos
naturales, siendo su vehículo una cadena coordinada, como un río, una cadena de
montañas, un huracán. Tan pronto como el hombre entra en contacto con lo
astral, sea un psíquico como un mago, antropoformiza siempre, crea formas a su
semejanza para representarse las fuerzas sutiles que el se esfuerza en asir,
comprender y someter a su voluntad. Verdadero reflejo de Binah, en todos los
planos y cualesquiera que sean, donde su conciencia tenga acceso.
Las formas percibidas en el plano astral por
aquellos que pueden verlas, han sido creadas por la imaginación de los hombres
para representarse las fuerzas naturales sutiles de otros modos evolutivos
diferentes del humano. Las inteligencias de las otras formas de evolución
diferentes de la nuestra, poniéndose en contacto con la vida humana, algunas
veces pueden ser incitadas a asimilarse a la nuestra, como el hombre se reviste
de una escafandra para descender en otro elemento. Un cierto tipo importante de
magia se dedica a crear esas formas y hacerlas habitar por esas entidades.
Examinemos
de mas cerca lo que sucede en una operación de ese género. El hombre primitivo,
mucho más psíquico que el civilizado, no estando organizado su espíritu por la
educación, intuitivamente sabe que hay una existencia sutil detrás de alguna
fuerza natural altamente diferenciada, diferente de otras fuerzas parecidas.
Los hombres están más al corriente de estas cosas en su subconsciente, de lo que
de ordinario quieren admitir; no es por casualidad que hablamos de lo femenino
de un navío, Y que decimos: "Nuestro Padre Tamesis". Un salvaje,
pues, sintiendo esa vida en los fenómenos, intenta entrar en contacto con ella
y, si es posible, aliarse. Como evidentemente no lo puede dominar, debe
parlamentar con ella, de la misma manera como lo haría con otras vidas
incluidas en los cuerpos de otra tribu. Para parlamentar, es menester un
lenguaje; no es posible entenderse con una fuerza muda. El salvaje, razonando
por analogía, según sus primitivos métodos, piensa que los seres que causan los
fenómenos habitan en un reino parecido al reino, en que se suceden sus propios
sueños: los sueños de una vida despierta se parecen a los del ensueño, con la
ventaja que están sometidos a su voluntad; por tanto, se esfuerza en
aproximarse a esos seres entrando en sus esferas, es decir, que forma un sueno
en estado de vigilia, una imaginación consciente, tan próxima como sea posible
a las visiones nocturnas. Si sabe concentrarse con fuerza, puede abandonar su
conciencia de vigilia y entrar en un estado determinado voluntariamente.
Para
poder llegar a este fin, construye una imagen mental propia para representar el
genio del fenómeno natural con el que anhela entrar en contacto; repite muchas
veces este esfuerzo, adora la imagen obtenida, le dirige plegarias y la invoca.
Si la invocación es ferviente, el ser en cuestión la percibe telepáticamente, y
su atención e interés pueden ser despertados de esa manera. Si las plegarias y los
sacrificios son agradables para su naturaleza, puede conseguirse una
cooperación. Gradualmente, este ser desconocido llega a domesticarse,
aprisionarse; finalmente, puede consentir a animar la imagen mental destinada a
servirle de vehículo. El éxito de esa operación depende, ante todo, de la
medida en que el operador pueda apreciar simpáticamente la naturaleza del ser
invocado; tiene éxito en la proporción en que el temperamento humano participa
de esta naturaleza.
Si
hay éxito, se produce la domesticación de una fuerza de la Naturaleza dada, y
la encarnación de esta fuerza en la forma que han construido sus adoradores.
Mientras la forma astral es mantenida viviente por el rito de adoración
conveniente emanante de los adoradores susceptibles de entrar en comunión
simpática con esta especie de vida, existe un Dios encarnado con el cual es
posible un contacto y que ha descendido al rango de la percepción humana. Si la
adoración cesa, el dios en cuestión desaparece y se reintegra al seno de la
madre Naturaleza. Si vienen otros adoradores que sepan construir una fuerza
adecuada y estén dotados de la simpatía de imaginación para invocarlo, la tarea
de animar una vez más la vida que se ha alejado, será relativamente simple; en
todo caso, no será peor que acercarse con un puñado de alfalfa a un caballo que
se ha escapado.
Algunos
podrían decir que esto es una especulación fantástica y una abstracción
puramente dogmática. ¿Como podemos saber que esta es la manera en que procedía
el hombre primitivo? Porque es justamente el método que ha transmitido la
tradición de los Misterios, desde los tiempos más remotos; porque, empleado por
cualquiera que sepa concentrarse como es menester y este al corriente de los
símbolos deseados para construir las diferentes formas, el método no falla, y
la llama de los altares atrae nuevamente al antiguo Dios. Resultados definidos
aparecen en la conciencia de los adoradores; si emplean la técnica espiritista,
y si un médium está entre ellos, no dejaran de producirse fenómenos sorprendentes,
pero previstos.
Este
método es empleado en la Misa por los sacerdotes que saben. En la Iglesia
Romana, hay dos clases de sacerdotes: el clérigo parroquial oficial, y los
sacerdotes de las ordenes monásticas, que tienen una misión interior y, en
consecuencia, trabajan. Estos monjes emplean frecuentemente en la Misa un alto
grado de poder mágico: todo psíquico puede atestiguarlo. El acto real de la
Transubstanciación lo constituye la encarnación de una fuerza espiritual en una
forma astral. El conocimiento de estas cosas y la existencia de cuerpos
organizados de hombres y mujeres entrenados para practicar su uso en las
órdenes monásticas, es en lo que consiste la fuerza de la Iglesia Católica y
Apostólica. La falta de este saber secreto es lo que constituye la debilidad de
las comuniones cismáticas, deficiencia que hace a los rituales anglicanos, con
respecto a los rituales Romanos, aun en sus ceremonias más amplias, lo que el
agua es con respecto al vino, pues los que practican ese rito no tienen noción de
los secretos tradicionales conservados por la religión Católica, e ignoran por
ejemplo, hasta el arte de visualizar. Quien escribe este libro no es católico
ni lo será jamás, pues no desea someterse a esa disciplina especial, ni piensa
que no haya bajo los cielos mas que un solo Nombre por medio del cual el hombre
pueda salvarse; aunque el autor reverencia ese Nombre, ve dónde esta el poder
y, una vez visto, lo respeta.
El
poder de la Iglesia romana no está en sus documentos sino en su función; tiene
ese poder no porque Pedro haya recibido las Claves (es probable que no las haya
recibido), sino porque conoce la manera de obrar. No hay ninguna razón que
prive a los sacerdotes de la Iglesia Anglicana de ese mismo poder, a condición
de que apliquen los principios que hemos expuesto en estas paginas. En la Orden
del Maestro Jesús que hace parte de nuestra organización particular, la
Fraternidad de la Luz Interior, decimos la Misa con ese poder, porque aplicamos
estos principios. Cuando comenzamos, fue ofrecida la Sucesión Apostólica a
nuestros oficiantes, pero declinamos el ofrecimiento, juzgando mejor usar del
poder para establecer nuevamente contactos, que recurrir a una Sucesión
Apostólica‑ proveniente de una fuente que, desde cierto punto de vista, es objetable.
La experiencia ha justificado nuestra elección.
II
A
fin de comprender totalmente la filosofía de la magia, es necesario acordarse
que un Sephirah aislado no puede ser llamado funcional; la función supone
siempre un Par de Sephiroth opuestos, de donde resulta un tercer término
por medio del cual se establece el equilibrio: este tercer término es
funcional. El Par de opuestos no lo es, porque se neutralizan mutuamente;
cuando se unen en una fuerza que emana de ellos se convierte en Tercero (de
donde el simbolismo: Padre, Madre e hijo); entonces aparece la actividad
dinámica, distinta de la fuerza latente encerrada en ellos que espera su
liberación.
El
triángulo funcional de la Triada Inferior consiste en Hod, Netzach y Yesod.
Como hemos notado, Hod y Netzach, en el plano astral, son respectivamente Forma
y Fuerza. Yesod es la base de la substancia etérica, el Akasha o Luz Astral,
según la terminología que se use. Especialmente, Hod es la Esfera de la Magia,
porque es la Esfera donde aparecen las formas; es, pues, aquella en que el mago
puede obrar, porque es su espíritu el que formula las formas, y es su voluntad
la que las liga a las fuerzas naturales de la Esfera de Netzach, las que luego
las animan. Es necesario recordar que sin la intervención de Netzach, el
aspecto fuerza del plano astral, ellas no podrían ser animadas; por medio de
Netzach, esfera de las emociones, los contactos tienen lugar simpáticamente,
por emotividad concordante. El mago proyecta el poder de su voluntad fuera de
Hod, pero sólo por simpatía puede penetrar en Netzach. Las personas frías y
dominadoras, o el individuo fluídicamente simpático dominado por la pura
emoción, no pueden ser Adeptos.
El
poder de una voluntad concentrada es necesario al mago para‑ ponerse en estado
de afrontar su obra, pero el estado de una imaginación simpática le es esencial
para establecer sus contactos. Porque sólo por nuestro poder de penetrar
imaginativamente en la vida de seres diferentes de nosotros, es como podemos
estar en contacto con las fuerzas de la Naturaleza. Intentar dominarlas por
medio del poder puro y simple, maldiciéndolas con los Santos Nombres de Dios si
hacen resistencia, es hechicería.
Como ya hemos notado, es por los factores
correspondientes de nuestro propio temperamento que podemos ponernos en
contacto con esos poderes naturales. Nuestra Venus interior es la que nos
permite ser permeables a las influencias simbolizadas por Netzach. El poder
mágico de nuestro espíritu es lo que nos hace accesibles las fuerzas de la
esfera Hod‑Hermes‑Thoth. Si en nosotros no existe Venus, si no hay capacidad de
responder al llamado del amor, las puertas de la esfera de Netzach no se
abrirán, y jamás recibiremos su iniciación. Asimismo, sin capacidad mágica,
producto de la imaginación intelectual, la esfera de Hod será un libro cerrado
para nosotros. No podemos actuar en una esfera, sino después de haber
franqueado la iniciación correspondiente, la que, en lenguaje de los Misterios,
confiere los Poderes de esa Esfera. En el trabajo técnico de los Misterios,
estas iniciaciones son conferidas, en el plano físico, por medio del ceremonial
que puede ser eficaz o no. El punto secreto de este problema consiste en el
hecho de que no se puede despertar una actividad que no exista ya en forma
latente. El verdadero Iniciador es la vida; las experiencias vitales estimulan
y activan nuestras capacidades personales, en la medida que las poseemos. Las
ceremonias iniciáticas, las enseñanzas dadas en cada grado, sólo tienen por
objeto hacer consciente lo que antes era subconsciente, y someter ‑al control
voluntario, guiado por el espíritu superior, a esas ciegas reacciones
potenciales que hasta entonces han respondido instintivamente a los llamados de
lo externo.
Es
menester tener en cuenta que es en la medida en que nuestras capacidades de
reaccionar se eleven por encima de la esfera de los reflejos emocionales para
llegar al control racional, que se convierten en poderes mágicos.
Sólo
cuando el aspirante, teniendo la capacidad de responder en todos los planos al
llamado de Venus, por ejemplo, logra abstenerse a voluntad y sin ningún
esfuerzo a responder a ese llamado, puede ser iniciado en la Esfera especial de
Netzach. Es por ello que se dice que el Adepto puede servirse de todo, pero no
depender de nada.
Para
aquellos cuyos ojos estén abiertos, estos conceptos son prefigurados en el
simbolismo de Hod. El texto Yetziratico declara que Hod es la Inteligencia
Perfecta, siendo el instrumento intermediario de la Primordial. En otros
términos, es el Poder equilibrado, indicando la palabra
"intermediario" el justo equilibrio entre dos extremos.
El
concepto de reacción controlada y de satisfacción detenida está expresado en el
título del Ocho de Copas del Juego del Tarot, cuyo nombre secreto es
"Éxito abandonado". La serie de copas, en el simbolismo del Tarot,
esta sometida a la influencia de Venus y representa los diversos aspectos, las
diversas influencias de Eros. El “éxito abandonado" o la inhibición de la
reacción instintiva que empujaría a satisfacerse—en una palabra, la
sublimación—es la clave de los poderes de Hod. Pero es necesario recordar que
la sublimación es completamente diferente a la represión o la supresión del
deseo; se aplica al instinto de preservación como al instinto de reproducción:
ambos están estrechamente asociados por la opinión general.
El
mismo concepto reaparece en el título secreto del Ocho de Espadas, que es el
"Señor de la Fuerza Amortiguadora ". En estas palabra tenemos una
clara imagen de la suspensión, de la detención de algún poder dinámico que se
trata de someter al control.
En
el Ocho de Oros, que representa la naturaleza de Hod manifestada en el plano
físico, tenemos el "Señor de la Prudencia", también una influencia
combativa y restrictiva. Pero todas esas cartas negativas y de inhibición se
resumen en el significado del Ocho de Bastos, el cual representa la acción de
la esfera de Hod en el plano espiritual: estas cartas tienen por nombre
"El Señor de la Rapidez".
Vemos,
pues, que la energía dinámica de los planos superiores llega a ser utilizable,
por una serie de inhibiciones y restricciones en los planos inferiores. Ahora
bien: es en la esfera de Hod donde la inteligencia racional impone sus
restricciones a la naturaleza animal del alma, condensándolas, formulándolas,
dirigiéndolas, limitándolas, impidiendo su desgaste. Esta es la operación de
magia que obra por medio de símbolos. Por ella, el libre movimiento de las
fuerzas naturales sufre una represión que lo pliega a los fines concebidos y
volitivos de adelanto. Este poder de dirección, de control, no puede ser
obtenido mas que por el sacrificio del alimento fluídico; por tanto, Hod es
considerado con justicia como el reflejo de Binah por Kjesed.
Habiendo
estudiado los principios generales de la esfera de Hod, estamos en condiciones
de detallar su simbolismo.
El
sentido de la palabra hebrea es La
Gloria, y esto sugiere al espíritu que en este Sephirah, el primero donde
las formas están definitivamente organizadas,‑ el esplendor de la Esencia
Primordial se revela a la conciencia humana los físicos declaran que la luz es
visible para nosotros como cielo azul, merced al polvo sutil expandido en la
atmósfera. Una atmósfera sin polvo seria completamente obscura para nosotros;
lo mismo es en la metafísica del árbol la Gloria de Dios no puede resplandecer
mas que en las formas que la manifiestan .
La Imagen Mágica de Hod debe ser atentamente meditada.
Aquellos
que hayan comprendido lo que precede, verán hasta que punto la naturaleza
dinámica y formal de la obra mágica se resume en este símbolo de un ser en
quien se encuentran reunidos los
elementos masculino y femenino.
Hod
es esencialmente la esfera de las formas animadas por las fuerzas de la
Naturaleza; inversamente, es también la esfera donde las fuerzas de la
Naturaleza revisten una forma sensible.
El
texto Yetziratico ya ha sido examinado en detalle y, a este respecto, el lector
podrá referirse a lo que precede.
El
Nombre Divino de Hod, EloJim Tzaboath, Dios
de las Legiones, contiene de una manera muy interesante el símbolo hermafrodita,
porque la palabra Elojim es un nombre
femenino con un plural masculino, indicando así, según el método Cabalístico,
que representa un tipo de actividad doble, o una fuerza que funciona por medio
de un cuerpo organizado. Los tres Sephiroth del Pilar Negativo del Árbol de la
Vida contienen la palabra Elojim en
su Nombre Divino. Tetraqramma EloJim, en
Binah; Elojim Gueber, en Gúebúrah, y Elojim Tzaboath, en Hod.
La
palabra Tzabaoth significa legión o
ejercito; vemos así aparecer la idea de la Vida Divina manifestándose en Hod
por medio de una legión de formas dinámicamente animadas, por oposición a la
actividad puramente fluídica de Netzach.
La
atribución del poderoso arcángel Mikjael a Hod nos ofrece materia para
reflexionar. Siempre se representa a este arcángel pisando una serpiente y
traspasándola con una espada, y teniendo a menudo en su mano una balanza,
símbolo del equilibrio, lo cual expresa la misma idea que el texto Yetziratico:
"Instrumento de lo Primordial".
La
serpiente que el gran Arcángel pisa no es más que la fuerza primitiva, la
fálica serpiente de los freudianos; este jeroglífico nos enseña que la
prudencia "restrictiva" de Hod es lo que mutila la fuerza primera y
le impide franquear sus límites. Es bueno recordar que la Caída está
simbolizada en el Árbol por la Gran Serpiente, cuyas siete cabezas rebasan los
límites que se le han asignado, y eleva hasta Daath mismo su cabeza orlada
de una corona. Es muy interesante
observar la manera en que los símbolos se entrelazan unos con otros,
permitiendo descifrar su sentido y poner, así, su substancia en posesión del
Cabalista cuando está en contemplación .
El
Orden Angélico que funciona en Hod es el de los Beni Elojim, Hijos de los Dioses. Aquí volvemos a encontrar el concepto
del "Dios de las Legiones" o ejércitos. Es uno de los conceptos
capitales de la Ciencia Secreta, concerniente a la labor del Creador a través de sus intermediarios. El no iniciado,
el profano, concibe la labor divina como una labor ordinaria, que con sus
propias manos acomoda un ladrillo sobre el otro, construyendo así el edificio;
pero el Iniciado concibe a Dios como el Gran Arquitecto del Universo, el cual
elabora sus proyectos solamente sobre el plano de los Arquetipos, al cual
concurren para su instrucción los Videntes más elevados, los Arcángeles,
dirigiendo los ejércitos de humildes obreros que colocan piedra sobre piedra,
según el plano arquetípico del Supremo. ¿ Cuando hemos visto que el arquitecto
que concibió el plano de un edificio intenta construirlo por si propio, con sus
manos, sin ayuda? Nunca, Tampoco nadie lo vió cuando se debió construir el
Universo.
El
chakra mundano de Hod, como hemos visto, es Mercurio, y ya hemos estudiado el
simbolismo referente a Hermes‑Thoth.
La
Experiencia Espiritual asignada a este Sephirah es una Visión de Esplendor. Es
la realización de la Gloria de Dios manifestada en el Universo visible. El
Iniciado de Hod ve tras la apariencia de las cosas creadas y discierne a su
Creador, y, en el esplendor de la Naturaleza como vestidura del Inefable,
recibe la Iluminación y se convierte en un trabajador bajo las órdenes del Gran
Arquitecto. Esta realización de las fuerzas espirituales que gobiernan todas
las apariencias de la manifestación es la clave de los poderes de Hod tal como
se usan en la Magia Blanca. Es convirtiéndose en un canal de estas fuerzas que
el Maestro de Magia Blanca lleva el orden entre el desorden de las esferas
donde la Fuerza no está equilibrada, y no sirviéndose de los poderes de su
voluntad personal. El equilibra lo que es caótico, y no maneja arbitrariamente
a la Naturaleza.
En
esta esfera de Hermes‑Thoth, dios de la ciencia y de los libros, ;cuan
claramente vemos que la virtud suprema es la veracidad, y que, por el
contrario, el aspecto adverso revela en Mercurio el dios de los ladrones y de
los malhechores más ladinos. La ética esotérica sabe bien que cada plano tiene
su propia noción de lo justo y lo injusto. En el plano físico, esta noción es
la fuerza; en el astral, la belleza; en el mental, la veracidad; y en el plano
espiritual; el discernimiento del bien y del mal, tal como entendemos estos
términos. Es por esta razón que ninguna ética existe más que en términos de
valor espiritual; todo el resto es meramente transitorio. En la Esfera que por
esencia es la del mental concreto, es lógico que, según la Cábala, la suprema
verdad sea la veracidad.
Se
nos dice que la correspondencia microcósmica es: las caderas y las piernas.
Esto esta de acuerdo con la Astrología, sobre lo que gobierna Mercurio. :
Los
símbolos asociados con Hod son: los nombres, los versículos y el mandil. Los
nombres de los Nombres de Poder por medio de los cuales el mago resume y evoca,
en el seno de la conciencia, los poderes multiformes de los Beni Elojim. Estos
nombres no son en manera alguna vocales arbitrarias y bárbaras, sin etimología
ni sentido definidos, sino fórmulas filosóficas. En ciertos casos, su
interpretación es etimológica, como en el de las deidades egipcias, cuyos
nombres están formados por el de los poderes y símbolos que sirven para
designar esas fuerzas compuestas. Pero en todo sistema mágico de origen
cabalístico, los nombres mágicos son formados, con auxilio del valor numérico
de las consonantes de este o aquel alfabeto sagrado; porque hay una Cábala
griega como asimismo una Cábala hebrea, siendo esta ultima la mas conocida de
todas. Estas consonantes, reemplazadas por cifras que les corresponden en un
nombre del cual es posible servirse para diversos fines. Algunas de estas
finalidades son conformes a los métodos de la matemática pura, y los resultados
se vuelven a traducir en letras: dan correspondencias muy curiosas con los
nombres de poderes similares o conexos. Este es un aspecto muy especial de los
estudios cabalísticos; en manos de los verdaderos expertos, da resultados muy
interesantes; pero, por el contrario, puede conducir al ignorante al abismo,
porque no hay límite para las combinaciones que ofrece, y sólo un profundo
conocimiento de los primeros principios puede decir cuando las analogías son o
no legítimas e impedirnos caer en la credulidad y la superstición.
Los
Versículos son frases mántricas; el mantran es una frase sonora que, repetida
indefinidamente como cuando se recite un
rosario, obra sobre el espíritu como una fuerza especial de autosugestión;
la psicología de ésta es muy compleja para poder ser estudiada aquí.
El
Mandil evoca asociaciones 'inmediatas para todos los iniciados de Salomón el
Sabio; es la vestimenta característica del candidato en los Misterios menores,
el cual siempre ha sido calificado como un obrero o creador de formas; y. como
el Sephirah Hod es la Esfera de las operaciones para los constructores de
formas mágicas, se verá que este símbolo es pertinente El mandil cubre y
disimula el centro lunar Yesod, del cual hablaremos a su debido tiempo. Como
hemos indicado, Yesod es el aspecto funcional de Par de Opuestos del plano
Astral.
Ya
hemos tratado más arriba sobre los cuatro Ocho del juego del Tarot.
Para
concluir, en Hod tenemos la Esfera de la magia formal, por oposición al simple
poder del espíritu. Las formas que en esta esfera separa el mago que trabaja
sobre las fuerzas de la Naturaleza, son las de los Beni Elojim o Hijos de los
Dioses.
CAPITULO XXIV YESOD, EL NOVENO SEPHIRAH
TITULO:
Yesod, el Fundamento. (Letras Hebreas:
Yod, Samech, Vau, Daleth).
IMAGEN
MÁGICA: Un soberbio hombre desnudo, muy poderoso..
POSICIÓN
EN EL ÁRBOL: En la base del Pilar del Equilibrio.
TEXTO
YETZIRATICO: El Noveno Sendero es llamado la Inteligencia Pura,
porque
purifica las Emanaciones. Prueba y corrige el dibujo de su representación
y
la unidad según la cual ellas están dispuestas, sin disminuirla ni dividirla
NOMBRE
DIVINO: Shaddai el Chai el Dios Todopoderoso y Viviente.
ARCÁNGEL:
Gabriel
ORDEN
ANGÉLICO: Kerubim, los Poderosos.
CHAKRA
MUNDANO: Levanah, la Luna.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL: Visión del Mecanismo del Mundo.
VIRTUD:
Independencia
VICIO:
Pereza.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: Los órganos de reproducción.
SÍMBOLOS:
Los perfumes, las sandalias.
CARTAS
DEL TAROT: Los cuatro Nueve.
Nueve
de Bastos: Gran fuerza.
Nueve
de Copas: Dicha material.
Nueve
de Espadas: Crueldad, desesperación.
Nueve
de Oros: Ganancia material.
COLOR
EN ATZILUTH: Indigo.
,,
BRIAH: Violeta.
,,
YETZIRAH: Púrpura obscuro.
,, ASSIAH: Amarillo sembrado de azul.
El
estudio del simbolismo de Yesod revela dos juegos de símbolos en apariencia contradictorios. Por una parte
tenemos el concepto de Yesod como
fundamento del Universo , establecido en su fuerza. Esta idea de fuerza
vuelve varias veces, en la Imagen Mágica
de un espléndido hombre desnudo, muy
musculoso, en el Nombre Divino de Shaddai, el Todopoderoso; en el de Kerubim, los Ángeles Poderosos; en el Nueve
de Bastos, cuyo nombre secreto es el
Señor de la Gran Fuerza. Por otra parte, tenemos el simbolismo Lunar, esencialmente fluídico, sometido a un estado
constante de flujo y reflujo, que dirige
Gabriel, el Arcángel del elemento Agua.
¿Como
reconciliar estos conceptos adversos? Encontramos la respuesta en el Texto Yetzirático, el cual dice del Noveno
Sendero que justifica las Emanaciones,
que prueba y corrige el dibujo de sus representaciones, y dispone de la unidad a la que están
sometidas, sin disminuirla ni dividirla. Este
concepto se halla iluminado por la naturaleza de la Experiencia
Espiritual asignada a Yesod, que es la
"Visión del Mecanismo del Universo".
Aquí
obtenemos el concepto de las aguas fluídicas del caos unidas finalmente y organizadas por medio de
"representaciones" que han sido
concebidas en Hod; esta final "prueba, corrección y disposición de
la unidad de representaciones" o
imágenes formativas, tiene por resultado una
organización de la “Maquinaria del Universo”, cuya visión constituye
la expresión espiritual de este Sephirah.
Si comparamos el reino terrestre a un gran
navío, Yesod seria la cámara de las maquinas.
Yesod
es el Sephirah de esa substancia especial que participa a la vez del espíritu y de la materia, la cual se llama
Akasha, el Eter de los Sabios, o también
la Luz Astral, según la terminología que se emplee. No es el éter de los
físicos lo que constituye el elemento
ígneo de la Esfera de Malkuth; a este éter es lo que él mismo es a la materia
densa; en efecto, es la base de los fenómenos
que el físico atribuye a su éter empírico. El Éter de los Sabios
podría ser llamado la raíz del éter de
los físicos.
Para
el materialista, el Universo material es un enigma insoluble, porque se obstina en querer explicarlo en
términos del plano que vive. Éste no puede
hacerse en ninguna esfera de pensamiento, cualquiera que ella fuere. Dios no puede ser explicado en
términos de su propio plano, sino
solamente en relación al Gran Todo. Los Iniciados han mantenido siempre que los cuatro elementos de los
antiguos son explicados gracias a un
quinto, el Éter; porque es una máxima de la filosofía oculta que cuatro estados de la materia visible tienen
siempre su raíz en un quinto invisible.
Los Cuatro Mundos de los Cabalistas, por ejemplo tienen su raíz detrás de los Velos del Inmanifestado.
Podemos llegar a alguna comprensión de
la naturaleza de los cuatro poniendo un quinto término, el Inmanifestado, y asignándole ciertos
atributos tomados de los cuatro términos
manifestados y supuestos esenciales en la Causa Primera. De esa manera encontramos en
Yesod, el quinto término no manifestado de
los cuatro elementos de Malkuth, el fuego de los antiguos, que corresponde a los estados sólido, liquido y gaseoso
de la materia.
Por
tanto, Yesod debe ser concebido como el receptáculo de las emanaciones de los otros Sephiroth, tal como
lo enseñan los cabalistas, y como el
único e inmediato transmisor de esas emanaciones para Malkuth, el plano físico. Como dice el Texto
Yetzirático, la función de Yesod es la
de purificar estas emanaciones probarlas y corregirlas; de consiguiente, es en la Esfera de Yesod donde
tienen lugar las operaciones destinadas
a corregir la Esfera de la materia densa, o a
disponer de alguna manera de su unidad de dibujo. Por tanto, Yesod'
es la Esfera esencial para toda la magia
cuyo efecto deba producirse en el plano
físico.
Es
esencial notar que cada Esfera actúa de acuerdo con su naturaleza, y que esta naturaleza no puede
ser alterada por ninguna influencia
mágica y milagrosa, por poderosa que sea, no podemos hacer mas que "corregir el dibujo de las
representaciones". Las cosas
representadas permanecen constantes, por tanto, no se puede disponer arbitrariamente de las condiciones del mundo
material, ni siquiera en nombre de la
mas elevada fuerza espiritual como lo creen aquellos que piden a Dios intervenir en su favor, curar
sus enfermedades, hacer llover; tampoco ellos pueden ser arbitrariamente influídos por los maleficios
del más malvado de los hechiceros. La
sola manera de alcanzar a Malkuth, es operando en Yesod; para alcanzar a Yesod es menester
pasar por Hod donde es concebido el
"dibujo de las representaciones". Liberemos nuestro espíritu, una vez por todas, de la idea de que puede
fluir directamente en la materia; esto
es algo que no podrá ceder jamás. La fuerza espiritual obra por medio del mental, el mental por
medio del éter; el éter,‑ que es el
cañamazo de materia y el vehículo de las fuerzas vitales, puede ser manipulado en los límites de su
naturaleza, los cuales , por otra parte son muy extensos. De consiguiente,
todos los acontecimientos milagrosos y
sobrenaturales acontecen por la manipulación de fuerzas naturales del éter; si comprendemos su
naturaleza, entonces podremos concebir
como se producen esos acontecimientos.
Cesaremos de atribuirlos a la intervención directa de Dios a las actividades de los desencarnados, de la misma
manera que en nuestros días no
atribuimos los fenómenos de la combustión al efecto del así llamado "phlogiston", que, para una
generación precedente, era el principio
del fuego, cuya presencia o ausencia decidía si una substancia cualquiera debía arder o no. Hoy en día aun
personas que escucharon hablar en la
escuela sobre "phlogiston" y han visto el cambio de pensamiento que se ha producido a este
respecto; asimismo, vendrá un día en que
los hombres considerarán los fenómenos
físicos y las curaciones espirituales de
la misma manera en que nosotros lo
hacemos con "phlogiston".
En
el estado presente de nuestros conocimientos, no es posible describir de una manera detallada la
naturaleza del éter de Yesod. Sin
embargo, podemos anotar ciertos puntos que nos ha enseñado la experiencia. Entre estos, muchos han sido
aprendidos experimentando en el
ectoplasma, el cual es de una naturaleza muy parecida; en efecto, se podría decir que el ectoplasma es éter
orgánico, mientras que el de los físicos
es el éter inorgánico. Nosotros sabemos que el ectoplasma se reviste de formas, retiene y las abandona
con la misma facilidad, mostrando que no
es la forma lo que determina la vida, sino lo contrario. Por otra parte, sabemos que el ectoplasma no
puede ser absorbido, aunque ignoramos las condiciones que gobiernan esos
fenómenos. El ectoplasma es una especie de protoplasma etérico; y podemos
concebir el éter o Luz Astral como
teniendo con el ectoplasma la misma
relación que tiene con el protoplasma. Aunque ignoramos la naturaleza ultérrima
del Éter Astral, como también ignoramos la de la electricidad, sin embargo
sabemos, por experiencia, que posee ciertas propiedades. No podemos limitarnos
a deducirlas; por experiencia sabemos que existen porque ellas nos permiten
manipular esta substancia sutil de ciertas maneras definidas, en los límites de
propia naturaleza, tal como lo hemos explicado. Dos de esas propiedades son de
una importancia capital para el trabajo del ocultista práctico, hasta el punto
que ellas forman la base de todo su sistema.
La
primera de estas propiedades es la capacidad que ofrece el éter astral de ser
amoldado por el espíritu, en formas, la segunda, es la de tener en suspensión a
las moléculas de materia densa en sus rayos parecidos a hilos, como en una red.
Si se nos preguntara como sabemos nosotros que el éter posee esas cualidades,
tan indispensables para nuestra hipótesis mágica, responderíamos que esas
cualidades son la única explicación posible de las propiedades de la materia
viviente como, asimismo, las del espíritu consciente. No podemos explicar el
espíritu sin emplear términos pertenecientes a la materia viviente sin emplear
términos pertenecientes a la conciencia . Es necesario que la sensación
concierna , a la vez, a la materia y al espíritu; ella permanece inexplicable,
aislada. Para explicar la sensación nerviosa, nos es menester admitir una
substancia intermedia entre la materia y el espíritu; para comprender un
movimiento voluntario, tenemos necesidad de una igual de la existencia de una
substancia tal, o sea que tenga la facultad de recibir y retener el impacto del
espíritu, la de influir en la posición, en el espacio, de las unidades
atómicas. de la materia. Tales son las propiedades que asignamos a nuestro
hipotético éter astral, sirviéndonos, para Justificarlo, de los mismos
argumentos que han sido reconocidos válidos para el éter de los físicos. Defendemos
los precedentes en favor de nuestra hipótesis; si los argumentos que han hecho
admitir el éter de los físicos son aceptables, es difícil ver por qué un éter
de otro orden no lo seria en psicología. Una vieja máxima dice que las
hipótesis no deben ser multiplicadas inútilmente pero cuando una hipótesis como
la del Éter ha sido reconocida como tan fecunda estamos ampliamente
justificados experimentando con una hipótesis parecida en una ciencia hermana
de la primera Una cosa es cierta, y es que jamás la psicología hizo progresos
reales mientras se haya limitado al solo punto de vista materialista, viendo a
la conciencia como un epifenómeno, es decir, como un producto incongruente e
imprevisible de la actividad psicológica, si es que puede existir en la naturaleza
una cosa semejante. Aprendamos una lección del alquitrán, subproducto
incongruente e imprevisible del gas, prácticamente descuidado en el principio,
y que luego se lo halló como fuente de productos químicos, tinturas y remedios
de gran valor.
I
Desde
el punto de vista mágico, Yesod es el Sephirah de importancia, lo mismo que
Thiphareth es la Esfera funcional del misticismo, cuyos contactos
trascendentales son dados con los Sephiroth Superiores. Si se observa el Árbol
de la Vida como un todo, se verá claramente que funciona por triadas. Los Tres
Superiores tienen sus correspondientes en un arco inferior, en Kjesed, Gueburah
y Tiphareth. Cualquiera que tenga experiencia de la Cábala Practica, sabe que,
para toda finalidad de este orden, Tiphareth es Kether para nosotros, en este
tabernáculo de carne, pues nadie puede ver a Dios y sobrevivir. Solamente
podemos ver al Padre reflejado en el Hijo y Tiphareth "nos muestra al
Padre".
Netzach,
Hod y Yesod forman la Triada Inferior iluminada por Tiphareth. lo mismo que el
Yo inferior es alumbrado por el Yo Superior. En efecto, se podría decir que los
cuatro Sephiroth inferiores forman la personalidad o unidad de encarnación del
Árbol de la Vida: la Triada Superior. o Kiesed, Gueburah y Thiphareth, forma la
individualidad o Yo Superior, y los Tres Supremos, corresponden a la Chispa
Divina o Mónada.
Aunque
cada Sephirah se sabe que engendra al que le sucede, se observará que las
Triadas, una vez emanadas y en equilibrio, siempre están representadas como un
Par de Opuestos manifestándose en un Tercer Término Funcional. En la Triada
inferior vemos que Netzach y Hod están equilibrados en Yesod, que recibe sus
emanaciones. Pero también recibe las emanaciones de Tiphareth y, por Tiphareth,
de Kether, porque siempre hay una línea de fuerza que desciende a lo largo de
un Pilar; por tanto, como recibe más de Netzach y Hod las influencias que
llegan a éstos por medio de sus Pilares respectivos, se podría justamente decir
con los cabalistas que Yesod es "el receptáculo de las emanaciones";
y es por Yesod que Malkuth recibe el influjo de las fuerzas divinas.
Yesod
es también de una suprema importancia para todo ocultista práctico, siendo el
primer Sephirah con el cual entra en ‑contacto, cuando quiere "elevarse en
los planos", arrancando su conciencia de Malkuth. Habiendo franqueado el
terrible Trigésimo segundo Sendero del Tau, o de la Cruz de los Dolores y de
Saturno, entra en Yesod, la Mansión donde reinan las Imágenes, la Esfera de
Maya, la Ilusión. Yesod, considerado en si, es la Esfera de la Ilusión, porque
la Mansión donde reinan las Imágenes no es otra cosa que el éter reflector de
la Esfera Terrestre, y corresponde en el microcosmos al Inconsciente de los
psicólogos, pleno de antiguas cosas olvidadas, reprimidas desde la infancia de
las razas. La clave que nos abre las puertas de la Mansión donde reinan las
Imágenes y nos permite mandar a sus habitantes, se halla en Hod, la Esfera
Mágica. En verdad se dice en los Misterios que no funciona en algún grado sino
después de haber obtenido el siguiente. Cualquiera que pretenda actuar como
mago en Yesod, se da cuenta inmediatamente de su error porque, aunque pueda
percibir las Imágenes, en esta Mansión donde reinan, el no posee ninguna
Palabra de Poder que le permita someterlas a su mando De la misma manera, en
una iniciación del Sendero Occidental (el autor no puede hablar del Oriental,
pues no lo conoce) los grados de los Misterios Menores nos conducen
directamente hasta Tiphareth, a lo largo del Pilar Central, y no siguen el
recorrido adoptado por el Rayo Fulgurante. En Tiphareth, el Iniciado franquea
el primer grado del Adepto y, si lo desea, vuelve de allí para aprender la
técnica relativa a la Personalidad del Árbol, es decir a la unidad macrocósmica
de encarnación . Si no desea seguir este sendero, sino que prefiere librarse de
la Rueda del Nacimiento y de la Muerte, continua su ruta a lo largo del Pilar
Central, también llamado por los Cabalistas "Sendero de la Flecha" y,
pasando por encima del Abismo, llega a Kether. A partir de este momento, quien
entra en esta luz no puede volver a descender.
Yesod
es también la Esfera de la Luna para comprender su sentido, debemos saber algo
de la manera que en ocultismo es considerado nuestro satélite. Entre los
Iniciados se estima que la Luna se separó de la Tierra en una época en que la
evolución había alcanzado el límite que separa la fase de su desarrollo etérico
de la fase de la materia densa. Los que están familiarizados con el lenguaje de
que se sirven los astrólogos, saben que este límite o cúspide designa la fase
común a dos signos, donde actúa su influencia doble. La luna, pues, tiene en su
composición una parte material, o sea el globo luminoso que vemos en el cielo,
pero la parte más importante de esta composición es etérica, porque el papel
activo de la Luna tuvo lugar durante el periodo en que la vida se desarrollaba
en formas etéricas; asimismo, por esta razón es llamada por algunos ocultistas
“el Periodo Lunar”. Aquellos que quieran saber mas sobre este tópico, encontrarán
las enseñanzas pertinentes en el "Concepto Rosacruz del Cosmos", de
Max Heindel, y en "La Doctrina Secreta", de la señora Blavatsky. Como
el sistema de clasificación de los Cabalistas difiere del sistema Vedantino, no
podemos abordar aquí el vasto tema de los "Rayos y Rondas". Bastará
citar dogmáticamente ciertos hechos que los ocultistas conocen, indicando al
lector donde puede hallar, si lo desea , una información más completa .
La
Luna y la Tierra, según la teoría oculta, tienen un doble etérico común, a
pesar de la separación de los cuerpos físicos, la Luna es el más antiguo de los
dos astros; es decir, que en materia etérica, la Luna es el polo positivo de la
batería en que la Tierra es el negativo. Yesod, como lo hemos visto, refleja el
sol de Tiphareth, el cual es Kether en un arco inferior. Desde hace mucho
tiempo los astrónomos nos han dicho que la Luna brilla con rayos prestados,
porque refleja el sol; y en nuestros tiempos comienza a opinarse que el Sol
recibe del espacio su fuerza ígnea. En términos cabalísticos, el espacio sería
el Gran Inmanifestado y los Cabalistas han enseñado esta doctrina desde que
Enoch fue a Dios y desapareció, porque Dios lo guardo; en otros términos desde
que Enoch recibió la Iniciación de Kether.
De
lo que precede resulta que Yesod‑Luna está en un estado perpetuo de flujo y reflujo, porque la
cantidad de luz solar recibida y reflejada por él, brilla y se apaga en su
ciclo de veintiocho días. Malkuth, la Tierra, exactamente por la misma causa, está
en un estado de flujo y reflujo durante veinticuatro horas. Así mismo, Malkuth,
la Tierra, tiene un ciclo de trescientos sesenta y cinco dias, en el cual las
fases se hallan marcadas por los Equinoccios y los Solsticios. Este juego de
reacciones de esos reflujos es de gran importancia en el ocultismo práctico,
porque es de él que depende el trabajo a efectuarse. Los ritmos de esas
alternativas han sido mantenidos siempre ocultos, y algunos de ellos son
excesivamente complejos. Como esto concierne al trabajo secreto, a los reales y
legítimos secretos ocultos que solamente la Iniciación revela, nada se podrá
decir en estas páginas. Sin embargo, lo que antecede bastará para indicar que
existen ciertos ritmos importantes en el éter lunar, y que los estudiantes de
Ocultismo pierden su tiempo si obran sin conocerlos.
Los
reflujos lunares desempeñan un papel muy importante en los procesos
fisiológicos de las planetas y en los de los animales, en la germinación y
crecimiento de las plantas y en la generación de los animales, como lo prueba
el ciclo sexual de la mujer, que se da cada veintiocho días lunares. El macho
tiene un ciclo basado en el año solar; pero, en las moradas recalentadas que le
ha echo la civilización, este ciclo es mucho menos marcado; sin embargo, el
poeta nos ha hecho observar que "cuando llega la primavera, la ligera
fantasía del joven evoca el amor", y esto resulta tan incontrovertible que
apenas si es necesario citarlo.
La
luz de la Luna es el factor de esas actividades étericas, y como la Tierra y la
Luna tienen en conjunto un solo doble éterico todas las actividades de este
orden son fuertes sobre todo durante la Luna llena. Asimismo, durante el
eclipse lunar, la energía etérica se encuentra en nadir, y las fuerzas
inorgánicas tienden a expresarse y a causar perturbaciones; es entonces cuando
el Dragón de los Qliphoth levanta sus múltiples cabezas. De consiguiente hay
que abstenerse de todo trabajo oculto durante ese periodo, a menos de ser
experto. Las fuerzas que dan la vida son relativamente débiles, y las fuerzas
no organizadas, relativamente fuertes; en
manos inexpertas, el resultado será el caos.
Todos
los sensitivos, los psíquicos, son conscientes de estos ritmos cósmicos, y aun
aquellos que no lo son, lo mismo se sienten afectado más de lo que comúnmente
se cree, sobre todo cuando se esta enfermo, época en que decrecen las fuerzas
físicas.
No
se puede decir mucho con respecto a Yesod; en él se hallan incluidas las claves
de las operaciones mágicas. Por tanto, nos es necesario contentarnos con
dilucidar su simbolismo de manera más o menos críptica; los que tengan oídos
para oír, que hagan uso de ellos.
Ya
hemos notado la curiosa naturaleza doble de Netzach y de Hod, siendo la Imagen
Mágica de Hod un hermafrodita y Venus Afrodita, que algunas veces es representada
por los antiguos como teniendo barba. También en Yesod encontramos este
simbolismo dual; y asimismo en Malkuth, como lo veremos de inmediato. Esto
indica claramente que en cada uno de estos Sephiroth, que pertenecen a los
niveles inferiores del Árbol de la Vida, debemos reconocer un aspecto forma y
un aspecto-fuerza. Esto resurge muy claramente tanto en Yesod como en Malkuth,
a los cuales han sido asignados tanto dioses como diosas.
Yesod
es esencialmente la Esfera de la Luna y, como tal, está bajo la presidencia de
Diana, la diosa lunar de los griegos. Diana en primer lugar, es una diosa
casta, eternamente virgen, y cuando el muy presuntuoso de Acteon la quiso
importunar, fue destrozado por sus perros de caza. Por tanto, Diana era
representada en Efeso como la diosa de los múltiples senos, y adorada como
poder fecundo. Isis es también una diosa lunar, como lo indica la media luna
que lleva en su frente y que en Hathor se convierte en cuernos de vaca; ahora
bien, en todos los pueblos, la vaca es el símbolo típico de la maternidad. En
el simbolismo cabalístico, lo órganos generadores son atribuidos a Yesod.
A
primera vista, todo esto no deja de intrigar, porque los símbolos parecen
contradecirse. Sin embargo, un paso mas adelante nos hará descubrir lazos de
asociación entre estas diversas ideas
La
Luna está simbolizada por tres diosas: Diana, Selene o Luna y Hécate, siendo
esta ultima propuesta a la hechicería, a los encantamientos, y también
presidiendo los nacimientos.
Existe
también un dios lunar importante: Thoth, el Señor de la Magia. Cuando vemos a
Hécate en los griegos y Thoth en Egipto representando ambos a la Luna, no
podemos dejar de reconocer, la importancia de la Luna en materia mágica. ¿Cual
es, pues, la clave de la Luna Mágica, que tan pronto es una diosa virgen como
una diosa fecunda?
No
hay que buscar muy lejos la respuesta, porque se halla en la naturaleza rítmica
de la vida sexual de la mujer. Hay periodos en que Diana es la diosa de los
múltiples senos, y otros en que aquellos que la molestan se ven despedazados
por sus perros.
Estudiando
los ritmos lunares, tenemos que vérnosla con condiciones etéricas y no físicas.
El magnetismo de los seres vivientes obedece a leyes definidas; esta es una
observación que se puede hacer fácilmente cuando uno conoce la meta perseguida.
Aparece con mayor claridad en la relación de personas cuyos magnetismos
diferentes están en mutuo equilibrio. Tan pronto es uno como otro el que trae
ese magnetismo en equilibrio.
Ahora
uno podría preguntarse si la Esfera de Yesod es etérica, por que le son
asignados precisamente los órganos generadores, pues seguramente su función, si
la hubiera, es física. La respuesta a esta pregunta se halla en el conocimiento
de los aspectos más sutiles del sexo los cuales parecen por completo olvidados
por el mundo occidental. No podemos entrar en detalle, pero bastará indicar que
los aspectos del sexo más importantes son etéricos y magnéticos. Podríamos
comparar el sexo a un iceberg, cuyos cinco sextos están por debajo de la
superficie del agua. Las relaciones físicas del sexo, las solas que actualmente
se conocen, no son más que una pequeña parte, y de ninguna manera la más
importante. A causa de nuestra ignorancia al respecto, son debidos tantos
matrimonios modernos que faltan a su misión esencial: unir dos partes en un
conjunto perfecto.
Casi
no damos importancia al lado mágico del matrimonio, que, sin embargo, la
iglesia clasifica como un sacramento. Ahora bien: un sacramento se define como
el signo exterior y visible de una
gracia espiritual interior, y es esta gracia interior e invisible que tan
raramente se encuentra en los matrimonios entre las razas anglosajonas, de
temperamento relativamente frío, que desprecian el cuerpo. Esta gracia interior
y espiritual que convierte en un verdadero sacramento el matrimonio, en su
género no es una gracia de sublimación, una gracia de renunciamento, ni tampoco
una pureza negativa de abstinencia y restricción; es la gracia de la bendición
que Pan acuerda a la dicha de los objetos naturales, aquella que Walt Whitman, por ejemplo, expresa tan
magníficamente en sus poemas Los Hijos de Adán.
El
hecho de atribuir a Yesod las sandalias y los perfumes, está pleno de
significados. Estas dos cosas desempeñan un papel capital en las operaciones
mágicas. Las sandalias, o pantuflas livianas y sin talón, que dejan al pie en libertad de movimientos, han sido
siempre empleadas en las ceremonias para franquear el círculo mágico. Son tan
importantes para el ocultista práctico, como podría serlo el cetro de poder. En
la Biblia, dice Dios a Moisés: “Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar
que huellas es sagrado”. El Adepto hace una tierra sagrada del solar donde posa
sus pies, revistiéndolos con sandalias bendecidas. La alfombra, de un color
apropiado, y marcada por los símbolos deseados, es también una parte importante
de lo que debe contener la Logia. El tapiz o pavimento está destinado a
concentrar el magnetismo terrestre usado en la operación, así como el altar es
el hogar de los poderes espirituales. A través de nuestros calzados absorbemos
el magnetismo terrestre; cuando éste es de una clase especial, debemos tener un
calzado también especial, a fin de no profanarlo.
Los
perfumes son también un factor importante de las operaciones ceremoniales,
porque representan el lado etérico. Su influencia psicológica es conocida, pero
el arte de dirigirla ha sido estudiado muy poco fuera de las logias ocultas. El
uso de los perfumes es uno de los medios más eficaces para obrar sobre las
emociones, y por tanto, para cambiar conscientemente el hogar. Cuán rápidamente
se substraen nuestros pensamientos al imperio de las cosas terrestre cuando nos
llega el humo del incienso quemado en el altar; pero cuando nos penetra un olor
de naftalina, ellos vuelven de nuevo.
En
las cuatro cartas del Tarot asignadas a este Sephirah aparecen claramente a
nuestros ojos los efectos del magnetismo etérico. Poseemos el Gran Vigor,
cuando estamos en contacto con la Tierra, bajo las bendiciones de Pan; entonces
hay Dicha Material; en efecto, sin las bendiciones de Pan no es posible ninguna
Dicha Material, porque no hay paz para los nervios. Sin embargo, por el lado
negativo, se encuentran las profundidades de la Desesperación, de la Crueldad,
pero teniendo nuestros pies firmemente en contacto con nuestra madre la Tierra
llega el Éxito material, porque entonces somos capaces de actuar en el plano de
la materia.
CAPÍTULO XXV MALKUTH, EL DÉCIMO SEPHIRAH
TÍTULO:
Malkuth, el Reino. (Letra hebreas:
Mem, Lamed, Vau, Tau)
IMAGEN
MÁGICA: Una joven coronada, sobre un trono.
POSICIÓN
EN EL ÁRBOL: En la base del Pilar del Equilibrio
TEXTO
YETZIRÁTICO: El Décimo Sendero es llamado la Inteligencia Resplandeciente,
porque está exaltada por encima de toda cabeza, y se sienta en el trono de
Binah. Ilumina los esplendores de todas las Luces, y hace emanar una influencia
del Príncipe de las Fases, el Ángel de Kether.
TÍTULO
DADOS A MALKUTH: El Umbral. El Umbral de la Muerte. El Umbral de la Sombra de
la Muerte. El Umbral de las Lágrimas. El Umbral de la Hija de los Poderes. El
Umbral del Jardín del Edén. La Madre inferior. Malkah, la Reina. Kallah, la
Novia. La Virgen.
NOMBRE
DIVINO: Adonai Malekj, o Adonai ja
Aretz.
ARCÁNGEL:
Sandalphon.
CORO
ANGÉLICO: Ashim, Almas de Fuego.
CHAKRA
MUNDANO: Cholem ha Yesodoth (Kjolém ja Yesodoth).
Esfera
de los Elementos.
EXPERIENCIA
ESPIRITUAL: Visión del Santo Ángel Guardian.
VIRTUD:
Discernimiento
VICIO:
Avaricia, Inercia.
CORRESPONDENCIA
EN EL MICROCOSMOS: Los pies, el ano.
SÍMBOLOS:
Altar de doble cubo. La Cruz de brazos iguales. El Círculo Mágico. El Triángulo
de arte.
CARTAS
DEL TAROT: Los Cuatro Diez.
Diez
de Bastos: Opresión
Diez
de Copas: Éxito perfecto.
Diez
de Espadas: Ruina
Diez
de Oros: Opulencia.
COLOR
EN ATZILUTH: Amarillo
COLOR
EN BRIAH: Limón, oliva, carmín y negro.
COLOR
EN YETZIRAH: Limón, oliva, carmín y negro moteado de oro.
COLOR
EN ASSIAH: Negro con listones amarillos.
Se
observará que la conformación del Árbol de la Vida importa naturalmente tres
triángulos funcionales, pero que Malkuth no participa de ninguno; se halla
aislado, y los cabalistas dicen que él recibe las influencias y emanaciones de
los otros Sephiroth. Aunque Malkuth sea el único Sephirah que no participa de
ningún triángulo, es también el único que se representa como teniendo diversos
colores en vez de uno solo, porque está dividido en cuatro partes asignadas a
los cuatro elementos de la Tierra, Aire, Fuego y Agua. Y, aunque no es
funcional en ningún triángulo, representa el resultado final de todas las actividades
del Árbol. Es el nadir de la evolución, el punto extremo del arco descendente a
través del cual debe pasar toda la vida antes de retornar a su fuente
primitiva.
Malkuth
es llamado la Esfera de la Tierra. Pero no debemos caer en el error de creer que
los cabalistas significan con ello únicamente la Esfera de la Tierra. Ellos
teníán igualmente en vista el Alma de la Tierra, es decir, el aspecto de la
materia psíquica y sutil, el nóumeno interior del plano físico que da lugar a
todos los fenómenos. Y lo mismo pasa con los cuatro elementos; no son la
tierra, el aire, el fuego y el agua, tales como son conocido por los físicos,
sino las cuatro condiciones según las cuales puede existir la energía. El
ocultista distingue éstas de sus contrapartes visibles, llamándolas: el Aire
del Sabio, o la Tierra del Sabio, según sea el caso, es decir el elemento Aire
o el elemento Tierra, tal como lo percibe el Iniciado.
El
físico reconoce que la materia existe en tres estados diferentes. En primer
lugar, como sólido, cuyas partículas componentes se adhieren firmemente una a
otra; en segundo lugar, como líquido, donde las partículas se mueven con una
libertad relativa; en tercer lugar, como gas, cuyas partículas tienden a
separarse lo más posible unas de las otras, o, en otros términos, a difundirse.
Estos tres modos de materia corresponden a los tres elementos de Tierra, Aire y
Agua, y la electricidad al elemento Fuego. La Ciencia Oculta clasifica todos
los fenómenos que se manifiestan en el plano físico, bajo estos cuatro rubros,
como ofreciendo la mejor clave para comprender su verdadera naturaleza y
reconoce que cualquier fuerza, en ciertas condiciones, puede pasar de uno de esos estados a otro, como por
ejemplo el agua, de la que sabemos que puede presentarse como hielo o con su
fluidez ordinaria.
El
ocultista ve en Malkuth el resultado final de todas las operaciones; no es
antes que los pares de opuestos hayan concluido de instaurar un equilibrio
estable, de donde resulta el estado de Tierra o coherencia, que se puede decir
que en verdad hayan terminado un ciclo de experiencia. Cuando esto es obtenido,
construyen un vehículo permanente de manifestación y convierten regulares sus
reacciones; la maquinaria de expresión así obtenida, llega a ser
autorreguladora, y funciona con un mínimo de atención; las válvulas del corazón
humano, por ejemplo, se abren y cierran con una regularidad perfecta,en
respuesta a un ciclo estereotipado de impulsos nerviosos y a la presión de la
sangre.
El
gran punto capital del cual es necesario acordarse, concerniente a Malkuth, es
que en él se completa la estabilidad. Esta cualidad es posible, dada la inercia
de Malkuth. Los demas Sephiroth son dinámicos en grados variables; el mismo
Pilar del Centro establece solamente el equilibrio como función, como un hombre
que logra marchar sobre una cuerda.
Como
sucede con los otros Sephiroth, Malkuth no puede ser comprendido sino en
relación con sus vecinos; pero, en este caso, no hay más que uno: Yesod. No es
posible comprender a Malkuth si antes Yesod no ha sido comprendido.
Porque
si Malkuth, esencialmente, es la Esfera de la forma, toda coherencia de partes,
excepto las presiones mecánicas y las atracciones y repulsiones magnéticas,
depende de las funciones de Yesod. Y Yesod, aunque es esencialmente un Sephirah
productor de formas, para las manifestaciones de sus actividades depende de la
substancia que le ofrece Malkuth. Las formas de Yesod son “la tela con que se
tejen los sueños” hasta que hayan absorbido las partículas densas de Malkuth
para hacer el cuerpo de estas formas. Son sistemas de presiones en cuya armazón
están incrustadas las partículas físicas.
Lo
mismo es para Malkuth: su materia es inanimada hasta que recibe los influjos de
las fuerzas de Yesod, que la animan.
Debemos
concebir el plan físico como el signo exterior y visible de la invisible
actividad etérica. Malkuth, en su esencia primera, no es conocido sino con
ayuda de los instrumentos del físico. Se sobrentiende que donde hay vida, está
también Yesod, porque Yesod es el vehículo de la vida; pero también es
necesario comprender que doquiera exista cualquier rastro de actividad
eléctrica o de conductividad, en los cristales, en los metales o ingredientes
químicos, hay una fuerza Yesódica que funciona. A esto odedece que ciertas substancias
sean aptas para servir de talismanes, porque son capaces de acopiar una cierta
cantidad de fuerza astral.
En
estas páginas es imposible entrar en un estudio detallado de física oculta; sin
embargo, es necesario decir bastante para que el estudiante pueda comprender
los principios que está en el trasfondo del concepto del mundo físco, el cual
es menester verlo como una túnica visible tejida sobre un patrón invisible.
Es
indispensable comprender la naturaleza exacta de la relación entre Yesod y Malkuth,
vista la importancia de éste en el trabajo oculto práctico. Como se sabe, Yesod
es el principio que da la forma, y toda forma construída en su Esfera tenderá a
tomar un cuerpo en la de Malkuth, a menos que no contenga en sí factores
irreconciliables, porque de inmediato tenderá a atraer las condiciones de la
expresión material. Por tanto, las partículas materiales son extremadamente
resistentes e inertes en su naturaleza, y sólo trabajando en el aspecto más
tenue de la materia llamado Elemento Fuego por los Iniciados, las fuerzas
Yesódicas pueden producir su efecto. Tan pronto como se obtiene una respuesta
de ese Fuego Elemental, los otros Elementos, a su vez, pueden experimentar
alguna influencia.
Sin
embargo, el Fuego Elemental es una especie de subestado de la materia, del cual
los físicos más adelantados tienen sólo una vaga idea. Se le podría llamar más
un estado de relaciones que una cosa en sí. El Aire Elemental puede ser
considerado com completando esas relaciones y, de consiguiente, como el
principio vital de la vida física; porque sólo en la medida en que la materia
es capaz de organización es posible la substancia organizada. El Agua
Elemental, el Agua de los Sabios, es en verdad protoplasma; y la Tierra
Elemental es materia inorgánica.
Cada
uno de estos tipos de fuerza organizada y de capacidad de reacción tiene una
naturaleza propia bien definida, de la cual no se desviará en lo más mínimo,
aunque se interpusieran todas las fuerzas del Cosmos. Pero, como hay relaciones
de influencia y expresión definidas entre esos cuatro estados de elementos,
sirviéndose de esas influencias es posible obtener ciertos resultados que, por
no comprenderlos, se les da el nombre de magia. Por supuesto, es asunto de la
magia el manipular esas formas elementales sutiles; pero lo es también de la
vida, y si la magia debe ser algo más que una pura y simple autosugestión, le
es necesario emplear los métodos de la vida, es decir, que ella debe trabajar
por medio del protoplasma, pues éste, en su curiosa estructura, parecida a una
tela de araña, sirve de vehículo al sutil poder magnético del Fuego de los
Sabios, transmitido por el aire elemental. En otros términos, el operador debe
emplear su propio cuerpo para comenzar; porque el magnetismo de su propio
protoplasma es el que provee una base de manifestación a toda fuerza que está
introducida en la Esfera de Malkuth. Llevado a su lógica conclusión, esto es el
principio de la generación, tanto de los protozoarios como de los
espermatozoides.
El
concepto moderno de la materia se aproxima a aquel que la ciencia esotérica
mantiene por verdadero desde tiempos inmemoriales. Lo que perciben nuestros
sentidos es el conjunto de los fenómenos atribuíbles a la actividad de las
diferentes fuerzas que, comúnmente, están combinadas y organizadas. Sólo por la
percepción de la naturaleza de esas fuerzas puede ser comprendida la materia.
La Ciencia Esotérica aborda el problema, refinando su concepto sobre la materia
hasta vaciarla de substancia. Lo que el físico cree que es mateia, es más bien
apariencia visible.
El
ocultista, observando el problema desde el punto de vista exactamente opuesto,
ve que materia y espíritu son dos aspectos de la misma existencia, pero que
llega un punto en las investigaciones donde es más provechoso cambiar de
terminología, y hablar de fuerzas y formas en términos de psicología, como si
ellas tuviesen forma y conciencia. Esto, según él, nos permite comprender los
fenómenos que observamos, mucho mejor que quedando limitados a términos sólo
aplicables a la materia ciega e inanimada, a la fuerza sin dirección. Dada la
naturaleza de nuestro intelecto, siempre es bueno usar la analogía como de un
medio para comprender; si las analogías a las cuales recurrimos en este nivel
de la investigación son las de la materia inanimada, las encontraremos tan poco
adecuadas que engendrarán la limitación y el error, y, más que aclarar,
obscurecerán.
Si,
por el contrario nos servimos de la terminología de la vida, de la inteligencia
y de la voluntad consciente, teniendo cuidado de adaptarla congruentemente a
las necesidades de un estado de desenvolvimiento muy rudimentario, como el que
consideramos, encontraremos una analogía inspiradora en vez de enceguecedora, y
que nos permitirá dar un paso más adelante en la comprensión del problema.
Es
por esta razón que el ocultista personifica las fuerzas sutiles, y las llama
Inteligencias. Las aborda como si en efecto fuesen Inteligencias, y entonces
descubre en su propia naturaleza y conciencia un lado sutil que responde a
ellas, las cuales, al menos ésta es su esperanza, le responden. En todo caso,
haya o no una mutua respuesta, sus poderes para tratarlas son, por este medio,
enormemente más desarrollados que los que él posee cuando se limita a ver en
ellas “una ocurrencia fortuita de accidentes sin relación entre sí”.
II
Malkuth
es el nadir de la evolución, pero debe ser considerado no como el último
término de la falta de espiritualidad, sino como el punto de retorno de una
carrera de botes. Todo bote que, en esa circunstancia, vuelva a su punto de
partida sin haber dado vuelta por la boya indicadora, es descalificado. Lo
mismo es para el alma. Si intentamos evadirnos de las disciplinas materiales
antes de haber aprendido sus lecciones inherentes, no ascenderemos al cielo,
sino que veremos detenerse nuestro desarrollo. Son estos desertores
espirituales los que vemos ir de una a otra de las innumerables organizaciones
inspiradoras que nos vienen del Extremo Oriente o del Extremo Occidente. En un
idealismo barato, buscan una excusa que les permita escapar a las rigurosas
leyes de la vida. Éste no es un medio para avanzar, sino una segura condición
para retroceder. Tarde o temprano, uno se ve obligado a enfrentarse con el
obstáculo y franquearlo, si se puede. La vida nos reúne desde entonces y
siempre, y hace uso del látigo o del aguijón de la enfermedad psicológica; los
que no quieren afrontar la vida se disocian, y esta disociación es la causa de
la mayor parte de los males que figuran en nuestra herencia.
Si
estudiamos las lecciones de la historia, veremos que arrojan una luz sobre los
problemas espirituales y morales, desde un ángulo completamente imprevisto.
Comprobamos que toda civilización, toda inspiración, vienen del Este, hecho que
aquellos que han nacido en el Oriente o que siguen una tradición oriental no
dejan de citar orgullosamente, agregando que el Occidente debe arrodillarse
ante el Oriente si quiere aprender las lecciones de la vida.
En
verdad, no se puede negar que hay muchas cosas, especialmente lo concerniente a
los aspectos más ocultos de la psicología, que el Oriente conoce mucho mejor
que el Occidente y que le convendría aprender; pero tampoco se debe negar que,
habiendo nacido en Oriente, la evolución ascendente ahora se halla en el Occidente, y que para todo progreso en el
arte de vivir en este planeta terrestre el Oriente debe mirar al Occidente, a
menos que se contente con retroceder al nivel de la vida de la rueca y el huso.
En efecto, no hay que olvidar que el nivel primitivo de la muerte corre pareja
con el nivel primitivo de la vida. Una cultura netamente primitiva sólo puede
sostener a una población rala. Mucha gente morirá, sobre todo los más viejos y
los más jóvenes. Cuando volvemos a la Naturaleza, ella nos hace sentir su ley,
de garras y colmillos. Cuando en la Tierra los seres humanos son muy numerosos,
ella los hace desaparecer rápidamente por la peste y el hambre. El sistema
sanitario de los blancos hace parte de la civilización blanca. Absteniéndose de
toda acción, indudablemente, uno se liberta más rápidamente de la limitación
del cuerpo que si se abstuviera de la limpieza necesaria en un país o pueblo
muy poblado.
Los
griegos comprendieron el principio de Malkuth mejor que ninguna otra raza, y
fueron ellos los pioneers de nuestra
cultura europea. Nos enseñaron a ver la belleza en la proporción y en la
función perfecta, y en ninguna otra parte. El friso de figuras que decora una
urna griega bastó para elevar el espíritu de Keats a la contemplación de la
Verdad y la Belleza ideales. No hay un ideal más elevado de contemplación para
una inteligencia limitada, porque en él la Ley y los Profetas se levantan mucho
más arriba de las severas restricciones Mosaicas, llevándolo a un ideal que
inspira a seguirlo.
Durante
el último milenio, la civilización se ha desarrollado en la Esfera de Malkuth.
No tenemos necesidad de ningún astrólogo para darnos cuenta de que la Gran
Guerra (l9l4-l9l8) marcó el fin de una época, y que nos encontramos en el
amanecer de un nuevo período. Según la doctrina cabalística, el Rayo Zigzagueante,
en su marcha descendente por el Árbol, habiendo alcanzado su punto terminal en
Malkuth, se ve remplazado por la Serpiente de la Sabiduría, cuyas espirales
forman la ascensión inversa, hasta que su cabeza alcanza a Kether. El Rayo
Zigzagueante representa la involución de una fuerza inconsciente que construye
los planos de la manifestación, pasando de lo activo a lo pasivo e
inversamente, para matener el equilibrio. La Serpiente enroscada en los
Senderos representa la aurora de la conciencia: es el símbolo de la Iniciación;
en el sendero que siguen los Iniciados, precediendo su época, la evolución se
pone en marcha, conduciendo con ella a la raza. Ahora comienza a ser algo
corriente para el hombre común, lo que en otras épocas sólo hacía el Iniciado.
Vemos
que el punto ascendente de la evolución comienza a surgir de Malkuth y se
dirige a Yesod. Eso significa que la ciencia, tanto la pura como la aplicada,
comienza a sobrepasar los dominios de la materia inanimada y a tener en cuenta
el lado psíquico y etérico de las cosas. Esta frase de transformación a nuestro
alrededor es visible para aquellos que saben leer el signo de los tiempos. Por
último, y no sin resistencia, la vemos hacerse sentir en la fisiología y en la
psicología, que se aferran obstinadamente a una explicación materialista del
mundo en particular en los procesos vitales, aun mismo después de la física,
que trata de la materia inanimada, ha debido abandonar esa posición
materialista y hablar en términos de matemáticas.
La
oculta visión de Malkuth en los cuatro Elementos nos da una preciosa clave. Tal
como nos es conocida, deberíamos ver la materia como siendo la Tierra de
Malkuth. Los diferentes tipos de actividad fisica en las masas o moléculas
pueden ser clasificados en los dos rubros del anabolismo y catabolismo, es
decir, construcción y destrucción de los sistemas: dicho en otras palabras
correspondientes al esoterismo, pueden ser considerados como el Aire y el Agua
de Malkuth; y todo lo que la filosofía oculta o la mitología pagana pueden
decir de esos dos elementos será aplicable a este doble proceso o función
metabólica. El Fuego de Malkuth es ese sutil aspecto electromagnético de la
materia que la une a los fenómenos de la consciencia y de la vida, a los cuales
se refieren todos los mitos de la vida.
Cuando
se admite este principio de clasificación, la terminología de los alquimisttas
resulta menos abstrusa y absurda, porque entonces se ve que en realidad la clasificación de cuatro Elementos se
refiere a cuatro modos de manifestación en el plano físico. Esta manera de
clasificar es de gran valor, porque permite comprender rápidamente la relación
y la correspondencia entre el plano físico y los procesos subyacentes de la
vida. Es particularmente importante para el estudio de la fisiología y de la
patología, y su aplicación práctica es una clave capital de la terapéutica. Los
físicos más avanzados comienzan a percibir una ruta hacia esas nociones
desconocidas, y actualmente las clasificaciones de Paracelso son citadas por
algunas autoridades médicas. Se presta atención al nuevo concepto de la
diátesis, o predisposición constitucional. También la psicoterapia advierte que
la antigua clasificación en cuatro temperamentos le da indicaciones útiles, y
que el éxito no sigue un trato uniforme en todos los casos dados; como tampoco
los mismos resultados no acompañan siempre las mismas causas en la región del
espíritu, pues interviene el temperamento, el cual modifica los efectos. Por
ejemplo, la apatía, para un temperamento flemático, puede significar sólo un
profundo aburrimiento; mientras que en el mismo grado, en un temperamento
sanguíneo, significa el aniquilamiento de toda la personalidad. Las analogías
entre las cosas físicas y las mentales pueden conducir a grandes errores;
mientras que, a la inversa, las analogías entre las cosas mentales y físicas
pueden engendrar una gran luz.
Los
cuatro elementos corresponden a los cuatro temperamentos, tal como lo describe
Hipócrates; las cuatro serie del juego del Tarot, los doce signos del Zodíaco y
los siete Planetas. Si se elucida cuidadosamente el contenido de esas
indicaciones, se verá que contienen claves de gran importancia.
El
Elemento Tierra correspnde al Temperamento flemático: a la serie de Oros, a los
Signos de Tauro, Virgo y Capricornio; al planeta Venus y a la Luna.
El
Elemento Agua corresponde al Temperamento Bilioso: a la serie de Copas, a los
signos Cáncer, Escorpio y al planeta Marte.
El
Elemento Aire corresponde al Temperamento Colérico: a la serie de Espadas, a
los Signos de Géminis, Libra y Acuario, a los Planetas Saturno y Mercurio.
El
Elemento Fuego corresponde al Temperamento Sanguíneo: a la serie de Bastos, a
los Signos Aries, Leo y Sagitario; al Sol y a Júpiter.
De
consiguiente, si se quiere clasificar los asuntos del mundo y los fenómenos en
términos de los cuatro elementos, se verá su correspondencia inmediata con el Tarot y la Astrología. Ahora
bien: en el método científico, la clasificación es el estadio que sigue
inmediato a la observación. Una buena parte de la labor científica consiste en
esas dos operaciones; en efecto, para la ciencia ordinaria, representan toda su
actividad. Si fuese como quisieran hacérnoslo creer algunas cientistas, la
ciencia no sería más que una compilación de fenómenos naturales. Pero el sabio imaginativo, único
que merece el nombre de investigador, hace uso de la imaginación, no para poner
en orden las cosas, sino más bien para comprender sus relaciones.
Del
cientista imaginativo, que percibe, al cientista filósofo, que interpreta, no hay
más que un paso: y del cientista filósofo que interpreta en términos de
causalidad, al sabio ocultista que lo hace en términos de objeto, uniendo así
ciencia y ética, hay sólo un paso más allá. La tragedia de la Ciencia Esotérica
consiste en que sus defensores casi siempre han estado insuficientemente
pertrechados en el plano de Malkuth y, de consiguiente, incapacitados de
agregar sus resultados a los obtenidos antes que ellos por los investigadores
en otros dominios. Mientras nos aferremos a ellos, nuestra suerte inevitable no
cesará de ser una filosofía insegura o afirmaciones en apariencias gratuitas.
La Ciencia Esotérica debe observar la regla que rige la carrera de botes: es
necesario que cada operación mágica haga la vuelta a la boya asignada a Malkuth,
para que pueda vanagloriarse de un éxito completo.
Ahora
tratemos de comprender esta comparación desde el punto de vista del ocultismo
técnico. Toda operación mágica tiene por objeto hacer descender un poder a
través de los planos y ponerlo al servicio
del operador, el cual se servirá de él para la finalidad deseada. Muchos
operadores se contentan con obtener un resultado puramente subjetivo; por
ejemplo, un sentimiento de exaltación: otros, se dirigen a la producción de
fenómenos psíquicos. Sin embargo, todos deberían reconocer que ninguna
operación es completa si no ha podido llegar a expresarse en términos precisos
de Malkuth o, en otras palabras, hasta que no se pone en acción en el mundo
físico. Si esto no ha sido efectuado, la fuerza invocada no se ha convertido
verdaderamente en “terrestre”, y esta fuerza no encarnada es la causa de
perturbaciones en las experiencias mágicas. Podrá no perturbar a algún
experimentador, porque hay pocos que liberan suficiente poder como para causar una perturbación; pero, en una
serie de experiencias, los efectos pueden
acumularse, y el resultado puede convertirse en desorden psíquico , en mala
suerte o también en acontecimientos singulares que han sufrido algunos
experimentadores. Es este género de cosas, que arroja el descrédito sobre las
experiencias mágicas, es lo que hace considerarlas como peligrosas y, algunas
veces, permite que se las compare al empleo nocivo de las drogas. Sin embargo,
la analogía verdadera las compararía a los peligros que presentaba en otros
tiempos el estudio de los rayos X. Es una técnica errónea que puede dar lugar a
perturbaciones, como sucede siempre que se trate de poderes activos. Hagamos
perfecta nuestra técnica y se evitarán las perturbaciones, y entonces tendremos
una poderosa fuerza que podremos usar.
Los
únicos medios de transición de Yesod a Malkuth tienen lugar gracias a la
mediumnidad de las substancias vivientes. Pero hay diversos grados de vida. El
ocultista descubre la vida doquiera haya forma organizada, porque declara que
sólo la vida puede organizar una forma, aunque en aquello que comúnmente se
llama substancias inorgánicas la proporción de vida sea muy débil, casi
infinitesimal en algunos casos. Por tanto en algunas formas de materia
inorgánica, esta proporción no es en absoluto despreciable, lo mismo que hay
en las plantas un grado apreciable de inteligencia. Sólo los recientes
progresos en el trabajo experimental, especialmente los realizados por Sir
Jagindranath han demostrado este hecho, conocido empíricamente desde hace mucho
por el ocultista práctico' que siempre hizo uso de substancias metálicas y
cristalinas para construir acumuladores de fuerza sutiles, y que siempre
consideró la seda como un aislante. En efecto, él se ha dado cuenta de las
propiedades de las mismas materias que emplean nuestros electricistas. Los mejores talismanes son considerados
aquellos que se hacen de discos de metal puro, donde se graban frases
apropiadas y que están recubiertos de seda del color correspondiente a la
fuerza con que está cargado el talismán. Una piedra preciosa, la cual' después
de todo, no es más que un cristal coloreado, desempeña un papel importante en
ciertas operaciones, porque se la considera como si fuese el hogar de dicha
fuerza y porque actúa como tal. Es también una causalidad importante de
ciertos tipos de receptores de ondas. Actualmente la influencia de los colores
sobre los estados mentales es bien conocida. Ninguno que trabaje en gabinetes
fotográficos permanece mucho tiempo en las
cámaras de luz roja, porque sabe que le ocasionaría ciertas perturbaciones
emocionales o desarreglos temporarios del espíritu Todo esto lo volvemos a
descubrir por el método cientifico moderno y por sus instrumentos, pero ya era
bien conocido por los antiguos, cuyas aplicaciones prácticas eran estudiadas en
detalle en una medida que hoy no nos podemos imaginar ni remotamente excepto
entre aquellos muy raros, por cierto, que según el decir popular son
“chiflados”.
También
entre las plantas encontramos un grado variable de “actividad psíquica” que
particularmente se le atribuye a las plantas aromáticas. los antiguos tenían un
sistema detallado de las relaciones de las plantas con las diversas formas de
la fuerza sutil. Algunas, evidentemente, son fantásticas, pero ciertos
principios generales pueden servir de guia. Cada vez que vemos una planta
asociada por la tradición a una divinidad cualquiera podemos estar casi seguros
de que esa planta tiene afinidades con un tipo especial de fuerza que la
divinidad representa. Para nuestros ojos modernos esta asociación puede parecer
superficial e irracional, como aquellas que Freud nos dice que emplea el
espíritu en sus sueños; pero los adoradores de la divinidad, si la asociación
está consagrada por la tradición, habrán construído una conexión psiquica entre
la planta y la fuerza y, como sucede en esos casos ese lazo de unión puede ser
fácilmente vivificado por aquellos que saben cómo utilizar la imaginación
constructiva. De haber un relación intrínseca entre la naturaleza de la planta
y la de fuerza, como sucede entre Venus y la rosa, el lirio y la Virgen Maria
ella es establecida rápidamente por los adoradores de es culto y no menos
rápidamente hallada por aquellos que quieren seguir sus huellas aunque sea
algunos siglos después. Así, para todo fin práctico siempre hay una relación
que existe no sólo entre las plantas y los dioses' sino igualmente entre los
animales y los dioses.
Una
atribución que ofrece una importancia especial es la de los perfumes y los
colores. Las atribuciones de los colores ya han sido indicadas por las tablas
que encabezan cada capítulo de esta obra. En lo tocante a los perfumes es menos
fácil formular reglas precisas porque son innumerables, y porque una fuerza que
se use en el trabajo práctico a menudo tiende a confundirse con otra. Por
ejemplo, es difícil y también indeseable separar las fuerzas de Netzach de las
de Tiphareth, las de Hod de las de Yesod, las de Yesod de las de Malkuth; y
cualquiera que intentase actuar en Gueburah queriendo descartar a Guedulah, con
seguridad se quemaría los dedos.
Los
perfumes no se emplean sólo para permitir manifestarse a la Divinidad, sino
también para obrar sobre la imaginación del operador. Para este fin especial,
no podrían ser más eficaces, como cada uno puede descubrir por sí propio si
intenta realizar la más mínima ceremonia sin servirse del perfume conveniente.
Sin embargo, si el operador es inexperto, más vale descartar los perfumes,
por temor que el efecto psiquico producido no sea demasiado violento para su
conveniencia o hasta para su equilibrio.
Generalmente
hablando, entre los perfumes se puede distinguir por los que exaltan Ia
conciencia y los que despiertan el subconsciente. Entre los primeros, las gomas aromáticas ocupan un lugar aparte; se las emplea
exclusivamente para el incienso eclesiástico . Es necesario agregar algunos
aceites esenciales que tienen propiedades similares, sobre todo los que son
aromáticos y astringentes, más que los especiados. Estas substancias tienen un
valor en todas Ias operaciones tendientes a aclarar el intelecto o producir una
exaltación del tipo místico.
Los
perfumes que despiertan el inconsciente pertenecen a dos especies distintas: la
Dionisíaca y la Venusiana. Los perfumes Dionisíacos son del tipo aromático
especiado, tales como la esencia de cedro, de madera de sándalo o de piña.
Los Venusianos son de una naturaleza penetrante y dulce,
como la vainilla.
En la
práctica actual, las dos clases de perfumes se mezclan; los olores florales
característicos se encuentran tanto en una como en otro. En el arte de componer
los perfumes, casi siempre se hace una mezcla de ingredientes, visto que se
repelen mutuamente. Muchos perfumes que ya de por sí son ácidos y crudos o
empalagosamente dulzones, a causa de su combinación, forman una mezcla
admirable.
Se dice
que los perfumes sintéticos no pueden ser empleados en el trabajo práctico.
Nuestra experiencia personal no es de ese parecer, si la esencia empleada en su
manufactura es de buena calidad. Hay buenos perfumes sintéticos que no pueden
ser diferenciados de los naturales, si no es por el análisis químico. Si el
efecto deseado se produce, la naturaleza química no tiene importancia, pues el valor de los
perfumes es psicológico; su acción se ejerce sobre el operador y no
sobre el poder invocado.
La
misma observación se aplica a las piedras preciosas, annque esto parezca una
herejía. Lo que se necesita es una piedra de color deseado; que sea un rubí de
esta o aquella clase, no significa ninguna diferencia, a no ser en la cuenta
bancaria. Que este hécho era bien conocido por los antiguos, lo atestiguan sus
listas de piedras preciosas consagradas a las diferentes deidades, donde siempre
figuran diversas clases de piedras. Crowley, por ejemplo, en su
"'777" cita las perlas, las piedras lunares, el cristal y el cuarzo
como consagradas a la Luna, y el rubí y toda piedra roja, a Marte.
Según la
opinión de los ocultistas, la concentración mental de una corriente voluntaria
apoyada por la imaginación tiene un efecto sobre ciertos cristales, metales y
aceites. Se hace uso de este hecho para conservar en ellos las fuerzas de un
tipo determinado, de manera que puedan ser despertadas por la voluntad, o que
tambien puedan ejercer constantemente su poder, por una emanación sutil. La
mayor parte de las ceremonias dependen, al menos en una cierta medida, del
estado de las armas mágicas. Es necesario observar que todos los accesorios
importantes de una iglesia son consagrados antes de cada servicio. Que esta
consagración sea verdaderamente eficaz, no es cuestión de opinión. Todo
verdadero psíquico discernirá de inmediato si los objetos están o no
consagrados, admitiendo, bien entendido, una consagración eficaz. No importa
si algún ocultista practico sepa perfectamente por experiencia que un cambio
interior definido tiene lugar en su ser cuando toma sus armas mágicas y se
reviste de sus vestimentas consagradas; el hecho es que equipado así puede
realizar lo que de otra manera no podría. También sabe que se requiere cierto
tiempo para que una nueva arma mágica pueda obrar bien. Quizás sea interesante
hacer notar a este respecto que el autor de este libro se siente incapacitado
de escribir nada sobre Cábala Mística sin
tener a su lado su viejo Arbol de la Vida
habitual. Cuando este Arbol --que
había sido hecho por alguien para el autor-- llegó a ser tan confuso que
resultó casi indescifrable, y debió volverlo a dibujar con sus propias manos,
comprobó de inmediato que su influencia magnética se había vuelto más poderosa,
verificando así la vieja tradición que dice que siempre que sea posible, uno
mismo debe preparar sus armas mágicas.
El gran
problema en el trabajo práctico consiste en hacer llegar todas las influencias
hasta la última Esfera de Malkuth. Los antiguos han descripto muchos métodos,
sin que se pueda saber a ciencia cierta en qué medida son exactos. ¿Hasta qué
punto eran obtenidas las materializaciones por medio de los sacrificios sangrientos,
tales como son descriptos por Virgilio? ¿Hasta qué punto la imaginación
exaltada de los espectadores de estos ritos impresionantes servía de base a la
manifestación?
Cualquiera
sea la verdad, los holocaustos de estos tiempos remotos no son un método
práctico para los experimentadores actuales. Sin embargo, la base de esta idea
se halla en el hecho de que la sangre fresca vertida da lugar a una producción
de ectoplasma. En verdad, existen mediums que producen un ectoplasma semejante,
sin ninguna efusión de sangre; pero los que dan una cantidad apreciable de
ectoplasma son muy raros. Cuando, para los fines de una invocación, un cierto
número de personas de desarrollo psíquico se hallan reunidas en círculo, pueden
dar una cantidad suficiente de ectoplasma para provocar fenómenos psíquicos.
Este método no se sigue sin dificultades, para no hablar de peligros; y el ocultista, que es más un filósofo
que un experimentador, rara vez lo usa. En general, le basta con obtener
manifestaciones en la Esfera de Yesod y llegar a percibirlas con ayuda de la
visión interior.
El único
canal de evocación satisfactorio es el operador mismo. En el método egipcio de
evocación, que es la ascensión de las fuerzas divinas, el operador se
identifica con el dios, y se ofrece a ser él mismo el instrumento de la
manifestación. Su propio magnetismo es lo que le permite franquear el abismo
existente entre Yesod y Malkuth. No hay otro método tan satisfactorio, porque
la cantidad de magnetismo emanado por un ser viviente es muy superior al de un
metal o cristal cualquiera, aunque éste sea también apreciable.
Este
antiguo método nos es también conocido bajo otro nombre: los modernos lo
llaman mediumnidad. Cuando el espiritu habla por intermedio del médium, en
estado de trance, se produce el mismo fenómeno que en Egipto cuando el sacerdote revestido con la máscara
de orus hablaba con la voz de orus.
Cuando
consideramos al Arbol microcósmicamente, el cuerpo físico es Malkuth; el doble
etérico es Yesod, y Tiphareth el espíritu superior. Todo lo que a este espíritu
le es posible concebir, puede manifestarse rápidamente en la esfera subjetiva
de Malkuth. Haríamos mejor en confiarnos a este método de evocación, antes que
a los medios exteriores de producción de ectoplasma o efusión de los fluidos vitales, aun si esos últimos
métodos fuesen practicables en nuestra civilización moderna.
La mejor
arma mágica es también el mago mismo, y todos los demás coadyuvantes no son más
que medios para un fin, siendo éste la exaltación y concentración de la
conciencia, lo que hace un mago de un hombre común. “¿No sabéis acaso que
vosotros sois el templo del Dios viviente ?”, dijo un Gran Ser. Si sabemos cómo
emplear las riquezas de este templo viviente, las llaves del cielo están en nuestras manos.
Las
claves de ello se encuentran en los atributos microcósmicos del Arbol. Interpretándolos en términos de
función, y la función en términos de principios espirituales, podemos
entreabrir la puerta del lugar donde se halla la Fuente de la Fuerza. La mejor,
y más completa manifestación del poder de Dios se produce por medio de la entusiasta
energía del hombre bien entrenado y consagrado. Seríamos más sensatos en
esperar el resultado de una operación mágica por medios naturales, que esperar
una intervención en el curso ordinario de la Naturaleza, esperanza que, dada la
índole de las cosas, está destinada a la decepción.
Procuremos
hacer claro esto, por medio de un ejemplo. Supongemos que la meta sea la
curación de un enfermo; según el método del Arbol, debemos emplear un rito o
una meditación de Tiphareth. Pero, por esta razón, debemos limitar nuestras
operaciones a esa esfera de Tiphareth, o hacer de la curación una cuestión
exclusivamente espiritual, como hacen los Cientistas Cristianos? ¿O haríamos la
concesión de imponer las manos y servirnos del óleo consagrado, operaciones de la
esfera de Yesod, destinadas a dirigir la fuerza magnética? O también --lo cual nos parece el mejor
método-- haremos igualmente uso de una operación de Malkuth, haciendo descender
el poder hasta el plano manifestado, sin interrupción en la conducción y la
transmutación?
¿Y qué
es una operación en la esfera de Malkuth? Simplemente una acción en el plano
físico. Por tanto, en una invocación para curar, creemos que obraremos
cuerdamente rogando al Gran Sanador manifieste su poder por medio del médico,
porque es el canal natural, y no remitirnos a una fuerza espiritual, para la
cual el único canal es la naturaleza espiritual del paciente que es o no capaz
de responder a un llamado de este orden.
Que las
grandes fuerzas espirituales puedan actuar eficazmente en la curación de
nuestros males es cosa que no se discute en absoluto, pero ellas deben tener un
canal para poder manifestarse; ¿y para qué tomarse enormes molestias en formar
un canal psiquíco cuando otro, natural, está tan cerca? Dios manifiesta sus
milagros de una manera misteriosa, cuando la ley natural es para nosotros un
libro cerrado; pero cuando comprendemos los conductos por los que actúa la
naturaleza, vemos que la acción divina se mueve en forma natural, por medio de
los canales regulares; la diferencia entre lo sobrenatural y lo natural no
consiste en los medios de manifestación empleados, sino en la medida del poder
que se manifiesta por ellos. Lo que varía no es la calidad, sino la cantidad
del influjo, cuando las fuerzas espirituales son convenientemente invocadas.
Todo el
problema de Malkuth es un problema de canales y relaciones que es menester
establecer. El resto del trabajo, en los planos sutiles, es cumplido por el
espiritu; la dificultad comienza en el pasaje de la esfera sutil al medio
denso, porque lo sutil está mal preparado para actuar sobre la materia densa.
Este pasaje se efectúa merced al magnetismo de los seres vivientes, orgánico o
inorgánico. En lo relativo a la operación mágica no es el primer paso, como en
el proverbio, sino es el último paso el
que cuesta.
IV
Si se
medita, del texto Yetzirático concerniente a Malkuth surgen tres ideas: el
concepto de la Inteligencia Resplandeciente, que ilumina el esplendor de todas
las luces; la relación entre Malkuth y Binah, y la función de Malkuth, de la
cual nace una influencia de donde resulta la emanación que viene del Angel de
Kether.
Quizás
parezca curioso que Malkuth, el mundo material, pueda ser la iluminación de
todas las luces; podemos comprenderlo refiriéndonos a las ciencias físicas,
según las cuales el brillo del cielo y su color azul se deben a las
innumerables partículas de polvo en que se refleja la luz; privado en absoluto
de polvo, el aire no sería luminoso, y nuestro firmamento sería obscuro, en ese
caso, como el espacio interestelar. De la misma fuente también sabemos que
vemos los objetos gracias al reflejo, como sucede con la tela negra, por
ejemplo; ésta, débilmente iluminada, poco a poco se vuelve invisible, hecho del
cual se sirven los conjurados y también
los ilusionistas.
La
función formadora y concretizante de Malkuth es lo que hace tangible, visible y
definido lo que en las plantas superiores es indefinido e intangible; es el
gran servicio que presta a la manifestación, y es su poder característico.
Todas las luces, es decir las emanaciones de los demás Sephiroth, se iluminan,
y de consiguiente, se visibilizan, tan pronto como son reflejadas por aspectos concretos de
Malkuth.
Toda
operación mágica debe llegar a Malkuth para que pueda ser completa, porque solamente en Malkuth es
donde la fuerza está encerrada en la forma.
Asimismo,
todo trabajo mágico se cumple mejor por medio un ritual operante en el plano
físico, aun si el oficiante trabaja solo, que por cualquier meditación que
actúe en el plano astral. Es menester que haya algo en el plano físico, aunque
no sean si las líneas trazadas en un talismán, o signos trazados en el
aire que atraigan la acción justo en el plano de Malkuth. La experiencia
demuestra que una operación así realizada, es completamente diferente de una
operación que comienza y concluye en el astral.
La
relación entre Malkuth y Binah está claramente indicada por los títulos
asignados a estos dos Sephiroth. Binah es la Madre Superior, y Malkuth, la
Madre Inferior. Como ya lo hemos visto Binah es quien, en primer lugar, da la
Forma. La relación es bien evidente si nos damos cuenta de que Malkuth es la
Esfera de Forma. Lo que tuvo su raíz en Binah, halla su florecimiento en Malkuth. Este punto nos da una importante
clave, a fin de dirigir nuestras investigaciones en el laberinto de los
panteones politeístas. El sistema Cabalístico es explícito con respecto a la
doctrina de las Emanaciones, donde se ve al Uno devenir Múltiple) y lo Múltiple
fundirse en seguida en el Uno. Ningún otro sistema es preciso sobre ese punto,
aunque se haga en toda alusión bajo forma de genealogías. Las uniones y las
descendencias de los dioses, frecuentemente ilícitas, dan indicaciones
definidas sobre las doctrinas implícitas de la emanación y polaridad, y en
absoluto son fantasías lujuriosas del hombre primitivo, creando los dioses a su
semejanza.
Un
atento estudio de las informaciones que nos han llegado concernientes a los
ritos, según las cuales los antiguos adoraban a, múltiples dioses, nos revela
que los mitos maravillosos con los que todavía se deleitan los niños tenían
poca ascendencia en la verdadera religión de los pueblos que los empleaban para
simbolizar enseñanzas espirituales. Los dioses y diosas se funden unos en otros de manera enigmática, de suerte que tenemos
una Venus barbada y Hercules, el héroe viril entre todos, con vestimenta de
mujer.
Un
estudio de arte antiguo demuestra, asimismo, que las personas y caracteres de
los dioses servían de escritura ideográfica para designar ciertas ideas
abstractas, y que esta convención era bien comprendida por los sacerdotes. Como
la población en una gran mayoría, era analfabeta --pues en esos tiempos la cultura era el
privilegio reservado a unos pocos--, los sacerdotes decían: "Observad este
símbolo y reflexionad sobre él; podéis ignorar lo que significa, pero vosotros
miráis en la dirección exacta, aquella de donde se eleva la luz; y, en la
medida en que seáis capaces de recibirla, la luz entrará en vuestras almas si
contempláis esas ideas". Para ser exactos es posible que la iluminación
conferida en los Misterios comprendía la explicación metafísica de todos esos
mitos.
Perséfona,
Diana, Xera, Afrodita, cambian todos sus símbolos, sus funciones y sus
caracteres, o sea aun hasta sus títulos accesorios de una manera
desconcertante en los mitos y en el arte griegos. Lo mismo es para Pan,
Príapo, Apolo y Zeus... Lo mejor que podemos decir de ellos es que todas las
diosas eran Grandes Madres y los dioses Dadores de Vida; la diferencia entre
ellos era menos su función que el nivel donde esta función se efectuaba. Una
distinción notable se halla, por ejemplo entre la Venus Celeste y la diosa del
amor terrestre del mismo nombre; aquel que sabe ver podrá notar una diferencia
igual y una misma identidad secreta entre Zeus el Padre de Todos, y Príapo
igualmente dedicado a la paternidad pero de otra manera, siendo uno terrestre y
celeste el otro. Son un solo dios y no dos, de la misma manera que Binah y
Malkuth no son dos tipos de fuerza distintos sino la misma fuerza funcionando
en dos niveles diferentes. Esta es la clave que permite comprender el culto
fálico de tan importante papel en todas las religiones primitivas y antiguas, y
tan poco comprendido por sus eruditos comentadores. La significación real es el
descenso de lo divino en lo humano con la esperanza de ascender de lo humano a
lo divino. Jalón que, asimismo, es fundamental en la psicoterapia Freudiana.
La
declaración que de Malkuth nace una influencia que actua sobre el Angel de
Kether confirma plenamente esta idea. Vemos la Gran Madre, Malkuth, polarizada
con el Padre Universal, o Kether.
Sin
embargo esta clasificación es demasiado simple para ser adecuada, sea que
reduzcamos a sus términos más simples un panteón pagano, o que observemos las
vicisitudes y las fases de una vida personal. Pero encontramos la clave deseada
en los cuatro elementos o partes en que se divide Malkuth.
Se nos
dice que esos cuatro elementos son la Tierra, el Aire, el Fuego y el Agua de
los sabios, o sea cuatro tipos de actividad. La Ciencia oculta los representa
por cuatro triángulos. El Fuego está
simbolizado por un triángulo, una de cuyas puntas se dirige hacia arriba; el
Aire, por un triángulo semejante, atravesado por una linea, significando que la
naturaleza del Aire es parecida a la del Fuego, pero más densa. En efecto no
nos engañaremos en mucho diciendo que el Aire es un Fuego negativo, y el Fuego
un Aire positivo. El Agua está representada por un triángulo con la punta
dirigida hacia abajo igual que la Tierra atravesado también con una línea. Y
los mismos principios que los precedentes se aplican a este doble símbolo.
Suponiendo
que consideremos el Triángulo de Fuego como representando la forma
incondicionada, el Triángulo del Aire la fuerza condicionada, el Triángulo de
la Tierra como símbolo de la forma íntegramente inerte, y el Triángulo del Agua
como símbolo de la forma en actividad tendremos otro tipo de clasificación. En
los mitos más antiguos, el aire o dios del espacio es pariente del Sol; fuego
celeste; el agua es la matriz de la tierra. Esto corresponde claramente al
Pilar Central del Arbol de la Vida donde el Espacio (Kether) ilumina a
Tiphareth (el Sol), y Yesod, fuerza acuosa, el centro Lunar, a la Tierra o
Malkuth.
También
podemos disponer los símbolos del jeroglífico de otra manera (una de las
glorias del Arbol es la de permitirnos licencias semejantes), y colocar los
cuatro Elementos: limón, oliva, rojo y negro en la esfera de Malkuth
considerando operante la fuerza vital emanada de Kether como una corriente
eléctrica lo que está conforme con la doctrina de las polaridades alternadas;
encontramos así, que la fuerza ascenderá ora de Malkuth a Kether ora
descenderá de Kether a Malkuth.
Ahora
bien: este es un punto capital cuando se lo aplica al microcosmos, porque nos
enseña que debemos estar en circuito con el alma de la Tierra como con el Dios
del cielo; hay una inspiración que asciende de lo inconsciente como asimismo
hay una inspiración que desciende de lo supraconsciente.
Esto
resulta claro de los mitos griegos donde hallamos fuerzas terrestres tan
positivas como Pan, el cual teniendo por
símbolo una cabra, no puede tener otra
atribución que la Esfera Terrestre porque
Capricorno es el símbolo más terrestre de la triplicidad de Tierra. Pan
representa el magnetismo positivo de la Tierra, evadiéndose en su regreso al
Padre Universal. Ceres, por otra parte, o la Diana de múltiples senos, ambas
Venus bien terrestres y de ninguna manera vírgenes, representan la encarnación
final de la fuerza divina en la materia densa. Hera, también llamada la Venus o
Afrodita Celeste, representa el retorno al cielo de la fuerza terrestre que, en
el nivel celeste, se convierte en positiva.
Estas
son cosas difíciles de dilucidar para quien no haya visto el sol de medianoche.
Ellas se revelan cuando se las medita, pero se aclaran poco por medio de la
discusión.
odas las adivinaciones se realizan en la Esfera de
Malkuth. El objeto de todo método es hallar una serie de cosas en el plano
fisico, que se correspondan adecuadamente a las fuerzas invisibles, tal como
las agujas de un reloj corresponden al pasaje del tiempo.
Para
revelar ciertas condiciones y ciertas tendencias, la experiencia universal de
aquellos que han estudiado estas materias concuerda en decir que la astrología
es el mejor sistema de correspondencias. Pero no es suficientemente especifica
para obtener una respuesta a una pregunta aislada, entrando en juego muchos
factores que influyen en el resultado. El iniciado adivino se sirve de
sistemas más especiales, tales como la adivinación por el Tarot o la Geomancia,
cuando quiere obtener una respuesta a una pregunta especial.
No es de
gran utilidad entrar en un negocio y comprar un juego del Tarot, a menos de
tener un conocimiento preciso de las correspondencias astrales de cada carta.
Todo esto toma tiempo, porque hay que utilizar setenta y dos cartas. Una vez
que este conocimiento ha sido dominado, el operador puede tomar sus cartas con
la plena confianza de que su subconsciente, de cualquier manera, sin saberlo,
elegirá las cartas que estén en relación con el motivo que lo ocupa. Ignoramos
de qué manera se produce esto, pero un hecho es cierto, y es que una vez puesto
en relación con el Gran Angel del Tarot las cartas son notablemente sugestivas.
Habiendo
estudiado los principios generantes de la Esfera de Malkuth, estamos ya en
condiciones de abordar útilmente su simbolismo especial.
Malkuth es
llamado el Reino --la Esfera gobernada por un rey-- y el Rey es el Padre del
Microposopos, que comprende los seis Sephiroth centrales, con exclusión de los
Tres Superiores. Podemos ver a Malkuth, la Esfera material, como el campo de
manifestación de esos seis Sephiroth centrales, emanados de los Tres Superiores. Todas las cosas , pues, terminan
en Malkuth, así como tienen su origen en Kether.
La
Imagen Mágica de Malkuth es una joven coronada y velada he aquí la Isis de la
Naturaleza, cuya faz está velada para mostrar que las fuerzas espirituales se
hallan ocultas por la forma exterior. Esta idea también está presente en el
simbolismo de Binah que se resume por el concepto de “la Túnica Exterior que
oculta”. Malkuth, como lo indica claramente el texto Yetzirático, es Binah en
un arco o nivel inferior.
Por otra
parte, Binah es llamado “La obscura Madre Estéril” y Malkuth “La Esposa del
Microposopos” o “La Brillante Madre Fecunda”, y esto corresponde al doble
aspecto de la diosa luna egipcia, Isis o Hathor, siendo Isis el aspecto
positivo y Hathor el negativo. En el simbolismo heleno, serían
Afrodita y Ceres. Afrodita es el aspecto positivo del poder femenino, porque,
por la ley de la polaridad alternada, lo que es negativo en los planos
exteriores es positivo interiormente, y viceversa. Afrodita, la Venus Celeste,
da al hombre el estimulante magnético, espiritualmente negativo; en nuestra
existencia moderna, sucede lo contrario, porque su función no es bien
comprendida. Binah, el aspecto superior de Isis
es, sin embargo, estéril, porque el polo positivo da siempre el estimulante,
sin producir el resultado.
El
aspecto Malkuth de Isis es la Brillante Madre Fecunda, la diosa de la
fecundidad, indicando, así, el resultado de las operaciones de Isis en el plano
físico.
La posición de Malkuth al pie del
Pilar del Equilibrio lo coloca en la línea directa del descenso del poder de
Kether, transmutando en Daath, el
Sephirah invisible, y pasando por Tiphareth, a través de los planos de la
forma. Es el Sendero de la Conciencia, mientras que los dos Pilares Laterales
son los de la Función; pero los Pilares Laterales convergen también hacia
Malkuth, por los Senderos Vigésimo noveno y Trigésimo primero. De consiguiente,
todo termina en Malkuth.
Nosotros,
que estamos encarnados en cuerpos físicos, nos encontramos en Malkuth; cuando
entramos en el Sendero de la Iniciación, entramos en el Trigésimo segundo
Sendero que conduce a Yesod. Ese Sendero, que asciende el Pilar Central en
línea recta, es llámado el Sendero de la Flecha la que es lanzada por Qeshet,
que también se dice por el Arco de la Promesa; es por esta ruta que el místico
remonta vuelo a través de los planos; el Iniciado agrega a su experiencia los
poderes de Los Pilares Laterales a los del Pilar del Medio.
Este
aspecto del Pilar Central está expresado en el texto Yetzirático, donde dice
que, gracias a Malkuth emana una influencia del Príncipe de las Faces, o Angel
de Kether.
Los
títulos adicionales asignados a Malkuth expresan claramente sus atributos. Es
la Puerta y la Esposa. Esencialmente, estas dos ideas son una sola, porque el
vientre de la Madre es la Puerta de la Vida. También es la Puerta de la Muerte,
porque el nacimiento en el plano de la forma es la muerte en esferas
superiores.
Malkuth
es llamado también Kallah; la Esposa del Microposopos, y Malkah, la Reina de
Malekj, o del Rey. Esto indica netamente la función polarizante que existe
entre los planos de la forma y los de la fuerza; los planos de la forma,
aspecto femenino, son polarizados, fecundados por las influencias de los
planos de la fuerza.
El
Nombre Divino de Malkuth es Adonai Malekj
o Adonai ja Aretz, títulos que significan Señor que es Rey y Señor de la
Tierra. aquí vemos claramente la
supremacía del Único Dios en el Reino de la Tierra, y toda operación mágica
donde el Mago toma el poder en sus manos
debe comenzar por la invocación de Adonai, a fin de que more en su templo
terrestre y haga reinar Su ley, de manera que ningún poder pueda desviarnos de
la obediencia que le debemos.
Aquellos
que invocan el Nombre de Adonai, invocan a Dios manifestado en la Naturaleza.
Es el aspecto de Dios adorado por los Iniciados en los Misterios de la
Naturaleza, sean los de Dionisios o los de Isis, que conciernen las diferentes
maneras de despertar la supraconsciencia por medio del subconsciente.
El
Arcángel es el gran Angel Sandalphon, llamado algunas veces por los cabalistas
Angel Sombrío; mientras que Metraton, el Angel de la Faz, es el Angel Luminoso.
Se dice que estos dos ángeles se mantienen detrás del hombro derecho e
izquierdo del alma, en sus horas de
crisis. También se los puede suponer como el bien y el mal Karma. Es por
referencia a esta función de Sandalphon como Angel Sombrio presidiendo la Deuda
Kármica, que Malkuth
es llamado Puerta de la Justicia y Valle de las Lágrimas. Alguien ha dicho espiritualmente
con mucha más verdad de que creía, que este planeta es actualmente el infierno
de otro planeta. En efecto, es la esfera donde, normalmente, se pagan deudas
del Karma. Sin embargo cuando hay suficiente sabiduría, el Karma puede ser
voluntariamente liberado en los planos sutiles; he ahí una de las formas de la
curación espiritual.
El orden Angélico asignado a Malkuth
es el de Los Ashim, Almas del Fuego o
Partículas Igneas, de las cuales la señora Blavatsky dice cosas de vivo
interés. En efecto, para los tiempos presentes, un Alma de Fuego es la
conciencia de un átomo; los Ashim representan, pues, la conciencia natural de
la materia; son ellos los que dan sus propiedades características. Las Vidas
Igneas, esas cargas eléctricas infinitesimales, son las que sin cesar, de
atrás hacia adelante y de adelante hacia
atrás, cumplen su misión tejedora en la tela de la apariencia material, de la
cual forma base. Todo lo que conocemos como materia se construye sobre
substrato. Ciertos actos mágicos se producen con el auxilio de Vidas Igneas;
pocos seres son capaces de efectuarlos, porque mientras más denso es el plano
en que se opera, más debe extenderse el poder del Mago.
El Chakra Mundado de Malkuth es la
Esfera de los Elementos la cual ha sido estudiada en todo su posible detalle en
estas páginas.
La Experiencia Espiritual de Malkuth
es la Visión del San Angel Guardián. Este
Ángel, que, según el decir de los cabalitas es asignado a cada alma que
nace y que la acompaña hasta su muerte guardándola y ofreciéndola a Dios, es en
realidad el Superior de cada uno de nosotros, el cual construye el ser en torno
a la Chispa Divina, núcleo permanente de toda alma durante su evolución; envía un reflejo de sí mismo a la
materia, durante cada encarnación, a fin de dar una base a cada nueva
personalidad.
Cuando el Yo Superior y el Yo
inferior son confundidos por la absorción total de lo Inferior por lo Superior,
se llega al verdadero Adepto; he aquí la Gran Iniciación o Unión Divina
Menor, la suprema experiencia del alma
encarnada; después, el alma liberada de toda necesidad de renacer en una
envoltura carnal: puede ascender a través de los planos y entrar en su reposo,
o bien si ésta es su elección, permanecer en la esfera terrestre y actuar como
un Maestro.
He
aquí, pues, la experiencia particular de Malkuth: el descenso de la Divinidad en la Humanidad, así como la
experiencia espiritual de Tiphareth es el ascenso de la humanidad en el Ser
divino.
La
Virtud especial de Malkuth se llama Discriminación.
Esta idea se vuelve a hallar también en
el curioso simbolismo antiguo que declara que la correspondencia
microcósmica se encuentra en el ano. Todo lo que en la vida está corrompido,
debe ser expulsado y la excreción macrocósmica se produce en las esferas de los
Qliphoth, que se hallan debajo de Malkuth, de donde las excreciones cósmicas
no pueden renacer en los planos de la forma organizada, antes de haber hallado
un equilibrio. Por tanto, en el mundo de los Qliphoth hay una esfera que no es
el Infierno, sino el Purgatorio; es un receptáculo de fuerzas desorganizadas
provenientes de formas destruídas y expulsadas por la evolución; es el Caos de
un arco inferior. Es de este receptáculo de formas habituadas a destruir --y
por cierto que lo logran rápidamente-‑ de donde, entidades imperfectas,
extraen sus vehículos. Se dice que también sirve para el uso de ciertos tipos
inferiores de magia negra. La tendencia de las fuerzas que se encuentran en la
esfera de los Qliphoth es siempre la de resumir las formas a las cuales estaban
acostumbrados antes de su desintegración y el retorno a su estado primitivo
como esas formas eran por lo menos rezagadas, si no activamente nocivas, se
deduce, por lo tanto, que esta materia caótica no es un instrumento deseable
de trabajo; es mejor dejarla donde está, esperando que su purificación sea
completa, que de nuevo haya sido filtrada por la Esfera Terrestre, por medio de
sus canales naturales, y que de esa manera haya vuelto a entrar en la corriente
de la evolución. Es por este motivo que todos los cultos subterráneos y la
evocación de los desencarnados son indeseables, porque las formas de las
entidades que entonces se manifiestan deben ser construídas, al menos
parcialmente, con ayuda de esta substancia del Caos.
De
consiguiente, una propiedad especial de Malkuth es la de actuar como una
especie de filtro cósmico, expulsando la excreción y preservando lo que todavia
tenga alguna utilidad.
Se nos
dice que los vicios característicos de Malkuth son: la avaricia y la inercia.
Es fácil ver cómo la estabilidad de Malkuth, llevada al extremo, se convierte
en inercia. El concepto de avaricia aunque de una aparente evidencia menor,
pronto se revela si reflexionamos; porque la tendencia a retener del avaro es
una especie de pesadez espiritual, opuesta a la discriminacion que expulse los
desperdicios de la vida, por el ano cósmico, en el receptáculo de los Qliphoth.
Es interesante hacer notar la declaración de Freud, que dice que el avaro está
constantemente constipado; también asimila el sueño del oro a una excreción.
Una de
las cosas más importantes a hacer en Malkuth, antes de elevarse por encima de
las limitaciones de la vida y respirar una atmósfera de mayor amplitud, es la
de aprender a despreocuparse, a sacrificar lo inferior a lo que lo supera, a
fin de adquirir una perla preciosa. El discernimiento es lo que nos permite
saber cuál es el valor menor que es necesario abandonar para obtener uno mayor,
porque no hay ganancia sin sacrificios. Lo que no comprendemos es que todo
sacrificio debe atesorar para nosotros una riqueza en el cielo, donde ni el
moho ni el orín corrompen, sin lo cual es una pérdida inútil.
Ya hemos
notado una de las correspondencias asignadas en el microcosmos a Malkuth. Sin
embargo, también se dice que Malkuth corresponde a los pies del Hombre Celeste.
También aquí encontramos un concepto notable; porque a menos que los pies estén
firmemente plantados en la Tierra Maternal, ninguna estabilidad es posible. Hay
muchos místicos mal informados que tienen una tendencia a creer que el Hombre
Celeste tiene solamente una cabeza y un cuello, como los Querubines y no
reservan ningún lugar para los órganos de generación de Yesod, o para el ano
Malkuth. Estos místicos deben aprender la lección de un sueño divino que enseñó
a San Pedro, o sea que nada de lo que Dios hizo es impuro, a no ser que
nosotros mismos lo tornemos impuro. Debemos reconocer la Vida Divina en cada
una de sus funciones guiando así a la humanidad hacia el prototipo divino y
santificándole. La pureza está próxima a la divinidad, sobre todo la pureza
interior. Si queremos evadirnos y esquivar no importa qué, ¿cómo podremos
purificarlo? Los “tabú”, de las razas primitivas han sido olvidados por nuestra
civilización moderna, y las consecuencias de este olvido son desastrosas para
la salud y el bienestar de la humanidad.
Los
símbolos de Malkuth son: el altar de doble cubo y la cruz de brazos iguales
también llamada la cruz de los elementos.
El altar
de doble cubo ilustra la máxima Hermética que dice “lo que está arriba está
abajo"; enseña que el mundo visible es
reflejo del mundo invisible, y su correspondencia exacta. Este altar
cúbico es el altar de los Misterios, por oposición al altar de la Mesa, el cual
es la Iglesia. El segundo está ubicado al Este pero el altar cúbico está en el
centro. Se dice que sus verdaderas proporciones son una altura de seis pies, un
ancho y profundidad mitad menores.
La cruz
de brazos iguales, o cruz de los elementos, representa los cuatros elementos en
estado de perfecto equilibrio, el cual es el estado ideal de Malkuth. En el
Arbol de la Vida está representado por la división de Malkuth en cuatro
cuartos, de colores limón, oliva, granate y negro estando el color limón hacia
Yesod, el negro hacia la región de los Qliphoth, el oliva hacia Netzach y el
granate hacia Hod. Son los reflejos de los Tres Pilares y de la Esfera de los
Qliphoth atenuados y atemperados por el velo de la materia terrestre.
De esa
manera, todas las cosas se hallan reunidas en Malkuth, aunque vistas a través de un cristal obscuro,
por reflejo, y no cara a cara.
Las
cartas del Tarot dan curiosos resultados, cuando se medita sobre ellas a la luz
de lo que sabemos de Malkuth. El Diez de Bas|tos es llamado Señor de la
opresión; el Diez de Copas, Señor del Exito Perfecto; el Diez de Espadas, Señor
de la Ruina, y el Diez de Oros Señor de las Riquezas.
Como ya
hemos visto, en Malkuth es donde las fuerzas espirituales se realizan en el
plano de la forma; tomando completas esas formas, “sacrificándolas”, se
las puede reconducir al estado de poderes espirituales.
Se
notará que esas cuatro cartas del Tarot, tienen alternativanente' un sentido
propicio y uno nefasto; en efecto, el Diez de espadas se considera la peor
carta que pueda salir, si se trata de adivinación. A este propósito podríamos
recordar una curiosa doctrina Alquímica; se dice que los signos planetarios
están compuestos por un triple símbolo: el disco solar, la medio luna y la
cruz sacrifical; estos símbolos, debidamente interpretados, dan la clave le la
naturaleza alquímica de cada planeta y su uso práctico en la Gran obra de
transmutación. Marte, por ejemplo, donde la cruz está encima del disco, se dice ser
exteriormente corrosivo, pero interiormente solar; Venus, donde el círculo está
sobre la cruz, pasa por ser
exteriormente solar, pero interiormente corrosivo o como dicé la Escritura,
"dulce en los labios y amargo en las entrañas".
El mismo
principio prevalece en cada uno de los Diez. Cada carta representa la acción de
un cierto tipo de fuerza espiritual en el plano de la materia densa. La más
espiritual de esas cartas, el Diez de la serie cuyo As se dice que es la Raíz
de los Poderes del Fuego, se llama Señor de la opresión.
Esto nos
enseña que los más elevados poderes espirituales se arriesgan en volverse
destructivos, en contacto con el plano material. Los Poderes del Fuego, en su
más elevado poder en el Diez de Bastos, son un fuego devorador. “Así como el
oro es probado por la llama, así el corazón debe serlo por el dolor”.
Por otra
parte todo el simbolismo de la serie de los Cálices, las Copas, manifiesta muy
evidentemente la influencia Venusina en esta serie, encontramos a Los Señores
del Placer, la Dicha Material, la Abundancia . Pero también encontramos a Los
Señores del Éxito Ilusorio, del Éxito Abandonado, de la Pérdida, que
muestran claramente que esas cartas,
aunque de apariencias solares, son interiormente destructivas.
Las
Espadas manifiestan la influencia Marciana. El Señor de la Ruina indica el
sacrificio total de todas las cosas del plano material.
Pero en
Los Oros, dos veces terrestres, la combinación es inversa. El Diez de Oros es
el Señor de las Riquezas.
De
consiguiente, se comprueba que las cartas que son esencialmente de naturaleza
espiritual, en el plano físico son exteriormente funestas. Las que son
esencialmente de naturaleza material, exteriormente son solares, y bienhechoras
en el plano material. Esto nos enseña una lección útil, y nos da una clave
importante en aquellas operaciones adivinatorias donde se busca discernir la
acción de los poderes espirituales actuando en un caso cualquiera.
Todos
los asuntos del mundo tienen su flujo y su reflujo como las alas del océano, la
cresta de una ala siguiendo a otra en progresión rítmica; así, cuando una condición
mundial está en su cenit o en su nadir sabemos que se aproxima un cambio de
marea. Esta noción se hallá expresada en muchos refranes populares, tal como:
“La hora más obscura es la que precede a la aurora". Harriman, un
americano millonario, dice que debe su fortuna a compras en los mercados en
baja, lo cual es exactamente lo contrario de las prácticas normales; por tanto,
es un procedimiento ingenioso, porque el alza sigue siempre a una baja, y
recíprocamente. Esto sucede tan frecuentemente, que se creería que los
especuladores deberían conocer esta lección histórica, pero siempre la
descuidan. El conocimiento de este hecho es lo que permite a la Fraternidad de
la Luz Interior proseguir un sendero seguro entre todas las dificultades de la
postguerra, y atravesarlas sin tener que restringir ninguna de sus actividades.
Hay momentos en que la modestia se impone, si uno quiere ser solvente; hay
otros donde no se puede lanzar audazmente, a pesar de todas las apariencias
contrarias, porque se sabe que la marea ascenderá y nos llevará con ella.
Esas
cuatro cartas, pues, dan una indicación muy exacta sobre la naturaleza de la
operación de las fuerzas de Malkuth y, cuando se presentan en una adivinacion,
se puede esperar que el oro se obscurezca, o surgir tarde o temprano de la
tierra; según esos presagios, hay que saber tener paciencia o desplegar las
velas.
El uso
de la adivinación es el hacer discernir las fuerzas espirituales implicadas en
un acontecimiento, y obrar según esta noción.. ¿Para qué podría servir una
adivinación efectuada por alquien que no tenga discernimiento espiritual? Y se
podría esperar encontrar este discernimiento en el ocultista de pacotilla que
nos da tanto por un centavo o tanto por un dólar? De esa manera no podremos
nunca acercarnos a las cosas espirituales. Entre los antiguos, la adivinación
era un rito religioso; y deberá volver a serlo, a menos que queramos sembrar la
desgracia y el error.
CAPITULO XXVI LOS QLIPHOTH
En un
capítulo precedente hemos hecho alusión a los Qliphoth, los Sephiroth funestos
y adversos; ahora, es necesario estudiarlo de más cerca, aunque ellos son
"fuerzas terribles tanto, que es peligroso hasta pensar en ellas".
Se
podría preguntar por qué, siendo así, su estudio es, sin embargo, tan necesario.
¿No sería mejor apartar de ellos nuestro espíritu e impedir que las imágenes de
esas fuerzas funestas se formen en nuestra conciencia? Para responder a esta
pregunta podemos citar los preceptos de Abramelin el Mago, cuyo sistema de
magia es el más eficaz y completo que poseemos. En este sistema el operador,
tras un período de purificación y preparación prolongado, evoca no solamente
las fuerzas angélicas, sino también las demoníacas.
Un buen
número de personas se han chasqueado con el sistema de Abramelin, y la razon es
fácil de hallar, pues si examinamos su intentonas comprobaremos que jamás ellos
siguieron íntegramente el sistema, sino que eligieron ora una ceremonia, ora
una invocación, según sus antojos pasajeros. De consiguiente, el sistema de
Abramelin ha tenido la mala reputación de ser una fórmula peligrosa; mientras
que, practicado en su totalidad, es una fórmula singularmente segura, porque
se liga a todas las reacciones de la fuerza invocada, como se podría hacer en
un laboratorio y, por lo mismo las neutraliza.
Cualquiera
que desee abordar el aspecto positivo de una Esfera debe saber que también
tiene un aspecto negativo, y que a menos de poder mantener el equilibrio
necesario de las fuerzas este aspecto negativo puede convertirse en dominante y
arruinar la operación. En toda ceremonia mágica hay un punto donde se encuentra
este aspecto negativo y a menos que haya una sabiduria adecuada, precipitará al
operador en la fosa que habrá cavado él mismo. En magia hay una sabia máxima
que aconseja no invocar ninguna fuerza a no ser que se esté preparado para
afrontar el aspecto negativo.
¿Osaríamos,
acaso invocar en nosotros mismos, por ejemplo, la energía llameante de Marte
(Gueburah) sin estar disciplinados, purificados, y de esta manera sentirnos
seguros dé que impediremos a esta fuerza ir a los extremos, o sea la crueldad
y la destrucción? Si tenemos un vago conocimiento de la naturaleza humana,
debemos saber que cada una tiene los defectos de sus cualidades, es decir, que
si es vigoroso, enérgico, podrá ser cruel, opresor; si es calmo, si es
magnánimo, podrá ceder a las tentaciones de la indiferencia y la inercia.
Los
Qliphoth son llamados, justamente, los Sephiroth malignos y contrarios, porque
no son principios o factores independientes del esquema cósmico, sino el
aspecto desequilibrado, destructivo de Las Santas Estaciones. En efecto, no hay
dos Arboles de la Vida, sino uno solo, y un Qliphoth es el reverso de una
moneda cuya otra cara es un Sephirah. Quienquiera se sirva del Árbol como
sistema mágico, forzosamente deberá conocer las Esferas de los Qliphoth, pues
no hay posibilidad de evitarlas.
Solamente
en el plan de Atziluth existe un solo Nombre de Poder asociado a un Sephirah,
el Nombre de la Divinidad. El Arcángel corresponde al Diablo, al coro de los
Angeles la cohorte de Demonios, y las Esferas Sephiróticas tienen su
correspondencia en las Habitaciones lnfernales.
El
estudiante debe distinguir cuidadosamente entre esos dos términos que, para el
ocultista, son el mal positivo y el mal negativo. Este es un punto capital de
la filosofía esotérica; un error en esta materia trae consecuencias posteriores
lejanas y, compromete la obra y la vida del iniciado, como aquellas de todo
ser humano que aspire a una libre elección y al dominio de sí mismo. A menudo
este punto es poco comprendido, pero es de una singular importancia, actuando
de inmediato sobre nuestro juicio, nuestros puntos de vista y el conjunto de
nuestra conducta.
El mal positivo es una fuerza que se mueve a la inversa
de la corriente
evolutiva; el mal negativo es sólo la resistencia de una inercia que aún no ha
sido superada, de un obstáculo que no ha sido neutralizado.
Ilustremos estas definiciones con un
ejemplo. El conservadorismo natural de un espíritu maduro es mal visto por
aquel que aspire a las reformas; la iconoclastia natural de la juventud,
juzgada nociva por el administrador que ha establecido su sistema. Sin embargo,
no podemos pasar por alto ninguno de estos factores opuestos, si la sociedad debe
mantenerse sana; gracias a ellos logramos un progreso constante, que no
desorganiza el estado social y tampoco le permite llegar a la decrepitud y el
estancamiento. Estos factores diversos son indispensables al buen
funcionamiento de las cosas que sin uno de ellos, se arruinarían.
De consiguiente, no podemos concebir
ninguno de ellos como mal sociaI a menos que haya un exceso. En términos de
filosofía esotérica, clasificaremos el conservadorismo como un mal negativo,
desde el punto de vista de un reformador, y la iconoclastia como un mal
negativo desde el punto de vista de un conservador.
El mal positivo es algo
completamente diferente. Podrá tener la naturaleza de una iconoclastia
excesiva, llegando a la anarquía pura y simple; o de un conservadorismo también
excesivo, trayendo consigo los privilegios de clases y de intereses
petrificados, contrarios al bien social o bien, podrá tomar la forma de:
corrupcion política, que altera la eficacia del mecanismo administrativo; o
también de la corrupción social, tal como la prostitución organizada o el
trabajo infantil, nocivos a la salud del cuerpo nacional.
La tendencia conservadora y el
instinto radical atraerán aquellos que simpaticen con esos puntos de vista, y
muy pronto sus partidarios se organizarán formando partidos políticos; ninguna
de esas fracciones es mala, excepto a los ojos de sus adversarios; el conjunto
del cuerpo nacional los compara y soporta imparcialmente, reconociendo en ellos
factores complementarios. Asimismo los elementos criminales y corrompidos de la
sociedad buscarán la manera de organizar por su cuenta un Tammany Hall. El
partido conservador y el radical pueden ser comparados' respectivamente a
Chesed y a Geburah; Tammany Hall podrá ser comparado Qliphoh que corresponde a
Gueburah, la fuerza incendiaria opositora y los Trusts organizados, al Qliphoh
de Chesed que engendra la corrupción.
El
mal negativo es el corolario práctico del principio del Equilibrio; el
Equilibro, es el resultado de la balanza
entre fuerzas opuestas; por tanto, éstas deben combatirse una a otra. No
debemos cometer el error de considerar bueno el término
aislado de un par de fuerzas en lucha, y
malo el otro; este punto de vista es la base misma de la fundamental
herejía dualista.
Los
estudiantes esclarecidos e instruídos de toda religlón consideran el dualismo como una herejía, los adherentes
ignorantes de una fe cualquiera son los que creen en el conflicto entre la luz y las tinieblas, entre el espiritu y la
materia, cuyo resultado final es el triunfo de Dios, la abolición, la
eliminación total de las influencias que se oponen a Él. El Protestantismo
Cristiano olvida ‑que Lucifer es un Porta Luz, que Satán es un ángel caído, y
que Nuestro Señor no limitó su mensaje a la humanidad, sino que descendió a los
Infiernos, dirigiéndose allí a los espiritus encadenados. No podemos vencer el
mal suprimiéndolo ni destruyéndolo, sino absorbiéndolo e introduciendo en él la
armonia.
En todos
nuestros cálculos y conceptos debemos distinguir con cuidado la influencia de un
Sephirah y la resistencia del Qliphah correspondiente. Los dos Arboles, el
Divino y el Infernal, el de los Sephiroth y el de los Qliphoth, en general son
representados como aparecerían si el Arbol adverso fuese la imagen del Arbol
Celeste, en un espejo colocado en su base, igualando así, en profundidad, la
altura del otro. obtendremos un concepto más exacto concibiendo los dos
jeroglíficos como inscriptos en cada lado de una esfera, de manera que si un
péndulo se balancease de Gueburah a Guedulah (Marte y Júniter) iría más allá
del límite en algún sentido y se pondría a girar del lado opuesto del Arbol,
llegando así a la esfera de influencia del Sephirah adverso correspondiente. Si
fuese muy lejos en el sentido de Gueburah
(Severidad), llegaría a la esfera de las Fuerzas Devorantes e Inflamadas
de la Crueldad, del odio; si fuese demasiado lejos en el sentido de Guedulah
(la Piedad), llegaría a la esfera de la Complacencia que permite la
Destrucción, fórmula plena de significado.
El
místico nos dice que su objetivo es el de moverse en la esfera del espíritu
puro, sin mezcla alguna de lo terrestre, y que, por consiguiente invoca sólo el
Nombre de Dios. Pero el ocultista responde a ello: mientras estéis en un cuerpo
terrestre, sois un hijo de la Tierra, y el espíritu no puede permanecer para
vos sin mezcla. Cuando invocáis el amor divino no podrá llegar a vos sino por
intermedio de un Redentor. La Esfera de la Redención es Tiphareth, cuyo
Arcángel es Rafael, el sanador. ¿No reconocemos la influencia del Redentor por las señales que da, curando el
cuerpo y el alma? El inverso del Redentor que armoniza son los Querelladores, “los grandes gigantes ogros que se combaten
sin cesar los unos a los otros”. ¿No
vemos, acaso, su influencia en las doctrirnas más duras del Cristianismo, en la
idea del castigo eterno en las regiones infernales en oposición con la
recompensa eterna bajo el reinado del vengador y venal Jehovah? Si esas no son
Las Fuerzas Duales Contrarias, ¿cuáles son, pues? El pensamiento religioso moderno
comete un gran error no comprendiendo que el exceso de un bien es con eso y con
todo, un exceso.
El
único período durante el cual se produce un perfecto equilibrio de
fuerzas, es el Pralaya o la Noche de los Dioses. La fuerza en equilibrio es estática,
potencial y nunca dinámica, porque ese equilibrio implica dos fuerzas
contrarias que se han neutralizado perfectamente de una a otra, de manera que
cada una es inerte, inoperante. Destruyamos el equiIibrio y las fuerzas se
pondrán de nuevo en libertad para actuar; el cambio puede producirse desde
entonces; el crecimiento, la evolución y la organización podrá nacer. En el
equilibrio perfecto no hay ninguna posibilidad de progreso: es un estado de
reposo. Se dice que al final de una Noche Cósmica se rompe el equilibrio y que,
de consiguiente, de nuevo se produce una efusión de fuerzas, y la evolución
recomienza.
Preferentemente,
el Equilibrio del Universo puede ser comparado más a un péndulo que a una
tenaza: no es mantenido inmóvil; entre estos dos conceptos hay una enorme
diferencia. Porque en el control de sí
mismo siempre hay una ligera vibración un temblor de las fuerzas opuestas; en
ella hay una estabilidad no de inercia, sino de esfuerzo.
En el
Arbol, esto está representado por los dos Pilares de la Misericordia y del
Rigor, que se oponen una a otro. Gueburah (el Rigor) se opone a Guedulah (la
Misericordia). Binah (la Forma) se opone a Kjokmah (la Fuerza). Si esta
oposición concluyera el universo se hundiría, como cae un hombre cuando, tirando
de una cuerda, ésta se rompe. Debemos comprender claramente que esta
resistencia, esta tensión que tenemos que combatir en cada una de nuestras
acciones, no es un mal: es el contrapeso necesario a toda fuerza que podamos
emplear.
Como ya hemos dicho en el capítulo precedente
cada Qliphah nació, primero, como la
emanación de una fuerza no equilibrada, en el curso de la evolución del
Sephirah correspondiente. Hubo un período en que las fuerzas de Kether se
expandieron para formar a Kjokmah y el Segundo Sendero estaba en vías de
devenir, pero no establecido por completo; Kether, pues, debió entonces
encontrarse no equilibrado, expandiéndose sin compensación. Vemos este
fenómeno de transición patológica claramente ilustrado en el caso del
adolescente que ha dejado de ser niño que estaba bajo el control de otra
persona. y todavia no es un adulto capaz de controlarse a si mismo.
Este
período inevitable de fuerza no equilibrada, esta patología de la transición,
es lo que da, sucesivamente, nacimiento a cada Qliphah. Se deduce que la
solución del problema del mal y su desaparición en el mundo no puede ser
lograda por su supresión sino más bien por su comprensión y su reabsorción
consecuente en la Esfera donde tuvo origen. La fuerza no equilibrada de Kether,
que dió nacimiento a las Dos Fuerzas
Adversas, debe ser neutralizada por un acrecentamiento correspondiente de Kjokmah, la Sabidura.
La
fuerza no equilibrada de cada Sephirah, pues, que pudo desarrollarse sin
control durante las fases temporarias de desequilibrio que surgieron
periódicamente en el curso de la evolución, forma el núcleo en torno al cual
fueron organizadas todas las formas de pensamiento malhechoras de la conciencia
de los seres sensitivos, o por la operación de fuerzas ciegas que se hallaban
no equilibradas, dirigiéndose cada tipo de desarmonía al lugar que le es
propio. Se dedúce que aquello que primitivamente era un simple excedente de
fuerza pura y buena en su naturaleza intrínseca, a falta de compensación puede
convertirse, en el curso de los siglos, en un centro altamente desarrollado y
organizado del mal positivo y dinánico.
Un nuevo
ejemplo hará esto más claro. Un excedente de la energía necesaria a Marte
(Gueburah), que destruye la inercia y hace desaparecer lo que es excretorio y
usado, necesariamente debería producirse en el período anterior a una emanación
de Tiphareth Fuerza Redentora. Tan pronto como fuese emanada, el Redentor
vendría a compensar la severidad de Gueburah diciendo, como Nuestro Señor: ”Os doy
mi nueva ley: ya no diré más ojo por ojo, diente por diente...”. Este rigor
unilateral de Gueburah nos valió el Dios celoso del Antiguo Testamento y todas
las persecuciones religiosas a que dió lugar Su
Nombre cruel salvaje. He aquí el Qliphah de Gueburah. Toda naturaleza opresora
y cruel está sintonizada con él. A su esfera va todo el excedente de fuerzas
que emana, el cual es absorbido por una fuerza contraria del universo, toda
venganza insatisfecha, toda sed de
crueldad que tampoco fué satisfecha. Y estas fuerzas cada vez que hallan una
ocasión de expresarse, la toman. De modo que el hombre que se deje arrastrar
por la crueldad, como consecuencia de una naturaleza no desarrollada o
disforme, bien pronto descubre que no solamente satisface sus instintos, sino
que un gran poder venido del espacio corre a través de su ser como impulsándolo
a cometer un crimen tras otro, hasta que abandona toda prudencia y control, y
se destruye a sí mismo por algún exceso más imprudente que los anteriores.
Y cada vez que nos convertimos en el
canal de una fuerza pura, es decir, de una fuerza simple, no arruinada por
motivos ulteriores y consideraciones secundarias, encontramos tras de nosotros
que un gran río, venido del Sephirah correspondiente, nos elige como medio de
expresión. Es esto lo que al devoto, aunque sea limitado, da su poder, que
parece anormal.
CAPITULO XXVII CONCLUSION
Habiendo terminado nuestro estudio
de esta parte de la Santa Cábala que
concierne a los Diez Sephiroth en el Arbol de la Vida, no podemos encontrar
otras palabras que éstas: "¡ Se ha hecho tan poco !... ¡ Cuánto resta por
hacer !” ...
Esperamos que este libro será
seguido de otros. Los Veintidós,
Senderos forman un sistema de psicología mística acerca de las
relaciones existentes entre el universo y el alma del hombre. Así como los Diez
Sephiroth, relacionados al Macrocosmos, son la clave de la iluminación, también
así los Veintidós Senderos, simbolizando las relaciones entre el Macroscosmos y
el Microcosmos, son la clave de la adivinación; esta última, tomada en su
verdadero sentido, es un diagnóstico espiritual, cosa bien diferente de la
buenaventura.
Las Esferas de lo dioses en el Arbol de la Vida son también;
una cuestión de profundo interés y de inmediata aplicación práctica, porque dan
la clave de los ritos que tenían por objeto --y no se lo proponían en
vano-- entrar en contacto con esas
diferentes; fuerzas que están personificadas en los nombres de los dioses, y de equilibrarlas.
Todos estos tópicos requieren un
saber detallado, que no puede, adquirirse sino gradualmente. Es mucho más de lo
que podría hacer sin auxilio una sola
pluma, y el autor recibiría con agrado las cartas de aquellos que se interesan
en estas cosas, no como un estudio de la antígüedad, sino como fuerzas
vivientes que tocan los asuntos y el corazón del hombre.
Todo lo que del ceremonial nos resta en occidente está en
manos de la Iglesia, de los Masones y de los explotadores de cabarets. Los tres
tienen eficacia en su género: la Iglesia, invocando el amor de Dios; la
Masonería, invocando el amor del hombre, y el Cabaret, invocando el amor de las
mujeres.
Observando como medio de invocar el espíritu de
Dios, el ceremonial es pura superstición; pero, como medio de invocar el
espíritu del hombre, es pura psicología, y es así como nosotros lo
consideramos. En occidente se ha perdido este arte; valdria la pena
resucitarlo.
En estas
páginas hemos dado la base filosófica en que reposa este arte. Su aplicación
práctica no exige solamente un saber técnico, sino también el desarrollo de
ciertos poderes del espíritu por medio de un entrenamiento minucioso y
prolongado, siendo el primero de esos poderes la concentración, y el segundo,
la imaginación visual. En lo concerniente a este último, nosotros, los occidentales,
nos hallamos en una lamentable ignorancia. Rozando este punto, Coué no ha
cumplido su misión al buscar en la atención prolongada un substituto de la
emoción espontánea.
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